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Hates me » Capítulo 5: Nicole
Hates me (R13)
Por Ariadna
Escrita el Domingo 2 de Mayo de 2010, 15:14
Actualizada el Sábado 16 de Enero de 2016, 16:55
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Capítulo 5: Nicole

Capítulo 5: Nicole.

A la mañana siguiente Shani se despertó con un montón de dudas. Las palabras de Ian la habían confundido.

Shania pensaba que Ian estaría contento de deshacerse de ellos, pero cuando sijo eso... la había dejado muy confusa.

Al final, tras pensarlo detenidamente, pensó que debía quedarse con Ian, ya que al fin y al cabo era el padre de su hijo, y era injusto privarle de eso.

Con estos pensamientos Shania bajó hasta la celda de Ian, que estaba sin vigilancia. Cogió una horquilla y forzó la cerradura.

-¿Qué haces aquí?-preguntó Ian nada más verla.

-No hagas preguntas y sígueme.-dijo Shania muy seria.

Por una vez en su vida, Ian hizo caso a Shania, y la siguió en silencio. Los dos fueron hacia la habitación donde estaba su hijo.

-Cariño, venga despierta.-susurró Shania con cariño, mirando a su hijo como si no hubiera nada más maravilloso en el mundo.

-¿Qué pasa?-preguntó el niño, restregándose los ojos con cansancio.

-Sigueme en silencio por favor.-le dijo Shania en voz baja y muy dulce. El niño se levantó y les siguió sin hacer ninguna pregunta.

Los tres juntos se escaparon silenciosamente del campamento gracias a la oscuridad que les proporcionaba la noche.

Llevaban una hora andando, cuando  el pequeño cayó al suelo del cansancio.

-¡Kit!-gritó Shania, corriendo hacia él para ver si se había hecho daño.

-Mami, estoy muy cansado, no puedo andar más.-lloriqueó el niño desde el suelo.

Ian se acercó a ellos y cogió a Kit en brazos. Le sorprendía y le preocupaba a la vez lo poco que pesaba el pequeño, sabía que era delgadito, pero imaginaba que podía pesar un poco más al cogerle el brazos. En ese momento se prometió que su hijo nunca volvería  a pasar hambre.

-Vamos.-le dijo a Shania, muy serio.-Tenemos que alejarnos lo mas posible del campamento o volveran a cogernos.

Los dos comenzaron a caminar de nuevo, mientras Kit domitaba en los brazos de Ian. Cuanto más tiempo llevaban andando, más cansado se notaba, cada vez su hijo pesaba mas en sus brazos, y veía como a Shania cada vez le costaba más dar un paso.

Rodeó la cintura de Shania con un brazo, y ella puso un poco de peso en él.

-Cerca de aquí hay una posada, aguanta un poco más.-la animó Ian.

Shania asintió, tratando de aguantar, pero el hambre, la sed y su baja condición física pudieron con ella, y en unos pocos minutos se desmayó en los brazos de Ian.

Ian la cogió antes de que se diera un golpe contra el suelo.

Despertó al niño y lo puso en su espalda, mientras el pequeño se agarraba a su cuello para sujetarse, e Ian cogió a Shania en brazos y haciendo un gran esfuerzo consiguió llegar a la posada.

Vio como el posadero y su mujer se acercaban a él corriendo, pero ya no pudo poór lo que decían.

-Cuidarles.-dijo antes de que todo se volviera oscuro.

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Shania se despertó confundida, lo ultimo que recordaba es que estaba andando por el bosque y se había quedado sin fuerzas. Al girarse para salir de la cama, vio que su hijo estaba a su lado, tumbado pero despierto.

-Hola mami.-saludó el niño con su voz infantil.

-Hola hijo.-dijo Shania, acariciándole la cabeza.

En ese momento entró una mujer en la habitación, sin llamar, que la miró muy seria.

-Lamento haber entrado sin avisar, pero es que su marido está muy enfermo.-dijo la mujer, rápidamente.

-¿Mi marido?-preguntó Shania, extrañada.

-Si, el hombre que estaba con usted.-aclaró la mujer, al ver su confusión.

-¿Qué le ha pasado?-preguntó Shania alarmada, al darse cuenta de que la mujer estaba hablando sobre Ian.

-Tiene una fiebre muy alta, si no le baja esta noche, no hay nada que se pueda hacer por el.-dicho esto, la mujer abandonó la habitación.

Shania se levanto de la cama y fue corriendo a la habitación de Ian.

Él estaba en medio de la gran cama, tenía la cara roja por la fiebre y estaba tapado con las mantas hasta la barbilla.

Shania fue hacia él y se sentó en la cama a su lado. Vio que había un cuenco con agua y un trapo, y lo mojó en el agua para refrescarle la frente, mientras Ian murmuraba cosas sin sentido, con los ojos cerrados.

De repente se calló y sonrió.

-Shania, te quiero.-murmuró él aun con los ojos cerrados, y la voz quebrada por la fiebre.

