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Harry Potter y el Gran Misterio » Inesperada Visita
Historia terminada Harry Potter y el Gran Misterio (ATP)
Por Ginny Black
Escrita el Viernes 25 de Junio de 2004, 21:28
Actualizada el Sábado 26 de Junio de 2004, 17:06
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Inesperada Visita


Advertencia : Este Fanfic esta basado en el 5to libro, “La Orden del Fénix”. Sí eres una persona que NO ha leído el libro aun y no deseas arruinarte ciertas sorpresas del quinto libro, mejor NO leas este Fanfic.

Espero que les guste a las personas que decidan leerlo y no se olviden de ponerme un mensaje en mi libro de visitas. Me gustará mucho saber si el curso de la historia es de su agrado.







Harry Potter y El Gran Misterio.





***

Capítulo Uno

Inesperada Visita.





Un mes ha pasado desde que Harry Potter regresara a casa de sus tíos en Privet Drive para pasar las vacaciones de verano. Un mes atrás había terminado su quinto curso en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería y un mes atrás también había perdido a la persona más cercana a un padre que él podía tener en la vida. Sirius Black había perdido la vida durante la batalla por la Profecía a manos de una mortífago llamada Bellatrix.



Harry aun no podía asimilar la muerte de Sirius, pasaba los días con la idea de que en cualquier momento recibiría una carta de su padrino y que despertaría de aquella pesadilla, se sentía más solo que nunca aunque sabía que tenía a muchas personas que lo apreciaban y lo protegían, sin embargo eso no lograba consolar su espíritu. El muchacho llevaba a cuestas un gran peso de conciencia, era un inmenso sentimiento de culpa el que plagaba su vida. Voldemort había logrado entrar en la mente de Harry, engañándolo y haciendo que él y sus amigos viajaran hasta el Ministerio de magia. Voldemort logró hacerlo caer en la trampa, trampa de la que Sirius no había salido con vida. Debido a ello sus noches estaban llenas de pesadillas, donde veía salir sano y salvo a su padrino detrás de aquel velo donde lo vio morir. Eran pesadillas por que el despertar era duro y cruel.



Llevaba tres semanas en la casa de sus tíos, el lugar más seguro donde él debía estar. Extrañaba a sus amigos magos y hubiera deseado tenerlos cerca, pero siempre terminaba dando gracias de estar solo y no tener que dar muestra de su profunda tristeza. Harry estaba más delgado que nunca, apenas si comía, su aspecto estaba muy descuidado también. Sus tíos estaban al tanto de todos los cambios que se radicaban en Harry, pero eran lo suficientemente malvados para no interesarse más y ayudar a su sobrino que con aquella situación se consumía.



Por las tardes en Privet Drive, Harry daba pequeños paseos tratando de distraerse un poco y continuar con su vida, años atrás creía que era un castigo tener que permanecer en casa de sus tíos pero ahora sabía que ese era el único lugar donde Voldemort no lo podría tocar, sabía que era una obligación permanecer allí no solo por su propia seguridad si no por la de los demás. Durante sus paseos había visitado la casa de la señora Figg, una squib que estaba siempre al pendiente de él.

En muchas de esas ocasiones se había topado con Mundungus Fletcher y en una que otra ocasión con Remus Lupin. Todas las tardes visitaba a su vecina con la intención de volverse a topar con Remus más que nada.



Eran las seis de la tarde y Harry daba un paseo por Privet Drive, no había nada fuera de lo normal. Sin embargo en el mundo mágico había pánico y terror ante el regreso del Señor Tenebroso. Toda la comunidad mágica estaba alerta y se habían hecho más precavidos que nunca, ante el miedo a la maldición Imperus, todos se habían hecho un tanto paranoicos y creían ver mortífagos por todos lados. Harry estaba al tanto de eso gracias a el diario El Profeta.



Harry caminaba sin rumbo fijo, pero sus pies lo dejaron ante la puerta de la señora Figg automáticamente. La señora Figg lo había visto venir por la calle , desde una de sus ventanas.



- Potter ¿Qué pasa?, ¿Estas bien?.- Preguntó la señora cuando le abrió la puerta y lo invito a pasar.



- Sí señora Figg, todo bien. Gracias por preguntar.- Contestó Harry, mientras a sus espaldas se escuchó la puerta cerrándose.



- Pues en realidad no te ves muy bien que digamos hijo, te has descuidado mucho y estas demasiado delgado.- Comentó la señora al tiempo que lo observaba de pies a cabeza con ojos escudriñadores.- Tendré que informarle esto a Dumbledore. ¿Gustas una taza de té?.-



Harry asintió con la cabeza al ofrecimiento de la mujer y en seguida se apresuro a hablar.- No creo necesario que le diga nada al Profesor Dumbledore, yo estoy muy bien, él debe tener cosas más importantes por las cuales preocuparse. El caso es que he andado un poco inapetente eso es todo.-



- Tu eres lo más importante para él, de todas formas muchacho. A este paso no te va a matar el que no debe ser nombrado, te nos vas a morir pero de inanición.-



- No, no se preocupe, estoy bien.- Insistió el muchacho, quien no deseaba molestaran a Dumbledore solo por que estaba muy delgado.



