Historia al azar: Pesadillas
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Bitacora de una desaparecida » Capitulo 11- Abandonando mi cárcel para ir a otra peor
Bitacora de una desaparecida (R15)
Por -bell-
Escrita el Martes 1 de Febrero de 2011, 18:31
Actualizada el Lunes 7 de Julio de 2014, 02:47
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Capitulo 11- Abandonando mi cárcel para ir a otra peor

  Estaba en shock, no podía concebir un solo pensamiento coherente mientras que las lágrimas se derramaban por mis mejillas. Marc se limito a abrazarme mientras que Ian nos observaba desde la puerta con sus ojos perdidos en la nada. Podía deducir que por su mirada no era la primera vez que vivía esto.

  Los segundos se me pasaban volando, parecían ansiosos de alejarse de mi, mientras que mi corazón galopaba en mi pecho como un caballo salvaje, mostrando lo fuerte que era y lo difícil que sería atraparlo. No me quería alejar de él, ya había perdido mi vida, mi familia mis amigos, no quería perderlo a él también.

  Unos pasos y voces excitadas en el corredor fueron las que hicieron que nos apartáramos y en un segundo yo estaba contra la pared y Marc junto a Ian cerca de la puerta.

 

- A ver, a ver- dijo uno mientras entraba- ¿por que tan lejos preciosa?

 

  El desden era palpable en su voz. Estaba claro que él disfrutaba de eso, sentir el poder de controlar las vidas de quienes quería. Yo solo me limite a mirarlo fijamente y con la frente en alto, no olvidaría mi filosofía sin importar lo que pase, me lo había prometido "Si voy a caer caeré con la frente en alto".

 

- No pienso hacer nada que no te guste

 

  Dijo con una sonrisa siniestra en el rostro y pude ver con el rabillo del ojo como se endurecía el gesto de Marc y los músculos de sus brazos se contraían ansiaba verlo golpear a ese idiota.

 

- Basta Omar, ya bastante tiene con todo lo que esta viviendo como para tener que escuchar tus estupideces- intervino Ian.

- Eh por que tan amargo Ian, ella no es más que una de muchas. Acostúmbrate.

- Realmente me sorprende lo idiota que sos. Soy consciente que ella no es más que una de las muchas que pasaron por acá, pero eso no las convierte en un objeto que uses a tu gusto.

 - Para mi ellas lo son. Y más te vale que te vayas de acá antes de que digas algo de lo que te arrepientas. ¡¡YA!!

 

  Su grito hizo que me encogiera contra la pared de miedo, su voz estaba cargada de autoridad y poder. Ian a su vez solo lo miro por última vez antes de dirigirme una última mirada con la que me gritaba aquello que jamás podría decir "lo siento mucho, Sam. Suerte".

  En cuanto desapareció a través del umbral de la puertazos tres hombres en la habitación pusieron su atención en mí. Sentía que las paredes a mi alrededor se cerraban cada vez dejándome menos espacio. Marc me miraba con un brillo extraño en los ojos, un brillo que jamás había visto en esos ojos negros, como si pensara en algo de suma importancia. Mientras tanto los otros dos hombres me miraban de una forma que me inhibía, sin ningún tipo de vergüenza observando casa centímetro de mi cuerpo.

  Sin previo aviso el tal "Omar" se acerco lentamente a mi, su paso era lento pero firme, tanto que me helaba el pecho el solo verlo. Su seguridad de que no importara que hiciera o a donde corriera el siempre ganaría. Se me asemejaba al hombre de la mascara, que esta tan seguro de que matara a su victima que jamás corre, el camina todo el tiempo.

 

  Él era mi hombre de la mascara.

 

  Poco a poco me aparte de él. Él daba un paso, yo retrocedía un paso. Fue así hasta que me encontré acorralada en una esquina del cuarto. Mi corazón palpitaba a mil por hora, me apreté tanto contra la pared que ya me estaba haciendo daño a mi misma.

 

- Hay, ¿Por qué tanta resistencia bonita?, todavía tenés esperanza de escapar de acá.

- Siempre voy a tener esperanza, no importa lo que me hagan.

- "no me importa lo que me hagan" al menos vos lo aceptas.

 

  Él se seguía acercando a mi lentamente, ya estaba a solo unos pocos centímetros de mi, podía sentir el calor de su cuerpo y el olor de su desodorante. Levanto una mano y corrió un mechón de mi alborotado cabello de mi rostro. Desde todo el tiempo q llevaba allí no me había bañado ni peinado, lo mas cercano a higiene que había tenido era la única vez al día en la que Marc me llevaba al baño frente a la puerta. Me aparte de su mano mientras apretaba los dientes.

