Historia al azar: Tom Riddle en el baile
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Hates me » Capítulo 4: El niño.
Hates me (R13)
Por Ariadna
Escrita el Domingo 2 de Mayo de 2010, 15:14
Actualizada el Sábado 16 de Enero de 2016, 16:55
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Capítulo 4: El niño.

Capítulo 4: El niño.

Shania estaba roja de furia.

-¿Cenamos?-preguntó I              an alegremente..

Shania no le contestó pero le siguió hasta la mesa.

-¿Es que no te ha afectado nada de lo que te he dicho? Que pasa, ¿ estas muy acostumbrado a los insultos o que?-preguntó Shania incrédula.

-La verdad es que me has impresionado, la mayoria de las mujeres suelen parar cuando llegan a los de " cerdo machista"-bromeó Ian.

Los dos comieron en silencio, y cuando terminaron Shania se dirigió a Ian.

-¿Donde duermo?

-Como eres mi invitada te dejo elegir: conmigo o en la habitación de al lado.

-La habitación de al lado.-dijo Shania rapidamente.

-¡Oh vamos! que se que te lo pasaste muy bien. Pero esta vez intenta no quedarte embarazada.-dijo Ian, guiñándola un ojo.

Shania empezó a ofenderse, pero cuando vio que él estaba bromeando se calmó un poco.

-¡Deja de decir tonterias y acompáñame a mi habitación!-exigió ella un poco enfadada.

-Vale, vale, no hace falta que te pongas así yo simplemente estaba siendo educado.-dijo Ian.

-¿Educado? ¡Ja! Dudo mucho que sepas deletrear esa palabra y mucho menos saber lo que significa.-se burló Shania.

-Me ofendes, pero si insistes en que te lo demuestre: E-D-U-C...-empezó a deletrear el chico riéndose.

-¡Deja de hacerte el gracioso y acompáñame a mi habitacion!-dijo Shania furiosa. Ian asintió con una sonrisa y la acompaño hasta la puerta de su habitación.

-Buenas noches.-dijo besándo su mano con una sonrisa seductora.-Y si te sientes sola , recuerda que estoy al lado.

Shania le contestó con un portazo en las narices que Ian interpretó como que dormía solo.

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Shania se despertó cerca de las 5 de la mañana. Desde que vivía con el conde Stanford era normal que se despertase a esas horas para empezar a preparar el desayuno, así que ya no podía remediar despertarse a esa hora. Se vistió rápidamente y fue a la cocina para desayunar, pero l ver que nadie estaba levantado, cogió una hogaza de pan, y fue a la habitación de Ian, para esperar a que se levantase.

2 horas después Shania estaba cansada de esperar, quería encontrar a su hijo y cada segundo perdido le parecía un desperdicio de tiempo.

Así que se acerco a él y empezó a mover su hombro para que se despertara. Ian, aun dormido, la cogio por el brazo y la metió con él en la cama.

-Despierta.-dijo Shania, golpeándole más fuerte para que la soltara. Ian abrió los ojos lentamente y la sonrió burlonamente.

-Si tantas ganas tienes de meterte en mi cama, podrías avisar.

-Por eso no te he avisado, por que no tengo ganas.-contestó ella secamente, incorporándose de la cama.

-¿Te has levantado con el pie izquierdo? si hubieras dormido conmigo estarias de mejor humor.-contestó el chico desperezándose con tranquilidad.

-Lo dudo mucho, estaría muy aburrida como para estar de buen humor.-dijo Shania.

-¡Eso es mentira! Todas las mujeres dicen que he sido su mejor amante.-comentó Ian con una finjida modestia.

-Solo te alagan para que no las cortaras la cabeza.-contestó Sania burlona.

-No me digas eso, por favor, que me traumatizas.-dijo Ian.

-Dudo que algo de lo que te diga te traumatice mas de lo que estas.-dijo ella riéndose.

-Menudo respeto, si yo fuera mi padre ya te habría ahorcado.-dijo Ian levantándose de la cama y paseándose por la habitación totalmente desnudo.

