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Bitacora de una desaparecida » Capitulo 18- La mordida del Leon
Bitacora de una desaparecida (R15)
Por -bell-
Escrita el Martes 1 de Febrero de 2011, 18:31
Actualizada el Lunes 7 de Julio de 2014, 02:47
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Capitulo 18- La mordida del Leon

  Es difícil explicarles como mi vida cambio a partir de ese momento, luchar ya era una perdida de tiempo y lentamente desaparecí dejando tras de mi solo mi cuerpo, desnutrido, golpeado, abusado y… feo. Cual mordida de leon, el tiempo y sus experiencias dejaron sus marcas en mi, mas profundas de lo que realmente hubiese preferido. Pasaba gran parte de mis días drogada, ya era como una rutina lo quisiera o no ellos me inyectaban drogas que me ausentaban, el resto de mi día consistía en hombre tras hombre que abusaban de mí, sin preocuparse por mi estado ni por que me encontraba allí a la fuerza, y ellos lo sabían, lo veía en sus ojos. Hasta se podía decir que tenía "clientes regulares" que disfrutaban de mi sufrimiento.

  Poco a poco la esperanza y la fé se extinguieron, lo único que quedaba de mi era la ilusión de morir por una sobredosis en algún momento, pero eso era muy difícil, esos hombres eran muy precavidos con las drogas "que ironía que justo ellos me cuiden".

  Marc ya casi ni venia a visitarme, y si lo hacia seguramente estaba almacenado en alguna de esas lagunas que poblaban mi memoria invadida de narcóticos. Ya no me preocupaba por el pasado, ya no pasaba mis días recordando los "buenos tiempos" esos que ya sabia jamás volverían así que ¿de que serviría sacarlos a flote?, solo eran un ancla que me hundiría más y más.

  Mis días rápidamente se convirtieron en semanas y estas a su vez en meses ya no sabia que día era ni cuanto tiempo llevaba allí, mi sol era aquel hombre que llegaba cada mañana con esa jeringa cual desayuno ¿y mi luna? Supongo que la inconciencia y extraña paz que lo antecedía.

  Mi casa se había convertido en esa sucia habitación donde vivía, irónicamente si salía de allí me sentía desprotegida, débil, aunque básicamente vivía en la boca del lobo. Aquella que millones de chicas habitaron antes de mi y cuyos nombres estaban grabados en sus paredes cual caja negra, testigos de todo pero sin voz.

  De vez en cuando me sacaban a hacer "trabajo callejero", no era muy diferente consistía en quedarme parada en una esquina semi-desnuda y subir a cualquier auto que ofreciera pagar, mientras unos hombres nos vigilaban atentamente. Particularmente prefería la boca de lobo, eran menos las exigencias y la humillación, pero al fin y al cabo esa no era mi decisión y jamás lo sería.

  Un portazo interrumpió mis pensamientos mientras aquel conocido hombre entraba por la puerta. Ya no me acurrucaba del miedo cada vez que alguien llegaba, había aprendido por las malas que cualquier rebelión tendría sus severos y dolorosos castigos, ya sea querer huir o lo que sea, eso me mantenía absolutamente sublevada: el miedo.

 

- Vestite- gruño mientras me arrojaba unas prendas- hoy salís.

 

  Acto seguido desapareció tras la puerta. Como todos los días termine de comer lo poco que me daban, tome esas horribles y degradantes prendas y me las puse antes de agarrar el labial que venia junto con ellas con un espejito plástico y unas sombras "debes lucir bonita para ellos", aunque básicamente la idea era cubrir los moretones y cicatrices, eso era lo importante para ellos, "no arruinar la mercancía". Una vez maquillada y vestida me arrastran al auto donde esperan las demás muchachas cuyos nombres no se, ya que no está permitido hablar, y nos llevan a esa tan familiar esquina.

  "No se que rayos les exita de esto, es desagradable" pensaba mientras se alejaba un auto gritando groserías. Me sentía como desnuda, degradada ¿Cómo mi futuro se convirtió en esto? "BASTA" grito esa voz en mi cabeza "este es tu presente  y ya". En ese momento un auto negro freno frente a mí con un viejo feo y canoso asomándose por la ventanilla "del tipo de siempre".

 

- ¿Cuánto?

- $100 la hora, solo auto, nada de moteles si quieres tenemos habitaciones- repetí cual maquina.

- Está bien sube, estacionare por allí.

 

  Volteé y vi a mis "guarda espaldas" para recibir instrucciones quienes me indicaron que subiera. Condujo unos cuantos metros y subió las ventanillas para detenerse, podía ver por el retrovisor como mis "amigos" nos vigilaban.

