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Bitacora de una desaparecida » Capitulo 12- El ultimo adios
Bitacora de una desaparecida (R15)
Por -bell-
Escrita el Martes 1 de Febrero de 2011, 18:31
Actualizada el Lunes 7 de Julio de 2014, 02:47
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Capitulo 12- El ultimo adios

  Veía con melancolía como los árboles, autos y personas de movían fuera del auto. Pasaban fugazmente junto a mi, sin dejar mas que su recuerdo y haciendo que aumentase en mi la frustración.

  No podía creer en lo que me había convertido ¿Qué estaba haciendo? NADA esa era la respuesta correcta, me habían secuestrado y me estaban alejando a cada segundo de mi ultima esperanza de volver a ver a mamá, papá y a todos y yo no hacia NADA. Hasta parecía que estaba cooperando "¡Por dios Samanta acaso sos estúpida!" me dije a mi misma "Te van a sacar del país para venderte y vos lo único que haces es lamentarte y mirar por la ventana" sabia que esa peculiar voz en mi mente tenia razón, mas de la que era capaz de admitir pero ¿Qué podía hacer? "¡Luchar!, pelear, resistirte, hacer ruido ¿a vos que te parece?" lo sabía, sabia lo que debía hacer. Pero es muy diferente saber lo que hay que hacer que hacerlo "Cobarde, ¿y vos alardeas de ser valiente?".

  Yo sabia que tenia razón, era una cobarde. Me había resignado a no volver jamás a casa y no hacia nada por cambiar mi destino ¡El destino no esta escrito! Yo decido, yo elijo y por esa misma razón era Yo la que me estaba condenando a esta vida.

 

  No es lo mismo luchas que dejarse vencer.

 

  Y eso era precisamente lo que yo estaba haciendo: dejándome vencer. No hacia nada para cambiar mi situación y lo mas "rebelde" que había hecho en mi estadía en esa maldita casa fue romper un plato ¡Un miserable plato! Y gracias al cual tuve hambre todo el día, es decir mis 5 segundos de rebeldía me salieron al revés.

  ¿¡En quien rayos me había convertido!? No lo se. Pero es tiempo de que Samanta Miller regrese. La chica valiente, emprendedora y con escrúpulos. Esa era yo, perdón esa SOY yo. Era tiempo de que tomase las riendas de mi vida, al fin y al cabo era eso, MIA y era libre. Libre de decidir que hacer con ella sin importar a donde me condujeran los caminos que tomase yo era libre, y era tiempo de ejercer esa libertad.

  Mire a mi alrededor analizando la situación. Omar y Hank estaban ambos en sus mundos, mirando por la ventana y escuchando música. A mi lado Marc estaba mirando atentamente, y pude ver como la comprensión se reflejo en sus ojos seguida por la alarma y alerta. Ellos me gritaban claramente "No lo hagas, te vas a meter en problemas" pero yo ya había tomado una decisión y la idea de los problemas solo hacia mas seductora la idea. Por alguna razón sentía que si las cosas me salían fáciles no estaría bien pensando en todo el tiempo que estuve sumisa. No, ahora quería acción.

 

  Samanta Miller estaba de vuelta. La verdadera Sam.

 

  Tome aire y mire la puerta del auto "¡Fantástico!" tome el seguro con la mano de forma silenciosa dispuesta a subirlo dejando libre la puerta. A mi lado Marc apretó mi mano y me miro con la alarma reluciendo en sus ojos, yo solo solté su mano sin darle tanta importancia. Lo quería, no lo iba a negar. Pero quería luchar por mi vida, quería tener por lo menos la dignidad de caer diciendo "al menos lo intente".

  Esperaba alerta, preparada, lista para cualquier inconveniente. Algo que aprendí perfectamente en mi único día en los niños exploradores de pequeña. Mientras tanto veía las calles pasar a nuestro alrededor, calles en las que alguna vez camine, en muchas de las cuales caí. Llenas de recuerdos y anécdotas. El auto empezo a disminuir la velocidad para detenerse frente a un semáforo.

 

  Esa era mi oportunidad.

