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Bitacora de una desaparecida » Capitulo 8- Tu historia
Bitacora de una desaparecida (R15)
Por -bell-
Escrita el Martes 1 de Febrero de 2011, 18:31
Actualizada el Lunes 7 de Julio de 2014, 02:47
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Capitulo 8- Tu historia

- Si, Sam puedes confiar en mí. Por siempre y para siempre.

 

  Marc se fue en cuanto respondió a mi pregunta aludiendo lo que yo ya sabía. No era bien visto que uno de los secuestradores o mas bien alguien dentro de la red se involucrase tanto con una convicta, después de todo éramos como animales, ya ni personas se nos denominaba.

  Pase el resto de la tarde, o más bien tarde/noche, mirando por esa pequeña ventana de esperanzas. Viendo las risas de los niños al jugar, envidiando su felicidad y libertad, y al mismo tiempo alegrándome por ellos. Pensaba, allí recargada contra la pared, intentaba recordar lo que se siente la brisa acariciándote el rostro, la sensación única de caminar descalza en el pasto y recostarte en el, el inigualable olor a tierra mojada cuando esta por llover o cuando ya llovió, el sentir como las gotas te lluvia caen sobre vos creando una burbuja en la que sos uno con el mundo, con la naturaleza, la dulce sensación del sol calentándote la piel en los días soleados, la magia de la vida, lo maravilloso que es ver como los capullos se abren en primavera, donde todo florece, ¡Una simple respiración!, un minuto mas de vida…

  Hay tantas cosas que nunca me cuestione ni me detuve a admirar, a apreciar, ahora mismo me odiaba por haber dado todo por hecho pensando en que siempre estarían allí para mi.

  Miraba por la ventana recordando la vida que alguna vez tuve y que estaba decidida a recuperar, llego un momento en el que sin darme cuenta de que el tiempo había pasado me quede mirando la noche, las millones y millones de estrellas en el cielo, la paz de la noche.

  Siempre me había gustado mas la noche que el día, es el momento en el que el mundo se va a dormir y que todo queda en paz, no hay ruidos de automóviles, ni sentirte deliberadamente expuesto por la luz del sol, para mi la noche no era siniestra como para otras personas, la noche siempre trae consejos, soluciones, reflexiones. Siempre que expresaba mi opinión a alguien me decían lo mismo "¿la noche? No, la noche es peligrosa, siniestra a mi me da miedo, esta todo oscuro" a lo que yo respondía "en lo mas profundo de la noche se puede ver el amanecer".

  Me acosté a dormir pero el insomnio se había apoderado de mi ser, estuve horas y oras deliberando y pensando sobre cosas increíbles, recordaba frases de canciones y pensaba en las películas que jamás me cansaría de mirar. En algún momento de la noche Morfeo acudió en mi ayuda recuerdo que me desvanecí con una ultima pregunta en la mente "¿Quién es realmente Marc Antony Howel?".

 

  Desperté gracias a la maldita luz que se colaba por la ventana, igual me quede allí con los ojos cerrados por un buen rato, negándome a aceptar que no me podría volver a dormir. Abrí los ojos frustrada soñolienta cuando me encontré con unos negros ojos que me miraban de cerca.

  Tarde unos cuantos minutos en darme cuenta de quien se trataba y en ese mismo instante que lo entendí mi corazón comenzó a galopar fuerte, emocionado.

 

- ¿Qué haces acá?- pregunte confundida.

- Te prometí una explicación, y cumplo mis promesas.

- ¿Una explicación sobre que?- pregunte aunque lo sabia perfectamente.

- Sobre por que estoy acá. Creo que es tiempo de que sepas mi historia.

 

  Sus palabras me dejaron incluso mas confundida que antes ¿su historia?, ¿Que tenía que ver su historia con que fuese parte de una de las mas horribles organizaciones del mundo?, no lo comprendía ¡estúpido sueño! Tenía la cabeza embotada y confundida.

  Tome tiempo mientras me sentaba en la cama acomodándome cerca de donde el estaba sentado. Ví que a pocos centímetros de el estaba mi bandeja de comida, así que la tome y comí. Marc espero hasta que termine para hablar.

 

- Mi historia- dijo soltando una exhalación- desde ya te aclaro que no es un cuento de hadas…

- Quiero escucharla- interrumpí mirando a sus ojos.

- Esta bien. Yo no tuve la suerte de muchos que crecieron en un buen hogar con una madre y un padre amorosos, en realidad crecí con mamá y mi hermana, Rose, en una pequeña casa que nos podía brindar el bajo salario de mamá, pero así con todo yo era feliz, feliz como solo puede ser un niño pequeño con cosas tan simples como una pelota.

