Historia al azar: Destellos de luz
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Cuentos de amor y magia » Lily y James: Lluvia
Cuentos de amor y magia (R13)
Por roseweasleyg10
Escrita el Miércoles 6 de Julio de 2011, 12:00
Actualizada el Miércoles 6 de Julio de 2011, 19:16
[ Más información ]

Lily y James: Lluvia

Bueno---- espero que les guste este fic, es que me gustó tanto la pareja que me inspiré y decidí hacer una pequeña historia de los dos ¡disfrútenla!! Lo he hecho con mucho amor... Jiijiiji

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

¿Por qué las aves de repente aparecen
Cada vez que estás cerca?
Como yo, ellas quieren estar
Junto a ti.

 

¿Por qué las estrellas caen del cielo
Cada vez que estás cerca
Como yo, ellas quieren estar
Junto a ti.

 

Es por eso que todas las chicas de la ciudad
Te siguen alrededor
Como yo, ellas quieren estar
Junto a ti.

The carpenters

 

L

ily Evans estaba perdida, completa, y estúpidamente enamorada de James Potter. Era algo incoherente ya que ella lo había odiado durante seis años completos, y justamente en el último había empezado a enamorarse esos cabellos alborotados, de esos ojos color café claro, de esa cara tan linda que… ¡No! No se podía permitir enamorarse de su enemigo, aunque dentro de su corazón la foto de James estaba en un lugar lindo lleno de amor.

Sufría cada vez que lo veía porque en su corazón algo le ardía significando que tenía que decirle de inmediato que lo amaba, pero no era tan fácil ya que su orgullo también controlaba su mente y la forzaba a callarse y soportar el dolor.

En cambio James le había pedido más de ocho veces que saliera con él, pero Lily se negaba vacilando la respuesta: no; que en realidad en su mente decía a los cuatro vientos: ¡¡Sí, James!! ¡¡Si quisiera ir contigo!! ¡¡Quiero ir contigo a donde tú quieras ir!! Pero lastimosamente no lo hizo.

Lily sentía que si aceptaba estaría traicionando a Severus porque James lo había humillado durante seis años, y también porque creía que sería un pasatiempo para él.

Todo esto lo estaba pensando en su cuarto, asomada a la ventana, mirando cómo llovía tan fuerte. No había parado de llover desde hace dos semanas, ni siquiera la lluvia respetaba si era día o noche. Todo estaba completamente mojado y empapado, exceptuando la cabaña de Hagrid que estaba protegida por hechizos que protegían la casa del semi-gigante. Y también el colegio estaba protegido para que el agua no entrase y lo inundase.

-¡Lily! ¡Por Merlín, aquí estás!

Lily se volvió y miró a Molly acercarse a ella agitada. 

-¿Qué pasa? -preguntó Lily.

-Oh, nada, es que McGonagall nos ha pedido a todos los alumnos de séptimo año que le ayudemos a cuidar a los niños de primero y segundo para que no salgan de sus Torres correspondientes.

-¿Todos los de séptimo año? -preguntó Lily aburrida.

Molly asintió con la cabeza.

Lily rodó los ojos y caminó hacia la puerta.

-Eh… Lily -le llamó Molly.

Ella se volvió.

-¿Y ahora qué?

Molly le iba a advertir que James estaría ahí porque al parecer Lily no se había percatado de la situación, pero decidió callarse para no ser una entrometida.

-Este… nada. Vamos.

Las dos salieron de la Sala Común y Molly la llevó a la clase de Transformaciones donde se encontraban todos los de séptimo año de todas las casas. Lily estaba aburrida esperando a que McGonagall dijera que ya podían ir a reunir a los pequeños, pero al darse cuenta de la presencia de James -quien estaba pasando su mano por su cabello para que las chicas lo viesen- y de sus amigos se puso completamente nerviosa y rogó para que McGonagall dé la orden.

-Bueno, recuerden que deben tener cuidado con los niños -dijo la profesora.

Sí, sí, ya apúrese. Dé la orden, pensaba Lily mientras evitaba la mirada de James.

-No sean muy bruscos con ellos -recomendó.

¡Los esconderé a todos en un sótano con un troll si no da la orden!

-Busquen por todos los lugares, es que a veces se pueden esconder.

James ya la estaba comenzando a ver y al parecer -por lo mucho que vio Lily por el rabillo del ojo- se estaba acercando disimuladamente.

Oh, no. Por favor dé la orden.

-Ah, y no olviden, a los de primer y segundo año -aclaró McGonagall-. Y tal vez alguno de tercero.

¡¡Dé la maldita orden!!

