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La Historia antes de la Historia » Cap. 25 Una noche en el hospital
La Historia antes de la Historia (ATP)
Por anika_markings
Escrita el Domingo 4 de Enero de 2009, 09:48
Actualizada el Jueves 7 de Enero de 2016, 02:49
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Cap. 25 Una noche en el hospital

yo se que deben tener ganas de ahorcarme con sus propias manos, se que no tengo perdon de dios, en serio lo siento, me centre en estudiar y jurado que cada q escribia salía algo plop* pero hoy abrí (dicese de mandar a todos a la porra) a todo el mundo y conseguí terminar el cap =3 espero lo disfruten. 

si se les enreda un comentario o dos, así sea para para darme de tomatazos por escribir pesimo lo recibo, eso me anima a escribir más seguido (aunq trasnoche haciendo mis deberes :P)

gracia spor los que aun siguen fieles esperando que me digne a aparecer, y me tienene en sus favoritos o me regalan un cap. esto es para ustedes.

Con cariño (y algo de vergüenza, no eos ultimo no porq soy desvergonzada)

Annie, su escritora =D
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Capitulo 25

 

Gideon, con la maleta en el hombro, llego al hospital. En la entrada estaba Dumbledore ya esperándolo para darle instrucciones. Le indico el número de la habitación y la situación en la que se encontraban: el joven gravemente herido y la chica firme en estar a su lado día y noche. Solo debía entrar en la habitación, presentarse, entregarle sus pertenencias a ella y tomar su puesto  fuera junto a la puerta.

Dumbledore ya se había despedido de Celine y ya le había explicado el plan, y que Gideon estaría con ella por si necesitaba algo. El hombre, luego de ver salir al director por la chimenea, tomó su rumbo y pronto llegó al cuarto. Golpeo dos veces a lo que recibió un "pase" por respuesta.

-buenas tardes señorita, soy Gideon Prewett. Aquí le enviaron sus amigos- dijo muy amistosamente entregándole el maletín con sus pertenencias.

-gracias- fue lo único que respondió la chica, tomando el maletín y dejándolo a un lado para volver junto a Sirius.

-estaré afuera si necesita algo, ¿de acuerdo?- dijo este yendo a la puerta; Celine solo asintió con la cabeza.

-espero que tu novio se recupere - fueron las últimas palabras que Gideon dejo flotando en el aire antes de cerrar la puerta tras de sí. Aquellas palabras hicieron correr un escalofrío por la espalda de Celine; inconscientemente había querido que eso fuese verdad pero jamás había llegado ni a escucharlo y creyó que no llegaría a hacerlo. Miro de nuevo al chico y roso su rostro con sus dedos.

-quisiera ser yo la que estuviese en esa camilla; puede que me hagas sufrir con tu forma de ser pero jamás quise que te ocurriera nada malo, aunque tuviera que verte con tus amiguitas por todo el colegio, pero no dependerías de tubos ni estarías con todo el abdomen perforado - una sola lagrima rodo por su mejilla, esquivando una ladina sonrisa amarga, y termino cayendo en la mano del chico que ella sostenía. Celine se limpio la cara y recostó su cabeza sobre la cama, quería mantenerse despierta por si el recobraba el sentido, pero el cansancio la venció y, con su mano tomando la de Sirius, se quedo dormida.

 

-oye hermano ¿Qué haces aquí hombre? Deberías estar en el mundo terrenal luchando por lo que quieres, no puedes darte por vencido así como así y tomar el camino rápido, ese no es el Sirius que conozco; herirías mucha gente, incluyendo a cierta chica de la cual presumes estar enamorado- un voz salía de algún lugar, se escuchaba amortiguada y a la vez muy clara, como si estuviese dentro de su cabeza. Sirius se encontraba de pie pero a su alrededor solo había una impenetrable oscuridad y vacio, una única luz blanca caía sobre él y dibujaba un pequeño círculo a su alrededor. De repente, la voz volvió a rodearlo.

-a ver, si eres muy Sirius "nadie se interpone en lo que quiero" Black, y si en serio la amas, ¿qué carajos haces aquí? Deberías estar luchando, ¿no?-

-claro que lo haría - respondió entre confuso y molesto Sirius

-y entonces porque sigues aquí descansando, sal y sigue tras ella, puedes lograrlo si te lo propones- respondió la voz

-pero ¿Cómo lo hago? Quiero decir ¿Cómo salgo de este lugar? Porque el resto lo hago yo- seguía recriminando el chico a todo pulmón y dando pasos de un lado para otro

-si lo quieres, esfuérzate y lo lograras, tu sabes cómo pero no quieres verlo, temes con lo que te puedes encontrar- seguía altanera aquella voz

-de acuerdo, de acuerdo. Lo hare yo, tu no me ayudaras en nada- dijo y se sentó en el suelo cruzando las piernas, cerró los ojos y se concentro en lo que haría al volver de donde fuera que estuviese; solo lograba concentrarse viendo a Celine, quería poder hablar con ella, aclarar las cosas y que no lo odiara, al menos que le dirigiese la palabra para discutirle y regañarle. Fue lo último que pudo pensar, de repente una fuerte luz blanca lo encegueció, sintió mucho dolor en su cuerpo y ya no estaba sentado, ahora estaba acostado, pero a pesar de todo había algo que lo reconfortaba, una presión en una de sus mano le daba y un peso o como un aura junto a su cuerpo le daba fuerza y valor, era cálida y acogedora.

