Historia al azar: La vida de Severus Snape
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Bitacora de una desaparecida » Capitulo 20- La doma (parte 1)
Bitacora de una desaparecida (R15)
Por -bell-
Escrita el Martes 1 de Febrero de 2011, 18:31
Actualizada el Lunes 7 de Julio de 2014, 02:47
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Capitulo 20- La doma (parte 1)

  Me desperté exhausta y con la cara que me dolía después de llorar toda la noche, por alguna razón le habia ganado a mi carcelero y desperté antes de su llegada. Utilice el tiempo mientras esperaba para mirarme, mirarme realmente, tocarme la cara, los brazos, el pecho, como si de la noche a la mañana fuesen a aparecer miles de arrugas, pero me sentía diferente "estas somatizando".

  Finalmente llego con esa horrible ropa, maquillajes y mi amada jeringa. Me cambie lentamente sin que me importase nada, ni los castigos ni nada, me sentía extraña. En mi pecho crecia la ira por los 5 años perdidos como una fiera que se despierta de un largo sueño.

  Ese dia no tenia ganas de nada, no quería seducir ni sonreírles a viejos depravados siquiera ser amable, solo me quería quedar parada esperando que pasara el dia. Pero mis guardias insistían y cada vez me trataban con mas rudeza empujándome a los autos que se acercaban a la vereda a preguntar.

  No se si fue a causa de esa fiera dentro de mi cada vez tomando mas fuerza o por las drogas o quizás ambas pero a la 3 vez que me empujaron y zarandearon aquellos horribles hombres reaccione empujándolo lejos de mi mientras el tropezaba y caia al piso sorprendido.

 

  En ese momento la fiera se apodero de mi.

 

  Corrí hacia él y salte encima de el aprisionándolo con mis piernas como hacia con Gabriel mientras le pegaba, no importaba donde yo solo quería le doliera. Lanzaba mis puños lo mas fuerte que podía sobre el rasguñándolo y tirándole del pelo. Sabia que no tenia mucho tiempo y que el castigo seria atroz, pero no me importaba no me detuve hasta que el otro me separo arrastrándome del cabello lejos de él.

 

- IDIOTA MAL NACIDO, NO ME VUELVAS A TOCAR, NO TE ATREVAS A PONERME UN DEDO ENCIMA DE NUEVO, ¡NO ME TOQUES!, QUE SE SIENTE QUE TE PEGUEN EH? IMBESIL HIJO DE RE MIL PUTA…..-  Estaba desquiciada pero podía ver como las otras me miraban con sorpresa y aprobación.

 

  Luchaba pero me tenía bien agarrada con ira reluciendo en sus ojos. Me llevo hasta el auto y abrió la puerta para que entrase, no quería entrar porque sabia lo que me esperaba cuando regresara, pero no habia opción, al ver mi negativa a entrar me propino un puñetazo que me doblego mientras que aprovechaba para empujarme dentro. Sabia que tenia ganas de pegarme mas, pero estábamos en la calle, lo veía en su mirada.

 

- La que te espera….- musito mi chofer antes de emprender el viaje de vuelta.

 

  Yo sabía que no mentía…

 

  El viaje fue sorprendentemente rápido, llegamos y me arrastro a la cueva empujándome contra las paredes cada vez que podía mientras que sentía como se me adormilaba el brazo a causa de la presión que hacia.

  Cuando llegamos me empujo sobre el colchón mientras apretaba los puños con fiereza. Me miraba firme y penetrante a los ojos y por supuesto yo hice lo mismo. No estoy segura de cuento tiempo pasamos allí sin movernos, podía ver una lucha interna en sus ojos mientras que esperaba el primer golpe, o mas bien el segundo, pero en determinado momento él se dio la vuelta y salió.

 

-Luego me encargo de vos, quiero tener mucho tiempo- gruño antes de cerrar la puerta.

 

  Podía hacerme la valiente aunque estuviese sola pero ¿a quién engañaba? Temblaba del pánico con solo pensar el castigo que "necesitaba de tiempo", pero irónicamente no me arrepentía de nada de lo que había hecho, esos hombres me robaron 5 años "y ahora quizás te roben 5 dientes".

  La espera fue desgarradora como siempre que esperas algo, parece que cada segundo se estira como un chicle. No sabía si seria rápido o lento, solo espere. Camine por la habitación rozando con mi mano las paredes "no te despidas mucho, este no es el fin" en algún momento escuche lo que tanto esperaba: el chillido familiar de la puerta. Aunque me sorprendí con lo que vi, no era el hombre q esperaba, el que me trajo, sino el otro al que le había pegado con tanta furia.

  En su cara escurrían unas gotas de sangre provenientes quizás de alguna de las muchas lastimaduras que le hicieron mis uñas. Sus ojos estaban negros de la ira. "Ay samanta, estoy segura de que esto va a doler más que un simple cigarrillo" coincidía al 100% con la voz.