  Con Rose íbamos a un colegio cerca de casa, ella era un año mayor que yo así que en cuanto llegábamos ella se iba con sus amigas y yo me iba a vagar solo ya que nunca fui un chico que necesitase de un grupo de amigos para sentirse bien. Amaba a mi hermana y a mi mamá con toda mi alma y estaba decidido a protegerlas de todo aquello que pudiese llegar a hacerles daño, cualquier cosa, ese era mi deber como "el hombre de la casa" o eso pensaba yo.

 

  Las palabras fluían de su boca poco a poco a medida que él se perdía dentro de la historia, yo solo me limitaba a quedarme junto a él en silencio y escuchar todo aquello que Marc tuviera para decir.

 

- El problema era que yo estaba equivocado- siguió- lo descubrí cuando mamá enfermo, vi impotente como ella enfermaba de a poco, perdiendo la movilidad y el color de sus mejillas pero jamás la sonrisa de su rostro, el cáncer le había ataco el corazón y nosotros no teníamos la plata ni los medios para pagar la operación que era muy costosa, yo de igual modo luche por todos los medios para lograrlo, recurrí al gobierno pidiendo ayuda, pasaba tardes enteras en la calle con la guitarra vieja que tenía intentando juntar mas plata. Pero todo lo que hacia no tenia sentido, la enfermedad avanzaba y a nosotros nos faltaba muchísima plata aun, hasta que un día ella ya no despertó.

 

  Estaba conmocionada, las lágrimas corrían por mis mejillas me sentía completamente impotente al verlo sufrir, al verlo con los ojos brillosos deseosos de expresar su dolor. Pero me limite a callar y solo tomar su mano, el silencio muchas veces es un mejor apoyo que unas palabras. Él solo se aferro a mi mano y siguió hablando.

 

- Vi a mi hermana sufrir y derrumbarse por mucho tiempo, yo quería ser fuerte, debía ser fuerte por ella. En cuanto pude salí a buscar trabajo. A la mañana estudiaba y a la tarde y noche trabajaba, ahora yo era el sustento por mucho que a Rose no le gustara. Las cosas mejoraron cuando termine el colegio. Podía buscar un trabajo mejor y obligue a Rose a ir a la universidad ella quería estudiar medicina, quería evitar que otras personas vivieran lo que nosotros.

  Todo iba muy bien en casa, poco a poco superamos lo de mamá y yo cada día mejoraba en mi trabajo. Rose era la primera en la clase de medicina y ambos teníamos nuestros amigos, bueno a fin de cuentas todo en nuestras vidas estaba bien. Teníamos comida y estudios, mama hubiera estado muy orgullosa de nosotros, lo pensaba cada vez que me deprimía "mamá no quería que lloraras" me decía "ella sonrió hasta el ultimo momento ¡hace lo mismo!".

  Evidentemente en otra vida yo hice algo malo, porque el destino, la vida dios o lo que sea estaba ensañado conmigo, un día Rose fue a la universidad y yo a mi trabajo, cuando termine, mas tarde de lo habitual, regrese a casa esperando encontrarme con mi hermana enfadada preparada para darme su discurso de "te están explotando", pero no estaba en casa.

  Me sorprendió un poco ella era muy puntual "seguro se fue a tomar algo con las amigas" me dije intentando tranquilizarme. Espere toda la noche sentado en el sillón frente a la puerta, pero en ningún momento esta se abrió.

  La mañana siguiente fui a trabajar rezando por que ella se hubiese quedado en lo de una amiga por que era muy tarde y me dije a mi mismo que si cuando llegaba a casa ella no estaba allí iría a la policía. Llegue y entre lleno de esperanza rogando que este allí, pero no. La casa estaba vacía.

  Esta vez fue la negación la que me impulso a quedarme en el mismo sillón de la noche anterior en vez de ir a la policía. Rezaba por que ella entrara afligida excusándose por algo. Llego un punto en el que tuve que aceptar que ella no llegaría y corrí a la comisaría de policías para hacer la denuncia.

  Al día siguiente fui a buscar a sus amigas de la universidad para ver si ellas sabían algo de ella pero ellas se sorprendieron al saber que Rose no había vuelto a casa. Hice volantes y ellas me ayudaron a empapelar la ciudad. El pánico se apoderaba de mi a cada instante, mi Rose podía estar en cualquier lugar lastimada, violada o… muerta.

  La policía investigaba me entrevisto a mi y a sus amigas, pero no hayo nada contundente ya que nos llevábamos muy bien y nunca peleábamos por lo que lo único que me pudieron decir fue "redes de prostitución y trafico de personas".

