Historia al azar: Solo son cuentos
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Bitacora de una desaparecida » Capitulo 19- Condenada
Bitacora de una desaparecida (R15)
Por -bell-
Escrita el Martes 1 de Febrero de 2011, 18:31
Actualizada el Lunes 7 de Julio de 2014, 02:47
[ Más información ]

Capitulo 19- Condenada

  "¡BASTA!" grito esa conocida voz "nada de recuerdos, el ya no es mas parte de tu vida, olvídalo" como la odiaba, pero era cierto, él ya no pertenecía a mi vida, y mantenerlo allí presente solo empeoraba las cosas. Gabriel era el luchador, yo no, y eso no cambiaba nada. Estaba en una habitación mugrienta de una red de tráfico de personas y allí moriría. "Asúmelo".

  Me di vuelta buscando una escapatoria pero no encontré ninguna solución ¿Cómo se huye de uno mismo? Huir de tus ideologías y recuerdos ¿Cómo puede uno huir de su vida? no lo sé. Simplemente me limite a hacer lo de siempre: darme vuelta y mirar un punto fijo en la pared, concentrándome profundamente en el hasta que se me desenfocase la vista.

  Ojala muriese pronto, ya no me quedaban fuerzas para seguir allí, noche tras noche día tras día, alguna vez se me ocurrió suicidarme pero ¿con que? No tenía nada allí más que ese asqueroso colchón, ni sabanas para ahorcarme tenia. Alguna vez hace mucho vi una película en la que un hombre  con problemas mentales se mataba luego de golpearse la cabeza muchas veces contra una pared ¿podría hacer eso? "eso es para gente valiente Samanta" "o para cobardes" le respondí a aquella voz en mi cabeza, pero en el fondo deseaba ser tan valiente para poder acabar con todo ese sufrimiento de una vez por todas.

  Las magulladuras se hacían presentes cada vez que me movía dolor por todos lados, tanto por mis "clientes" como por mis "jefes" parecía que a esos hombres les excitase mi dolor, algunos además de humillarme con la excusa de "pagar" me tiraban tan fuerte del pelo que de vez en cuando me arrancaban algún mechón y luego al regresar a la cueva, como ahora, me dolía el cuero cabelludo, o me golpeaban mientras se introducían en mi gritando obscenidades. De vez en cuando me apagaban algún cigarrillo en la piel, como para no olvidar la sensación, tanto clientes como jefes, y no olvidemos los castigos.

 

  ¿en qué momento me convertí en una especie de cenicero barato? Sin valor alguno.

 

  Castigos que harían temblar hasta el más fuerte me acosaban todos los dias, ya había olvidado todas las represarias que tuve, pero ellos siempre encontraban excusas, "tarde demasiado en cambiarme", los "mire mal", "no conteste a su pregunta" o vaya a saber que cosa ellos siempre lograban su cometido, para ellos hasta respirar inspiraba un acto de rebeldía, y yo ya habia dejado de lado, aterrada, mis habitos "rebeldes"

 

  Queridos lectores: yo desde toda mi experiencia les puedo asegurar completamente que no importa el tiempo al que uno está expuesto al dolor, ni que tan seguido lo sufren. Cada golpe, cada quemadura, duelen como la primera, no es algo a lo que uno se acostumbre lamentablemente.

 

  Allí, desvelada como estaba, no había mucho que pudiese hacer. Cerré los ojos y en mi mente reproduje todo el Preludio 1 de J.S. Bach, me negué a abrir los ojos otra  vez y allí, acostada, intente relajar cada uno de mis músculos: las piernas, los brazos, el cuello, la cara, la lengua, a medida que lo hacia sentía como mi cuerpo se dilataba y volvía mas pesado sobre el colchón hasta lograr dormirme de una vez.

  Me desperté sobresaltada con un dolor en la pierna y vi a aquel conocido hombre como siempre con su tan conocida jeringa en la mano y una expresión de enojo en la cara, deduje que al no poder despertarme me había propinado una patada para hacerlo. Funcionó.

 

- Levantate carajo, es tarde.