-Bueno… eso es todo -dijo la profesora-. Pueden comenzar.

Y todos empezaron a irse hablando, quejándose o burlándose. Lily quería salir de inmediato, pero la multitud no le permitía, parecía que lo hacían a propósito. Ella se desesperaba y trataba de empujar a la gente pero eran tan fuertes que apenas se podía mantener de pie.

De repente sintió que la jalaban del brazo. Lily buscó a la persona que la estaba apresando y vio que era James.

-Li… este, Evans ¿podríamos hablar un momento? -preguntó él.

Como Lily no quería ser encantada por James, atacó.

-No tengo tiempo, Potter -respondió y trató de zafarse, pero fue inútil.

-Por favor -suplicó James.

Como podía decirle que no a esos ojos tan lindos y hechizantes.

-¿De qué? -preguntó Lily.

La gente había desaparecido. Era un lugar perfecto para hablar de cualquier cosa, si no fuera por Peeves que venía riéndose como un esquizofrénico.

-Mejor en otro lugar -dijo.

James trató de buscar un lugar adecuado para lo que le iba a decir, pero no lo había ya que Peeves iba por todos los lugares que él encontraba perfecto sin saber Peeves de su existencia por esos pasillos.

Llegaron a la puerta de la entrada del colegio que estaba abierta, James no tuvo remedio que salir para que Peeves no los viera.

-Yo no voy a salir -advirtió Lily.

-Te presto mi capa -dijo James enseñándoles su capa.

Ella hubiera dicho: Claro que sí, con mucho gusto me gustaría usar tu capa… Pero era imposible que diga eso.

-No -dijo Lily tajantemente.

-Bueno, es que… de verdad tengo la necesidad de decírtelo…

Oh, Merlín. ¿Qué le iba a decir? Lily se ideaba millones de cosas y ella deseaba tan solo una. Deseaba que de la boca de James salieran esas dos preciadas palabras que ella tanto anhelaba. Así que cedió y salieron afuera intentado cubrirse para no mojarse.

James estaba preparado para decírselo. Tuvo que aumentar el volumen de su voz porque el sonido de la lluvia que caía al piso era muy fuerte.

-Lily -comenzó-, hace tiempo que he querido decirte esto, pero no me atrevido por temor a tu rechazo, ahora estoy seguramente decidido. En este momento quisiera decirte muchas cosas porque eso es lo que me inspiras, me das un aire de paz y tranquilidad. Me siento a gusto cuando estoy a tu lado y me desespero cuando no sé dónde estás…

Lily no quería más rodeos, quería de frente la verdad, que trataba de decirle y también quería no pescar un resfrío, así que interrumpió.

-No entiendo -dijo ella.

-Te amo -soltó James rápidamente mirándola a los ojos-. Con el mayor ardor…

Lily no podía creer que James le había dicho que la amaba. Cualquier chico le diría que la quería, que la QUERÍA, pero no, él le había dicho que la amaba, y esa era la diferencia: James no era cualquier chico.

Los dos se miraron sin darse cuenta de que estaban empapados.

Lily no sabía qué hacer, si huir como siempre lo hacía para llorar a mares por dentro, o decirle que qué bien que la ame, o herirle diciéndole que ella a él no o la adecuada, correcta y deseable opción: decirle que ella también lo amaba y que quería estar a su lado para siempre y por siempre.

-¡Lily! ¡Lily! -la llamó alguien. Era Molly.

Lily se volvió para ver a la persona que la llamaba.

-Lily ¿qué diablos piensas que haces acá? -le regañó Molly-. McGonagall, en cualquier momento preguntará por ti, y si te encuentra afuera… ¿quién sabe con qué castigará?

Al parecer Lily no estaba escuchando.

-¿Lily? Vamos antes de que McGonagall nos encuentre y… ya te imaginarás, estaremos fritas pescaditas…

Molly se llevó a Lily sin percatarse de la situación en la que había interrumpido, aunque Lily agradecía y maldecía eso al mismo tiempo.

Pasaron cinco días después de que James se haya declarado a Lily. Cinco días en los que ella podía ordenar sus pensamientos y sentimientos, y tomar una decisión, pero no era una cosa que se podía tomar a la ligera, era algo que definiría su amor por James: si le decía que sí, capaz ellos podría ser algo más y amarse por siempre, pero no era una decisión segura ya que él pudo haberse burlado; en cambio, si le decía que no, James daría por terminado el caso y volvería a sus andadas, cuando conquistaba a cada chica que se le cruzaba -exceptuando, claro a Madame Pince, Madame Pomfrey, McGonagall y demás profesores; solo de su año o sexto o hasta quinto-, y Lily se moriría de tristeza.

