Historia al azar: Mirando en el ayer...!
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La Extraña » PREFACIO: El comienzo.
La Extraña (ATP)
Por _grace_lovegood_
Escrita el Martes 23 de Junio de 2009, 17:01
Actualizada el Lunes 16 de Noviembre de 2009, 12:54
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PREFACIO: El comienzo.

PREFACIO

El comienzo



 «La soledad es el imperio de la conciencia»

Gustavo Adolfo Bécquer


 

Rojo. Esperen, siempre es negro, ¿por qué ahora rojo? Ah, cierto. Tenía los ojos cerrados.

Abrí los ojos para encontrarme con el siempre blanco percudido techo de mi habitación. ¿Qué más da un poco mas de monotonía? A disfrutarla mientras dure, pensé con una leve sonrisa y me dispuse a tomar una ducha. Después de realmente despertar con el agua caliente, me cambié y bajé a desayunar.

Veamos… Monotonía, dulce y común monotonía. Cereal con leche.

Aprovechando que tenía un poco de tiempo para retozar desayunando, lo hice. Literalmente me aventé en el sofá de la sala a contemplar la sala-comedor de mi casa. Puede ser que sea una casa muggle, pero es muy acogedora y hogareña.

Pasando mi mirada desde el comedor enteramente de madera, hasta la alfombra beige bajo mis pies noté un papel bajo la puerta de entrada. ¿Qué demonios? Era extraño que hubiera llegado una carta aquí, puesto que teníamos poco de habernos mudado. Me encogí de hombros y termine la leche del tazón de un trago para tomar la carta. La curiosidad mato al gato, Hope. ¿A quién le interesa? Un gato menos, mejor para mí, los aborrezco tanto como ellos a mí.

Rasgué el papel de un extremo sin cuidado y saque la carta del sobre. ¿Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, eh? ¡Ya habían tardado! Hacía dos semanas que debía llegar. Aun con el retraso, la emoción no fue menor. Subí corriendo las escaleras y abrí la puerta de la habitación de mis padres de golpe.

 

"¡Llegó! ¡Al fin llegó!" grité inconscientemente y mamá despertó.

 

"¿Qué llego Hope?" su voz somnolienta sonó un poco ronca. Caí en la cuenta de que se suponía que yo no lo sabía. Demonios. Arréglalo Hope.

 

"Me refiero a que llegó una carta mamá. Dice que soy una bruja y que iré a un colegio de Magia" intenté sonar sorprendida, pero la emoción estaba arruinando mi tono de voz.

 

"¿Cómo? Hope, ¿a qué te refieres? ¿Magia?" al sentarse en la cama despertó a mi padre. "Debieron equivocarse hija, no hemos dado la dirección en ningún lugar, no es posible que tengamos correo aún".

 

"No lo sé mamá, pero tiene mi nombre y la dirección de la casa. Mira." Le tendí la carta mientras me sentaba en la esquina de su cama y cerraba el cajón de su cómoda.

 

"Esa manía…" papá me miraba con los ojos entrecerrados aún acostado en la almohada. Me limité a enseñarle mi lengua arrugando la nariz. Eso lo hizo reír y bostezar desperezándose.

 

"Joe, mira esto" mamá, la pasó la carta y papá buscó sus gafas para leerla. Se sentó como había hecho mi madre unos minutos antes y leyó la carta en silencio bajo la mirada de ambas.

 

"Vaya, pues…" si yo tenía manías, no eran aprendidas del perro del vecino. Papá, se quitó las gafas y las limpio con el paño del estuche donde las guardaba. Siempre hacía eso al pensar. Me miró y sonrió, para luego volverse a ver a mamá. "Theresa, esta carta es real. Sé que te costara creerlo, pero es la verdad." Tomó un poco de aire dejando las gafas en la mesita de noche. "¿Recuerdas que te mencioné que mi familia no era exactamente lo que se dice normal?" Odiaba esa palabra. ¡Era simplemente tan hipócrita! Nadie en este mundo es normal, y me atrevería a apostar que ni siquiera en otros mundos lo son.

 

"Pues hablaba en serio." Papá continuó ante la mirada de incomprensión de mi madre. "Mi madre, es una bruja. No como las conocen todos, en realidad nunca lo supe bien porque no me quise enterar del asunto. No me sentí listo para saber sobre eso, como imagino que te sientes tu ahora." Mamá había ladeado su cabeza hacia la derecha con cada frase de mi padre. Sabía que iba a suceder, lo vi, pero esto estaba resultando más interesante de lo que pensé que sería.

 

"Entonces… ¿tú también eres diferente, Joe?" ¡Vaya! Esperaba cualquier pregunta de parte de mi madre, menos esa. ¿Quién diría que preguntaría lo mismo que había preguntado yo?