 

- Sos tan linda, tenés tanto potencial. Nos vamos a hacer ricos con vos- la emoción en su vos aumentaba a medida que sus palabras avanzaban.

- Cerrá la boca se te cae la baba- dije de forma brusca.

- Tanto carácter te va a traer muchos problemas si no aprendes a controlarlo- dijo mientras se acercaba de forma amenazadora.

- Eso es problema mío, y aléjate de mí. Me da asco tu olor.

 

  El me miro con furia y se alejo de mí dándome la espalda y mirando al otro hombre que lo acompañaba, lo reconocí al instante. Era difícil olvidar su cara de militar y la mirada de odio que me profeso la última vez que lo vi.

 

- ¡Hank! Vamos agarrala tenemos que irnos.

 

  En cuanto escuche sus palabras me parte lo mas que pude de ellos, pero cuando me di cuenta estaba acorralada en la otra esquina del cuarto. Hank me miraba con una sonrisa irónica en el rostro mientras se acercaba a mi.

 

- Nos volvemos a encontrar ¿no preciosa?

- Que ni se te ocurra tocarme.

- Ay! Que tierno todavía crees que tu palabra tiene valor- se rió de mi.

- Creo que ya sabes que no me voy a quedar de brazos cruzados…

 

  Antes de que terminara de hablar él ya se había abalanzado sobre mi y tomado mi brazo. Yo respondí instintivamente incluso sin medir las consecuencias y le propine un fuerte rodillazo en su entrepierna. Al instante me soltó quejándose por el dolor antes de erguirse de nuevo con el fuego reluciendo en sus ojos. Yo estaba segura de que eso dolería.

 

- ¡¡Basta!! No se te ocurra pegarle- intervino Marc- vos fuiste el idiota que no la escucho, no puede tener marcas y mucho menos lastimaduras. No seas idiota.

- Ya me las vas a pagar perra, soy muy paciente. Ya te voy a encontrar sola o desprevenida.

 

  Me quise hacer la fuerte, la valiente. Pero sus palabras me atemorizaban mas de lo que era capas de admitir, por que había algo en su rostro, en sus ojos que me verificaba que todo lo que el decía era absolutamente cierto.

 

- Bueno basta nos vamos tenemos prisa- intervino Omar

- Yo la llevo- se apresuro a decir Marc en cuanto vio que Hank se acercaba a mi.

 

  Este solo se dio la vuelta indiferente y siguió a su jefe. Nosotros íbamos unos metros mas atrás con Marc, él me llevaba sujeta del brazo como se suponía que llevaba un secuestrador a su victima. Uno de sus dedos de acariciaba el brazo, pero yo estaba demasiado nerviosa como para pensar en eso.

  Caminábamos por un largo pasillo con puertas a los costados, en algunas no se sentía ningún sonido mientras que en otras se escuchaban gritos desesperado o suplicas y murmullos. Las paredes allí fuera no estaban más limpias que las de mi "habitación" bajamos unas escaleras de madera y llegamos a un pequeño salón lleno de hombres quienes instantáneamente clavaron sus ojos en mí.

 

- Bueno, que preciosura.

- Hola belleza

- ¿Querés diez minutos en el paraíso conmigo?

- ¡Basta! Estamos apurados ¿Quién viene conmigo?- intervino Omar.

- Yo voy- repuso al instante Marc.

- Y yo- añadió Hank mirándome serio.

- ¡Bueno entonces vamos!

 

  Marc me condujo por otro pasillo que daba a un garaje en donde habían varios autos, subieron en uno negro con vidrios polarizados. Omar manejaba, Hank al lado y Marc y yo atrás.

  El auto tomo vida y con solo apretar un botón la puerta del garaje se elevo y el auto se deslizo fuera, al aire libre. El viento que entraba por las ventanas de Omar y Hank me daba en el rostro, estaba mas libre de lo que me encontré en las últimas semanas, pero me sentía mas atrapada que antes.

  Veía todo moverse a mi alrededor podía sentir el calor de Marc junto a mi, me estaba trasladando a otra parte, otra realidad y lo que mas me dolía.

 

  Me alejaba cada vez mas de mi casa y por lo tanto mi esperanza de ser encontrada, de volver junto a ellos. De ser la antigua Samanta Miller.


Disculpen que no actualizara antes es que me deprimi por que habia pasado un monton de tiempo desde que actualize y no tenia ningun comentario, así que legue a pensar que el capitulo había estado horrible. Agradezco, por eso a nisseblack  y Lau_FR  quienes me comentaron y basicamente por las cuales actualize.

Este capi no me gusta mucho, en realidad para nada, mas que nada por la razon de que no tenia inspiracion y por mas que intentaba escribir las palabras no salian, bueno Comenten!!



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