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Hates me » Capítulo 3: Shania
Hates me (R13)
Por Ariadna
Escrita el Domingo 2 de Mayo de 2010, 15:14
Actualizada el Sábado 16 de Enero de 2016, 16:55
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Capítulo 3: Shania

Capítulo 3: Shania

Ian entró en el salón del trono, sin ninguna expresión que le delatara, y subió  a los aposentos del rey.

Entró en el cuarto de su madre, y se acercó a la cama, donde el rey yacía postrado, muy enfermo.

Ian se puso a los pies de la cama y esperó a que el rey hablara.

-Me pareció muy bien que te casaras con Nicole, y que la hubieras pedido perdón después de tu grave ofensa, vuestro hijo será rey después de ti, sinceramente hijo, me alegra que hayas recuperado la cordura.

Ian asintió y salió del los aposentos de su padre sin decirle una palabra de despedida, al pobre moribundo. No sentía pena por él, le había expulsado del país y humillado a tener que pedir disculpas.

Ian no era de lo que olvidara ni perdonara fácilmente, ni siquiera a su padre.

Se dirigió al despacho de su padre y empezó a rebuscar en los cajones, hasta que finalmente encontró lo que buscaba. Cogió el papel y susurró:

-Shania.

Shania se despertó a la salida del sol como todos los días desde hacía 4 años.

Fue hacia las cocinas y ayudó a las sirvientes a hacer el desayuno.

-Hoy hay invitados, Lord Staanford ordena que baile para sus invitado esta noche.-informó el criado a la chica antes de irse.

Shania asintió pero no dijo nada, todos en aquel castillo sabían lo que había ocurrido hacia unos meses, la última vez que tuvo que bailar para los invitado de su señor, y no fue nada agradable.

Una criada se acercó a ella al ver su rostro.

-No te preocupes Shania, no volverá a pasar eso, además ha venido un invitado muy importante, esta vez no se emborracharán tanto.-la consoló la mujer.

Shania esbozó una triste sonrisa y volvió a su cuarto, echándose a llorar encima de la sucia cama de paja.

Odiaba llorar, ella siempre había sido muy orgullosa, y nadie la había pisoteado nunca, hasta ese fatídico día en palacio hacía 4 años.

Ian se sentó en las mesas que habían preparado los criados, a su lado, Lord Stanford parloteaba sin parar de algo relacionado con una mujer, pero Ian hacía mucho que no lo escuchaba.

De repente se hizo el silencio en el salón, y una gitana de pelo negro y ojos azules empezó a bailar.

Cuando ella terminó de bailar, muchos de los invitados estaban demasiado borrachos hasta para aplaudir, menos Ian, que la hizo una señal para que se acercase, sorprendiendo a Shania de verlo allí.

-¿Sabes donde esta mi hijo?-preguntó la chica al llegar adonde estaba sentado él, muy nerviosa.

-Sé donde está.-contestó Ian secamente.

-¿Y qué haces aquí? ¿Por qué no has ido a buscarlo?-exclamó Shania furiosa.

Ian alzó una ceja.

-Pensé que querías que te sacara de aquí, pero me equivoqué.-respondió Ian levantándose.

Shania le agarró del brazo.

-Perdóname, soy una desagradecida, pero no sabía que había pasado con mi bebé.-se disculpó ella.

Peter Stanford interrumpió la conversación cogiendo a Shania del brazo.

-Esta es la gitana que me vendió tu padre, es tan zorra como él decía.-dijo el conde, mirando a Shania con lujuria.

-¿Me llamáis zorra, milord, por que no quiero acostarme con vos?-preguntó ella con inocencia fingía.

-¿Quieres que te vuelva a azotar por tu insolencia? Ni delante del príncipe sabes cerrar la boca. Se nota qu ella habían hecho esto antes, no tuviste dificultad en distinguir al príncipe de los demás invitados.-respondió Stanford furioso.

-Se la compro.-le cortó Ian.

Stanford le miró sorprendido.

-Se la venderé gustoso, esta gitana necesita mano dura.

Esta vez Shania no pudo callarse.

-¡Y vos necesitáis un árbol y una soga! ¡El mundo estaría mejor sin un cerdo lujurioso como vos!-gritó Shania todo lo que se había callado en 4 años.

Los dos hombre se quedaron muy sorprendidos, pero cuando Stanford reaccinó, le pegó tal puñetazo a Shania, que se dio con el pico de la mesa y cayó incosnciente al suelo.

Ian cogió al conde por el cuello y lo levantó diciendo:

-Como vuelvas a poner un dudo sobre mi propiedad, te mataré y si la muchacha esta muerta, te cortaré la cabeza y se la echaré a los lobos.

Stanford estaba líbido de terror, y cuando Ian lo soltó salió corriendo.

Ian cogió a Shania en brazos y la llevó hasta l carruaje donde intentó despertarla.

Cuando Shania despertó, se llevó la mano a la cabeza dolorida.

-¿Adónde vamos?-preguntó ella.

-A palacio, mañana saldré a recuperar al bebé.-respondió el mirándola fijamente.

-Han pasado 4 años, ya ni será un bebé, ni  siquiera sabrá quien soy.-murmuró Shania intentando no llorar.

