Historia al azar: Una llegada inesperada
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You are my thief » Capítulo 8: Inocente
You are my thief (ATP)
Por Ariadna
Escrita el Miércoles 12 de Agosto de 2009, 09:20
Actualizada el Domingo 20 de Abril de 2014, 19:28
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Capítulo 8: Inocente

Capítulo 8: Inocente.

Lucy retorció sus manos intentando soltarse de las cuerdas. Al ver que lo unico que hacía era hacerse daño en las muñecas, desistió, y dejó caer la cabeza hacia delante, derrotada.

Oyó como la puerta del sótano se abría, y abrió los ojos esperanzada. La policía había llegado.

Lucy suspiró de alivio.

-Hola Lucy, ¿te acuerdas de mi?-preguntó una voz con sorna.

Lucy levantó la cabeza para dirigirle una mirada de odio a Ryan. Al levantar la cabeza vio que allí tambien estaba Justin, como una mirada distante y muy fría, muy raro en él.

Ryan le quitó la mordaza mientras Justin le quitaba las esposas.

-¿Dónde esta mi hermana?-preguntó Lucy.

Justin emitió una especie de gruñido.

-Será mejor que no menciones a tu hermana, ¿sabes? últimamente no ha sido muy buena chica.-comentaba Ryan mientras hacia que Lucy se pusiera de pie.

-¿Qué le habéis hecho a mi hermana, malditos bastardos?¡Si les habéis tocado un solo pelo, os juro que os mato.-gritaba Lucy mientras intentaba darle una patada a Ryan.

Justin sonrió y se dirigió a Ryan burlonamente:

-Encárgate tu de la "inocente niña", yo te espero en el coche.

-Cobarde.-masculló Ryan mientras cogía a Lucy y se la echaba al hombro como si fuera un saco de patatas.

-¡Suéltame, imbécil!-chilló la niña, mientras golpeaba la espalda de Ryan con los puños.

Mientras tanto Ryan ignoraba sus golpes. La sacó rápidamente de la casa y la metió en el coche con un empujón.

-No se por qué nos llevamos a la cría fierecilla, la verdad.-comentó Justin con frialdad mientras se ponía al volante.

-Creo que necesitas olvidarte de la chica, y no hay mejor manera que tirandote a su hermana. Seguro que se muestra mas dispuesta que Elizabeth.-dijo Ryan con sarcasmo.

Justin le dirigió una mirada helada, que hizo que Ryan tragara saliva.

-No voy a dejar a Elizabeth, ya te lo he dicho muchas veces. Si tengo que forzarla lo haré, quiera ella o no.-respondió Justin arrancando el motor.

-¡Ni se te ocurra tocarla!-dijo Lucy horrorizada, al oír la conversación de los chicos.

-Cállate o ocuparás su lugar.-masculló Justin, empezando a enfadarse.

Ante esas palabras, Lucy se quedó momentáneamente muda, pero luego comenzó a chillar como una histérica.

-¡¿Así que para eso me habéis traido?! ¡¿Como segundo plato?! ¡Claro como la mayor no se deja, tírate a la pequeña que seguro que es más fácil, ¿no? ¡Eso es propio de un enfermo!

A Justin se le agotó toda la paciencia que había podido reunir.

Dio un volantazo y frenó, bajandose del coche con la cara roja de furia.

Lucy tragó saliva al ver que habría la puerta donde estaba ella. Había llegado demasiado lejos y lo sabía.

-Mira, os voy a dejar muy clarito a ti y a tu hermana. Me he cansado de que nos vacileis simplemente por qe me guste Elizabeth y no quiero hacerla daño, pero esto se acabó. La próxima vez que alguna de las dos haga algo que no nos guste, os vais a arrepentir. Por que creedme, hay cosas peores que os puedo hacer que pegaros un tiro.-dijo Justin cogiéndola del cuello y apretando hasta que Lucy casi sin quedó sin aire.

Lucy asintió asustada y Justin volvió al volante.

Estuvieron conduciendo unos minutos, cuando Ryan le puso una venda en los ojos a Lucy para que no supiera donde estaba la casa. Cuando llegaron a la casa, le quitaron la venda y la arrastraron hasta una especie de sótano donde estaba Elizabeth, atada a una viga.

-¡Elizabeth!¡estás bien!-dijo Lucy mientras iba corriendo a abrazar a su hermana sin que ninguno delos dos chicos pudiera impedírselo.

-¡Lucy! ¿Qué haces aquí?-preguntó , sorprendida. Después miró a los chicos.-¿Para qué la habéis traído? ¡Os juro que como la toquéis un pelo os mato!

-Que manía tan fea tenéis las os con las amenazas, ¿eh?-dijo Ryan en tono burlón.

Justin miró a Elizabeth fijamente, muy serio, pero ella le ignoró. Aún le dolía el puñetazo que había recibido hacía pocas horas.

-Sácala de aquí.-ordenó Justin con frialdad, mirando a Lucy.

Ryan cogió a la niña y la medio arrastro´ fuera de la habitación dejando solos a Justin y Elizabeth.

-¿Te lo has pensado?-preguntó Justin con evidente ansiedad.

-Justin. Jamás me acostaré contigo, por que te odio.-respondió ella, reuniendo toda la valentía que le quedaba.

