Historia al azar: Frio como el viento
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Un verano para no olvidar... » Empieza el juego: El plan de Ginny (Parte II)
Un verano para no olvidar... (ATP)
Por Maybones
Escrita el Viernes 13 de Marzo de 2009, 14:05
Actualizada el Viernes 14 de Agosto de 2009, 22:26
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Empieza el juego: El plan de Ginny (Parte II)

 El cielo se alzaba sobre sus cabezas, azul y deslumbrante; los rayos del sol iluminaban sus brillantes cabellos y el ligero viento mecía sus vestidos graciosamente mientras avanzaban. Dos hermosas jóvenes marchaban en medio de un campo de quidditch, rodeadas de un grupo formado en su mayoría por altos y musculosos hombres, que tenían sus miradas clavadas en ellas. Los jugadores de quidditch del equipo de Bulgaria les sonreían y las seguían embobados, solamente alguien en aquel grupo no estaba feliz con la presencia de Ginny y Hermione. Una mujer joven de cabello oscuro, corto y de nariz respingada miraba con rencor a las chicas; Clara Ivanova, la cazadora estrella del equipo búlgaro de quidditch, no estaba nada contenta con la atención que sus compañeros les brindaban a la pelirroja y  a la castaña. Y es que siendo la única mujer en ese equipo, Clara se había acostumbrado a atraer la atención de sus colegas, no solo por su belleza, sino también por su talento.

—Ella es Herrmione, de la que siemprre nos habla Viktor —aclaró uno de los guapos jugadores del grupo, señalando a la castaña, mientras Clara caminaba despacio, tratando de alejarse del resto. La cazadora le dedicó a su amigo, una mueca que hizo pasar por una sonrisa y puso los ojos en blanco, sin que este lo notase.

 

Ron se soltó hábilmente de su captora y levantó la cabeza rápidamente para ver lo que su amigo y Daphne miraban con tanta sorpresa. Se quedó atónito cuando vio en medio de un corro de personas a una hermosa muchacha de ojos color miel con un pequeño vestido y con el cabello recogido en una coleta alta que dejaba ver unos bien definidos rizos castaños, cayendo sobre su espalda. A su lado, su hermana caminaba con ligereza ataviada en un vestido blanco que mostraba más de lo que debía. Además siete hombres y una linda chica completaban el grupo, los hombres miraban a Hermione y a Ginny con expresiones de interés mientras que la mujer tenía el rostro contraído de la ira.

—Mira, ya llegaron Viktor y tus amigas —le dijo Daphne a Harry señalando al grupo que se acercaba.

—¿Sabías que ellos vendrían aquí? —le preguntó el muchacho a la castaña, abriendo los ojos sorprendido.

—Sí, Viktor me escribió para invitarme al entrenamiento de hoy.

Harry apretó los labios enojado, no sabía por qué, pero escuchar el nombre del búlgaro de los labios de la linda chica que tenía frente a él, le enfadaba mucho. Por primera vez, Harry entendió la ira que sentía Ron cada vez que Hermione le hablaba de Krum y se compadeció de su mejor amigo que en ese instante se había levantado para poder evadir los labios de Pandora que lo persiguió tan ágil como un zorro a su presa. En ese momento una brillante idea iluminó su cerebro y sin detenerse a pensarlo siquiera le habló a la muchacha que se había sentado a su lado con expresión tranquila.

—Daphne…esto…yo…quiero hacerte una pregunta —le dijo él y ella lo miró atenta con sus verdes y brillantes ojos llenos de emoción.

—Sí, dime Harry…—dijo ella en un fingido tono sereno, su respiración era agitada y observaba con atención todos los movimientos del muchacho que no había notado el efecto de sus palabras en la joven griega.

—Yo… no sé… cómo decirte esto… es difícil para mí… —dijo Harry entrecortadamente aumentando la inquietud de la joven que tenía a su lado y que empezaba a exasperarse.

—No importa, no tengas miedo, dime lo que quieras —soltó ella en un susurro mientras se acercaba a él ligeramente.

