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Y si Harry le hubiera cogido la mano? » Capítulo 2 (TERMINADO)
Y si Harry le hubiera cogido la mano? (ATP)
Por nusky
Escrita el Viernes 28 de Agosto de 2009, 02:41
Actualizada el Viernes 4 de Septiembre de 2009, 02:08
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Capítulo 2 (TERMINADO)

Harry vio aparecer a Cho cogida de la mano de Cedric en el gran salón. Los dos sonreían y entonces vieron a Harry. La chica borró la sonrisa de su cara y se dirigió al que (según Harry había creído hasta ese momento) era su novio.

 

-Umm…Harry…Lo siento.

-¿Porqué? ¿Qué es lo que ha pasado Cho?

-Es que hoy Cedric ha venido a buscarme a la puerta de la torre de Ravenclaw y me ha dicho que me sigue queriendo y que me hecha de menos…y…la verdad es que yo a él también. Así que he vuelto con él. Los siento Harry, lo nuestro ha sido un error.

 

            Harry se sintió como si acabaran de tirarle encima un caldero de jugo de mandrágora y no dijo nada. Y solo cuando la chica se dio la vuelta y volvió con su nuevo novio, Harry se dio cuenta de que todo el gran salón lo miraba y cuchicheaba. Entonces la sangre le empezó a hervir y gritó:

 

-¡EH, DIGGORY! ¡Te reto a duelo! ¡AHORA! - Cedirc soltó una carcajada y miró a sus fanfarrones amigos.

-¡Hahaha! Esta bien Potter, haber que sabes hacer.

 

            Los dos jóvenes salieron al hall y empezaron a luchar con todas sus fuerzas, pero pronto Harry cogió ventaja. Sin embargo en un movimiento ágil y estratégico Cedric lo tiró contra las escaleras desarmándolo con aparente facilidad. Harry estaba a punto de darse por vencido, pero en ese instante la figura de Cedric se transformó en otra a la que Harry odiaba mucho más. Lord Voldemort estaba cara a cara con él en Hogwarts. Un deslumbrante rayo de luz verde lo cegó mientras se oía una irritable carcajada y las inconfundibles súplicas de su madre. En ese justo momento Harry ya no se encontraba en el hall del colegio si no corriendo por el inconfundible pasillo del Departamento de Misterios. Pero esta vez había algo distinto en las escaleras que conducían a las salas del tribunal apareció Cho y le sonrió. Entonces el chico dejó de correr, miró a la chica y… se despertó sobresaltado.

 

El chico estaba muy alterado. Ya casi se había acostumbrado a soñar con el departamento de misterios, bien era cierto que nunca se acostumbraría al recuerdo de la muerte de su madre; pero lo que más lo había crispado era la sombra de Cedric en el sueño. Cedric estaba muerto, Harry lo sabía mejor que nadie,  y no se alegraba por ello; pero ahora se preguntaba como serían las cosas si Cedric siguiera allí. Harry se acordaba de que Cho había empezado a salir con él en el baile de navidad del año anterior, baile al cual Harry había invitado a Cho, pero más tarde que Cedric, por lo cual la chica había contestado que ya tenía pareja muy apenada. Entonces… ¿si Harry se hubiera decidido antes que Cedric, Cho habría aceptado? Pero él no sabía la respuesta a eso. Cedric había sido más rápido y ahora Harry se preguntaba si él mismo no sería solo un premio de consolación para Cho.

 

Intentando sacarse todo esto de la cabeza, bajó a la sala común para despejarse un poco. Pero al pasar delante de las camas de Ron y Dean vio que estaban vacías. Supuso que sus amigos habrían vuelto exhaustos del entrenamiento y se habrían quedado dormidos en la sala común, y pensó que Angelina estaba siendo demasiado dura con el equipo.

 

La verdad sobre el paradero de Dean le explotó en la cara cuando llegó a la sala común. Desde luego no esperaba encontrarse al chico y a Lavender besándose apasionadamente en uno de los sillones de enfrente del fuego.

 

Pasó intentando no hacer ruido a lo largo de la habitación (aunque los chicos estaban tan concentrados que casi no hizo falta), salió por el hueco del retrato y empezó a andar sin rumbo por los pasillos; hasta que, sin darse cuenta, llegó a la lechucería. Ya que estaba allí decidió escribirle una carta a Sirius.

 

Media hora después releyó la carta, se la ató a Hedwig en una pata y la lecuza se fue volando. Mientras volvía a la Torre de Griffingdoor fue recoradano la carta y rezando para que los que revisaban el correo no encontraran descifraran su código:

 

Querido Hocicos:

Por aquí todo va más o menos como siempre. Aunque la verdad es que me gustaría saber por que a nuestro gran amigo se le ha dado por maquillarse, y él no me lo quiere contestar, quizás tú me puedas contar algo. Además también me gustaría que el viejo chiflado hablara conmigo de mi "mala" noche al final del curso pasado, o que me hablara simplemente.

