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Madison » Capitulo 6
Madison (R13)
Por sakua_chan
Escrita el Lunes 14 de Diciembre de 2009, 20:04
Actualizada el Martes 31 de Marzo de 2015, 20:45
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Capitulo 6

MADISON
Original

Por Sakua-chan

Capitulo 6

-Madie…

Nunca se había imaginado lo fabuloso que se sentiría al acomodarle el cabello detrás de la oreja a una chica, en realidad nunca se había puesto a pensar que significaría aquello… varias veces en su papel galante lo había hecho, ¿Qué hacía de esta ocasión algo especial? ¿Lo sería acaso por la Bella Durmiente que a su lado descansaba?

*****

En casa ya no quedaba ni una sola galleta, ya ni tan siquiera café. Hacia no más de tres días que le habían dado su paga en la tienda de comics, tal vez sería bueno ir al mini supermercado a dos manzanas del edificio para ir a resurtir aunque fuese lo más esencial de su despensa. Caminó rumbo a la recamara en busca de esos veintidós dólares que todavía le restaban del salario ya mencionado.

-"¿Dieciséis?"

Hasta parecía broma ¿Qué le había hecho pensar que Susan no pasaría a tomar una pequeña parte de su de por si diminuto sueldo? No era de las que respetaban lo ajeno.

Eran cerca de las cuatro de la tarde, las calles de Ilinois igual de escandalosas que siempre, nada que ver con su antiguo suburbio tranquilo y silencioso de Haight Ashbury, y el mini-super que parecía estar a kilómetros de distancia en medio de todo ese montón de gente que hacía hasta lo imposible por hacer que Madison no pudiese llegar a poner sus manos encima de una hogaza de pan blanco, tal vez unos cuantos embutidos, queso, comida instantánea y por supuesto unos dos frascos de café. Había terminado sus tareas escolares hacia poco más de treinta minutos, se había dado una buena ducha con agua fría, ahora era su momento de "ir de compras" y por supuesto: No asistiría a su "cita" con Nichols…

Lamentaba enormemente que no fuera de esos chicos con careto de galán que no desean mover un dedo, ni mucho menos fatigarse utilizando los sesos… Nichols era extraño, mira que eso de venir a responder que un trabajo en equipo era un trabajo en equipo y que deseaba colaborar… de verdad era algo que la había dejado descolocada: No tenía la pinta de ser alguien que conociera el significado de "Responsabilidad"… y aún así, no estaba segura de que fuera del conocimiento del chico.

-¿Encontró lo que buscaba, señorita?

-Así es, gracias - respondió al tendero con amabilidad, de esa que solo utilizaba para quedar bien con los extraños a los que seguramente no vería en meses o de preferencia nunca, no deseaba que nadie se hiciera una idea equivocada de su persona: ella no era amable. Y no es que quisiera hacerse la chica mala, pero "Amable" no era un adjetivo que encajara con su actual personalidad.

-¿Cargará todas las bolsas o desea que se las llevemos a su domicilio? - algo ocurría con ese sujeto, comenzaba a pensar que había sido malo usar esa playera de tirantes que dejaba a la vista su sostén oscuro, y no es que lo dedujera por la sonrisa estúpida del seguramente quinceañero que no dejaba de mirar de reojo sus pechos, que si bien no estaban en pleno desarrollo… tampoco eran tan frondosos como para protagonizar un ejemplar de la Play Boy - No necesita dejar propina, yo mismo me encargo de…

- No, gracias - replicó la muchacha tomando sus tres cargadas y pesadas bolsas en brazos, no pudo evitar librarse de una unos segundos acomodándola en el suelo detrás del aparador, no podía quedarse sin despedirse de su cortejador con una señal obscena con el dedo medio por detrás del vidrio.

La tarde está bastante linda luego de ir de compras. Le gustaba contemplar la puesta de sol a través del ventanal que había en su recamara, tal vez tuviera tres cristales rotos, pero había conseguido parcharlos con unos enormes pedazos de plástico transparente. Una buena taza de café y de pronto recordó algo:

-"Te estaré esperando en ese domicilio, Miller. Recuerda, a más tardar a las seis y media"

Nichols había sacado sus propias conclusiones, y al parecer de manera muy apresurada… podía jactarlo de ingenuo luego de esas palabras. ¡Por todos los cielos! Era Madison Miller, y aunque tuviera a Bell y a Sam a su lado, ella NO trabajaba en equipo… ¡Prefería no aprobar cálculo!