Por fin pudo acostumbrarse a esa brillante luz blanca, quería saber que era aquella aura junto a él. Con un gran esfuerzo consiguió entreabrir los ojos y vio lo que para él era su ángel guardián cuidándolo. Parpadeo aun intentando acostumbrarse al brillo, y la figura

Adquirió más consistencia y por fin distinguió la figura de Celine dormida profundamente junto a él, le tomaba la mano, tenía el semblante preocupado. No podía creer lo que veía pero no quería despertarla y tampoco tenía fuerza para mover siquiera un dedo, pero era feliz ahora teniéndola a su lado, viéndola dormir.

Por lo que podía recordar, esa chica quería matarlo con sus propias manos, pero no le importaba lo más mínimo el haber sobrevivido solo para darle el gusto a ella de matarlo. Lo que más lo motivaba era sentirla junto a él, ver que había estado a su lado. Siguió viéndola hasta que pronto el dolor y la fatiga le ganaron de nuevo, cayendo en un profundo sueño solo que esta vez era solo eso un descanso, una siesta.

 

Ya rayaban en el horizonte los primeros rayos de sol, eran cerca de las 6:30 de la mañana, Celine no quería despertar pero estaba incomoda, sentía hambre y era lógico pues no había comido nada desde el almuerzo del día anterior. Por impulso decidió tomar su morral y averiguar que le habían enviado, para su fortuna lo primero que vio fueron unos dulces y algunos pequeños alimentos que seguro había enviado Alex, tenían el tamaño de porción y el azúcar que casi firmaban por ella, se lo agradecía en el alma. Cuando retiro la comida vio algo negro y peludo en el fondo ¿Qué le habrían mandado? Cuidándose que fuese una broma para "alegrar la tensión" (palabras de James) lo saco. Para su sorpresa era el cachorro que Sirius le había dado.

Dejo de lado definitivamente la maleta, termino su bocado y dejo al pequeño animal en su regazo, le recordaba al chico; quería verlo levantarse pronto y que él mismo se lo dijese, le contara todo lo que ya Alex le había dicho y sin contenerse paso su mano por el negro cabello de él.

-quería que fueras tu mismo el que me entregara a esta bola de pelo, quiero que sepas que con gusto recibiría al perro que escapo de casa, después de todo tendrá sus razones para volver- Celine sentía un nudo en la garganta - por favor vuelve, quiero que estés de nuevo a mi lado aunque solo sea para discutir, pero me haces falta, te quiero demasiado. Sé que no me puedes oír pero de todos modos debo decirlo - ahora hablaba mas consigo misma que con el cuerpo inerte en la camilla - te amo Sirius Black aunque seas mi dolor de cabeza, pero por favor despierta, quiero poder tener la oportunidad de tomar todo mi valor y decírtelo, que te enteres de lo que siento así sea para que te burles de mí pero que lo sepas. Sirius, despierta para volver a ver esos brillantes ojos picaros cuando haces jugarretas y volver a reírme de tus bromas y tal vez, solo tal vez, ganarme un lugar en tu corazón, después de todo tu ya lo tienes en el mío - no pudo seguir hablando, la voz empezaba a entrecortársele, unas lagrimas ya rodaban por sus mejillas, pero sentía el alma liviana, se había desahogado. Intento respirar, levanto el rostro lentamente consciente de que lo encontraría aun inconsciente.

La imagen que encontró, la dejo en shock; no sabía sentir felicidad, pena o rabia. Estaba confundida. En vez de encontrar un cetrino rostro inexpresivo, vio a Sirius, aun con los ojos cerrados pero sonriendo abierta y triunfantemente como solo él sabía hacerlo.

-Sirius, por lo que más quieras, dime hace cuanto estas despierto- comenzó ella muy sorprendida. El no respondió pero seguía sonriendo y le apretó la mano que sostenía la suya.

-Black, te hablo en serio- insistió con una nota de rabia y molestia. Por fin obtuvo respuesta

-como quieres que te diga algo si me duele hasta pensar- respondió el chico un débil tono de voz

-oye, es en serio lo que te digo- la rabia comenzaba a bullirle

-pues de hecho  te vi dormir anoche y luego yo me quede dormido. Ahora, me desperté de mi pequeña siesta pero con tanto ruido y alharaca igual lo hubiese hecho aun estando muerto- decía sonriendo, tenía los ojos abierto aunque aun tenía débil el tono de la voz. Volvía a ser él.