La señora puso la taza de té sobre la mesa y ella se sentó para acompañarlo.



- Y bien, ¿A que debo tu visita?.-



Harry dio un sorbo a su taza.- Pensé que podría encontrar a alguien hoy con usted. Ya sabe. . . alguien de la Orden.-



- Mmm . . . no hijo en una semana no ha venido nadie. Bueno Mundungus vino por un momento y se fue hace unas horas, al parecer las desapariciones han comenzado. La orden esta muy ocupada- Dijo la mujer con temor.



- Sí lo sé, he estado leyendo el Profeta.- Contestó Harry.- Señora, de las desapariciones que han habido, ninguna a sido de alguien de la orden ¿Verdad?.-



- No, por el momento la orden esta completa, el que no debe ser nombrado esta trabajando muy, pero muy cautelosamente así que dudo se meta con la orden en el primer momento. No se arriesgará a enfrentarse a Dumbledore sin ninguna ventaja.-



Harry terminó de tomar su taza de té y se puso en pie rápidamente, en su reloj ya eran las siete de la tarde.



- Gracias por el té señora Figg, me tengo que ir. Mis tíos me vigilan más que nunca desde que utilicé magia el año pasado aquí en Privet Drive. No quiero que sospechen que usted es uno de los míos.-



- No te preocupes, tus tíos no pueden sospechar que yo tenga algo que ver con tu mundo, Harry, son muy tontos diría yo.- Dijo la señora guiñándole un ojo.- Adiós.-



Harry tomó el camino de regreso a casa con el corazón más desconsolado, esa tarde no había podido ver a Remus Lupin a quien deseaba ver mas que nunca. Remus era uno de los mejores amigos de su padre y sentía cierto consuelo cuando podía verlo y hablar con él, era como si en él pudiera encontrar a su padre y a su padrino. Caminaba lentamente, arrastrando los pies, no tenía nada mejor que hacer en casa así que no le apremiaba el llegar más rápido. Cuando ya estaba más cerca del numero 4 de Privet Drive, distinguió la silueta de su lechuza entrando por la ventana de su habitación. El corazón se le aceleró y emprendió la carrera. Sin tomar en cuenta a nada ni a nadie corrió hacía su habitación mientras tío Vernon le gritaba desde la sala que dentro de la casa no se corría. Entró abruptamente a su habitación y se abalanzó sobre Hedwig, quien le dio un picotazo de reproche por la brusquedad con que le había quitado la carta que llevaba en una de sus patas.



Harry abrió el pergamino que le llevó su lechuza y comenzó a leer en voz alta.



Querido Harry!

Dumbledore ha dado finalmente el permiso, no para que salgas de Privet Drive, ya sabes que eso es imposible por el momento, pero sí me dio permiso a mí de visitarte. Aquí mismo adjunté una carta que Dumbledore le envía a tus tíos pidiendo la autorización para que yo te visite. Ron no irá debido a que tus tíos son sumamente delicados en cuanto a la magia se refiere y Ron no es un gran ejemplo de muggle. El permanecerá con sus padres.

Dales la carta adjunta a tus tíos y mándame la respuesta hoy mismo.

De dar el permiso tus tíos, llegaré mañana a las cinco de la tarde.

Hermione.



Harry sintió que el mundo se le vendría encima, ¿Sus tíos aceptando la visita de una bruja?. No, aquello iba a ser imposible y si se podía se armaría una guerra en contra de él. Sin embargo, temiendo lo peor, bajó las escaleras y se dirigió a donde estaban sus tíos. Harry no sabía a quien entregarle la carta, sí a Tía Petunia o a Tío Vernon. Su tío últimamente había estado más fúrico que nunca con él, al parecer no se había olvidado del incidente del año pasado con los dementores. Y por un lado su tía no parecía estar más molesta de lo normal.

Así que finalmente optó por su tía.



- Tía.- La llamó Harry- Esta carta te la manda el director de mi colegio.-



Tía Petunia veía la carta como si de un momento a otro fuera estallar. Tío Vernon observaba atónito lo que Harry le daba a su esposa.



- No es otra de esas cosas que explotan o gritan ¿Verdad muchacho?.- Dijo en voz casi audible su tía.



- ¿Qué es eso?.- Dijo con enojo Tío Vernon.



- Las cartas que gritan se llaman vociferadores y no, esta no es una de esas.- Contestó el chico armándose de paciencia.



- ¿Y que es lo que quiere ese director chiflado?.- Dijo mordazmente tío Vernon no muy dispuesto a soportar cosas extrañas de nuevo en su casa.



- Yo no sé lo que diga la carta por eso se le ha dado a mi tía para que la lea.- Fingió Harry no saber lo que aquella carta pudiera contener.



Tía Petunia miró a su marido en busca de un permiso para abrir la carta, tío Vernon asintió no muy convencido y su esposa comenzó rasgando el pergamino del sobre.



