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Madison » Capitulo 3
Madison (R13)
Por sakua_chan
Escrita el Lunes 14 de Diciembre de 2009, 20:04
Actualizada el Martes 31 de Marzo de 2015, 20:45
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Capitulo 3

MADISON
Original

Por Sakua-chan

 

Capitulo 3

No se cansaba de cerrar los ojos y recordar la fragancia de olor durazno de aquella Madie que alguna vez conociera en sus tiempos de preparatoriano, independientemente de la chica que ahora descansaba al lado en su cama. De respiración acompasada, no tenía nada que ver con la chica de la que alguna vez se hubiera enamorado extrañamente… su Madie, su siempre malhumorada Madie.

*****

Páginas en blanco. Un bonito espiral de plástico color negro. Un estampado útil a rayas sobre las páginas. Su cara con la barbilla pegada al pupitre con el cuaderno abierto en la intemperie en la tableta de su lugar de trabajo. Y sus fabulosas gafas, al más puro estilo Lennon, cubriendo sus ojos cerrados, ¡los cuales no dormían! Solo descansaban un rato…

-¡Madie…!

Oh… Lennon… fuiste tan grande, no era una gran seguidora… pero incluso sin The Beatles había sido un sujeto estupendamente reconocido, pensar que había fallecido en los ochentas y aún gente de su generación lo recordaba fervientemente.

-¡Madie!

Pero… daba miedo, imagínense, ser tan famoso al grado de que un loco y desquiciado hombre que se siente tú va y te mata, daba calosfríos… bastantes, de hecho. Y esa mujer china o japonesa, cuanta polémica no hizo también ¿no?... Era un buen compositor sin duda, a saber cuánta gente no se agarraba "Imagine" casi como un himno de superación personal, ¿cierto?

-¡Señorita Miller!

Una cortina de largos cabellos castaños quedó cubriéndole el rostro por completo al despertar por completo en medio de su letargo que iba rumbo al lanzamiento de "Double Fantasy" que Lennon no pudo presenciar. Historia Universal. A la señorita Gordon no iba a hacerle gracia, el tono de su voz al despertarla justo a su derecha se lo indicaba. No entendía porque, pero esa mujer era de las más jóvenes cátedras del instituto, no estaría más que rozando los treinta quizás y era más amargada que la señora del comedor que seguía insistiendo en que su edad no pasaba de los cincuenta…

"Señorita Miller, le preguntaría acerca de la Revolución Industrial a partir de la segunda mitad del siglo XVlll, pero como sé que no es suficiente reprimenda porque me responderá como es debido… la mandaré fuera de mi clase, será la sabelotodo de Northside, pero de respeto no tiene nada…"

Era lo último que recordaba antes de salir del aula dando tumbos por lo adormilada que se encontraba, el día anterior, domingo, le habían dejado salir lo suficientemente tarde del local de comics como para poder dormir más de cuatro horas… ¡Bien! No engañaba a nadie, casi se quedaba a dormir en dicho lugar por estar leyendo revistas con las novedades de DC comics y Marvel, tenía que estar al tanto y después de todo… no estaban mal los reportajes.

Mientras recorría los pasillos de aquel edificio, volvió a caer en la cuenta de que no sabía aun lo que haría con su vida después de la preparatoria; sin lugar a dudas un universitario norteamericano no sobreviviría con becas tan pobres y menos con un salario de fines de semana. Era buena en casi todo, exceptuando la Historia, que se le daba pero también le provocaba mucho sueño, en definitiva ser historiadora, arqueóloga o algo que tuviera que ver con estudiar el pasado estaba cien por ciento descartado.

-¿Lo mismo de siempre, Madie? - ¿recuerdan a la vieja amargada de cincuenta años? Ok, hoy parecía estar de buenas, tal vez se debiera a la escases de alumnos a esas horas de la mañana - un café bien cargado y una dona azucarada…

-¿Dona azucarada?- inquirió Miller con el gesto torcido - Disculpa, Betty, cariño, pero no tengo para pagar eso hoy…

-Ni hoy ni nunca, pero hoy va cortesía de la casa, muñeca. Aprovecha porque no siempre ando de buenas - eso estaba raro, de verdad quería pensar que no tenía que ver con uno de los nuevos cocineros que habían llegado al comedor de Northside, se rumoraba que apenas entraba a los cuarenta y que también la vieja amargada encargada de llenar tu bandeja de comida nunca en su vida había dejado de ser una solterona.

-Gracias… - tuvo que verse obligada a agachar la mirada justo en el momento en que el susodicho llego detrás de la barra a servir un extraño guisado de albóndigas y pasta… eso no era boloñesa, eso era segurísimo. Y por sobre todo, ese contoneo exagerado de caderas de Betty, si se le podía llamar caderas a eso, en definitiva no era sexy.

