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Hates me » Capítulo 1: El trato.
Hates me (R13)
Por Ariadna
Escrita el Domingo 2 de Mayo de 2010, 15:14
Actualizada el Sábado 16 de Enero de 2016, 16:55
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Capítulo 1: El trato.

Capítulo 1: El trato.

Ian se sorprendió bastante cuando vio a una multitud que, por una vez, no se congregaba a su alrededor. Envuelto en su capa gris y con ropas viejas de un mozo de cuadra, que había encontrado tiradas en el suelo de la cuadra, se dirigió hacia la congregación.

Desde abajo, Notre Damme era impresionante. Con su bello rosetón, sus terroríficas gárgolas…

Bajó la mirada y miró a la gente, que lanzaba exclamaciones de asombro y aplaudían. Ian, movido por su curiosidad, se abrió paso entre la gente, a empujones. Por suerte no era tan famoso como para que le reconocieran. Por fin consiguió ver el motivo de esa congregación.

En medio del círculo, una joven bailaba al son del tambor. Era…Ian se quedó sin respiración. Era la mujer más hermosa que había visto nunca, aquella gitana, de pelo negro ondulado, escote considerable y unos extraños y electrizantes ojos azules, le habían hipnotizado, pero no sólo a él, todos los hombres la miraban como si fuera un sueño mientras dejaban monedas a sus pies.

El baile paró, y la multitud se fue dispersando, hasta que sólo quedó Ian y ella, que recogía las monedas que habían tirado al suelo para ella.

-Gitana, ¿cuál es tu nombre?-dijo Ian, como si estuviera decretando una orden, en ved de una pregunta.

La chica alzó una ceja y se preparó para responderle unas cuantas cosas, cuando vio la bolsa de dinero a rebosar, que llevaba en la mano.

-Shania.-respondió con sequedad.

-Bien, ve a la posada que esta en la esquina dentro de una hora.-ordenó el chico, volviéndose para alejarse.

-¿Perdona? ¿para qué iba a ir a esa posada? Tengo mejores cosas que hacer, como por ejemplo, comprar comida con este dinero que acabo de ganar.-respondió ella, muy seriamente, mirándole fijamente.

-Te daré mucho dinero, y sabes perfectamente para que vas a ir, no te hagas la inocente, seguro que no será la primera vez que lo haces, ni será la última.-dijo Ian con una sonrisa sarcástica.

-¿Sabes qué? Como en este momento me resultas de lo más insoportable, creo que si quieres acostarte conmigo tienes que doblar la cifra, o no hay trato.-respondió ella con otra sonrisa.

-Trato hecho, llegaré dentro de una hora, puedes pedir comida o lo que quieras, todo lo pagaré yo.-dijo el chico antes de ponerse la capucha de la capa y desparecer.

 

 

 

 

 

La empujó a la cama en cuanto entraron en la habitación, cuando ella abrió los ojos, él ya se había desabrochado la camisa, y se estaba quitando los pantalones.

Ian se tumbó encima de ella, y empezó a besarla, mientras la quitaba la ropa con rapidez. Pasó su mano por las `piernas de la chica, cuando ella le detuvo.

-Tranquilo, no vayas tan deprisa,  tenemos toda la noche.-dijo Shania en un susurro.

-Prefiero aprovecharla al máximo.-fue su respuesta, antes de volverla a besar.

Cuando terminaron, se tumbaron en la cama, uno junto a otro, sin mirarse, ni tocarse.

-Espero que no hayas pensado que nuestra relación vaya a durar más que esta noche.-dijo Ian con sequedad, levantándose de la cama y empezando a vestirse.

-¿Por qué te vas tan pronto? Por lo menos dime tu nombre.-dijo ella, levantándose también y poniéndole la mano en el hombro.

-Ian.-respondió solamente.

-Vaya.-dijo Shania sonriendo.-Te llamas igual que el…príncipe.

Cuando terminó la frase, había perdido la sonrisa, y miraba fijamente los ojos verdes del chico, que brillaban con una pizca de diversión.

-Espero que no abras la boca, no me gustaría tener que intervenir, si dijeras algo que no te conviene.-la amenazó el príncipe con seriedad.

