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El mejor cumpleaños de Harry » CAPÍTULO 4: FELIZ CUMPLEAÑOS EN LA PLAYA
Historia terminada El mejor cumpleaños de Harry (R15)
Por almapotter
Escrita el Jueves 26 de Julio de 2007, 17:51
Actualizada el Jueves 26 de Julio de 2007, 18:00
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CAPÍTULO 4: FELIZ CUMPLEAÑOS EN LA PLAYA

Una semana después sería el cumpleaños de Harry por lo que se pusieron a buscar un restaurante apto para su cena de ese día, además de buscar una película que a los dos les gustara para ver, así como encontrar la música que ese día tan especial bailarían, por gusto de Hermione tenían preparadas sólo melodías tranquilas y románticas, lo cual a pesar de poner nervioso a Harry por ser necesario bailar demasiado “juntos” le satisfacía ya que eran piezas tranquilas y no ocupaba saber tantos pasos de baile para quedar como todo un experto bailarín.
El día del cumpleaños de Harry, la primera en levantarse fue Hermione, como aún era temprano bajo a preparar el desayuno, hizo café, pan tostado, unos waffles y jugo de naranja, un típico desayuno muggle. Terminando de hacer esto fue a despertar a Harry, como era costumbre de él dormía sólo con bóxers y no le ponía el seguro a la puerta, de manera que cuando entró a su habitación lo encontró acostado en la cama, semidesnudo, Hermione nunca la había visto así se quedó ahí por unos segundos contemplándolo, lo había confirmado el era todo lo que siempre había soñado, pero no por lo que se supone que representaba, sino por como él era, su forma de ser, su personalidad, su sonrisa, todo le gustaba en él y si tenía la oportunidad, se lo demostraría.
Se sentó a un lado de él y le despertó con un beso en la mejilla, muy cerca de los labios.
- Buenos días, feliz cumpleaños.
Harry se despertó sobresaltado, pero no sabía si por su cumpleaños o por el beso que le acababa de dar Hermione.
- Buenos días, gracias, quisiera despertar siempre así.
Desde hace días lo había decidido, si captaba aunque fuera una sola señal de que no le era indiferente a Hermione intentaría llevar las cosas mas allá, y cualquier indicio que él tuviera, cualquier coqueteo, por simple que fuera lo correspondería con uno aun más evidente, y así lo hizo. Cuando ella se inclinó para darle un abrazo, la atrajo hacia él, haciendo que ambos cayeran recostados, ella encima de él, quedaron tan cerca que él podía percibir el aroma de su cabello. Dos centímetros más y hubieran estado a punto de besarse, se sentía la tensión en ambos, más no la de alguna situación de peligro, era algo más humano, más pasional.
Estuvieron mirándose por unos momentos, Hermione se queda paralizada ante tales condiciones, sentía la respiración de él tan agitada como la de ella, sabía al ver los ojos de él que los mismos pensamientos pasaban por su mente, Harry le acaricio el cabello gesto ante el cual ella volvió en sí y logro articular lo que iba a decirle.
- Ehm… el desayuno… ya está… vístete y baja…
- Pero qué necesidad hay de que me vista si así estoy bien, ¿o no?
- No pretenderás bajar semidesnudo, me podría muy nerviosa y no desayunaría.
- Wow, no sabía que te ponía nerviosa, está bien me visto y bajo.
Hermione se incorporó y bajo a preparar la mesa, aunque algo distraída, los momentos anteriores tenían su mente al mil por hora. “Despertar siempre así, porque dijo eso, por el desayuno o por el beso; y porque hizo que cayera sobre él, que pretendía, o fue accidental, tal vez el peso le ganó y no pudo sostenerse, porque respiraba de esa manera y que le pasa porque quería bajar a desayunar en bóxers”.
- Hermione ya cálmate, tranquila, va a pasar lo que tenga que pasar, no fuerces las cosas – se ordenó de inmediato.
En eso Harry bajaba las escaleras, oyó la voz de ella y supo que estaba hablando con ella misma.
- Ahora hablas sola, te está haciendo daño estar tanto tiempo conmigo. Jajaja.
- No te burles, anda ven a desayunar y si algo no sabe tan bien por favor no me lo digas, no me hagas sentir mal.
- Claro que no, además café, jugo y pan tostado, eso hasta a mi me sale bien, aparte, no dudo de tus dotes culinarias.
- Gracioso, no hilarante, pero gracioso, un par de esos chistes y puedes convertirte en comediante.
- Eh, tranquila, acuérdate que es mi cumpleaños, el día de hoy no puedes ser agresiva conmigo. Y debemos apurarnos o no disfrutaremos lo suficiente la playa, además el día de hoy es muy largo.
- Si, largo, un día muy largo. Bueno, subo, me cambio y nos vamos.
