Historia al azar: ¿Felices para siempre?
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Madison » Capitulo 7
Madison (R13)
Por sakua_chan
Escrita el Lunes 14 de Diciembre de 2009, 20:04
Actualizada el Martes 31 de Marzo de 2015, 20:45
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Capitulo 7

MADISON
Original

Por Sakua-chan

Capitulo 7

-Te agradecería si te volvieras a dormir, cielo…

Era una dormilona, apenas le había hecho ese pequeño cariño con el cabello y ya se había hundido más en el cobertor dándole la espalda. No deseaba ser molestada.

-Lo que digas

¿Desde cuándo la palabra "mandilón" había pasado a formar parte de la lista de los tantos adjetivos que lo describían?

*****

"No dejaba de recordarlo.

-¡Estupido Zack!- gritaba a los cuatro vientos que chocaban con las cuatro respectivas paredes de su habitación. Eran sus padres y hermana los únicos, que estando en el piso de abajo, debían de tolerar la rabieta de la niña de trece años que tenían por pariente en común -¿Por qué tenía que hacer eso…?- suspiraba ya más en silencio una vez que encontró su almohada favorita para enterrar su enrojecida cara.

Jamás olvidaría ese pequeño topón que le había dado en los labios, de verdad que no lo haría, como tampoco olvidaría su tonta respuesta.

-Tranquila, Madie. Incluso de pequeño besaba en los labios a mi madre…

¡Pero ella no era su madre! ¡Maldiciones! Nunca la había besado siquiera en la mejilla y si por error ella no hubiese girado el rostro, ese habría sido en simple beso precisamente en su ya de por si colorada mejilla. En definitiva no volveria a ayudar a Zack con sus tareas de matemáticas, no si el jovencito seguía teniendo esos modos para agradecer en los favores"

 

Odiaba a algunos hombres. Pero otros más de verdad que hacían meritos para conseguir sus miradas, palabras y gestos de desprecio, y Ethan Nichols de verdad se esmeraba en ello.

Lo último que le había preocupado había sido la manera tan cerda y asquerosa en que había pegado sus labios contra los suyos, de manera forzada y violenta, con un empobrecido intento por conseguir que ella le correspondiera de alguna manera. Uno de sus tirantes fue deslizado con toda la "delicadeza" que habían ocupado para besarla, y otro intento de par de labios prosiguió con su protocolo ahora ensalivándole desde el cuello hasta el hombre y de pronto… nada.

Nada…

No labios ensalivadores…

No manos queriendo meterse por debajo de su playera negra de tirantes para poder abrirle el sostén.

-¿Terminaste, Nichols?

-No te mueves, Miller

-¿Estabas esperando a que lo hiciera?

Respuestas y preguntas escuetas. Ella en ningún momento había hecho ni el más mínimo movimiento de defensa, su rostro impasible no había siquiera parpadeado, y más allá de sus puños cerrados, no existía muestra alguna acerca de que aquello le hubiese molestado o agradado.

-No te defendiste

-¿No son estúpidas las personas que atacan cuando saben que tienen la batalla perdida? ¿De qué me habría servido intentar zafarme si no me lo ibas a dejar fácil? - Sus ojos al fin se movieron de sus cuencas, le miraban exactamente de la misma manera fría y seria en que lo habían hecho en el instante en que le había dado la bienvenida a su hogar -¿o sí?

-Vete de mi casa

Mientras Madison caminaba rumbo a casa, poco le importo el torrencial frio, llevaba la chaqueta cargando en el brazo en lugar de los hombros mínimamente. Debía de llegar a darse una ducha con agua fría, las supuestamente limpias y recién bañadas manos de Nichols la habían hecho sentirse sucia. Dieciocho años y nunca había besado a nadie seriamente, eran ellos los que siempre hacían boberías de este tipo. Prefería que las cosas siguieran así, hacía tiempo que había perdido la esperanza de guardar un verdadero beso para poder disfrutarlo como decían las novelas de cursilería que tanto le gustaban a Sam.