Terminó de vestirse, y cogió la bolsa de dinero y la tiró donde ella estaba sentada.

-Toma, esto es mucho más de lo que acordamos, no me busques, y mucho menos corras la voz, porque te arrepentirás, y no te preocupes, no volverás a verme.-dijo antes de irse.

 

 

 

 

4 meses después.

Ian caminaba por los pasillos de palacio con paso firme y decidido. Todos los que estaban en el corredor, se apartaron para dejarlo pasar, al ver su expresión.

Estaba furioso.

Abrió las puertas de la sala del trono de golpe, sabiendo lo que encontraría allí.

Ella se estremeció por el golpe y le miró con un poco de miedo con esos ojos azules electrizantes, que le habían hechizado hace pocos meses, pero ahora mirada con desprecio.

Ella se levantó de la silla, que uno de los criados le había traído, dejando ver su abultado vientre.

-¡Habla!-dijo el chico bruscamente, casi sin aire al ver a Shania.

Ella tomó aire antes de hablar.

-Se dice por las calles que necesitáis un heredero, y no tenéis esposa, y ya que dentro de poco entraréis en guerra con Inglaterra, tal vez la corona de Francia pueda peligrar, así que he pensado que necesitarías este niño.-explicó ella, con toda la valentía que pudo reunir.

-¿Y para qué voy a querer yo un bastardo de un gitana?-preguntó con odio.

-Por que tiene sangre real.-respondió ella.-Yo no puedo bailar con el niño, y tú lo necesitas, creo que es un trato bastante justo.

-¿Qué me quieres decir?-preguntó el chico sin entender.

-Si siguió adelante con el embarazo, moriré de hambre antes de que nazca, yo sólo consigo dinero de bailar.-respondió ella.-Y tampoco puedo cuidarlo, así que supongo que tendré que deshacerme de él, a no ser que lo quieras, en tal caso, deberías pagar mi manutención y la del niño.

-¿Me estás chantajeando?-preguntó el chico, sin poder creérselo, cada vez más furioso.

-Eso es depende de cómo te lo tomes.-respondió Shania con sencillez.

-Zorra.-masculló Ian con odio, pero no se lo pensó ni unos segundos.-¿Qué quieres?

-Una buena paga mensual, y una casa nueva.-dijo ella rápidamente sin poder creerse lo que estaba oyendo, Por fin iba a poder comer todos los días y no iba a tener que estar en la calle hasta que se le congelaran los pies del frío para conseguir un poco de dinero. Y por encima de todo, podría quedarse con el niño, aunque todo esto sólo duraba a su nacimiento. Aunque le doliera dárselo a Ian, sabía que con ella, seguramente moriría de hambre o de frío.

-Trato hecho, pero no quiero volverte a ver, ni que te acerques a MI HIJO.-dijo Ian amenazadoramente.

-También es mi hijo.-le recordó Shania.

-No te hagas la maternal, seguro que una zorra como tú, tendrá un montón de bastardos por ahí.-dijo Ian con desprecio.

Shania se acercó a él y lo abofeteó, lo más fuerte que pudo.

-Te recuerdo que fuiste tú el que quisiste acostarte conmigo.-chilló Shania muy furiosa, por lo que la había dicho. Puede que fuera el príncipe, pero no iba a permitir que la insultara de esa forma.

-Te convertiste en una zorra en cuanto aceptaste.-respondió Ian apretando los dientes.

-¿Te crees mejor que lo demás? ¡Pues no! Eres un cerdo.-chilló la chica sin saber que contestar.

Ian estaba tan furioso que no pudo controlarse, y la dio una bofetada tan fuerte que la tiró al suelo.

-¡Eres un animal! Vas a matar al bebé.-gritó ella desde el suelo.

-¡Vamos! Como si a ti te importara, y además te estaría haciendo un favor, así podrías volver a tu oficio.-respondió él con burla.

Los dos sabían que la frase tenía doble sentido, pero ella no dijo nada, solamente se levantó y caminó hacia la puerta.

-Espero que consigas la casa y pronto, y el dinero, lo necesito ya.-dijo ella antes de salir.

-Descuida, yo siempre cumplo mi palabra.-respondió secamente, dándola con la puerta en las narices.

 



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