 

- y… ¿Cómo te llamas?

- Como vos quieras que me llame - "nada de nombres" era una de las normas.

-Eso simplifica las cosas y ¿Qué es lo que haces?- susurro cerca de mi oído mientras que levantaba mi minifalda acariciando mi pierna.

- Lo que tú quieras- Algo hervía dentro de mi, odio, un profundo odio controlado por narcóticos que me adormecían y mas que nada por la sublevación a esa vida.

 

  Alguna vez sintieron esa sensación de dolor extrema en el pecho, incontenible e inevitable, poderosa y a la vez invisible para quien mira, un dolor que no te permite llorar, hablar ni mover. Un dolor que simplemente paraliza, inexpresable e incontrolable.

  Bueno asi me sentía yo cada segundo de mi vida, hombre tras hombre, violación tras violación, golpe tras golpe. Un dolor que jamás desaparecía, con el cual, al parecer, estaba obligada a convivir, ya que jamás se iría. Inmutable en mi rostro, desgarrador en mi pecho.

 

- Sos muy linda- dijo tomando de lleno mis pechos con ese ridículo brasear.

- Sabes que estas pagando ¿no?- Odiaba que intentaran seducirme cuando evidentemente no tenia opción.

- La cortesía nunca esta de más- dijo mientras llevaba una de sus manos a mi espalda para desabrocharme el corpiño y tirarlo al asiento trasero y agarrar de lleno mis pechos. Lo odiaba, odiaba sentirme así- Tócame

 

  Lleve mi mano a su bragueta y con todo el asco del mundo lo empecé a masajear y acariciar para desabrochar su pantalón mientras el lamia y relamía mis pechos. Sin previo aviso me agarro del pelo y arrastro a su bragueta para que lo lamiera yo "que asco, que asco, que asco".

  Esa maldita hora de denigración física y mental se hizo eterna mientras q ese hombre la pasaba a sus anchas gritándome zorra "Muy amable" pensé sarcástica. Sentí alivio cuando al fin nos llevaron de nueva "casa" para estar tranquila en mi cueva. Hice lo de siempre al llegar: entrar, quitarme esa horrible ropa y restregármela en la cara para quitarme el maquillaje y ponerme mi ya andrajosa ropa una vez mas, "la que fue testigo de mi vida pasada" luego me tiraría en ese patético colchón donde luego de un rato la inconciencia se apoderaría de mi con el rostro empapado de lagrimas, esa era mi rutina.

 

  ¡Bienvenidos a mi vida!

 

  Aunque esta vez no sucedió así, por alguna razón no podía dormir, hice todo lo posible pero no lo lograba seguía plenamente consciente. Fue cuando me canse de mirar la pared que me resigne a que esa noche no escaparía de la pesadilla, asi que simplemente me voltee y me quede mirando el techo sin saber ¿en que se pensaba cuando no se podía pensar? ¿Qué se hacia cuando uno no se puede mover, cuando no hay escapatoria?

  Sencillamente me encontraba allí presa de mi misma, no me permitía a mi misma recordar lo que me arrebataron, ni reflexionar sobre lo que era, tampoco podía moverme porque leer esas paredes seria como invocar a las 2 anteriores prohibiciones entonces ¿que hacia? ¿Mantener la mente en blanco por 10 horas? Eso era imposible.

  Me tire boca abajo en ese asqueroso colchón aplastando mi cara evitando que no entrase nada de "luz" mientras mantenía la mente en blanco "intentas dormirte a la fuerza o solo asfixiarte" ignore esa voz que no ayudaba de nada y solo observe la oscuridad, mientras que simplemente oía, era la única forma de mantenerme en blanco.

  Escuchaba mi respiración, el palpitar de mi corazón, el susurro de mis pies moverse contra el colchón, voces lejanas y pasos que iban y venían, una y otra vez, si prestabas atención parecía que fuese una gran sinfonía, ruidos por aquí sonidos por allá la voz de la vida en su forma mas natural: la música.

  Solo escuche y deje que mi imaginación hiciese lo que quisiera con esos sonidos, expandiéndose e inventando tonos nuevos, una sonata lenta se formaba en mi mente nostálgica, hasta podía escuchar a mi antiguo profesor exclamar "¡pero si eso es muy de película! Casi puedo ver a la chica alejándose en el barco" a lo que seguramente respondería "eso es por que vos sos un insensible" así era nuestra relación, algo extraña a decir verdad, una mezcla entre camaradería y respeto mas que de maestro-alumna.