No aprobar calculo…

El sol casi se escondía y eran a penas las seis…

Aprobar cálculo…

Williams tendría pretexto para mofarse de ella en su cara, y esa sería su primera gran mancha en su historial académico en Northside. ¡Podrían quitarle incluso su beca de excelencia académica por algo como eso!

¿Aprobar o no aprobar esa asignatura? He ahí la cuestión.

Las seis y cinco minutos. No parecía estar muy lejos el domicilio que Nichols anotara en un trozo de papel de su cuaderno… aunque, fuera del nombre del barrio, no conocía de nada las calles de ese lugar, ¿correría el riesgo de incluso extraviarse, además de las burlas de su hipotético compañero de equipo? Más aún después de decirle algo como "Piérdete, imbécil. Puedo hacer este trabajo con los ojos vendados, no necesitas mover un solo dedo para sacar una excelente calificación por el solo hecho de anotar tu nombre junto al mío en el registro del trabajo. Solo no me estorbes ¿quieres?".

Nunca supo a ciencia cierta qué fue lo que le dijo "hazlo"… simplemente se dio cuenta de que apenas había tomado su bolso con un cuaderno, un bolígrafo, además de echarse encima la primera chaqueta que tuvo a la mano y… salió.

 

"-Zack, Zacharias Stenson, te estoy diciendo que no lo haré…

-¿Ni aunque sea yo el que te lo pida?

-…

-¿No te conmoverá ni todo el dolor de mi corazón, Madie?

-¡Ay! ¡Está bien, está bien! Te acompañaré a ese estúpido campamento, pero que quede claro que no soy muy buena sociabilizando y si me aíslo de todos en tu conciencia quedará, Zack

-Veras que no te vas a arrepentir… yo estaré contigo, la pasarás bien… no estarás sola… verás lo simpáticos que son todos…"

 

-¿Busca usted al jovencito Nichols?

De lo de "jovencito" no estaba muy segura, ya se le veían sus añitos y muy bien vividos al "jovencito" ese; pero luego de echarle un ojo al semejante caserón en el que vivía Nichols, no dudo en cuanto a que lo de "jovencito" era lo de menos, a saber que le esperaba ahora que ingresaría a algo muy parecido a "la boca del lobo", expresión que recordaba haber sacado de Richard, su padre, siempre que se refería a algún lugar desconocido o en su defecto… peligroso.

-Si… supongo…

Respondió con una ceja enarcada, era inevitable, como inevitable fue el que sin querer comenzará a fisgonear cada rincón que su castaña mirada pudiera curiosear luego de que le hiciera pasar al recibidor ese hombre, que suponía era algo así como un "mayordomo", "paje" o lo que fuese. Si por fuera la casa se veía enorme, ahora se sentía como un pequeño ratón en una enorme y lujosa cocina… cabía destacar que se sentía un ratón muy sucio, en una cocina muy limpia. Era como asistir a una fiesta de gala con ropas no muy adecuadas… y por alguna extraña razón… le encantaba desentonar tanto con el entorno. Una sonrisa se le dibujó en los labios.

Cinco minutos…

Tal vez diez…

¡Que va! ¡si ya había esperado más de veinte quince minutos! ¿Qué se pensaba ese chico? No planeaba hacer su campamento en el recibidor y luego asar salchichas para pasar la noche en lo que el "señorito" se dignaba a atenderla. ¡A este paso ya no les daría tiempo de hacer nada! Era momento de regresar a casa antes de que fuese casi imposible volver con la oscuridad de la noche, porque podría haber cometido la locura de asistir a esa "cita", pero no podría estar lo suficientemente loca como para aceptar que la enviase acompañada de alguien… bueno, si es que el fulano ese tenía la amabilidad de hacerlo, amabilidad que por puro orgullo Miller se vería en la necesidad de rechazar… más ahora con tanta demora de por medio.

¡Maldiciones! Estaba sonando tan infantil… Hora de ir a casa.

-¿Tan pronto te vas, Miller? ¿Qué no me estabas esperando?

No se acordaba muy bien de en qué momento se había quitado la chaqueta y el bolso al entrar al recibidor, pero ya los había tomado a ambos junto con la manilla de la entrada principal, cuando el anfitrión por fin apareció. Oportuno o no, de la impresión el delgado tirante de su playera resbaló hasta la mitad de su brazo.

-Muy mal, Nichols. Me dejas esperando casi media hora y ahora te presentas en esas fachas - media vuelta se había dado para echar un vistazo al chico que a penas y traía una toalla anudada a la cintura, el cabello húmedo y una toalla mas sobre los hombros - ¡Ni siquiera te has vestido, idiota! Arreglamos esto en la escuela, ya me aburrí de esto…

El enfado era grande. Pero si ella ya sabía que lo hijos de padres ricos no se tomaban las cosas en serio, ¿Qué le había hecho pensar que sería distinto?