 

   Di una última mirada a Marc esperando que pudiese transmitir todo aquello que no podía escuchar. Que el supiera que debía hacerlo, aunque sea intentarlo. Él lo comprendió y al instante se dio la vuelta simulando que dormía.

  Tenia poco tiempo, el semáforo debía de estar por cambiar. Le di un último apretón a la mano de Marc que él me devolvió sin alterar su posición y tome aíre por ultima vez y tire con fuerza de la puerta y salí corriendo.

  El aire daba contra mi cara y las piernas se movían a gran velocidad. No me di la vuelta para ver si se habían percatado de mi ausencia, por que seguro lo habían hecho. Un poco mas tarde un grito de frustración me lo confirmo.

 

-  ¡¡Maldita sea!!- escuche perfectamente a Hank, segundos antes de escuchar sus pesados pasos sobre la acera detrás de mi.

 

  Apure el paso aterrada. Corría a mas no poder, di un giro inesperado en una esquina y seguí corriendo. Solo necesitaba llegar a algún lugar donde hubiese algún policía, aunque eso seria mas fácil si supiese exactamente donde estaba.

  Corrí como si mi vida dependiese de eso "Que chistosa" los pulmones me empezaban a arder y las piernas perdían fuerza. Pasaba como una bala junto a la gente, no pedía permiso ni disculpa solo chocaba a aquellas que no se corrían lo suficientemente rápido. Agudice el oído pero pude escuchar los improperios de Hank que seguía detrás de mí. Gire a la esquina y finalmente lo vi.

  Sentí como todo mi cuerpo perdía peso y la esperanza renacía en mi, una esperanza irrefrenable y absolutamente fuerte. Corrí lo mas rápido que pude hasta mi salvador, mi esperanza. El me daba la espalda por lo que aun no me veía y no tenia la fuerza suficiente como para gritar ya que me faltaba el aire.

  Faltaban tan solo unos escasos 15 metros para llegar a él, pero ya sentía que no aguantaba mas. Llevaba varias cuadras corriendo sin parar "Vamos Samanta no decaigas ahora ¡SEGUI CORRIENDO!", la esperanza era lo unico que me permitia seguir. Ya faltaban solo unos 10 metros cuando senti como algo agarraba fuertemente mi cuerpo mientras me tapaba la boca.

 

-          ¿Pensaste que te ibas a escapar?- susurro Hank en mi oído de forma sombria- ¿Acaso creíste que podías tener esa miserable esperanza? Sorpresa Tonta, jamás saldrás de aquí. Ya resígnate.

 

  Me arrastro hacia atrás mientras yo seguia mirando la espalda de ese policía. Aquel que jamás sabría que estuvo a segundos de salvar a una chica. Jamás lo sabría. No había nadie en la calle, debia de ser la hora de la siesta ya que todo estaba desierto. Hank me arrastraba de forma bruta, me estaba lastimando el brazo y casi no me dejaba respirar con su gran mano que me tapaba casi toda la cara.

  Las lágrimas seguían brotando de mis ojos insistentemente. Un auto freno junto a nosotros y abrió la puerta mientras que Hank me empujaba dentro y cerraba la puerta detrás de mi para entrar el luego en el asiento de adelante.

 

- Marc ¿haz el favor de ponerle las esposas?- dijo Omar serio. Él solo me miro con dolor y me puso las condenadas esposas.

- ¡Malditos Idiotas! ¡¡¡Se van a pudrir en la cárcel manga de hijos de…!!!

- Tapale la boca de una vez. No tengo ganas de escuchar las quejas de esta perra.

 

  Me amordazaron de una forma en la cual no podía proferir ni un sonido. Desesperada intente sacarme las esposas, zafarme sacando las manos o e cualquier forma. Pero a medida que intentaba mis manos se enrojecían el dolor aumentaba y seguía sin ningún resultado.

  Las lágrimas seguían cayendo cuando me di por vencida y me limite a mirar por la ventana con impotencia "Adiós esperanza" dijo una voz en mi cabeza.

 

  Es tiempo de que deje de lado las ideas locas. Este es mi destino, algo malo abre hecho en otra vida.

 

  Poco a poco dejamos la ciudad atrás y salimos a una ruta donde los autos pasaban a nuestro lado sin fijarse ni sospechar que yo estaba allí. Ellos con sus perfectas vidas y sus "problemas" que jamás se compararían en nada a los míos.