 

  Me quede helada al escuchar su última frase, su hermana había vivido lo que yo estaba viviendo hoy. De repente comenzaba a comprender el porque de que él estuviera aquí.

 

- Exigía por ella, por su búsqueda. Pero como era de esperar cuando no encontraron nada la búsqueda empezó a perder fuerza hasta desvanecerse con un "ya la deben haber sacado del país". Me negué a aceptar lo que los policías me dijeron, ellos solo eran unos hipócritas que no tenían ganas de trabajar. Así que deje mi trabajo y comencé con la búsqueda y me negué a parar hasta que la encontrase… viva o muerta. Un tiempo después encontré una de las redes y me uní.

  Me avergüenza haber sido parte de tantos secuestros, arruinar las vidas de tantas chicas. Pero yo anhelaba encontrar a la única familia que me quedaba y la única persona que estaba seguro de querer. Tuve que fingir todos los días que me encantaba lo que hacia, reprimir mi bronca y mi dolor cada vez que veía los últimos minutos de libertad de cada chica.

 

  Por unos momentos me ataco un arrebato de ira contra él y su hermana que nos habían arrastrado a mi y miles de mujeres a esta condena. Pero lo entendía, entendía su sufrimiento y el amor por el que actuó.

 

- Busque y pregunte por todos lados, pero jamás la encontré, muchas veces he tenido ganas de abandonar mi búsqueda y darme por vencido, pero luego las veo a ustedes, aquí atrapadas y sufriendo y me niego a pensar que ella puede estar así o peor en cualquier lado. Quiero encontrarla, necesito encontrarla… o aunque sea su cadáver.

 

  Callo y por primera vez en todo el relato me miro a los ojos. Inspeccionaba en mi rostro en busca de algo ¿Ira?, ¿Rencor?, ¿Odio?, pero para su sorpresa no encontró ninguno, en mi rostro había compasión, pena y dolor.

 

- Perdón, se que fue egoísta y me avergüenza haber hecho lo que hice, lo siento en serio. Por favor no me odies- suplico.

-  No te odio, me duele y me da un poco de bronca, pero no te odio. Te comprendo, entiendo el que hayas hecho lo que hiciste por amor, buscas a tu hermana, no estas aca por placer o dinero y eso es impagable.

- ¿En serio?

- Si, creo que hasta me da un poco de celos Rose. Me gustaría que alguien hubiese hecho eso por mí. Sos muy valiente ¿lo sabias?.

- También tengo miedo Sam, no soy inmune.

- La valentía no es la ausencia del miedo, no te equivoques, es seguir a pesar del miedo.

 

  Nos quedamos mirándonos, ambos callados, mudos, pero lo que nuestro silencio no reflejaba es que nuestros ojos comunicaban todo aquello que callábamos, de ellos salían las palabras que de nuestros labios no.

 

- Te amo Samanta Miller. No te mentí cuando te dije que hacia mucho no sentía algo así, por que jamás me enamore y las únicas personas que alguna vez quise ya no están conmigo.

- Yo también te amo- susurre- Sos mi luz en la oscuridad, la única persona a la que puedo aferrarme. Te convertiste en mi ancla  Marc Howel, sos lo que me sostiene a la realidad…

 

  No alcance a terminar que él me interrumpió con un beso el cual obviamente correspondí, estaba eufórica, feliz. Antes creí que mi vida se había acabado en el momento en que desperté en aquella habitación, pero ahora me sorprendía "La vida y el amor siguen a pesar de todo" susurró una voz en mi mente.

  Jamás hubiera creído lo que estaba viviendo. El amor me había encontrado y encadenado a la persona que menos esperaba. Estaba condenada, presa y enamorada de mi guardian de celda ¿no era eso algo raro? Pero bueno mi vida nunca había sido muy normal que digamos. Estaba enamorada "La vida y el amor siguen a pesar de todo" me dije una vez mas solo para saborear las palabras una por una.

  Marc era el ángel que había llegado para rescatarme de la soledad, la pena y el sufrimiento y llevarme a una realidad más seductora y simple, él era mi luz en esta oscuridad.

 

  "La luz siempre resplandece en las tinieblas" susurre en el segundo en que nos separamos para respirar antes de unir mis labios a los suyos de nuevo. Necesitaba su amor, lo necesitaba.


Perdon por no actualizar antes es que andaba con muchos temas en la cabeza, para los que no sabran hoy se conmemora en Argentina los 35 años del golpe militar y, por ende, a los 30.000 desaparecidos asi que se imaginan lo que sera aca ¿no? Pero hoy me decidi a actualizar y puse manos en marcha espero que les guste y Comenten :) los quiero ♥ 


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