 

"No. En realidad es bastante extraño. Mi abuela creía que era una maldición del abuelo, pero en realidad no sé qué es lo que lo causa. Solo las mujeres de la familia son así. Lorie y Patty lo son." La mueca de papá no ayudó mucho a la incomprensión de su esposa.

 

Si la confusión se pudiera vender, mamá hubiera sido una buena fuente de dinero en esos momentos. Su rostro denotaba que le estaba costando asimilar toda esa información. Sus cuñadas eran brujas y ella se iba enterando apenas ahora, aun en ropa de cama y con el sueño arrebatado de golpe.

Era comprensible, a cualquiera le costaría. A cualquier persona común, no como a mí. Yo tenía el presentimiento de que había algo especial en mí y como siempre que pasaba algo por el estilo, corrí a preguntarle a ella.

Mi abuela era una mujer sabia. De rostro dulce y sonrisa maternal, manos suaves y blanco cabello rizado como espuma del mar. Pero sus ojos. Sus ojos eran más de lo que mostraban, llenos de vida y silencio a la vez. Marie Railey, además de ser la mejor abuela que cualquier chica podría tener, era especial.

Curiosamente, ella y yo éramos como el reflejo de la otra pero con una característica inversa: el tiempo. Ese pequeño detalle que lo hace y lo relaciona todo. Ella con sus 64 años y yo con mis 12 años, éramos las mujeres más especiales de la familia.

La madre de mi padre, al igual que yo, tenía la habilidad de mover cosas con la mente. ¡Lo sé! Suena genial ¿cierto? Pero no es tan fácil como parece, implica responsabilidades extras y problemas. Muchos problemas. Aunque valieron la pena; poder hacer el truco de doblar cucharas de metal con la mente es ridículo cuando puedes cambiar de canal al televisor sin necesidad de control remoto o levantarse y oprimir los botones del aparato.

Pero eso no era todo, como si no fuera suficiente con tener una habilidad motriz externa a la necesidad del tacto físico, también la percepción del futuro la teníamos al alcance.

No tanto como tener visiones, pero si la sensación y simplemente el conocimiento de lo que está a punto de acontecer. Es como la sensación de peligro que sentimos todos, pero más fuerte y con información más especifica. Por ejemplo, cuando descubrí que lo que podía hacer no era nada común, fue cuando paseaba por la calle de mi casa con un par de amigas. Tenía apenas unos 7 años, íbamos a cruzarla para ir a los columpios, pero las detuve. "Mejor vayamos a casa a ver una película" dije sonriendo algo nerviosa. Ellas aceptaron y volvimos sobre nuestros pasos aproximadamente un par de metros. De repente se escuchó un chirrido de llantas seguido de un estruendo a nuestras espaldas. Nos giramos a mirar totalmente asustadas. Si, había pasado lo que esperaba. Un par de autos chocaron justo donde mi amiga June se había dispuesto a cruzar hacia el parque solo unos segundos antes. Al parecer una camioneta azul venía en sentido contrario e, intentando virar hacia la calle adyacente, se encontró de frente con el pequeño automóvil gris que se disponía a estacionar. Esa noche supe que el hecho de que yo supiera lo que iba a suceder, no era nada usual. Así que, como dije antes, mi abuela resolvió mis dudas.

Cuando me contó todo, desde la maldición del abuelo Frank hasta las características especiales que compartíamos, yo sentí que podía creerle, no fue complicado confiar porque dentro de mí, sabía que no era igual que el resto de las personas. No tenía entonces ni idea de lo diferente que era a la mayoría.

Poseer telequinesis y presentimientos del futuro me hacía sentir como fenómeno de circo. Obviamente no intenté contarlo a nadie, ni siquiera  a mis amigas, a mi no me había costado asimilarlo pero estaba segura de que a cualquier otra persona le caería como una broma de mal gusto. Mi abuela me animó a que se lo contara a mi mejor amigo. Recuerdo haberle contestado "Claro abuela llegaré y le diré: ¡Randy! ¿A que no adivinas qué? ¡Puedo mover cosas con la mente y veo el futuro! Ah, pero no te asustes, respecto al resto soy muy normal." Recuerdo que se rió mucho y me dijo "Para variar, eso no es todo cariño. Eres más diferente de lo que piensas." Debo admitir que en el momento la creí loca. Pero como siempre, tenía razón.

 

"Hope, mamá y yo hablaremos de esto abajo" Papá revolvió mi cabello antes de salir de la habitación con mamá. No se me antojaba escuchar la historia de nuevo, así que regresé a mi habitación y encendí el ordenador.

 

"Veamos que hay nuevo hoy…"

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Bueno, es todo por ahora. Es mi primer fic : ) Espero actualizar una vez por semana... Dejen sus comentarios, gracias :D

xoxo

Grace Lovegood<3



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