-Yo te podría quitar el aburrimiento…

A penas un susurro por parte de él, sin verdaderas intenciones de que ella le escuchará, y la chica con un oído mejor que el de cualquier sabueso cazador…

-Haré como que no escuche eso…

Debía de aceptar que había aprendido con los años a canalizar su enfado. Siempre y cuando no la tentarán más de la cuenta.

-No necesitar hacer nada, no he dicho nada - el chico se adelanto con rapidez ahora que Madison se encontraba prácticamente cerrando la puerta - solo te diré una cosa: el anciano de Williams te tiene fichada, si no aceptas ser buena y sociabilizar como la gente decente iré a chivarle el chisme de que no has querido colaborar conmigo en la tarea que nos encomendó - era el pie de Ethan lo que había evitado que Miller sellara por completo la entrada principal.

Su pálido rostro era de completa perplejidad… ¿Ese chico ingenuo e idiota estaba tratando de chantajearla? ¿Y con qué objeto?

Siempre tratando de pasar inadvertida…

Nunca sociabilizaba…

Y mucho menos intentaba impresionar a nadie por el solo hecho de llevar buenas notas escolares… en todos los colegio existía un cerebrito ¿no? ¿qué más daba si ese papel le tocaba a ella?

-¿Qué es lo que buscas, chico?

Tenía que admitirlo, estaba siendo educada…

-¿Fue por haberte rechazado la dona de chocolate de la vez pasada? -inquirió desde lo más simple.

-Era de azúcar, Miller - le aclararon su simpleza

-¡De lo que fuera! El punto que no me vas a dejar ir hasta que no aclaremos tu condición, la cual no se a que se debería porque no te conozco de nada - el frio arreciaba un poco ahora que las siete de la noche estaban ya muy atrás, con rapidez pateó sin misericordia el pie del dueño del lugar y se volvió a infiltrar dentro de su territorio cerrando la puerta a sus espaldas.

-¿Por qué una chica tan linda tiene que arruinar su cara con tantos corajes? - a pesar de todo, la voz del muchacho no había cambiado su tono dulce, en realidad era algo imperceptible, algo que le salía casi natural, por inercia… más Madison no pudo evitar poner los ojos en blanco por un par de segundos…

-¡Jajajajajaja…! -una estridente carcajada que le destaparon los oídos a Ethan, fue lo que Madison soltó luego de escuchar semejante cosas y ver que al parecer el chico las estaba diciendo con todo el afán de que verdaderamente las creyera -¡eres un tipo fuera de lo normal, Nichols! Jajajaja… mira que decirle esas cosas a Madison Miller, el ratón de biblioteca, la huraña, la pandrosa… esto es increíble…

La centro con una seria mirada. Ella sabía que no hablaba en serio… parecía que bajita la mano nunca se metía con nadie, pero ahora realmente le estaba declarando la guerra.

-La verdad es que te morirías por estar conmigo. Eres como todas las chicas de esa escuela…

Y las patadas de ahogado venían al voltear la situación, la riña era lo que siempre venía, más nunca espero la tranquilidad con la que su contrincante le respondería.

-Había conocido gente imbécil, pero nunca uno a este grado, no a uno con unos intentos de conquista tan pobres…

Silencio…

¿Intentos de conquista?

¿Cómo es que las cosas habían ocurrido tan rápido?

¿Por qué no se había intimidado con verlo en paños menores? ¿Cómo es que aceptaba su insignificante presencia como si nada? ¿Era que de verdad se consideraba tan poca cosa como para salir con un chico?

¿Cómo era que osaba siquiera retarlo? ¡A él! Ethan Nichols, quien nunca se había tenido que rebajar nunca a discutir una situación parecida…

-Tal vez aceptes lo insignificante que eres como chica…- comenzó el chico con una voz un tanto más ronca, eso descoloco a Madison un poco… incluso más que el hecho de que ahora con tan solo dos pasos le hubiese acorralado contra la puerta, Nichols no hablaba así en el colegio y mucho menos había escuchado que se le dirigiera así a ninguna de sus compañeras - pero yo te voy a enseñar lo que es estar con un hombre de verdad…

¿En qué momento había sonado eso como un susurro en su oído? Era otra de las tantas cosas que no recordaba de aquella tarde… como tampoco el momento en que su espalda quedó por completo posada sobre la fría puerta y el aliento de Nichols comenzó a chocar contra la desnuda piel de su cuello…



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