En cuanto a las clases… Cada vez me alegro más de algunos profesores hayan hecho amigos en Londres este verano, ya que han vuelto de mejor humor. Excepto Snape, por supuesto. Cada vez me va peor en clase de pociones porque estoy siempre despistado pensando en las últimas clases de refuerzo de pociones curativas, y respecto a estas clases creo que no surten ningún efecto, ya que me dan pésimos resultados y unos enormes dolores de cabeza.

Las demás clases siguen como siempre, aunque nunca me ha ido tan mal en mi asignatura favorita, creo que la profesora le habría caído muy bien a Kreacher y más aún a tu madre.

Por otro lado ahora dedico todo mi tiempo libre, que es muy poco (ya que Hermione me estresa con estudiar para los TIMOS), a prepararme para "el futuro". Este "pasatiempo" en concreto va mejor que nunca, ya que todos los participantes mejoran mucho y cada vez es más complicado. De hecho creo que la próxima vez me ayudará Cornamenta. Lobby el elfo me ha dicho que a la tercera va la vencida y mis deseos se ha hecho realidad.

Bueno, te escribo tan tarde porque no puedo dormir. No encuentro al pequeño Roony, ya que se me ha escapado y no se dónde se habrá metido. La verdad es que no lo veo desde que me fui ayer por la mañana a Hosmedade. La excursión fue muy bien. Fui con una chica, Cho Chang, y me lo pasé muy bien.

Me tengo que despedir. Ya va a ser la hora del desayuno y debería ir a vestirme, y además tengo que bajar temprano porque debería hacer las paces con Hermione. Ayer se enfadó mucho porque la deje plantada en Hosmedade, y también he quedado con Cho para dar un paseo ahora que hace buen tiempo.

Un saludo. Te hecho de menos.

Harry.

 

 

            Al llegar al hueco del retrato la señora gorda lo reprendió pensando que había estado fuera toda la noche, pero él hizo caso omiso y fue a quitarse el pijama. Cuando bajó al gran comedor aún no había vuelto Ron, pero si se encontró allí a Hermione con cara de cansada y la ropa del día anterior. La chica no levantó la vista de su plato cuando Harry se sentó a su lado, al parecer interesándose mucho por sus gachas de avena.

 

-Hola… -dijo. Pero al no obtener respuesta alguna siguió. - Vale, ya sé que fui un estúpido. Había quedado contigo y no tenía derecho a dejarte allí plantada. Y tampoco hay justificación posible, pero si sirve de algo, se me olvidó por completo; vale, eso no lo arregla precisamente… Pero estaba tan embobado con Cho que no me di cuenta, y después de hacer planes con ella pensé que si le decía que nos quedáramos contigo se enfadaría…

-¡Vale, vale! Lo entiendo. Pero podías habérmelo dicho así ayer, y no como lo hiciste. Por otro lado… yo también te contesté bastante mal, pero es que me había costado mucho organizarlo todo.

-¿Organizar qué?

-Pues… había preparado una cita con Rita Skeeter y Luna Lovegood.

-¿Qué? ¿Rita y Luna? ¿Qué dices?

-Pues con toda esa fama que te da ahora el profeta deberías contestarles, y que culpen a Sirius de la huída de Azkaban de los mortífagos, ¡y que aún por encima insinúen que Dumbledore tiene algo que ver ya ha sido el colmo! Había pensado que Rita podría hacerte una entrevista en la que le cuentes absolutamente toda la verdad, - dijo susurrando - todo lo de la noche que volvió Voldemort - y reprimió un estremecimiento -. Y teniendo en cuenta que el profeta no publicará esto de ninguna manera, podría ser publicado en el Quisquilloso; por eso llamé a Luna. - Harry estab pensando en todo ello, pero a Hermione le parecía una idea fantástica y estaba deseando oír la afirmación de su amigo.- ¿Y bien? ¿Qué te parece?

-Emm? No lo sé…

-¡Vamos, Harry! ¿Es lo que querías, no? Que lo supiera todo el mundo.

-Si, pero…No sé… y además, ¿el Quisquilloso?

-El padre de Luna siempre te ha apoyado, no lo puedes negar. Te he concertado una cita con Rita hoy a las diez, ¡y no hay más vueltas que darle!

-Es que… he quedado con Cho…

-¿Con Cho? - y una pícara sonrisa se dibujó en sus labios. - ¿Qué tal con ella?

-Puees…estamos saliendo.

-¡Lo sabía! No te preocupes, yo hablaré con ella, yo me encargo. Tú tráela a la reunión con Rita. A las diez detrás de los invernaderos.

-Esta bien… Por cierto, ¿Hermione, porque llevas la ropa de ayer?

-Pues…puees… - se enrojeció la chica.- Porque he estado toda la noche… estudiando, si, no me mires así. He estado estudiando. Es que tenía algo en la redacción para Flitwick.