-Menos mal que no lo eres.-dijo la chica, sin mirarle.-¿Por que no lo eres? ¿verdad?

-No.-respondió secamente el aludido.

La habitación se llenó con un tenso silencio. Ninguno de los dos quería recordar el pasado, y quien fue el culpable de 4 años de sufrimiento, ya no solo para Shania, sino tambien para Ian, exiliado de su propio país y condenado a vivir en una corte extranjera, con miedo  de que su padre decidiera quitarle de la linea de sucesión.

-¿Y qué le vas a decir a tu esposa cuando me lleves a palacio?-preguntó Shania, rompiendo el silencio.

Ian abrió la boca para contestar, pero la cerró. En verdad no había pensado que le diría a su esposa acerca de Shania.

-Vaya, vaya, el cerdo machista, arrogante, cerdo lujurioso, engreido, superficial...

-Al grado, querida.-dijo Ian con una sonrisa.

-.... se ha quedado sin palabras.-terminó ella con una sonrisa triunfante.

-No me he quedado sin palabras, solo hacia algunos ejercicios faciales.

-Claro... ¿cómo puedes ser tan arrogante y egocéntrico?-preguntó ella, mirándole.

-Con mucha práctica, querida, para todo en esa vida hay que esforzarse.-dijo él en tono pomposo.

-Claro, como el pobre príncipe rico ha tenido que esforzarse tanto en esta vida.-dijo Shania remarcando el sarcasmo en cada una de sus palabras.

Ian borró su sonrisa y le miró muy serio.

-No te creas que por que he sido un principe he tenido una vida facil, he tenido que hacer mucho para llegar a lo que soy ahora, siendo el primogénito tengo esa responsabilidad, pero siempre he tenido la duda de si gobernare bien Francia o seré el hazmerreír de mi pueblo y de los demás países.

-Estoy segura de que eres un buen rey.-dijo ella, sintiendo lástima por él al verle tan preocupado.-Si no fueras tan egocéntrico, claro.

Ian sonrió antes de ir a por ella y empezar a hacerle cosquillas, hasta que Shania c, con lagrimas en los ojos de reírse, le suplicó que parara. Ian la tumbó en la cama suavemente y la empezó a besar. Shania sintió que flotaba, por miuy egocéntrico que fuera y por muchos defectos que tuviera, tenía que admitir que besaba muy bien.

Reuniendo todo el autocontrol que era capaz de tener en esos momentos dijo:

-Para.

-¿Qué pasa?-preguntó Ian desconcertado, dejando de besarla

-No quiero seguir con esto, ya viste lo que paso la última vez.-dijo Shania, empujándole con la mano en el pecho para poder levantarse. Ian se levantó sin decir nada y empezó a vestirse

Media hora despues salían de la posada en carruaje, cada uno metido en sus pensamientos y sin mirarse. Shania iba a interrumpir ese incomodo silencio cuando un ruido les sobresalto.

-¿Qué pasa?-preguntó a Ian.

-No se, vamos a ver.

Salieron del carruaje y se encontraron rodeados por unos bandidos. Eran solo 3 e iban armados con palos y cuchillos. El conductor del carruaje estaba inconsciente en el syuelo y con un golpe en la cabeza.

-Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí?-dijpo uno de ellos mirando a Shania de forma lujuriosa.

-No so acerquéis a ella.-dijo Ian protegiéndola. Pero Shania se alejó de él  se acercó a uno de los bandidos.

-¿Eres de los nuestros?-preguntó uno de ellos. Ian no comprendió lo que estaba pasando, hasta que se fijó en que la piel del hombre era de un tono similar a la de Shania, al igual que sus rasgos. Era gitano.

-Si.-contestó ella.

-¿Es tu amante?-preguntó el hombre de nuevo, señalando a Ian, que se mantuvo callado.

-No. Os diré quien es, si hacéis algo por mi. Teneis que ir a buscar a mi hijo.-dijo la chica sin mirar a Ian, que dio dos pasos hacia atrás alejándose de ella. No podía creer que le hubiese traicionado, vendiéndoles a esos hombres, a cambio de su hijo, que él mismo había jurado devolverle.

