Historia al azar: MI PAÑO DE LAGRIMAS
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Amor Incondicional » Epílogo: Una noche especial
Historia terminada Amor Incondicional (R15)
Por RS Novotny
Escrita el Domingo 4 de Septiembre de 2011, 14:08
Actualizada el Viernes 16 de Septiembre de 2011, 17:09
[ Más información ]

Epílogo: Una noche especial

NOVIEMBRE

DICIEMBRE

-¡Vamos, Ash, creí que no te tomabas tanto tiempo como las otras chicas para arreglarte!-me gritó Joe desde el piso de abajo.

-Eso es porque está con otras dos chicas.-oí decir a Mike.

-¡¿Queréis esperar?!-gritó Lindsay.

-¡Vamos a llegar cuando acabe la fiesta!-gritó Chris.

-Son unos pesados.-bufó mi mejor amiga.

-Bueno, es que estamos tardando mucho. ¿Estás segura que hace falta todo esto?-le pregunté. En mi propia opinión, aquello era exagerado. Yo era la amiga que más quería y en la que más se había esmerado, incluso más que en ella misma y se había pasado. Kevin me había comprado un vestido largo de color azul intenso con un buen escote y la espalda al aire a juego con mi peor pesadilla, unos zapatos cerrados con tacón de aguja. Kevin se llevó una buena bronca por mi parte por ello. ¿Cómo iba a caminar con ellos puestos?, es más, ¿Cómo iba a bailar con ellos?

Lindsay se había pasado casi toda la tarde conmigo. Haciéndome el recogido y maquillándome.

-¡Estás maravillosa!-exclamó Angella.

La verdad es que yo no me veía así. Desde mi punto de vista estaba ridícula con maquillaje, laca en el pelo, un vestido de los caros con los zapatos y unos pendientes enormes de oro.

-Y el toque final.-dijo Lindsay.

-¡Ah, no!-grité horrorizada.-¡Eso sí que no!, ¡No te me acerques con eso!

-Pero si sólo es una diadema.

-¡Es una corona!, ¡¿Me ves con cara de princesa o qué?!

-¡¿Vais a bajar o no?!-gritó Mike desesperado.

-Angella, por favor, ¿Podrías bajar?

-Claro.

-Podemos bajar todas, no me voy a poner esa cosa.-protesté. Ahí sí que había llegado demasiado lejos. Angella salió de mi cuarto. Me estaba poniendo de los nervios.

-Vale, te dejaré irte sin esto con una condición.-fruncí el ceño.-No hagas eso o se te correrá el maquillaje.

-Linds, no me cabrees o me quedo aquí.

Parecía que nada de lo que yo le dijera la iba a alterar.

-Mira, no te pongas la corona como tú la llamas pero tendrás que ponerte esto.-volví a fruncir el ceño. Me había enseñado una diadema normal y corriente de no ser por que era de oro con zafiros incrustados.

-Kevin, ¿Verdad?

-Vamos...

-Yo lo mato, te juro que lo mato.

-Ashley, vamos...

-¡Vale, está bien, está bien!, ¡Me pondré esa estúpida cosa!-me obligó a sentarme en la silla en la que me había sentado mientras me maquillaba y me puso la diadema.-

¡Ay, ay, ay!

-Vamos, no seas quejica que tú has aguantado cosas peores.-se me hizo un nudo en el estómago.-Lo siento.

-Por favor, dime que ya podemos bajar.

-Vamos, vamos. Mira, bajaré yo primero y después irás tú.

-¿Estás loca?, ¿Es que quieres que me mate con estos zapatos del demonio?

-No seas quejica. Te agarras de la barandilla y ya está.

-Lindsay, ésta me la vas a pagar, ya lo verás.-mascullé antes de que saliera de mi cuarto. Respiré hondo. Tenía un aspecto tan estúpido, estaba tan ridícula. Tragué saliva y respiré hondo varias veces más. Y entonces, salí de mi habitación y lo vi allí. Solo, al pie de las escaleras, esperándome. Estaba guapísimo. Con un traje de etiqueta que Kevin le había comprado. Llevaba una corbata de color fucsia en mi honor ya que era mi color favorito. Se quedó asombrado al verme.

Oh, no. Estoy peor de lo que pensaba. Me dije en mi fuero interno.

Tragué saliva de nuevo y me agarré a la barandilla pero no sirvió de nada porque cuando estaba a mitad de las escaleras, me tropecé y casi me caigo de no ser porque Joe me agarró.

-¿Por qué tiemblas?

-Porque estoy ridícula.

-¿Pero qué dices?, estás bellísima.

-De todos modos no voy a poder bailar.

-¿Por qué?-miré hacia abajo.-ah, los zapatos. Le dije a Kevin que no te iban a gustar nada.