-He pensado en lo que voy  a hacer con vosotros.-dijo Ian intentando distraer a Shania, no soportaba las lágrimas por que no sabía como reaccionar antes ellar.-Desearía que os quedaráis en palacio, el niño podría jugar con mi hijo y tu podrías ser una de las damas de mi esposa.

Ian se sorprendió cuando vio la ira brillar en sus ojos azules.

-¿Por qué llamas a nuestro hijo "el niño"? parece que no lo consideras tu hijo, pero claro te has sacado con una mujer rica y tienes un hijo que herede tu reino. ¡Pues no! Mi hijo es mayor que él, así que él debería reinar después de ti.-exclamó Shania muy enfadada.

-Shania, sé que él es mayor, pero es ilegítimo, y claro que se que es mi hijo.-respondió Ian con suavidad.

-¿Y qué mas da que sea ilegítimo? Es mayor.-preguntó la chica confundida.

-El reino no respetará a un bastardo como rey, pero no te preocupes, os cuidaré  a los dos, no os faltará de nada.-la aseguró Ian.

-¿Y qué dirá tu esposa?-preguntó Shania más tranquila.

-No tiene por qué saber que el niño es mi hijo.-dijo Ian tranquilamente.

-¡No! Tienes que reconocer que es hijo tuyo, po lo menos a tu esposa, No quiero que mientas.-dijo Shania.

-No voy a mentir, solo voy a omitir detalles sin importancia.-dijo Ian sencillamente,

-¡Detalles sin importancia! ¿Llamas detalles sin importancia s nuestro hijo?¿Dónde está tu instinto paternal?-dijo Shania dolida y furiosa.

-En el mismo sitio en el que están tus modales, ¿o es que te olvidas que soy un príncipe? Además si le contara a Nicole, probablemente intentaría mataros a ti y al niño.-dijo Ian intentando tranquilizarla.

-¿Qué? ¡A nuestro hijo no lo puede matar! ¡Tu eres su padre, lo tienes que proteger!-dijo Shania.

-No puedo protegerlo todo el tiempo, Nicole puede conspirar con los criados para que el niño sufra un "accidente" y hacer que parezca que es culpa tuya.-dijo Ian con dureza.

De sólo imaginárselo a Shania se le llenaron los ojos de lágrimas.

-¡Venga! No llores, no soporto a la gente que llora, ya te he dicho que si te portas bien al niño no le pasará nada.-dijo el chico.

Shania respiró hondo antes de volver a preguntarle.

-¿Dónde está nuestro hijo?

-En Alemania.-contestó.-Mañana nos pondremos en marcha y hoy pasaremos la noche en una de mis diversas propiedades.

-Menudo pavo real me ha caído encima.-murmuró Shania al oír el comentario arrogante de Ian, en voz suficientemente alta como para que Ian la escuchara.

-¿Qué has dicho?-dijo Ian desafiante.

-Nada, que no he visto nunca un pavo  real.-mintió Shania inocentemente.

Despues de unos minutos viajando silenciosamente, Shania preguntó:       

-¿Falta mucho para llegar? Si llegamos muy tarde no me va a apetecer cenar.-comentó Shania.

-A lo mejor pierdes peso.-bromeó Ian.

-¿Qué has dicho?-preguntó con unavoz tan escalofriante que helaba la sangre.

-Que si te gusta el queso.-murmuró Ian un poco intimidado.

-Ah vale, es que te había entendido otra cosa.-dijo Shania.

-Si, habrás escuchado mal.-dijo Ian, que  a lo largo de los años había entendido que si quería seguir con vida había tres cosas con las que no se podía bromear con las mujeres, sobre tres temas fundamentales: el pelo, la ropa y el peso.

-Espero que nuestro hijo no sea tan vanidoso.-dijo Shania.

-¿Perdón?-dijo Ian amenazadoramente.

-Que espero que nuestro hijo sea muy cariñoso.-contestó ella.

Y así pasaron todo el viaje lanzándose insultos que luego cambiaban por frases que rimaban penosamente con los insultos. Cuando Shania bajó del carruaje ahogó una exclamación, comparada con esa mansión , la casa con la que había estado viviendo parecían cuatro tablas de madera.

-¿A qué es bonita?-dijo Ian arrogantemente.

-No esta mal.-dijo Shania quitándole importancia.

-¿Qué no esta mal? Dudo que en tu vida veas una mansión como esta.-dijo Ian incrédulo.

-Bueno está bien, tiene su encanto.-admitió Shania.

-Ah si lo olvidaba, todavía te estás recuperando del golpe en la cabeza. Quizás cuando te recuperes hables con más cordura.-dijo Ian mirándola despectivamente.

-Para tu información, me encuentro perfectamente y lo que pasa es qe eres un cerdo engerído, arrogante, superficial…-dijo Shania tan furiosa que no se dio cuenta de que Ian la cogía de un brazo y la hAcía entrar en la mansión.

-Aunque debo admitir que estoy impresionado por tu amplio vocabulario tengo que preguntarte si ya has terminado.-dijo Ian cuando Shania estuvo dos minutos insultándole.   

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Espero que os haya gustado, y que comenten

Besos



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