Historia al azar: Escritos
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
-Aunque creas que no, me duele... » La cena
-Aunque creas que no, me duele... (R15)
Por LadyFilth
Escrita el Jueves 15 de Diciembre de 2011, 12:24
Actualizada el Miércoles 8 de Febrero de 2012, 16:29
[ Más información ]

La cena

La habitación en la que me instaló Murtagh, era muy amplia y tenía un gran ventanal que permitía que entrara todo el resplandor de la Luna. La cama, que estaba en la mitad de la habitación, tenía unas sabanas de seda de color azul y estaba cubierta por una gruesa colcha de lino de un azul más oscuro. Las paredes, estaban repletas de pergaminos que relataban por lo que entendí canciones y poemas escritos por los elfos. Uno de ellos, el que más me gustó, contaba la historia de dos jóvenes enamorados, cuyo amor era imposible, porque el padre de él que era humano no aceptaba que su hijo se casara con una elfa, finalmente, el joven se suicidó y ella al ver que su vida sin él no valía la pena, hizo lo mismo.

Estaba leyendo el poema una vez más, cuando la puerta se abrió.

           Bonito, ¿verdad?

La voz de Murtagh sonó detrás de mí, haciendo que diera un pequeño brinco y provocándole una risilla.

           Sí, es muy hermoso. ¿Dónde lo conseguiste?me di la vuelta y le miré a los ojos.

           Fue un regalomiró al resto de pergaminoscasi todos son regalos.

           Debes de ser muy importante entre los elfos como para que te regalen unos escritos así. Recuerdo que Eragon tenía unos cuantos, pero no tantos.

Murtagh puso sus ojos en los míos, inmediatamente desvié la mirada con cierto rubor. Él me miró divertido y se acercó un poco más a mí, provocando que mis mejillas se sonrojaran.

          Es hora de cenar.

Rápidamente Murtagh se separó de mí, haciendo que volviera a la realidad, cuando me quise dar cuenta el ya se había ido, cerrando la puerta tras de sí.

Contacté mentalmente con Ostara, le conté lo que había pasado y ella me escuchó atenta, sin interrumpirme.

          Todavía no sé si nos podemos fiar de ellosdijo.

           Creo que es tarde para decir eso, ¿no crees? Estamos viviendo bajo su mismo techo.

         Estás, te recuerdo que yo estoy fuera, con un dragón muy grosero.

         No te hagas la ofendida, Ostara, sé que te gusta relacionarte con los de tu especie, por muy groseros que sean.

Bajé por unas largas escaleras, la casa estaba muy bien decorada y olía a jazmín, cuando llegué al comedor, Murtagh estaba bebiendo en una gran copa.

Me acerqué a la mesa y me senté, la comida tenía una pinta deliciosa y desprendía un aroma que me recordó que no había comido nada en todo el día. Una vez sentada, dejó la copa en la mesa y le mandó a un criado que me echara un poco de vino en la mía.

         ¿No vais a instruiros con los elfos?

Dejé un trozo de pan que había cogido sobre la mesa y le miré.

          No. Arya y Fírnen se disgustaron mucho pero decidimos que no queríamos aprender con ellos, teníamos intención de aprender por nuestra cuenta…

Murtagh empezó a reírse, mi cara mostraba una mezcla de asombro, vergüenza y enfado.

          ¡¿Aprender por vuestra cuenta?!el seguía riéndose haciéndome sentir incómodasi no tienes una buena educación ahora, ¿crees que duraréis mucho tu dragona y tú?

         Fuimos instruidas por Eragon y Saphira.

          Pero el entrenamiento de un Jinete es mucho más que eso, puedes estar aprendiendo toda una vida y todavía te quedará algo sin aprender

         ¿Tú estudiaste con ellos, Murtagh?

Su cara se tornó seria, ya no se reía, ni siquiera mostraba una sonrisa. Pensé que no diría nada, pero me equivoqué.

         No. Espina y yo no tuvimos esa oportunidad. ¡Vaya! Pensé que Eragon me tenía un poco más de respeto… No hablarles de mí a sus discípulos… Y eso que es mi medio hermano.

¿Medio hermano? Entonces eso quería decir que él era el hijo de Morzan y de Selena, ¡claro! ¡De eso me sonaba su nombre!

          Lo siento, Murtagh, no era mi intención ofenderte con mi ignorancia.

Él masticaba un trozo del lechón asado que había en la mesa y me miró.

           No has de preocuparte, es lógico que Eragon no te hablara de mí, ni que Saphira le contara a Ostara las múltiples luchas que tuvo con Espina.

          Sí nos hablaron de vosotros. De cómo os rebelasteis ante Galbatorix, al que le jurasteis lealtad.

El sonrió amargamente.

          El amor es el arma más poderosa que hay, cambia a los hombres y les hace cometer estupideces… O tomar grandes decisiones, depende de cómo lo mires.

           ¿Te enamoraste?decir aquello me molestó e hizo que me pusiera ligeramente celosa.

          Sí, y era un amor correspondido. Pero el poder cambia a las personas, y ella, se olvidó de mí. Además no era conveniente que la reina de Alagaësia se casara con el hijo de Morzan el primer Apóstata, y quién posteriormente le juró lealtad a Galbatorix.

         Pero le juraste lealtad porque él te obligó.

         Sí.

         Además luchasteis contra el Rey, eso es muy noble.

         ¡Pero eso da igual! ¿Quién querría casarse con un Apóstata?

         Pero no fuiste libre en tu decisión de jurar lealtad al Rey.

         Eso no importa, Tumma. No estaría bien visto para el resto del reino. Y ahora, si me disculpas me retiro, se me ha quitado el hambre.

Murtagh se levantó y se fue, dejándome sola con dos criados que habían estado escuchando la conversación, curiosos. Les miré y luego me acabé la cena, estaba cansada y era tarde, más de media noche, pero quería ver a Ostara, esperaba que viéndola me sentiría algo mejor, así que salí fuera.

          ¡Ostara!

La dragona tardó unos minutos en responderme.

          ¿Qué sucede? Te noto rara, ¿te ha hecho algo?

La furia de ella aumentaba cada vez más y entonces me envió una imagen suya en la que se podía observar como destruía todo un bosque. Su fiereza ante la situación me hizo sentirme algo mejor, sabía que podría contar con Ostara para todo lo que quisiera.

             No es nada, no te preocupes, quería verte y hablar contigo un rato.

            Estaba durmiendo, es tarde, deberías acostarte. Espina me ha dicho que él y Murtagh nos enseñarían cosas que saben y que debemos aprender nosotras.

            Tienes razón, mañana a primera hora te veré. Buenas noches.

           Descansa.

Después de haber hablado con Ostara, fui a mi cuarto, entonces le vi en mi puerta. Era una oscura silueta con unos ojos brillantes. Me puse nerviosa.

          Siento lo de antes, no debí haberte hablado así.

          La culpa fue mía.

          No. Por favor, deja que te lo compense de alguna forma.               



« Un encuentro casual. Comenta este capítulo | Ir arriba El filo de tu espada en mi piel. »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.