-Ya me duelen los pies.

-Eso se puede arreglar.-me dijo y me cogió en volandas.

-¿Vais a venir o...?, guau... estás... maravillosa...

-Gracias, Mike.-sonreí.-Vamos.

Éramos demasiados, así que fuimos Joe, Lindsay, Mike y yo en el Mercedes de Joe y Angella y Chris en el coche de éste.

-Oh, estupendo. ¿Habéis visto?, hemos llegado en la canción de intercambio de parejas.

-¿Quieres dejar de quejarte, Mike?, llevas todo el día igual.

-Perdóname, Linds, pero este baile de Navidad es al primero que asisto y estoy muy nervioso.

Chris bailó conmigo, Angella con Mike y Lindsay con Joe.

-Odio los bailes.-dije.

-¿No te gusta bailar?

-Me encanta bailar, pero no de esta manera.

-Comprendo.

-Y estos malditos zapatos...

-Me voy a casar.

-¡¿Qué?!

-En Julio. Angella y yo nos casaremos.

-¡Es fantástico!-exclamé entusiasmada.

-Y te habrás enterado de que Mike y Lindsay se quieren casar también.

-Sí, cuando acaben el instituto.-afirmé.-Primero se casarán ellos y luego Joe y yo. La cosa va de bodas en nuestro grupito.-sonreí. Me devolvió la sonrisa.

-Ya sabía que os ibais a casar. Sabes que ahora nos contamos todo.

-No sé cómo el señor envidioso y el señor muchos humos han llegado a ser tan buenos amigos.

-Yo tampoco sé cómo una señorita con un carácter muy fuerte que yo conozco y el señor muchos humos han llegado a convertirse en novios.

-Bueno, ¿Qué tal si lo dejamos en empate?-sonreí.

-Vale.-me devolvió la sonrisa.

-¿Quieres que mañana... vayamos a tomar un café?

-Claro.-sonrió. Le devolví el gesto.-¿Quieres ser la madrina de mi boda?

-Lo seré encantada.

La canción acabó y cada uno volvió con su pareja. La primera canción fue bien pero en la segunda tuve que quitarme los zapatos y seguí bailando descalza ante el desacuerdo de Lindsay.

En la siguiente canción se nos acercaron cuatro chicos que yo conocía muy bien.

-Tíos, no me parece una buena idea.

-Cállate, Cody.-dijo Daniel.-Eh, Joe, sigo preguntándome desde que empezó el curso qué haces con ésta.

-Ésta es mi novia.-masculló Joe.

-Pero si es una tía rara.-intervino Adrian.

-Chicos, no sigáis por ahí.

-¡He dicho que te calles, Cody!

-Mirad cómo han convertido al patito feo en un cisne.

Por lo general, yo pasaba de esos comentarios pero esa noche me estaban haciendo daño de verdad.

-Callaos, idiotas. Ella es mucho mejor que vosotros tres juntos, ella ha soportado más que vosotros, es más fuerte.

-Ah, sí. Claro, le vendrá de parte paterna. Ten cuidado, Joe, no sea que te vaya a maltratar.-dijo Gary.

-Mi padre se llama Kevin.-mastiqué.

-Sí, claro. Tu padre está muerto porque era un maltratador.

-Más vale que dejes ese tema, Gary.-le advirtió Joe. Sabía lo que pasaría por experiencia propia.

-Oh, qué miedo.

-¿La machona se va a enfadar?

-¿Lo ves, Joe?, soy un bicho raro. No me puedo comparar con esas bellezas de chicas que siempre van vestidas a la moda. No como yo, yo soy la excepción.-dije.-ellos tienen razón, soy el patito feo que han convertido en cisne.

-Eso es mentira. Precisamente porque eres diferente te quiero a ti y voy a casarme contigo.-remarcó el final de la frase. Los chicos parecieron impresionados pero luego se rieron, todos excepto Cody. Este chico había cambiado durante el primer trimestre de clases. Ahora era más simpático aunque siguiera en el equipo. No nos hablábamos mucho pero cuando lo hacíamos era bastante simpático.

-Qué bonito.-dijo Adrian entre risas, era el más malicioso desde que Cody cambiara.-Menuda estupidez.

-¿Queréis largaros?

-¿Por qué?, ¿Por lo del patito feo o por lo del padre que tenía, el maltratador?, ¡Ay!-ya no aguanté más y le pegué en el ojo y enseguida se vio el efecto que provocan mis puñetazos. Un cardenal salió de su ojo enseguida.

-Te dije que dejaras ese tema.-dijo Joe.

-¡Vas a ver ahora!-gritó Gary. Fue a abalanzarse sobre mí, pero Joe se puso delante.

-¿Qué vas a hacer, Gary?, ¿Es que vas a pegarle a una chica?