Al oír eso, el corazón de Shania empezó a latir más fuerte.  Habia estado tanto tiempo esperando esas palabras, que habia empezado a pensar que no se las merecía.

Se inclinó y le besó en los labios.

-Mami.-la llamó Kit desde la puerta.

-¿Pasa algo, cielo?-preguntó Shania, volviéndose hacia su hijo.

Detrás de él iban dos guardias de la corte, y entre ellos había una chica rubia con ojos verdes. Delgada, un poco más baja que ella y vestida con un traje rojo con escote cuadrado, lleno de rubíes en el bajo de la falda. La reconocía, la última vez que la había visto había sido la última vez que vio a su hijo.

-Otra vez tu...-dijo Nicole con desprecio, como si fuera el insecto más repugnante de la tierra.-Guardias, llevadla a las mazmorras. Cuando mi marido se haya recuperado te juzgarán por traición a la corona y secuestro.

Los guardias agarraron a Shania de los brazos y la sacaron de la habitación casi en volandas.

Nicole dirigió su mirada hacia el niño, que se encogió.

-Maldito bastardo.-murmuró.

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Shania se despertó con un profundo dolor por todo el cuerpo, al haber dormido en el suelo de piedra. Tardó un poco en despejarse y acordarse de todo lo que había pasado.

Fue corriendo hasta la puerta del calabozo, que empezó a golpearla mientras gritaba:

-¡Mi hijo! ¡Devolvedme a mi hijo!

Shania hizo tanto ruido que entró por la puerta la mismísima Nicole.

-¿Qué le has hecho a mi hijo? ¿Dónde esta?-preguntó Shania, desesperada por saber algo.

-Yo no lo he hecho nada a tu hijo, de momento.-dijo Nicole, misteriosamente.

-¿Qué quieres decir? ¡Explícate!-exigió la chica.

-Tu hijo será uno de nuestros criados, no sabrá nunca nada de sus padres, y si se porta bien no habrá problemas, pero si no...

-Pero si no, ¿qué?-preguntó una voz desde la penumbra, derás de Nicole.

Nicole se puso pálida como la cera al ver acercarse a Ian a la celda de Shania.

-Te lo advierto por última vez Nicole, soy el rey y aquí mando yo, y como vuelvas a conradecir mis ordenes, empezaré los trámites de divorcio y declara´e a nuestro hijo como bastardo.

-¡No puedes hacer eso!-gritó Nicole, roja de furia.

-Entonces, no me des razones.-contestó el chico, muy tranquilo. Después extendió la mano hacia ella.-Dame las llaves.

Nicole se las tiró y salió corriendo de los calabozos.

Ian se giró para mirar a Shania y vio que estaba muy asustada.

-Tranquila, nuestro hijo esta a salvo.-dijo él, mientras habría la puerta de su celda.

Shania le sonrio al oír que él decía "nuestro hijo". Por fin estaba empezando a aceptarlo.

Cuando abrió la celda, Ian se acercó hacia ella para ayudarla a caminar, y la llevó a la planta de arriba hasta una de las habitaciones, donde la invitó a entrar con un gesto de la mano.

Era una habitación enorme, incluso más grande que la habitación privada que tenia el lord al que había estado sirviendo estos 4 años. Tocó maravillada las cortinas de encaje.

-Es tuya.-dijo Ian.

Shania sonrió, demasiado sorprendida como para decir nada.

-Es preciosa.-murmuró mientras se tumbaba en la cama, con las sábanas de seda, de color verde claro.

-Como tú.-dijo Ian antes de salir por la puerta.

Shania suspiró al oírle y quiso decirle algo, pero él ya se había ido.

¡Por fin su relación con Ian avanzaba! Detestaba reconocerlo, pero quizás se estaba enamorando de él.

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Nicole estaba muy enfadada , y en ese momento estaba echándole la bronca del siglo a Ian.

-¡Soy tu mujer y tienes que respetarme y no voy a permitir que trates a esa zorra como su fuera de la realeza.-gritó Nicole, fuera de si.

-Ella no es una zorra y la trato como me plazca.-respondió Ian con dureza.-Y cuando tu aprendas a respetarme, yo te respetaré a ti.

Ian dió por finalizada la discusión saliendo de la habitación. Camino por los pasillos hasta que llegó a una de las habitaciones del segundo piso. Abrió la puerta y miró al niño moreno y de ojos azules que estaba sentado en una silla con un libro abierto.

-Hola Kit, ¿Cómo vas con los estudios?-preguntó Ian desde la puerta.

-¡Papi!-exclamó el niño, corriendo hacia él para abrazarle.

-¿Cómo me has llamado?-preguntó Ian desconcertado.

-Papi.-respondió el niño con naturalidad.

Ian sonrió, mientras le acariciaba el pelo. Ese niño era un encanto.

Detrás suya, Nicole observaba la escena. Había llegado a la conclusión de que si quería a Ian para ella sola, tenía que deshacerse del crío primero, al fin y al cabo, era lo único que unían a su marido con esa gitana.

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Hola de nuevo, os dejo con otro capítulo

Por favor comenten

Un beso



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