En la casa de Nichols se respiraba la humillación. Esa casa que su padre le hubiese alquilado junto con su prima, la tía Eleonor, para que sus dos retoños: Ethan y Dave terminarán la universidad.

-Son casi las dos de la mañana, hora de dormir, Ethan

-No necesito una nana, Dave. Menos… ahora…

Un largo suspiro lastimero fue lo que dejo escapar el joven castaño ya más que enterrado en su enorme sofá con sus más de cinco almohadones también gigantescos. No tenía ganas de ver a nadie, y todas las cervezas que había tomado de la nevera habían comenzado a dejarlo somnoliento.

-¿Se te escapo la chica? - uno a uno Dave fue arrojando los almohadones al suelo, con una seña le indico a alguien de la servidumbre que dejase habitable el lugar, parecía que de alguna manera su primito se había desquitado de una manera errónea con las cosas de la sala - ¿Y bien?- volvió a inquirir una vez que paso el brazo de Ethan por encima de su hombro, prácticamente lo llevaría a rastras a la cama, el chico comenzaba a cabecear de manera tremenda con los ojos de por si entrecerrados. Estaba ebrio.

-Ni siquiera puso resistencia… ese-ese… ese fue el problema ¿sabes?

-Te habrá puesto en tu lugar, supongo, es típico de ella - las escaleras le parecían peor que las de alguno de esos míticos templos del Olimpo, más teniendo a semejante costal de hormonas a cuestas arrastrando.

-La toque, la bese… y no se volvió loca de amor con eso... ¿pu-puedes creerlo?- balbuceó.

El pelinegro se reservaría su respuesta a ello. Le daba pereza llamar a alguien para que le pusiera la pijama, lo arrojo en la cama, le descalzo y le arrojo encima el primer cobertor que vio al alcance.

-Ya no pienses bobadas y descansa, Ethan- salió en silencio, era cuestión de segundos para que ese primo suyo, al que sentía casi como un hermano, cayese en brazos de Morfeo. Cerró lo más quedo que pudo la puerta, y aún así no pudo evitar que atravesara su mente un pensamiento que alguna vez le mencionase la tía Alice, madre de ese esperpento hormonal - será preocupante si algún día se enamora de alguna chica a la que se le ocurra haber lastimado.

Alguna vez se le había ocurrido plantearle esa problemática al único hijo de la tía Alice, y todavía recordaba su prepotente respuesta "Déjate de cursilería, dedícate a escribir novelas románticas si gustas, pero a mi déjame en paz. Yo nunca estaré detrás de una falda ¿entiendes? Nunca". No solo se le vio indignado, sino incluso enfadado durante varios días por eso. ¿Tanto le costaba creer que algún día tendría que bajarse por alguna chica de ese altar donde el mismo se conservaba? ¿Tan difícil sería que alguien le quitará de la cabeza sus estúpidas ideas acerca de las "aventuras amorosas"?

Cerró los ojos en cuanto se recostó en su cama, tan solo había despertado para asegurarse de que Ethan llegase a su habitación, era hora de concluir su sueño. Exhalo con fuerza y cansancio cuando recordó:

-¡Miller usa únicamente faldas!

Personas tontas eran las que decían que enamorarse era sinónimo de vulnerabilidad, y lo seguiría pensando. Su primo desgraciadamente era de ese tipo de personas con mala cabeza.