-¡Ésa no es una chica, es una bestia!, ¡Ay!

-¡Como vuelvas a llamarle eso o algo parecido te vas a tragar tus palabras, ¿Me oyes?!

-Vámonos, tíos.-dijo Gary, furioso.

-Os quedáis sin capitán, dejo el equipo.

-¡Joe, no puedes hacer eso!-exclamé.

-Sí que puedo, ya lo he hecho.

-¡Bien, no te necesitamos!-exclamó Gary.

-¡Cállate, Gary!-dijo Cody.-Sí que lo necesitamos y tú lo sabes muy bien así que deja ya de hacer el imbécil.

-¡Vámonos!

-¡Gary!, otra cosa.-exclamó Joe. El aludido se dio la vuelta.-Iros a la mierda.

-Lo siento mucho.

-Tranqui, Cody. No ha sido culpa tuya.-dijo Joe.

-Esto... Joe, ¿Me-me dejarías bailar con tu novia?

-Sólo si ella quiere.

-Claro.-dije yo. Joe se fue y Cody y yo comenzamos a bailar.

-¿Por qué vas descalza?

-Porque odio los tacones.

Se rió.

-¿Sabes?, me ha encantado lo que le has hecho a Gary. Le has dado en el orgullo, era la lección  de humildad que se merecía.

-Gracias, me lo tomaré como un cumplido.-sonrió.

-Bueno, ya ha terminado la canción.

-Me ha encantado bailar contigo.-busqué a Joe entre la multitud que ocupaba todo el gimnasio pero no lo encontré. Me acerqué a donde estaban mis amigos.

-¡Eh, tío, ¿Quieres parar de hacer el payaso?!

-¡Vamos, colega, me lo estoy pasando bomba!

-¡Jack, tú tienes dos copas de más o algo por el estilo, ¿No?!

-¡Oye, que tenga diecisiete años no quiere decir que beba, ¿Vale?, y además, sólo he bebido ponche del instituto!

-A lo mejor le has puesto algo.

-¡Yo no bebo alcohol!

-¡¿Queréis dejar de discutir?!-gruñó Lindsay.-¡Como no pares, te dejo!

-Oye, eso es jugar sucio, ¿No crees?

-Es que es la única manera en que me haces caso. Lo siento, no usaré más esa excusa y si lo hago no me creas, ¿Vale?, tendría que estar loca para dejarte.-sonreí y Lindsay también.-Pero mirad a Angella, está aburrida.

-Perdóname, Angy, vamos a otro sitio o perderé los nervios con este pesado... oh, hola, Ash.

-¿Habéis visto a Joe?

-No, desde que nos separamos ni rastro de él.-dijo Mike.

-Lo seguiré buscando, gracias.

Entonces me empecé a poner nerviosa, ¿Dónde se había metido?, el estómago me dio vueltas, como cuando Joe estuvo en peligro hacía ya cinco meses. Sentí ganas de vomitar pero... ¿Por qué estaba tan preocupada?, no había nada que temer, ¿No?,

¿O sí?

Salí del gimnasio y lo busqué por el campus. Allí estaba, apoyado en un muro.

-¿Qué te ocurre?, estás pálida.

-Me has asustado.

-¿Por qué?

-No te veía por ninguna parte.

-Richard está muerto.

-Joe, ya lo sé, pero todavía tengo pesadillas, todavía temo que vuelva para hacerme daño o... para hacerte daño a ti.

-Está muerto.-repitió y me dirigió una hermosa sonrisa torcida. Mostré una amplia sonrisa.

-Hace una noche muy bonita.-comenté.

-Oh.

Me asusté.

-¿Qué-qué ocurre?

-Live in love. Es la que está sonando.-sí, habían puesto nuestra canción favorita, la que cantaba el grupo que teníamos en común como gusto. Era una balada estupenda.-¿Me concede este baile, señorita Taylor?, mejor dicho, ¿Querría bailar conmigo la futura señora Mcfersson?-sonrió y yo le devolví el gesto con ganas.

-Le concederé este baile a mi futuro esposo.-dije con una sonrisa. Nos agarramos y comenzamos a bailar nuestra canción favorita.-te quiero muchísimo.

-Yo también te quiero muchísimo.-nos besamos mientras escuchábamos nuestra canción favorita, que siempre nos había gustado por algo que el destino tenía preparado para nosotros. Una canción que se identificaba con nosotros, que hablaba del amor que podían sentir dos personas diferentes pero idénticas a la vez. Un amor a prueba de balas.

Un amor incondicional.

FIN

______
Espero sus comentarios. Próximamente Amor Incondicional 2



« Capítulo ocho: <<No estás solo.>> Comenta este capítulo | Ir arriba


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.