—Es que no quiero que pienses mal de mí, apenas nos conocemos…y…

—El tiempo que nos conocemos es el suficiente, créeme —lo interrumpió la castaña con seguridad.

—Es… sobre Ron… —dijo Harry y notó que los ojos de Daphne expresaban una profunda desilusión.

—¿Qué le pasa a tu amigo? —preguntó la chica indiferente, ocultando sus ojos que se habían llenado de lágrimas de frustración.

—Bueno, es que… tiene un problema con…—empezó el chico, pero se sorprendió al ver que la griega lo volvía a interrumpir con un dejo de impaciencia.

—Con Hermione ¿no? —dijo despectivamente

—Bueno… sí —titubeó Harry mirando detenidamente a Daphne, ya que la muchacha empezó a restregarse los ojos con las manos.

—¿Y yo que tengo que ver? —repuso ella con brusquedad volteando la cabeza para que él no notara las lágrimas que surcaban su rostro en ese momento.

—Tú eres amiga de Pandora...

—No puedo hacer nada —sentenció la muchacha aún sin mirar a Harry a la cara. Él permaneció en silencio, el súbito cambio de humor en Daphne lo preocupaba demasiado, pero no sabía qué hacer exactamente.

—Perdón —dijo él al fin, después de unos segundos callados, ambos se miraban a la cara, aunque Daphne no tenía los ojos enrojecidos, las huellas de las lágrimas secas en sus mejillas evidenciaban que había estado llorando.

—Perdón… ¿por qué? —inquirió inesperadamente, enternecida.

—No lo sé, pero hice algo que te molesto ¿verdad? —dijo Harry poniendo cara de concentración, como si tratara de recordar algún error garrafal. Daphne meditó por un momento y luego, después de esbozar una sonrisa le dijo.

—No hiciste nada, es solo que… —vaciló —…yo… pensé que dirías otra cosa.

—¿Qué?

—Nada, olvídalo, mejor dime qué puedo hacer por Ron y Hermione —dijo ella retomando el hilo de la conversación como si nada hubiese ocurrido.

—Bueno, veras, ellos se quieren mucho aunque ninguno de los dos se atreva a admitirlo...

—Orgullo —dijo Daphne con naturalidad meneando la cabeza en señal de desaprobación.

Harry le sonrió contento de poder mantener una conversación tranquila con ella y le tomó la mano con delicadeza en señal de agradecimiento,  sin previo aviso, Daphne acercó su cuerpo un poco al de él y ambos quedaron muy juntos, con sus respiraciones volviéndose cada vez más pausadas y mirándose a los profundos ojos verdes, sin saber bien qué hacer. Harry contuvo la respiración, inclinó un poco la cabeza y empezó a aproximar su rostro al de la griega lentamente, sin poder quitar la mirada de sus labios, esos rosados labios que deseaba con desesperación y con los que incluso había soñado. Estaban muy cerca el uno al otro y Daphne cerró los ojos anticipándose a lo que hubiera sido un cálido beso si en ese momento Ginny y Hermione no hubiesen llegado junto a ellos riendo ruidosamente. Harry se separó con rapidez de la chica, un poco apenado; Daphne miró con rencor a las recién llegadas y salió corriendo sin poder contener el llanto. El muchacho se disponía a seguirla cuando una suave mano aprisionó la suya con sutileza y lo obligó a voltearse. Y allí estaba, más bella que nunca, con su cabello rojo cayéndole sobre el pecho descubierto y su vestido blanco que dejaba muy en claro en lo que se había convertido la pequeña y tímida Ginevra Weasley.

—¿A dónde vas? Ven, siéntate aquí, ya va a empezar el juego —dijo Ginny obligándole a sentarse en el graderío junto a ella y su mejor amiga. Ambas miraban expectantes el campo de quidditch, el cielo estaba tan despejado que  Harry sintió un fuerte deseo de ser él quien estuviera a punto de elevarse al cielo con su escoba. El equipo por completo, estaba en medio del estadio ya listos para iniciar el entrenamiento, a lo lejos Harry pudo reconocer a Viktor, Roger, David y a unas cuantas figuras que había visto tres años atrás en el mundial de quidditch.