  Gabi siempre se reía de eso las pocas veces que se quedo a mis clases no lo podía entender, según yo el no tenia ese trato con sus profesores por que él era tímido y no quería, en cambio su argumento era que yo era "demasiado rebelde para quedarme callada" aunque estaba completamente equivocado, yo solo exponía mis argumentos, no era rebelde.

  Igual generalmente era al revés, si algo pasaba yo simplemente despotricaba para mi misma y me resignaba, culpando la organización la sociedad o vaya a saber que. Él, en cambio, era comida de otro plato, discutía con quien fuere y recurría a quien fuese necesario para arreglar las cosas. Ese era mi Gabi, mi mejor amigo.

  También muchas veces por esa razón tuve que sacarlo a la fuerza para que no comenzara una pelea con aquel que pensaba diferente, realmente él era un luchador, un fiel amigo que jamás te abandonaría sin importar lo que hicieses. Cuando éramos pequeños una vez nos fuimos de campamento juntos, en realidad nuestras familias juntas.

  Fuimos a un hermoso bosque lleno de arboles de todos los tamaños y formas asi que, como no podía ser de otra forma, nos fuimos juntos a "explorar" sin darnos cuenta nos alejamos demasiado, donde cada vez los arboles eran mas grandes y altos, donde encontramos uno frente al cual perdimos el aliento. En ese instante nos subimos a él compitiendo por ver quien llegaba mas alto, yo era mas rápida y flexible, pero él era mas fuerte. Sin notarlo llegamos a la cima donde las ramas cada vez eran mas delgadas y frágiles, pero seguimos. Hasta que la rama sobre la que yo estaba se rompió.

  No se si caí mucho o poco, mi juicio no era muy confiable teniendo en cuenta que estaba aterrada, pero logre sujetarme de una rama, quede colgando mientras que las lagrimas no paraban de salir de mis ojos, ¿miedo? ¿dolor? No sabia si quiera si me había lastimado, estaba en shock.

 

- ¡¡SAM!! ¡samanta!- gritaba deserperado él- ¡sam! ¿estás bien? ¡SAM!

- ¡me voy a caer! Ayúdame por favor- estaba aterrada

- ¿Dónde estás? ¡Agarrate fuerte!- ya se había puesto en su "faceta líder"

- ¡Aca!- respuesta inútil…

 

   No tardo mucho en llegar hasta mi, desastrosa y llorando allí colgada, su cara se inmuto pero pude ver en sus ojos destellos de miedo y preocupación también, el jamás se mostraría temeroso, estaba en la "faceta líder". Me agarro con toda su fuerza y me levanto lentamente, yo casi era un peso muerto allí colgando, me resvale un poco en sus manos sudorosas del esfuerzo y el pánico me invadio, tenia miedo de caerme o que el se cayera con migo por ayudarme. Le dije que me soltara y bucara a mamá pero no lo quizo hacer solo se quedo allí haciendo muchísimo esfuerzo por levantarme, hasta que finalmente lo logro.

   Nos quedamos el resto de la tarde en esa, yo en sus brazos llorando y el simplemente dándome uno de esos abrazos silenciosos llenos de palabras.  Esos abrazos eran lo que yo mas extrañaba de él, todos lo confundían y creían que entre nosotros había algo mas que una linda amistad, pero para nosotros estaba absolutamente claro, éramos mejore amigos, algo asi como hermanos electivos, siempre disponibles, con ganas de ayudar para lo que necesitara a toda hora y ocasión, él era mi protector mi confidente y yo… yo simplemente esperaba seguir siendo lo suficientemente buena como para merecer un amigo así. Un amigo fuerte, capaz, leal, aquel que desde pequeños fue mi salvador.

 

  Gabi era simplemente un luchador.

 

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PERDON PERDON PERDON!!! ya se hace muchisimo que no actualizo lo que pasa es que el colegio me tenia muy atareada y ahora empece la facultad asi que basicamente no respiro, pero quiero terminar esta historia por mas que me lleve mucho tiempo.

Quiero agradecerles muchisimo por que me siguen teniendo en sus favoritos esperando (o simplemente se olvidaron) pero eso me reconfortaba mucho, al igual que leer los viejos comentarios q me impulsaron a seguir ya que lo q me detuvo fue que se me mezclo todo en la cabeza y pense q la historia era cada vez pero. Basicamente me frustre.

Igual GRACIAS POR LEER!! por favor comenten quiero saber que piensan :)

 



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