- De seguro son quejas acerca de tu mal comportamiento, no eres capaz de portarte como debe ser ni siquiera en tu horrible y ridículo mundo.- Atacó tío Vernon a Harry mientras su esposa leía para sí misma. Cuando termino de leer miró incrédula a Harry y después miró a su marido que moría por saber el contenido de la carta.



- Bien, querida. ¿Qué dice esa tonta carta?.- Preguntó impaciente el tío de Harry.



Tía Petunia se puso en pie y le dirigió una mirada fulminante a Harry.- El director de este muchacho nos esta pidiendo permiso para que venga una compañera de su colegio . . . – Señaló a Harry con él dedo índice. – a pasar el resto de las vacaciones con nosotros.-



- ¿QUÉ?- Se escuchó gritar a tío Vernon y aparte una voz más que Harry reconoció como la de su primo.



- ¿Un amigo de este lunático aquí con nosotros?.- Preguntó Duddley que acababa de llegar de una de sus típicas reuniones con sus amigotes.



- ¡ESO NO LO PERMITIRE!.- Gritó Tío Vernon fuera de sí.- ¡La gente de su clase no puede estar en nuestra casa!.-



Harry no se esperaba menos de su tío y primo, sin embargo la que lo sorprendió fue su tía, quien parecía contrariada y sorprendida pero al momento no le había gritado ni dicho algo desagradable. Era como si tratara de mantenerse neutral. Tía Petunia volvió a leer la carta y se detenía en lo último de la carta, como sí allí hubiera algo que la controlara o la hiciera pensar mejor las cosas. Tío Vernon y Duddley continuaron diciendo miles de cosas, Harry se dejó caer en uno de los sillones de la sala y esperó al veredicto final.



- ¡No, no y no, nadie vendrá a esta casa!. Mucho hemos hecho por este muchacho como para ahora tener que soportar a uno más de ellos.- Seguía tío Vernon.



- Mamá yo pensaba traer a uno de mis mejores amigos a pasar unos días.- Decía Duddley.



- Basta ya.- Dijo Harry tratando de no sonar grosero y tratando de controlarse.- No vendrá nadie aquí, le escribiré a mi profesor y le diré que estoy bien aquí solo.- Harry se levantó y se dirigía a las escaleras cuando escuchó a su tía llamándolo.



- ¿Quién es esa muchacha?.- Preguntó su tía.- ¿La conocemos?.-



- Hermione Granger, es una chica hija de padres muggles y sí la conocen. Es la chica con la que siempre regreso del colegio.- Contestó Harry despreocupadamente.- Y es la mejor de la clase.-



- Vernon, querido. Creo que tendremos que aceptar a esa visita. Hice una promesa y me veo en la obligación de cumplirla.- Dijo la tía Petunia.



Tío Vernon y Duddley intercambiaron miradas de extrañeza, iban a continuar poniendo pretextos y más pretextos para la visita de Hermione pero Tía Petunia se puso en pie y se dirigió a Harry.



- Escríbele a esa muchacha y dile que será bienvenida. Pero te lo advierto, no quiero ya-sabes-que (magia), no quiero palabras raras y ella dormirá en tu habitación. No tenemos lugar para nadie más. ¿Has entendido?.-



Todos incluyendo a Harry se sorprendieron. El chico sintió una gran emoción de pensar que en cuestión de horas estaría allí uno de sus mejores amigos y que podría sentirse acompañado. Harry le dio las gracias a su tía, subió a su habitación y pronto garabateo una carta muy breve para Hermione y la mandó con Hedwig.



Harry veía con esperanzas renovadas como su lechuza se perdía en el horizonte, con un cielo negro plagado de brillantes estrellas y una luna llena en pleno. Cuando vio la luna llena comprendió que la ausencia de Lupin se debía a su transformación.

Harry no entendía bien el por que su tía había dado permiso para que Hermione fuera de visita, aunque no era difícil dejar de respetar las ordenes de Albus Dumbledore, seguro que tía Petunia lo respetaba profundamente después de todo.



Con aquellos pensamientos, limpió un poco su habitación, puso todas sus cosas en su lugar, al final ya muy entrada la noche se dio un baño y se preparó para dormir. No tardó en caer en un profundo sueño, de nuevo se veía en el ministerio de magia, en el mismo lugar donde murió Sirius. Con el corazón palpitándole fuertemente veía un gran velo justo frente a él, dio unos cuantos pasos y en seguida apareció Sirius Black con una gran sonrisa en el rostro. Harry abrió los brazos para abrazarlo pero justo en ese momento una fuerza extraña se interponía entre él y su padrino, una fuerza que no le permitía acercarse a su padrino. Desesperado gritaba el nombre de Sirius, pero nada, no podía tocarlo. Era tanto el dolor y la desesperación que de golpe se despertó. Harry se descubrió así mismo con los ojos llenos de lagrimas y bañado en sudor. Ya eran muchas veces y que tenía el mismo sueño y siempre terminaba despertando de golpe y sudoroso.

siempre era lo mismo, nunca podía alcanzar a Sirius.



- Ya mañana platicaré con Hermione, quizas sí le cuento deje de tener esta pesadilla.-



***


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