 

"Me voy a quedar con tu nombre,
con una sonrisa imaginada,
con tu mirada.
Olvidaré las palabras que callé,
los silencios que me hablaste,
los intervalos
lo que me imaginé.
Olvidaré esas palabras,
que arañaban mi calma
olvidaré que quise sentirte,
cerca,
y cerca era soñar.
Me voy a quedar con tu nombre,
en el lugar que ocupaba,
entró en mi corazón sin darme cuenta,
sin darme cuenta de que te nombraba…"

Despertó aquella mañana cuando la hoja en la que había escrito un poema en esa noche quedó completamente empapada con la saliva que continuaba escurriendo de la comisura de sus labios. Solo a ella se le ocurría quedarse dormida en el de por si reducido escritorio que utilizaba para hacer tareas escolares. Limpio el líquido de su creación con el dorso de la mano, sin ninguna delicadeza y optó por tomar un baño antes de ir al colegio, por hoy poco le importaba que Willie intentase fastidiarle el día.

-CLASE 5202: Favor de pasar al aula A401, cambio de profesor de Calculo Diferencial

Ese era el letrero que le recibía en la puerta color aceituna de la que debería de ser su aula asignada a su clase con el profesor Williams, pero ahora ocurrían tres cosas que merecían la pena tomarse en cuenta:

La primera, estaba con un retraso de casi una hora, la segunda, de haber sido Willie el titular de Calculo como siempre no habría tenido problema alguno en ingresar a clase a todas sus anchas, y la tercera, pero extrañamente no la última, no tenía ni idea de quién sería el cretino que ahora les impartiría la asignatura, solo esperaba que otro sujeto que le permitiese mangonearlo a su antojo como al anterior.

En fin, que si ya en esas andaban, optaría por pasar el resto de la clase sentada en el suelo fuera del A401 para esperar la salida de Bella y Sam, mientras tanto aprovecharía para maldecir y cagarse mentalmente en la puta que había parido a Williams, mira que eso de acomodarla en un equipo de trabajo con Nichols a sabiendas de que se largaría del colegio… eso si era una bofetada con guante blanco, lo de las cochinadas de su "compañerito" eran un simple Bonus al intento de escarmiento del vejete que esperaba no volver a ver en su vida. Tomo a "Romeo y Julieta" y se puso a leerlo sobre sus piernas una vez que encontró al suelo como un buen asiento.

-¿También tarde, Miller?- casi se fue para atrás una vez que había conseguido sentarse, debía de tener cuidado por aquello de la falda con tantos vuelos de encaje negro que ahora traía, pero el ver a Nichols llegando, tarde también, con ese careto de una desvelada de cómo un mes o al menos unas cinco botellas enteras de vodka fue como que impresionante. ¿De verdad ese era el fanfarrón de todos los días que conquistaba muchachitas?

-¡Por Dios, Nichols! Hazle un favor a tu propia integridad y vuelve a ponerte las gafas de sol - y es que el muchacho no más llegar y se había quitado las gafas oscuras para saludar. Tal parecía que no era la única que se había tomado su tiempo para llegar a la nueva aula luego de ver tardíamente el recadito escrito en una cutre hoja de cuaderno y pegada con algo muy parecido a un chicle sabor tuttifruti en la pobre puerta.

-¿Romeo y Julieta? -Inquirió el muchacho una vez acomodado a su lado - Shakespeare me aburre, y si me lo preguntas, que se que no lo harás, pensé que una chica con tu intelecto leería algo más elaborado.

Estaba intentando chincharla, lo sabía, pobre ingenuo. Rechazado a penas la noche anterior y quería parecer fuerte.

-Leería otra cosa si no fuese porque mañana tenemos examen de literatura sobre este estúpido libro, y de no ser porque la profesora de literatura es una perra pensaría que sería suficiente con las por lo menos seis veces que he tenido que leer este libro en mi vida- su vista no se despegó de las páginas del libro, de reojo observó como los puños de Nichols se apretaron: Al parecer no estaba consciente del detalle del examen, ni de lo que era capaz de señorita Skinner cuando estaba enojada a la hora de preparar un examen - Nichols, en esta vida hay algo más que tetas, bonitos traseros y parrandas.