 

  Acto seguido me inyecto esa familiar sustancia. Nunca estuve a favor de las drogas ni fui una admiradora de ellas, pero debo admitirlo: cada vez me alegraba mas ver esa jeringa, hacia más tenue mi sufrimiento sumergiéndome en nubes imaginarias. Así era más fácil no pensar "ese es el punto".

  Me enderece como pude y agarre las cosas de siempre, me las puse una a una mientras aquel hombre me observaba impaciente para luego arrastrarme con él al auto. Al subir vi a esas chicas, hermanas de sufrimiento, pero desconocidas de la vida. Nos ofrecimos solo una mirada de saludo, reconocimiento y lastima era como decir "hola, lamento que sigas aquí". Y luego todas bajamos la mirada, no había que arriesgarse a un castigo.

  Misma esquina, mismas horas, mismo tipo de clientes. Subir y bajar de autos y ver a hombres repugnantes "rutina" me daba asco sentir sus bocas en la mía, mas aun sus lenguas mientras sus manos me exploraban sin ningún tapujo. Odiaba tener que tocarlos, besarlos, dejar que hiciesen conmigo lo que quisieran por donde quisieran y aun mas odiaba tener que sonreírles y actuar como si me encantara eso "El sueño de toda chica".

  Luego lo de siempre, volver a la cueva y rogar morir en la noche. De tantas salidas ya sabía el camino hasta mi habitación aunque aun así me llevaban a rastras lastimándome el brazo "como si pudiera escapar". Luego, si tenía suerte y si había tenido muchos clientes, me daban la cena.

  Esa noche llegue a la cueva y me tire en el colchón, antes de irse mi carcelero me dijo que no tendría cena a causa de "haber recaudado poco", si como si eso fuera culpa mía. Cerré mis ojos exhausta y rogué tener un sueño profundo, sin recuerdos, en blanco o con imaginaciones irreales, cualquier cosa era mejor que la realidad.

  Aun no habia podido conciliar el sueño cuando escuche la puerta abrirse "¿se arrepintieron?, ¿me darán cena?" me enderece perezosa y mire a la puerta para sorprenderme con la persona que encontraría allí.

  Marc estaba parado junto al marco de la puerta con mi comida en sus brazos, por un minuto dude que eso fuese tan solo una alucinación pero el cerro la puerta y se acerco a mi con paso firme para depositar la comida frente a mí. Estaba terriblemente hambrienta por lo que devoré el plato antes de que el dijese una palabra.

 

-Hola - dije por fin mirando a sus ojos

-¿Qué tal tu día?

- ¿En serio? Después de tanto tiempo sin venir ¿lo primero que preguntas es eso?- refuñe mientras fruncía el seño.

- Lo siento, es la costumbre supongo.

 

  Nos quedamos ambos en silencio sin hacer nada, tan solo escuchando el silencio, la presencia de otro ser humano que no me golpeaba o apagaba cigarrillos en mi.

 

-Marc ¿Qué día es?

-Martes

- No, en serio que dia es. Fecha, año todo.

-¿Porque lo preguntas?

- Porque no lo sé, desde que llegue a aquí perdí el contacto con la realidad y ya no se que día es ni cuánto tiempo pasó.- respondi mirándome las manos

 

  Tenía miedo de saber la respuesta, no quería saber cuanto tiempo llevaba alli, pero mi percepción no era correcta, se que suena ridículo "tenerle miedo a un numero, una fecha" pero eso solo marcaba que mientras mas tiempo pasara, menos posibilidades me quedaban, y estaba segura de que eran muy pocas.

 

- Si no me equivoco hoy es 25 de agosto del 2003.

 

  Al escuchar esa fecha los ojos se me abrieron sorprendidos y una lagrima cayo por mi rostro.

 

- ¡Cuando paso tanto tiempo!

- Estuviste cerca de 1 año en la "casa madre" hasta que se calmaron las cosas y luego viniste aca, también estuviste algunos meses antes de salir a la calle a trabajar- la voz se le quebró al último.

 

Estaba en shock no lo podía creer, por un momento me deje pensar en casa, mama y papa 5 años mas viejos, Gabriel con sus rebosantes 24 años debía de ser un joven muy atractivo, seguramente en pareja con alguna chica que lo mereciera. Ella seguramente seria inteligente y de belleza exótica, a él le gustaban así. O al menos hace 5 años era asi…

 

-¿Sabes lo que eso significa?- pregunte luego de estar un buen rato en silencio intentando asimilar su respuesta.