 

- ¿Alguna vez viste como se doma un caballo?- dijo para mi sorpresa

-No- respondí lo más seca que pude.

- Un jinete se sube y resiste allí arriba hasta que el caballo se da por vencido, si cae vuelve a subir y si es un caballo complicado… bueno unos cuantos azotes doblegan a cualquiera- cuando termino de hablar puso una sonrisa siniestra que me hizo temblar y retroceder 2 pasos

 

  ¿Que planeaba hacerme ese hombre? Porque habia mencionado la doma de caballos y los azotes. Fue entonces cuando lo entendí, justo cuando él sacaba de su campera un no muy largo látigo.

 

-Quizás sea hora de domarte yegua estúpida- escupió

- Mentira, no te permiten pegarme con eso, no es negocio- esa era la regla nada de golpes que "dañen la mercancía"

 

  El se acerco lentamente a mi, y yo no me movi. Aunque corriera el me alcanzaría mejor simular que era valiente. Freno a centímetros de mi y levanto una mano, me encogí esperando la bofetada pero él se limito a acariciar mi mejilla hasta que lo mire a los ojos.

 

-Si, usualmente esa es la regla- dijo para mi alivio- pero amor, te metiste con la persona equivocada.

 

  No me dio tiempo de nada ya q antes incluso de terminar ya me había tirado de un puñetazo en la mejilla. Intente arrastrarme lejos pero antes de que pudiera hacer algo me pego una patada en el estomago que me dejo sin aire.

  Metió su mano en el bolsillo y saco una navaja, me encogí del miedo mientras una lagrima corría por mi rostro al ver como se agachaba junto a mi "¡Dios! te va a cortar en pedacitos" grito horrorizada la voz. Cerré los ojos para mitigar el dolor cuando escuche el rasguido de mi ropa. Se levanto y dio unos pasos hacia atrás ¿Qué había hecho?.

  Me enderece un poco para levantarme, estaba a su merced alli tirada, cuando sentí algo que cosquilleaba la piel. Toda la ropa que tenia puesta cayó al piso dejándome totalmente desnuda frente a él. Mire el piso horrorizada mientras trataba de taparme, el me miraba fijo sin perderse una detalle de mi.

 

- Primero hay que sacar todo aquello que moleste en la doma para luego empezar con el adiestramiento-  lo próximo que vi fue como el movía rápidamente su brazo antes de que un abrasador dolor me invadiera la piel.

 

  Y así fue como el castigo comenzó.

 

  Quise huir pero antes que pudiera hacer algo un dolor me abrazo la mejilla mientras el se abalanzaba sobre mí, con ojos feroces y me daba un puñetazo en la cara derribándome de nuevo. Siempre era lo mismo me golpeaba hasta q me podía levantar y cuando lo hacia me tiraba de nuevo al piso. Al menos así fue hasta que deje de levantarme del piso acurrucada en posición fetal recibía latigazo tras latigazo y de vez en cuando una patada para cambiar la pose supongo.

  No sabía si lloraba por el dolor que me abrasaba todo el cuerpo o por la humillación de estar allí desnuda mientras él me "domaba", luego de una o dos horas quizás los golpes cesaron y respire aliviada pensando que el castigo había llegado a su fin, cuando sentí sus manos sobre mi.

  Acariciaba mi cuerpo y a la vez me zamarreaba y tironeaba jalándome de un lado al otro  tocando mis pechos y mi trasero "oh dios, ¡oh dios! por favor no" pero dios no escucho, como era usual. Lo supe cuando el separo mis piernas y casi inmediatamente un dolor atroz me invadió. Yo gritaba y pataleaba pero el me empujaba la cara contra el colchón asfixiando mis gritos.

  Podía sentirlo destrozar lo único que no me habían profanado aun, moviéndome tocándome, se tiraba sobre mi y me susurraba al oído mientras me apretaba los pezones. ¿Yo? Yo simplemente lloraba, cualquiera diría que debería estar acostumbrada pero queridos lectores les confieso que esa fue quizás la única vez que me sentí real y completamente violada. Luego de acabar simplemente se levanto y se quedo mirándome.

 

-Igual a una yegua domada- Exclamo antes de abandonar la habitación dejándome allí, en el piso desnuda, violada, totalmente lastimada y bañada en lágrimas

 

  No me levante ni abrí los ojos, ni siquiera me moví, no quería verme. No quería ver lo que ese hijo de perra había hecho conmigo. Me dolía todo, cada centímetro de mi piel, cada movimiento era una tortura todo había sido cubierto o por una patada, latigazo o puñetazo.

 

-Gracias dios, gracias por amarme tanto- fue lo último que recuerdo haber susurrado antes de desmayarme del dolor.


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No me odien y por favor lo de siempre COMENTEN realmente me ayudan muchisimo sus sugerencias y opiniones, no es una historia hecha esta en constante cambio quiero saber sus reacciones. Bel :)



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