-¿Insinúas que ayer me fui de parranda? -estaba prohibido fumar en los pasillos del plantel, pero no veía a ningún prefecto alrededor, qué más daba unas cuantas caladitas antes de que Dave saliera del aula para poder fotocopiarle sus apuntes. El ñoño de su primo sí que optaba por despertar temprano para llegar temprano, ese era parte de su encanto Wentworth, no sobresalía pero como le gustaba ayudar a las chicas en apuros… su misma hermana había sido una de esas chicas, aunque… era un tema que por ahora no venía al caso.

-Casi podría afirmarlo - por hoy las gafas de Lennon se habían quedado en casa, aunque intentase negarlo a final de cuentas sí que había salido con algo de prisa del apartamento -ayer no era demasiado tarde cuando me corriste de tu "mansión"- el inca píe en esa palabra no pasó desapercibido.

-Con razón nadie te quiere

Respuesta errónea y digna de un niño de cuatro años.

-No lo necesito. Tengo a Bell y a Sam

¿Y ella porque se dignaba en responder a eso? El libro entre sus manos se había cerrado con un fuerte golpe, sin embargo su mirada seguía fija en sus hojas amarillentas.

-Los amigos no duran para siempre. Suenas bastante patética con ese recurso.

Lo sabía. Una respuesta como esa, en la que ellas dos salían inmiscuidas mostraba debilidad, no tenia porque respaldarse de ellas, aunque, si no lo hacía sería como no tomarlas en cuentas… no era como si no sintiera nada por ellas ¿o sí?

-¿Qué se te ofrece, Nichols? - sus ojos color avellana por fin se clavaron en los de él. Ya no lo toleraba, nunca nadie se había metido con ella tan insistentemente, si solo se trataba de fastidiarla ella le diría lo que fuera con tal de llegar a un buen acuerdo, ella haría como que nunca le había visto en la vida si el prometía no volver a dirigirle la palabra. ¿O era acaso que aun seguía molesto por aquella ocasión en que le había rechazado la dona de chocolate, de azúcar o lo que fuera? ¡¿Qué ocurría?! Dudaba que fuese un beso lo que hubiese querido ¡ese sujeto había intentado semi-violarla la noche anterior! Además de nunca nadie la había buscado para eso. Si deseaba que le hiciera la tarea durante un mes, por supuesto que no lo haría, prefería darle una buena patada en aquellos que le permitirían reproducirse… pero… ya… ¡no quería saber nada mas de él! - ¿Porqué me molestas solo a mi? Tú mismo has dicho que decenas de chicas de este lugar darían lo que fuera por la atención que pones en mí al estarme jodiendo la existencia.

¿Se había pasado de lista con él? ¿Engreída? ¿Presuntuosa? ¡Pero si a penas y le había dirigido la palabra desde que iniciara el semestre! ¿Era ese algún tipo de castigo por todas aquellas personas con las que se había pasado de pedante?

-Tan bonita y tan solita - había conseguido desesperarla. Cuantas ganas tenía de responderle, sin darse cuenta ya llevaba tres humillaciones por parte suya. La estúpida dona que Miller siempre le recordaba no era una de ellas, aun cuando gran parte de los de su clase habían reparado en el desprecio. Ok, si que contaba. Pero parecía que bastaba con las conjeturas mentales que la muchacha se hacía. Se le veía impasible exceptuando por la manera en que sus ojos se habían inyectado en sangre un poco y por el modo en que se mordía el labio inferior.

- Deja de burlarte, no me conoces de nada, imbécil…

"-Madie, se ha ido y no te has ido a despedir siquiera ¿Qué paso con la Madie gruñona pero siempre expresiva?

-Jess, ya no le digas mas…

No sabía que había ocurrido con esa Madie de la que tanto hablaban sus amigas del vecindario en Ashbury, solo sabía que extrañaba a Zack aún con esas escazas ocho horas que llevaba de haberse ido con su padre a… no estaba segura a qué lugar, ella misma y su estupidez no se había permitido saber más allá de que sería una ciudad en Estados Unidos. No estarían muy lejos, pero si desde que había recibido esa noticia no se había atrevido a verlo más a la cara más que lo estrictamente necesario en el Instituto ¿Cómo diablos iba a saber sobre detalles pequeños e importantes como ese?