-No, que significa Sam- pregunto mientas me acariciaba la mejilla con su rostro a escasos centímetros del mio.

- Que tengo 23 años

 

  No creí que al decir esas palabras sucedería aquello pero no pude contener las lagrimas y rompí a llorar de forma desconsolada. Marc solo se quedo en silencio, abrazandome mientras me miraba con pena, mucha pena.

  No se cuanto tiempo estuvimos allí, pero jamás voy a olvidar ese sentimiento en mi pecho, esa pena. Ese fue el día en que acepte finalmente que la vida sigue su camino sin importarle el resto, sigue egoístamente. Así había perdido 5 años de mi vida, 5 valiosos e irrecuperables años que nunca volverían por mí.

 

-¿sabes? De seguir en casa ya me hubiese graduado y trabajaría quizás en la orquesta Nacional, o dando clases a niños pequeños, supuestamente lo sabría antes de terminar la carrera. Hoy mama tendría 58 años y papá 60, ¿Seguirá doña Agatha viva?- automáticamente descarte la idea ella seguro viviría era una mujer muy fuerte a pesar de la edad. ¿Y las chicas? Oh! Ellas seguramente estarán casadas u en vías de hacerlo, al menos Katy seguro, ella siempre fue enamoradiza.

 

  Marc se mantenía callado escuchándome divagar con la mente en casa, imaginando como seria todo, viendo las estaciones pasar en mi mente. Pensando en el futuro que jamás fue. En algún momento de la noche Marc se tuvo que ir, así que, como siempre, nos despedimos con un beso cauteloso y lleno de ansias, no sabía cuando seria la próxima vez que podría llegar a verlo de nuevo. Mientras más pasaba el tiempo menos nos veíamos, no recordaba cuando fue la última vez que nos habíamos visto.

  Otra vez sola en la habitación le di pase libre a mi mente, se lo debía después de tanto tiempo allí, y mientras más libertad le daba más me dolía el pecho por todo lo que perdí con los ojos siempre húmedos.

 Irónicamente lo que más me dolía no era lo perdido, las experiencias, emociones, la vida misma, no. Eso me dolía pero no tanto como otra cosa, me atormentaban el tiempo y la distancia con mis seres amados.

 

  Lo más difícil de la distancia es quizás que uno nunca sabrá a ciencia cierta si, allí a lo lejos, las personas te están recordando, o te están olvidando. Y ya había pasado mucho tiempo, ¿seguiría yo allí presente? ¿O sería tan solo un mal recuerdo que alejaban cada vez que salía a flote?.


_______________________________________________________________________________________________________


Queridas lectoras (si es que alguna sigue ahi) pido un millon de disculpas por abandonar asi la historia pero como dije en michos capitulos me sentia frustrada y que nadie me leia, a su vez la historia se me iba de las manos. Muchas veces quise seguirla pero bueno la Universidad no me daba mucho tiempo para hacerlo, hasta que hace un tiempito una de ustedes una lectora "anonima" me contacto al mail para preguntar por que la abandone y darme su opinion, no quiero decir quien es por las dudas pero MUCHISIMAS GRACIAS, vos no tenes idea lo mismo me que animo tu mail fue realmente increible me diste nuevamente inspiracion y ganas de escribir. Se que te dije que la iba a seguir pronto, tarde bastante, perdon pero tuve que releerla de nuevo y soy bastante densa jaja LAS ADMIRO, nuevamente muchiiisimas gracias tengo planeados como 10 capitulos ya asi que tengo para rato.

Quizas alguna noto que subi 2 veces este, no es el mismo esta cambiado y arreglado. Me habia costado mucho escribir y no me gusto era muy forzado no se, asi q lo rehice 

ESPERO LES GUSTE POR FAVOR COMENTEN Y DENME SUS OPINIONES, SUGERENCIAS, IDEAS PARA LA HISTORIA PERSONAJES AQUI TODO ES BIENVENIDO ♥ 

Bel :)



« Capitulo 18- La mordida del Leon Comenta este capítulo | Ir arriba Capitulo 20- La doma (parte 1) »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.