-Esta bien, pero si nos traicionas lo pagarás. Lleváoslo muchachos.

Ian miró a Shania para decirle algo, pero de repente sintió un dolor muy fuerte en la cabeza y se desplomó hacia delante, sumiéndose en la oscuridad de la inconsciencia.

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Ian se despertó con un gran dolor de cabeza y miró a su alrededor. Estaba oscurso, solo tenía una ventana pero estaba enrejada, había una cama de paja sucia y un orinal. Estaba claro que estaba en un calabozo.

-Maldita gitana.-masculló frotándose la cabeza para tratar de disipar el dolor.

Poco a poco sus ojos fueron adaptandose a la poca luz que había y pudo distinguir a un niño que se acercaba a él, lentamente. Tendría unos 4 años, era menudo y de piel morena, con unos ojos azules como el mar y el cabello corto y castaño. Esos ojos azules le recordaban tanto a alguien...

-¿Qué haces aquí, pequeño?-preguntó Ian con amabilidad.

-Mi mamá me envió.-contestó el niño.

-¿Para qué?

-No lo sé.

Ian bufó furioso.

-¿Quién es tu mama?-preguntó Ian tratando de contener su temperamento el mayor tiempo posible.

-No sé como se llama por que la conocí ayer, unos hombres me trajeron aqui y ella me dijo que era mi mama, se puso a llorar, me abrazó y me dio muchos besos.-relató el niño con entusiasmo.-Yo nunca había tenido una mama....

Al decir el niño esas palabras, Ian se dio cuenta de que estaba hablando con su propio hijo. Iba a decírselo cuando un ruido les interrumpió.

-¡Ups! Tengo que irme.-dijo el niño.

-¡Espera!-grito Ian, pero el niño salió corriendo de la celda, que volvió a quedarse en silencio, hasta que oyó unos pasos acercándose a el.

Aprovechando a que no estaba encadenado, Ian se pegó a la pared, fundiéndose lo más posible con la oscuridad y se abalanzó sobre la figura cuando estaba lo suficientemente cerca.

-¿Shania?-preguntó Ian extrañado, cuando distinguió su grito.

-Si soy yo, ¡quítate de encima!-exclamó la chica empujándole, pero él no se movió.

-No.-respondió Ian con un siseo.-Me vendiste a ellos.

-Sólo quería recuperar a mi hijo cuanto antes. Si supieras como le trataban alli.-murmuro Shania con tristeza.

-¿Ese era tu hijo?-preguntó Ian mirándola a los ojos. En el fondo sabía cual era la respuesta a esa pregunta, pero necesitaba que ella se lo confirmase.

-No, ese era NUESTRO hijo.-le corrigió la chica.

-Os sacaré de aquí lo antes posible, os lo prometo.-dijo Ian muy serio.

-No quiero que no saques de aqui.-djo Shania con firmeza, mientras se levantaba del suelo.

Ian la miró sorprendido:

-¿Por qué?

-No quiero que mi hijo se la causa de la burla de todo el castillo, pueden hacerle daño incluso, ¿que diría tu esposa u trajeras al castillo a tu amante y a su hijo bastardo? mi hijo ha sufrido mucho y no quiero que sufra más.-respondió ella con firmeza.

-Tú y el niño os vendreis conmigo.-dijo Ian que parecía tan amenazador que hizo retroceder a Shania.

-¡Es tu hijo! Siempre te refieres a él como "el niño" se que en el fondo no crees que se tu hijo, se que crees que me acosté con otro hombre y te dije que el niño era tuyo para conseguir tu dinero, ¡ESO NO ES VERDAD!-gritó Shania con lágrimas en los ojos

Ian se acercó a ella y la acorraló contra la pared.

-Tu eres mia, recuerdo que te compré, eres mi esclava.-dijo Ian.-Y haras lo que yo te diga.

Dicho esto, la besó.

Cuando Ian quiso ir más lejos, Shania salió corriendo.

 

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Hola a todos. Sigo actualizando todas mis historias.

Espero que os haya gustado y comenten 



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