-Abi, Jess… prometo ponerme buena pronto…

Hablar y hacer eran dos cosas bien diferentes, una más complicada de realizar que la otra. Odiaba el momento en el que el hijo de los vecinos Stenson se había convertido en algo tan esencial en su vida. Abigail y Jessica eran si, muy lindas, pero… no eran Zack. Se preguntaba si algún día dejaría esa tontería de clasificar indiscriminadamente a todas las personas que le rodeaban, "Importante y no Importante". Ahora que ese "Importante" se había ido ¿Qué se supone que haría? Aun con esas amistades se sentía sola.

Siempre estaba junto a ella, incluso era mejor saber que el chico en cuestión se encontraba a unas cuantas casas haciendo a saber qué cosa, que a no saber que  sería ahora de él. Eran demasiado niños cuando se había conocido, los adultos siempre hablaron del romance a muy temprana edad… ¿Por qué tenía que hacerse eso ahora una realidad?

¿Cuándo había dejado de verlo como un amigo?

¿Desde cuándo se había intensificado las ansias de que se repitiera aquel acercamiento de labios que solo una vez se había dado en sus vidas?

¿Cuándo exactamente le había comenzado a molestar que Tiffany del grupo de Zack se le pegara tanto a la hora de salida del Instituto?

¿Y desde cuando lloraba por un chico?

Se sentía sola…

Sola y a la deriva de todo…"

Cualquiera pensaría en lo tonto que resultaba añorar tanto a un amor platónico de la infancia, un amor platónico que hubiese durado cerca de siete años y al que había tenido que dejar atrás hacía más de cuatro años.

Si se le permitía escavar un poco en su oscuro y tenebroso pasado cursi, tendría que aceptar las ganas con las que se había quedado por disfrutar de ese beso nunca efectuado; casi podía saborearlo, Zack utilizaba la misma extraña pasta dentífrica a sabor mandarina que su padre, se lo había confesado a eso de los diez años en medio de un juego de "Verdad o un Reto", el topón que le dio por error le había dejado marcada una sensación de suavidad que rogaba por haber vuelto a sentir y que no deseaba sentir de nadie más...

Por mucho tiempo después de que Zacharias Stenson se mudará se había imaginado en los genial que habría sido experimentar con él los llamados "Verdaderos besos de adultos", por muy asquerosos que les hubieran parecido cuando eran niños. Pero ya era hora de dejar de fantasear con eso, no era momento de pensar en eso, no ahora que Nichols estaba… besándola de manera tan suave, casi deliciosa, ni siquiera se había permitido darse cuenta del segundo en el que él se había acercado lo suficiente, ni mucho menos del momento en que ambos cerraron los ojos. Nada tenía que ver con el aberrante apretón de labios de la noche anterior.

Ninguno se entero de cómo se dieron las cosas, lo único que si se resintió fue el instante en el que el puño de Miller dio de lleno en el estomago de Ethan cuando ambos rostros se separaron.

-Atrevido

Era claro que esa mañana Madison no esperaría por sus amigas, sabían que ellas la irían a buscar pronto en su jardinera con el mejor pasto en pleno verdor de todo el plantel. Tomaría una siesta.

El enrojecido rostro de Nichols y el dolor que le albergaba el estomago luego de semejante impacto no le impidieron sonreir pese a que se retorcía por la molestía. Recordó entonces las palabras que Miller mencionará en su casa: ¿No son estúpidas las personas que atacan cuando saben que tienen la batalla perdida? ¿De qué me habría servido intentar zafarme si no me lo ibas a dejar fácil?

¿Se había pasado de lista otra vez?

Sí que lo había hecho, había esperado a verlo descuidado. Así parecía ser.



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