-Eh…¿seguro?

-¡Harry!¡Harry! - Cho lo llamaba desde la mesa de Ravenclaw y parecía que no estaba con su molesta amiga Marieta.

-Creo que me voy - dijo feliz -. Pero ya hablaremos… de esa redacción. Ahora que lo pienso quizás yo también tenga que repasarla.

-Eh…Si,si. Claro.

 

            Harry y Cho pasaron toda la mañana hablando sobre las clases del ED, de sus familias (Cho se quedó asustada al saber como eran los tíos y el primo de Harry) y de sus amigos. Poco antes de las diez Harry cambió de tema:

 

-Em… Cho, ¿te importaría acompañarme a una entrevista?

-¿Cómo? ¿Una entrevista de qué?

-Verás, sabes que ayer dejé plantada a Hermione. Pues para que hoy me perdonara he tenido que concertar una entrevista con Rita Skeeter y El Quisquilloso, para hablar de…la noche que volvió Voldemort. - la chica se estremeció y cambió totalmente su expresión cuando Harry nombró esa noche. Harry se dio cuenta e intentó remediar lo que acababa de decir, pensando que a ella le pondría mal el recuerdo de la muerte de Cedric. - Me gustaría que me acompañaras para pasar luego el resto de la mañana juntos… aunque entiendo que te parezca un muermo… y que no quieras escuchar lo de…

-…Cedric?

-Si, eso. - Harry intentó descifrar la expresión de la chica, pero no la entendía muy bien. Era una mezcla entre decisión, fuerza y tristeza, sobre todo tristeza.

-La verdad, si me gustaría ir. Quiero saber lo que pasó…

-Entonces, ¿vamos?

 

            El chico blasfemó por lo bajo por haber sacado a Cedric en la conversación y se acordó del sueño de esa noche. Un leve escalofrío recorrió su cuerpo, y pasó su brazo por los hombros de Cho para reconfortarse. Al fin y al cabo, Cho ahora estaba con él; quizás si Cedric siguiera vivo no sería así, pero eso ya no iba a cambiar. Mientras ella seguía con el semblante entre triste y decidido.

 

* * * * *

-¡Harry, querido! ¡Por fin has llegado! - lo saludó con su característica falsa sonrisa Rita Skeeter -. ¡Oh! ¿Y quién es esta preciosa chica que te acompaña? - dijo mirando a a Harry y a Cho de la mano. - ¿Tú no eras la desolada novia de Cedric Diggory? - mientras decía esto sacó su pluma vuelapluma del bolso y empezó a escribir de forma desenfrenada por la emoción:

 

            El joven Harry Potter llega puntual a la cita que tiene conmigo. De su mano la ex-novia del fallecido trágicamente y en extrañas circunstancias Cedric Diggory (en la final del torneo de los Tres Magos del año pasado), una hermosa chica oriental de largo cabello negro. Por lo visto a Harry le gustan las chicas que se aprovechan de su fama, ya que como el año pasado escribí salía con Hermione Granger, otra hermosa alumna de Hogwarts la cual lo dejó por el célebre jugador de quiditch Víctor Krum...

 

-¡Guarda eso ahora mismo! - dijo Hermione mientras llegaba jadeando colina abajo -. ¡A usted no le importa la vida amorosa de Harry!

-Tan maleducada como siempre - masculló entre dientes mientras guardaba la pluma y sacaba la varita para quemar el trozo de pergamino.

- ¿Empezamos? - dijo Harry deseando que aquello acabara cuanto antes.

-¡Me alegro de que tengas tantas ganas querido!

-Em… ¿Cho? ¿Me acompañas un momento? - preguntó Hermione sonriente.

-Eh… Claro. - dijo la chica siguiéndola, no sin antes dar un beso a Harry. Él espero a que las dos se alejaran y empezó a hablar con Rita.

-¡No voy a contarle nada de Cho! - dijo haciendo que Rita borrara su estúpida sonrisa.

- Si, ya lo he entendido…

-¡No he acabado! Tampoco voy a hablar de cómo me sigue afectando la muerte de mis padres, de cómo me apoyo en mis amigos, como llevo mis estudios, y mucho menos cualquier tema que tenga que ver con mis sentimientos. Voy a contestarle únicamente a las preguntas que tengan que ver con la noche de la final del torneo, y con cualquier otra pierde el tiempo. Por otro lado, ni se le ocurra inventar cosas como que lloro por las noches pensando en Cedric muerto o que tengo ataques de rabia contra todo aquel que no crea mi historia. ¿Entendido? Y yo mismo revisaré la entrevista acabada. - terminó Harry con un suspiro.

-Esta bien, empecemos. - y volvió aparecer su sonrisa, pero más forzada de lo normal. Entonces él supo que lo iba a exprimir al máximo, pero no le importó demasiado.



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