El la miró fijamente, y Elizabeth comenzó a temblar bajo su mirada.

-Voy a contarte una historia, Lizzie.-dijo él con tranquilidad mientras se sentaba en un taburete, en frente de donde ella estaba atada.-Había una vez un chico y una chica que eran vecinos. Ella se llamaba Maggie, y era una chica guapísima. Su vecino estaba totalmente enamorado de ella, pero no se atrevía a decírselo. Un día, reunió todo el valor que tenía y le dijo lo que sentía por ella. Maggie se rió de él, diciendo que jamás saldría con un chico como él. Elizabeth...¿sabes donde está ahora Maggie?

Elizabeth tragó saliva con los ojos llenos de lágrimas. Ahora más que nunca dudaba de la salud mental de Justin.

¿Acaso habia matado a aquella chica solo por rechazarlo? Estaba segurísima de que ese relato trataba sobre él.

-¿No vas a responder, Lizzie? ¿De repente te has quedado muda?-dijo él con una sonrisa.-Esta en el fondo de un lado, con los pies atados a una roca muy pesada para que nunca encuentren su cuerpo.

Elizabeth empezó a sollozar de miedo.

-Por favor, no me hagas daño.-dijo ella sin poder parar de llorar.

-Sólo tienes que darme lo que quiero, y nadie te hará daño...-dijo él en un susurro acercándose a ella y agachándose a su lado.-Si no lo haces, pronto tu hermana Lucy estará acompañando a Maggie en el fondo del lago.

-¡No!-gritó Elizabeth sin poder parar de llorar.

-Shh, pequeña Lizzie.-dijo él mientras la desataba.-Nadie te hará daño.

Justin la alzó entre sus brazos, besándola, y ella respondió a su beso con las lágrimas aun corriendo por sus mejillas.

Sintió como Justin la depositaba con dulzura en un colchón que había en el suelo de la habitación y empezaba a besar su cuello.

-No sabes cuanto tiempo he estado deseando que esto sucediera, Lizzie, bésame.-murmuró él mirándola a los ojos.

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Lucy miraba el reloj de la cocina, impacientemente. Su hermana y un descontrolado Justin llevaban mas de una hora encerrados en el sótano, y hacía mucho tiempo que Lucy había empezado a temer por la vida de su hermana.

Ryan esperaba junto a ella, con una cerveza en la mano.

Los dos se sobresaltaron cuando oyeron la cerradura del sótano abrirse, y aparecieron Justin y Elizabeth en la cocina. Justin venía sonriente, como si nada hubiese pasado, y en cuanto vio a su amigo Ryan empezó a bromear como siempre, sin soltar la mano de Elizabeth que estaba detrás de él.

Su hermana venía pálida como una muerta, con los ojos secos y las manos aun temblorosas.

Lucy no dijo nada, temiendo enfadar de nuevo a Justin y no se movió.

-Voy a ir a buscar la cena, estaré aquí en media hora. Espero que seas capaz de controlar a las chicas tu solo, Ryan.-comentó Justin a su amigo con sarcasmo, mientras se ponía el abrigo. Besó a Elizabeth en los labios y salió por la puerta.

La habitación se quedó en un tenso silencio, hasta que Elizabeth lo rompió.

-Lucy, ¿Puedes ir a buscar una manta a las habitaciones de arriba?-preguntó Elizabeth sin mirar a su hermana.

-Pero Elizabeth...-dijo Lucy, queriendo que su hermana le explicase lo que estaba pasando. Pero Elizabeth la cortó.

-¡Lucy, por favor! Haz lo que te digo.-respondió ella.

Lucy asintió y salió de la cocina, mientras Elizabeth dirigía una mirada a Ryan.

-Está loco, Ryan.-dijo en un murmullo ella, mientras se sentaba en la silla de la cocina.

-Estás exagerando, Elizabeth.-respondió él, dándola la espalda.-Le conozco desde que éramos críos.

-¡Dios mio Ryan! ¡Mató a una chica por que le rechazó!-exclamó ella con los ojos llenos de lágrimas.

-¿Mató a una chica? ¿Quién?-preguntó Ryan alzando la ceja con escepticismo.

-A su vecina Maggie. Dice que cuando ella la rechazó, la mató y tiró su cuerpo a un lago.-respondió Elizabeth.

Ryan lanzó una carcajada y tiró el botellín de cerveza vacío a la basura.

-¿Te parece gracioso?-exclamó Elizabeth, escandalizada.

-Claro que si Elizabeth. Justin no es un asesino, solo un buen mentiroso. Le conozco desde que teníamos 5 años, y si, tenía una vecina que se llamaba Maggie que tenía 60 años y le regalaba dulces cuando iba a visitarla, y aun lo hace cuando va a visitarla de vez en cuando.-explicó Ryan.

-Pero...-murmuró Elizabeth sin comprender.

-Elizabeth, te contó esa mentira para que te asustases y lo hicieses con él por tu propia voluntad, sin tener que forzarte.-dijo Ryan con una sonrisa.

Elizabeth se levantó y le dio la espalda mientras intentaba procesar todo lo que Ryan la acababa de decir.

La había engañado.

Abrió la boca y lanzó un chillido de rabia que resonó por toda la casa.

 



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