—¡Vamos Viktor! —gritó cierta castaña que estaba sentada junto a Ginny. Harry volteó a ver a Hermione y se quedó mirándola un largo rato desconcertado, estaba hermosa, nunca la había visto tan linda, ni siquiera en el Baile de Navidad de cuarto año, en donde la mitad de los asistentes no le había quitado la mirada de encima. Krum le sonrió a Hermione al mismo tiempo que con una fuerte patada en el césped se elevaba en el aire.

Los otros miembros del equipo también ascendieron en sus escobas al tiempo que el guapo y joven entrenador libraba las pelotas, dando comienzo a la práctica. Las amigas de Daphne, sentadas en un extremo del mismo graderío en donde estaban Harry y las chicas, observaban a los jugadores con los ojos brillándoles de la emoción, pero el joven no pudo  reconocer entre el grupo de muchachas ni a Daphne ni a Pandora. El chico estaba tan concentrado pensando en la griega que no notó cuando su mejor amigo y su conquista aparecieron y se sentaron a su lado ante las furiosas miradas de Ginny y Hermione. Ron parecía presa de un confundus, tenía la mirada perdida y no parecía notar que ni su hermana ni su amiga parecían contentas con la presencia de la rubia que con una sonrisa dulzona apoyaba su cabeza sobre el hombro del pelirrojo.

Harry miró a su alrededor con la esperanza de encontrar algo que le diera una pista acerca de dónde podría estar Daphne, pero no se encontró con otra cosa que los ojos color miel de Ginny, sus miradas se cruzaron, provocando varias sensaciones. Él se apresuró a desviar sus ojos hacia el campo de quidditch y fingió estar muy interesado en el entrenamiento. En ese momento, Krum volaba en círculo sobre el estadio mientras la cazadora Ivanova ponía en apuros a Roger, que tapaba los aros de gol con mucha dificultad.

—¡Vamos Clara, puedes hacerlo mejor! —le gritaba el entrenador a la cazadora, mientras se movía impaciente haciendo aspavientos con las manos, desde el otro lado del estadio. La jugadora ignoró por completo el grito del hombre y sin siquiera voltearlo a ver lanzó la quaffle, logrando que se colara por uno de los aros de gol, con tanta agilidad que el guardián no tuvo tiempo para intentar parar la pelota. El partido continuó y Clara logró anotar otros 4 tantos sin ayuda de nadie.

—¡Zograf, tienes que ser más rápido! —vociferó el entenador a Roger que estaba suspendido en medio de los tres postes de gol y que tenía la mirada clavada en Ivanova, quien en ese momento volaba con la quaffle cerca de uno de los golpeadores, David Volkov. Pero los intentos del entrenador, para que el guardián lograra atrapar alguno de los lanzamientos de la chica, fueron totalmente inservibles y después de quince angustiosos minutos más en los que Clara logró hacer otros 8 goles, les mandó a descansar antes de regresar al juego. El equipo aterrizó limpiamente en el verde césped. Krum, Zograf, Volkov y uno de los cazadores, que Harry reconoció como Alexei Levski; se acercaron a donde Hermione y Ginny estaban sentadas, ignorando a sus acompañantes. Al verlos aproximarse, Pandora levantó la cabeza rápidamente, dejando libre el hombro de Ron y puso una sonrisa tonta que Harry había visto anteriormente.

—Genial, ahora empieza el juego —le susurró Ginny a Hermione procurando que nadie más escuchase el comentario. Ambas se miraron y sonrieron con complicidad.

    Perdón por la tardanza y la falta de inspiración, prometo que el proximo capitulo será mejor!!!!  gracias x sus comentarios el capi va dedicado a todos mis lectores y en especial a los q tienen mi historia entre sus favoritos!!!! besos!!

PD: Dejen sus comentarios sobre la nueva imagen de portada!!

 



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