  Me limite a ver como los árboles pasaban zumbando a mi lado, como los paisajes cambiaban a cada momento y como el cielo parecía decirme "Arriba esos ánimos hoy será un buen día" "que hipócrita" pensé. Una vez mas el auto fue perdiendo velocidad, pero esta vez ese simple acto me sorprendió por que estábamos en plena ruta ¿Por qué pararían? "Me van a tirara a la carretera".

  Mire por la ventana en busca de aquello que pudiese motivar que se detuvieran allí cuando mi corazón dio un vuelco de felicidad.

 

  En medio de la ruta se encontraban un grupo de policías controlando el trafico y que las personas llevasen todas el cinturón de seguridad.

 

  Me emocione, de haber podido hubiese gritado pero tenia el pequeño detalle del pañuelo en la boca. Mis ojos resplandecían de alegría, mire a Marc esperando encontrar en ellos el reflejo de los mios o aunque sea un poco. Pero el estaba serio, absolutamente serio. Algo en su mirada me decía "cuidado no te emociones tanto".

  Avanzamos tras la fila de autos hasta que llegamos al policia que controlaba quien se acerco al auto con cara seria.

 

- Buenos dias- dijo él.

- Buenos días Jose- ¿Jose? ¡Como que jose!

- ¿Esta todo bien?- pregunto el policia

- Si, aunque tuvimos algunos inconvenientes en el camino- el policia se giro hacia mi por primera vez y mis ojos relucieron de esperanza. Pero no vi en sus ojos lo que esperaba, solo algo de lastima

- ¿Cuantas traes?- pregunto

- Solo a ella

- Omar, sabes lo que pienso de esto…

- Y tu sabes que mientras que yo te mantenga Hare lo que quiera- interrumpió Omar antes de meter disimuladamente un fajo de billetes en la chaqueta del policía.

- Eso no quiere decir que no tengas que cuidar las apariencias- dijo serio el policía.

- Ya sabes lo que pienso de las apariencias ¿o quieres que te lo repita?

- Solo quiero que sepas que debes tener cuidado. Uno de estos días puedes caer…

- Y vos vas a caer junto con migo por corrupción, sos mi cómplice- el policía endureció el gesto.

- Yo no soy tu cómplice

- No te gustara admitirlo pero lo que haces lo es, de alguna manera. Ahora sino te importa tengo que irme oficial.

 

  El policía no dijo nada. Solo me miro una última vez con la pena reluciendo en sus ojos. "Que hipócrita" me miraba con lastima pero era él quien me estaba entregando a los lobos. Mis ojos solo reflejaban acusación y odio hacia su persona, lo odiaba.

  Lo odiaba a él y a su avaricia. En teoría cuando eres policía lo que quieres es proteger a los demás, convertir el mundo en un lugar mejor acabar con el mal y el daño. Pero no él me vio, tuvo el poder de salvarme, de ser mi héroe. De devolverme mi vida, mi futuro mi familia. Pero claro, su bolsillo pesaba más que yo.

 

- Lo siento- fue lo único que dijo antes de apartarse y dejar que el auto avanzara.

 

  Poco a poco tomaba velocidad y veía alejarse a los policías junto con su puesto de vigilancia para "una ciudad mejor". Se volvían cada vez mas pequeños pero la disculpa de ese policía seguía resonando en mi cabeza "lo siento" había dicho. "Si realmente lo sintiese hubiera hecho algo por mi" pensé llena de dolor, cuando se había transformado el mundo en un espacio tan ruin y despreciable. Tal vez siempre lo fue, pero yo lo estaba descubriendo desde que lo vivía en carne propia.

 

  Avanzaba viendo como se alejaba mi última esperanza, mi última posibilidad, mi última luz al final del túnel. ¿Acaso era eso justo?. Era tiempo de decir "adiós" a mi vida tal como alguna vez la conocí.


Me colgue un poco escribiendo. Espero realmente que les guste este capitulo. Seguramente me van a odiar gran parte de él pero aun así me gustaria ver los comentarios asi que COMENTEN los quiero ♥


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