-como haces eso, ¿sabes cuánto llevo aquí sufriendo viendo que no reaccionabas? Ni cerca a la muerte te vuelves serio o considerado, ¿no?- decía de pie Celine, ya le había soltado la mano - sabes que me parece el colmo que, aparte de hacerme sufrir, aproveches para escuchar pensamientos ajenos, es que eres el colmo Black- terminó al borde de las lagrima aunque no entendía muy bien porque.

-deja de ser tan gruñona y ven para acá- le decía estirando su mano- además, no es mi culpa que pienses tan fuerte frente a mí- dijo muy inocentemente el chico.

Celine quedo un momento de pie, mirándolo reír de esa manera que la derretía y sin poder contenerse más corrió a su cuello lo que hizo que él soltara un ¡auch! pues sus heridas no eran cualquier cosa. Duraron un buen rato allí, pero ambas estaban faltos de fuerza.

-Celi, creo que has pasado mala noche y aun es temprano, porque no te acuestas a mi lado y duermes un poco, estas camas son demasiado amplias, y con eso recuperas algo del sueño que, supongo, anoche perdiste- sugirió el chico, la chica bostezando acepto gustosa el espacio que él le hacía con mucho esfuerzo; ya estaba tranquila y podría dormir en paz. Se agacho, tomo al cachorro del suelo y se acomodo con cuidado junto a Sirius, para no hacerle daño.

Ella pronto cayó en los brazos de Morfeo con Sirius a su lado y abrazando al afelpado animalito. Él se sentía dichoso con Celine durmiendo plácidamente a su lado y con aquel peluche que fue el responsable de despertar los recuerdos de los últimos días: desde la salida a Hogsmade con Alex, luego Yeli, la casa de los gritos, las mordazas, la herida del hombro, Severus y Charlie, la manticora y por último de nuevo Alex. Tenía una mescolanza de cosas pero prefería disfrutar su compañía y la estancia en el hospital luego arreglaría el resto; peor fue consciente de que le debía mucho a la pequeña Daniels, le había tomado cariño en poco tiempo al mostrete (como le decía de cariño). En últimas también decidió descansar aprovechando la alegría y tranquilidad del momento.

 

Celine se había quedado dormida cerca de las 7am y Sirius 20 minutos después. Alrededor de las 8 Gideon toco la puerta y al no recibir respuesta entro silenciosamente y vio a los dos jóvenes profundamente dormidos. Al parecer el chico había reaccionado y a ella se le veía un semblante muy distinto al de la noche anterior. Ya no había tensión y miedo en el ambiente, ahora era más calma y serenidad. Decidió dejarlos tranquilos e ir a rendir informe al director mediante un patronus.

 

Sirius de nuevo comenzó a despertar pero temía que aquello tan bello fuera solo un sueño, de ser así no quería despertar, pero sintió la calidez del cuerpo de Celine a su lado y comprobó que todo era cierto. De nuevo abrió los ojos y la vio aun durmiendo, era tan perfecta. Paso su mano dibujando su rostro, quería tenerla siempre con él, así y como ahora, sin peleas ni disgustos. Un fuerte impulso en el pecho lo llevo a ponerse al nivel de su rostro, quería darle un beso, se acerco a milímetros de sus labios, podía sentir su aliento, pero algo más fuerte lo contuvo, no quería arruinarlo, luego tendría tiempo de ganarse un beso de la chica de sus sueños ahora se contentaba con solo verla. En ese momento ella comenzó a moverse y a despertarse, así que el muy pícaro cerró de nuevo los ojos y simulo seguir en un profundo sueño, aunque en una extraña posición cerca a ella.

Celine despertó, cuando abrió sus ojos el rostro de Sirius estaba a escasa distancia del suyo, al comienzo sintió incomodidad y vergüenza pero el verlo dormir ahora tan tranquilamente era otra cuestión, parecía lo más preciosos de contemplar, las facciones de su rostro eran incomparables, recorrió cada uno de sus rasgo hasta llegar a sus labios, no podía aguantar aquel arranque, pero él estaba "dormido" y sería mejor dejarlo descansar. Eso pensaba pero los instintos pueden más en algunos casos. Se acerco aun más a él, lentamente, disfruto su olor, su tacto, las mariposas en el estomago, sus labios por fin se tocaron levemente con los suyos, fue algo tan dulce y delicado, aunque la sensación se multiplicó cuando sintió que el chico pasaba la mano por su rostro, comenzaba a corresponderle el beso. Era una leve caricia, como una brisa, como conociéndose el uno al otro; era un suspiro en labios del otro. Celine de la sorpresa se distancio un momento, se encontró con los profundos ojos mirándola fijamente.

-te amo como jamás ame a otra chica- le dijo casi en un susurro

-te amo como nunca creí llegar a amar a alguien- le respondió ella de la misma manera, y de nuevo un cálido beso entre ellos sello las palabras y calmo los impulsos de sus almas llamándose; se conocían de siempre en ese instante era como comenzar de cero. Experiencias y sentimientos distintos, el cambio era para mejor. Ese beso fue tan esperado que no querían, ninguno de los dos terminar ese instante, querían que aquella sensación fuera para siempre.



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