Y hablando de ello… ¿Ella se quedaría igual? ¿Hacía cuanto que no tenía un pretendiente? Tampoco era que necesitase uno ¿o sí?... Samantha se la pasaba pululando con ese tema, pero claro, la niña color rosita andaba más que encandilada por ese tal Ian del 5205, que por cierto se la vivía pasando de ella pese a conocerla desde el jardín de niños. ¡Por todos los cielos! Le sacaban de Historia Universal y ahí iba con cosas cursis que ni siquiera se acercaban a deprimirla… ya había dejado de pensar en asuntos como ese desde hacía años. Se limpio el bigote azucarado que traia por encima del labio y emprendió camino fuera del comedor, para entonces Bell y Sam ya estarían pasando la hora libre del día en su lugar acostumbrado.

-¿Tu comiendo donas, "Señorita siempre parece que estoy a dieta"?

-No parece, siempre estoy a dieta -aclaró la recién llegada, si había algo lindo en Northside, eran los escasos jardines que tenía… odiaba que estuviera atascado de concreto el lugar, pero esos sitios que más bien parecían jardineras eran perfectos para pasar el rato sentado o recostado, lo que mejor te pareciera, más que decorativo ese era el uso que le daban ella, sus amigas y todos los compañeros estudiantes en general - en ese comedor nunca hay algo verdaderamente saludable y salvo de grasas y harinas.

-Mad… - oh… no… ahí iba el sermón de siempre por parte de la más blanca y pálida de las tres -ya te hemos dicho varias veces, prácticamente desde que te conocemos, que puedes comer lo que gustes, nosotras podemos prestarte el dinero, ¿cierto o falso?

- No es eso, de todos modos en casa como bien, más completo…

Las excusas de nada servían, su cuerpo que siempre le hacía ver exageradamente holgada la ropa indicaba que estaba por quedar en los huesos, sorprendente era que en su rostro no se notase lo verdaderamente demacrada que se encontraba, y lo era más aun que pese a su mala alimentación continuase conservando su envidiable cerebrito.

-Está decidido, hoy iré a tu apartamento a hacerte un poco de caldo de pollo aunque sea, ¿vienes, Bell?- invitaba sin ninguna reserva Samantha, una vez que recibió el asentimiento afirmativo de la pelinegra se adelanto nuevamente a Madison para que no replicará nada - y de nada valen tus reproches, yo llevaré los ingredientes… ¿a las cuatro de la tarde te sienta bien?

No podía hacer nada con ninguna de las dos, que según le preguntaba la hora de llegada, eso más bien le sonaba a un "más te vale estar ahí a las cuatro" más que otra cosa. Ni que hacerle.

-Chicas, anótenlo bien. He dicho 54 al final…

- ¡¿Era 96 54 verdad?!

-¿Quién desea que se lo repita?

Y mientras algunas se dedicaban a discutir acerca de si esa tarde comerían caldo de pollo o estofado de carne de res, cualquier cosa que no fuese estrafalariamente cara o complicada de hacer… a pocos metros, por no decir en la jardinera continúa, alguien gozaba del buen recibimiento de las señoritas de Northside para con "el chico nuevo".

-¡¿me has dicho "Nichols" verdad?!

El trío de chicas que siempre pasaba desapercibido, pese a ser tan distinta una de otra, no pudo hacer caso omiso a lo que por allá ocurría. El dichoso Ethan Nichols no tenía más de una semana por esos lares y parecía que ya le había agrandado su agenda telefónica por lo menos a unas cincuenta chicas del plantel.

Madison no podía evitar fijarse en ese sujeto por detrás de sus extrañas gafas de sol. Lo admitía, era lo que dicen "de buen ver"… había demostrado ser bueno en clases de acondicionamiento físico, y respondía en clase casi con la misma rapidez que ella, nunca se iba solo, siempre iba acompañado de su manada de chicas desesperadas o de ese chico Wentworth… Iba con ropas de marca y también traia auto, era difícil no saberlo si a las dos en punto en hora de salida forzaba a su pobre motor como para indicarle a media escuela su partida…

-Miller esta volteando hacia acá…

-¿Cómo lo sabes? Sigue con sus estúpidas gafas raras - respondía curioso el castaño que continuaba atestado de jovencitas, Dave no hacía mucho por meterse entre la multitud, su única misión impuesta por su tía Alice, era cuidar que no se metiera en serios problemas su primo y hasta ahí -oye, espera… de verdad esta volteando hacia acá…

Y no podía evitarlo, no era normal que una sola persona atrajera a tanta gente, a no ser que fueras parte de la farandula… fue entonces que algo llegó a su mente…

-¡Ya me acorde!- expreso Miller sobresaltando a sus acompañantes que comenzaron a levantarse del pasto a su paso - ¡Nichols es el sujeto idiota al que taclee el lunes pasado!

Irónica era la vida… y era mejor que cierto chico engreído ni se enterara de que su "presa" a penas y tenía idea de su existencia…



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