Ella se encontraba en la biblioteca, supuestamente estudiando para los exámenes, pero tanto pensaba en James que en el examen escribiría: Te amo, James, y no sé qué haría si te viera con otra chica, no sé, la agarraría por los cabellos y a ti te sacaría los ojos… Pero era un poco extraño pensar que ella pensaba eso, como que era muy sangriento, pero ¿qué podía hacer? Era lo que sentía, y ella sentía que mataría a la chica que le robara a su James.

-Hola Lily.

Ella levantó la cabeza ya que estaba mirando su libro y vio a Catherine sentarse en frente de ella con la cabeza abajo, tenía los ojos hinchados y rojos, al igual que la cara, al parecer había llorado.

-Cathy, ¿de qué lloraste? -le preguntó Lily preocupada.

-Eh… ¿Yo? No, de nada -se excusó Catherine tratando de esconder su cara bajando la cabeza.

-Ay, Cathy, a mí no me vas a engañar… ¿Qué te pasó?

-Es que… ¿te conté que me gustaba Darren? -preguntó Catherine y Lily asintió con la cabeza-. Bueno… él se me declaró y… yo no lo acepté… porque… pues porque tenía miedo de que se burlara de mí, como lo hizo con otras chicas, al igual que tú con James… -Lily se quedó callada-, y acabo de salir de mi cuarto y lo encontré con otra chica… Me dieron ganas de decirle sus verdades, pero me quedé callada y me salí corriendo y llorando…

Lily comprendió a su amiga como nadie en el colegio. Era casi igual su historia de amor.

-Debí decirle también que lo quería… fui una estúpida… -sollozaba Catherine-… una tonta…

La pelirroja la vio y con una mirada le agradeció. Le agradeció el que le haya abierto los ojos, y se lamentó por su amiga, pero aún había tiempo para ella.

-Lo siento mucho, Cathy. De verdad -dijo Lily-… pero es que… se me olvidó algo importantísimo qué hacer y… pues no quisiera que te sintieras mal por dejarte aquí sola…

-No, no te preocupes. Ve -le dijo Catherine.

-Gracias.

Lily se fue corriendo de la biblioteca. Anduvo por muchos pasillos buscando a James, hasta que lo encontró saliendo del colegio por la puerta de entrada. Ella lo persiguió y miró que James caminaba lentamente como si estuviera pidiendo perdón. Los dos se mojaron a causa de la lluvia que aún no paraba desde hace un mes.

James sintió que alguien estaba detrás de él y se volvió. Allí estaba Lily, su hermosa y linda Lily.  Se quedó en donde estuvo y la observó.

Lily, sin pensarlo o meditarlo más, se acercó a él rápidamente, puso sus manos en la cara de James y lo besó como nunca creyó que hubiera besado a alguien así. James confundido le devolvió el beso respondiendo con mucha dulzura y sobre todo con mucho amor.

-James -susurró ella y lo abrazó aferrándose a él.

-¿Lily?

-Sí, James -dijo ella-. Si te quiero, no, no te quiero, te amo, James, te amo…

James se apartó y la vio a los ojos. Aquellos lindos ojos verdes.

-¿Dijiste que me amas, Lily? -preguntó él alegrándose.

Ella asintió con la cabeza sonriendo.

-¿Me amas, Lily? -volvió a preguntar intentado creer que todo eso era verdad, y sí, sí lo era.

-Te amo, James -admitió Lily.

-Yo también, Lily. Yo también te amo… Yo, yo… ¡Te amo, Lily Evans! -soltó gritándolo.  

Lily sonrió de oreja a oreja. Estaba completamente feliz, estaba… estaba… ay, no había palabra para eso, estaba más que feliz, contenta, emocionada, agradecida, entusiasmada… Estaba enamorada… enamorada de un chico maravilloso para ella… Y James estaba también enamorado y muy feliz… feliz de ser correspondido con Lily, feliz de que lo haya aceptado, feliz de amarla, feliz de sentirse el hombre más feliz del mundo… Ahora entendía… ahora sabía, comprendía que cuando amas, insistes; cuando amas, dejas; cuando amas, admites; cuando amas lo único que te importa es hacer feliz a esa persona, te importa protegerla, cuidarla y sobretodo amarla como nadie lo haría jamás…


----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Espero que les haya gustado...

A la siguiente haré un cuento de Hermione con... bueno aún no lo sé, pero espero que les guste....

Por favor, comenten, sería muy lindo de su parte si lo hicieran, yo estaría muy agradecida con ustedes...


Comenta este capítulo | Ir arriba Hermione y Ron: El anillo »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.