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Madison » Capitulo 1
Madison (R13)
Por sakua_chan
Escrita el Lunes 14 de Diciembre de 2009, 20:04
Actualizada el Martes 31 de Marzo de 2015, 20:45
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Capitulo 1

MADISON

Original

Por Sakua-chan


Capitulo 1

La tercera ciudad más grande de todo el país, si, Chicago era enorme… pero la dichosa "Ciudad de los Vientos", llámese Ilinois, no era precisamente su fuerte, era muy escandalosa… demasiado para su gusto, para alguien que pagaría millones de dólares por vivir en la tranquilidad de alguna lejana provincia.

El despertador no había cumplido con su obligación matutina de todos los días: Cumplir con su segundo intento de despertarle, alías "Cinco minutitos más, por favor"… en cierta manera agradecía un poco a su transitado suburbio en el que cientos de automovilistas desesperados hacían sonar las bocinas de sus autos, esperando así que les salieran alas a sus endemoniados vehículos.

¿Qué más daba? Desde que tenía memoria, nunca se había dado la oportunidad de llegar puntual a clases, no al menos desde que hubiese puesto un pie en Northside, esa estúpida Preparatoria de los mil demonios… de hecho, podría apostar que de no ser por sus excelentes calificaciones ya le habrían reprobado por sus retardos, pero no podía cambiar eso, así era ella…

Madison Miller, la chica que por desconocidas razones vivía en su propio departamento en uno de los suburbios más lleno de gente malviviente, quien a sus diecisiete años conservaba uno de los más altos niveles de rendimiento académico para poder sustentarse una beca; no era de embellecerse demasiado, para ella delinearse en negro los parpados le era más que suficiente maquillaje para un rostro que no era para nada feo, eso sí, se sabía de unas maravillosas y largas piernas, por ello nunca dudaba en usar faldas independientemente de la época del año, contrastando completamente con unos calcetines al más puro estilo loose y suéteres o camisetas desgarbadas… su cabello a duras penas era cepillado por las mañana y de horadar sus orejas mejor ni hablar. En resumen: Se trataba de una chica linda bajo un enorme letrero de "Mi apariencia y la opinión que tengas al respecto, no me importan".

Echó un rápido vistazo al despertador de la cómoda al lado de su cama…
-¿Ocho de la mañana…?- susurró todavía adormecida, ¿No era esa la hora a la que comenzaba Calculo Diferencial con el profesor ese, Willie, Williams o como se llamase? ¡Maldiciones! Y los cobertores tan tibiecitos que se encontraban en esa mañana de otoño - Ese viejo siempre llega quince minutos retrasado, podría llegar corriendo en diez minutos si ningún semáforo, manifestación gay/política o gente lenta me estorba… si me largo ahora mismo tendré a penas un retraso de veinte minutos…- repasaba mentalmente esta chica de castaños cabellos y tez blanca… el desayuno no estaba dentro del itinerario, sería suficiente con un buen café en el cambio de clases ya acostumbrado a eso de las diez de la mañana. Después de todo: No le alcanzaba para más.

Bajó como ráfaga de viento aquellos seis pisos por las escaleras de madera que desde que recordaba siempre habían rechinado cual casa de terror, esperar al elevador sería mala idea considerando la lentitud con la que ascendía y más aún con la que descendía; era un edificio muy viejo.

Rápidamente revisó su buzón: No podía permitirse averiguar si su única familia, su hermana mayor, había conseguido acordarse de ella aunque fuera un poco, con treinta dólares para aguantar los próximos diez días antes de que le llegase su sueldo en aquella tienda de comics en la que solía trabajar por las tardes. Lástima, otra vez Susan se había olvidado de otra cosa que no fuera su marido histérico y golpeador.

-Nada para Madie por el día de hoy… - bufó la chica para emprender carrera nuevamente.

Siempre se había dicho que el Northside era de las tres mejores escuelas preparatorias de todo Chicago, pero si tenía que confesarlo, podía admitir que se encontraba en ese sitio por las becas que te aseguraban, eso aunado al más que nada insignificante sueldo con el que contaba, la escaza ayuda de su hermana que más bien se limitaba con el hecho de haberle prestado su viejo departamento que tuviese desde que era una jovenzuela, ósea hace bastantes ayeres; pues… no se quejaba, tampoco es que exigiera más cosas, ni que pudiera exigirlas siendo ni más ni menos que las hermanas Miller cuyos padres habían fallecido también hacía unos cuantos tantos ayeres también…

-¡Fíjate por donde caminas, imbécil! - no era algo fuera de lo común ver como la chica más pandrosa del plantel lanzaba maldiciones a alguien, esta vez la víctima era un chico rubio, al parecer un tanto desorientado en el lugar, seguramente a penas yendo de visita; ofendido no hizo ni el mohín de disgusto, pasó de ignorar a esa chica de despreciable apariencia que seguramente iba en contra del reloj atravesando el extenso estacionamiento de alumnos… ¿A quién se le ocurría asistir a esa institución sin auto? A saber cuánto llevaba corriendo esa mal hablada joven. Y aún le faltaban más de trescientos metros para llegar al interior de los edificios.

-¿Qué hay, Sam, Bell?

Cabía destacar que nunca tenía demasiado respeto ya en el aula ya estando dentro, su preocupación en realidad radicaba en el hecho de no perder detalles de las clases, a comparación de otros tantos que se desgastaban por pasar asistencia o quedar bien con los profesores. Calculo Diferencial no tenía que ser una excepción dentro de las asignatura, mucho menos Williams, ese profesor calvo cuyo nombre había recordado por fin en el camino.

-¡Buenas, Madie! - una radiante sonrisa, digna de cualquier comercial de pasta dentífrica le saludo de manera exageradamente alegre. Ella era la rubia Samantha Davidson, podría compararla con cualquiera de esas mojigatas plásticas que abundaban en esa escuela, pero la chica en cuestión tenía un no sé qué, que qué se yo que le llamaba muchísimo la atención: La había observado y nunca lo había hecho con desdén como todo mundo… nunca en los tres años que llevaba asistiendo a Northside. No eran afines en nada, ni en sus estúpidos grupos musicales que escuchaba, ni mucho menos en su tan… colorida y femenina manera de vestir.

-¿Qué hay Mad?- Mad, Mad era la manera en que solamente una persona podía llamarle, y esa sin lugar a dudas era Bell, o Isabella McCain que era el nombre que aparecía en su acta de nacimiento. Bell, no era andrajosa ni perfumada tampoco, ella tenía su propio estilo… siempre vistiendo colores oscuros, junto con un perfecto maquillaje que la hacía parecer aún más pálida de lo que de por si esta chica pelinegra podía ser… no era de esos esperpentos que se paseaban a veces por las calles con plataformas enormes y corsés abominables: Ella tenía su propio estilo. Delicada, femenina hasta cierto punto, y nunca igualada por nadie- Willie no ha dado nada aún, algo me dice que se irá temprano de nuevo con esas cosas que tiene que arreglar de su próximo año sabático.

Así era Madison Miller, una chica que en la calle podría confundirse con cualquier otra andrajosa joven de la masa poblacional, de largas pestañas y mirada color miel… De un carácter un tanto voluble y no siempre del agrado del mundo. Una chica en su último curso dentro de la Escuela Preparatoria, con su propio departamento y un trabajo de fines de semana el cual era su única distracción en medio de sus labores. Con dos únicas personas a las que realmente contabilizaba como "personas valiosas" en su vida.

¿Qué si era feliz con eso?

Hacía tiempo que había decidido olvidar el significado de eso…

Pero con ello se conformaba…


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