Ambos terminaron su desayuno, fueron a alistarse y bajaron para irse a la playa. Cuando llegaron a la playa, buscaron los vestidores y se pusieron sus trajes de baño. El llevaba sólo un bóxer color negro, lo que dejaba ver su torso completamente, por su parte Hermione usaba un bikini de dos piezas, la parte del brassiere tenía los cordones delgados y se amarraba por detrás, en la parte del cuello, la parte de abajo era un short corto, de hecho el traje era diminuto, por lo que Harry no tenia que esforzarse para imaginarse lo demás, recién la vio no pudo despegar los ojos de ella, era la primera vez que se fijaba, a decir verdad, tenía muy buen cuerpo y a decir de Harry necesitaba tenerla entre sus brazos para sentirse completo. Veía sus caderas, sus glúteos necesitaba perderse en ellos, su espalda, sus senos, su cabello la necesitaba. Y ese día se lo diría.
Por otra parte desde el punto de vista de Hermione, la vista no era tan mala y los pensamientos no eran diferentes, cuando lo vio no pudo evitar recordar lo sucedido en la mañana, pero ahí lo veía en todo su esplendor, su torso, su abdomen, que aunque no demostraba gran musculatura si dejaba ver un cuerpo bien formado, estético, anhelado, deseado. Ella no quería aceptarlo pero lo necesitaba, tenía que sentir su piel, besándola, queriéndola, amándola.
Cuando se volvieron a reunir los dos en la playa, se quedaron mirando unos minutos pensando en todo lo que les esperaba, aunque ninguno lo hubiera dicho aun, era evidente el entendimiento entre los dos.
- Wow, sin ofender, pero te ves muy bien, estás muy guapa, ese bikini te queda muy bien, estás… - intento seguir con sus halagos pero la mente se le había nublado, la tenia frente a él y no sabía que mas decirle, todo de ella le gustaba.
- Ya no sigas, vas hacer que me sonroje – le contesto ella, pero ya se había sonrojado, sintió la mirada de él y aun antes de que le dijese algo, ya lo había notado – tu también te vas muy bien, quien diría que tuvieras ese cuerpazo – este comentario había hecho que él también se sonrojara.
Fueron a meterse al agua, estaba caliente, por lo que el tacto con el agua fue muy placentero, estuvieron jugando un rato con el agua, nadando y divirtiéndose. Hubo un momento, en el que Hermione se tiró en la arena, cerró sus ojos y cuando los abrió se encontró con los de Harry, sin que ella lo notara fue y se puso encima de ella, sin tocarla para que ella no se diera cuenta.
- Hola, ¿qué haces?, bueno, así encima de mi – le dijo Hermione intentando ocultar sus nervios.
- ¿Te molesta? – contestó el sin quitarle los ojos de encima.
- No, pero, bueno es que me pones nerviosa, el día de hoy has actuado algo extraño. Y no sé qué pensar, eso es todo.
- Con que te pongo nerviosa, y si me acerco más – le decía al tiempo que se iba acercando a su cara, a su cuerpo.
- Harry, para, ya no te acerques o no respondo.
- Señorita Granger, ¿me está amenazando? – le dijo él, con un tono sugestivo
- No Señor Potter, pero… - no pudo terminar la frase, el se acerco más y la beso, fue algo tierno, tranquilo, tímido. Y así estuvieron por unos momentos hasta que ella se separo de él.
- ¿Porqué lo haces?
- Hermione, tengo algo que confesarte, me gustas.
“Le gusto, si le gusto, lo acaba de decir, ahora voy a ver qué tan cierto es” pensó ella intentando no ser tan aparente, lo que él le acababa de decir la había emocionado más de la cuenta pero no quería ser tan evidente.
- Claro, supongo que después de tus antiguas novias, yo soy la siguiente en la mira.
- No. Hermione no es así, no sólo me gustas por tu belleza, para la cual no hay palabras suficientes para describirla. Me gustas por tu manera de ser, no me había dado cuenta pero te quiero más que como amiga – contestó el aun sin dejar de verla, se inclino para besarla otra vez pero en lugar de besarla en la boca, le besó el cuello, sintió que el pulso de ella se aceleraba, cuando su boca quedo a la altura de su oído le dijo – te deseo, te amo.
Se enderezó para darle otro beso, el cual ella correspondió con la misma pasión que él. Le había dicho que la amaba, la miró a los ojos y le dijo que la amaba, no podía estar mintiendo, así que se dejo llevar por todo ese deseo que el desbordaba y que si era sincera ella tenía contenido.
El segundo beso no fue tan tierno como el primero, al compas del beso empezó a moverse, dándole a entender que la deseaba, ya no se sostenía sobre sus brazos, ya no había espacio entre ellos, el había dejado caer su cuerpo sobre el de ella, sentía su respiración, ella había correspondido a su beso, a sus deseos, ahora quería averiguar si ella también lo quería.
Se separó muy lentamente de ella, aunque no lo quería, el beso había sido muy largo, cuando por fin se separó, la miró a los ojos.
- Así es Hermione, te quiero, te deseo, te amo, ya te lo dije pero si tu no me quieres, si no sientes lo mismo que yo, no te sientas comprometida a nada, si no me quieres de la misma manera en que yo a ti, olvidamos lo que acaba de suceder y seguimos tan amigos como siempre – dijo él, ese era el momento, si ella no lo quería no le quedaba más que aceptarlo y olvidarse de sus deseos por ella y tendría solo su amistad.
Ella lo miró fijamente a sus ojos y esbozó una sonrisa, pequeña pero significativa.
- Harry, está bien ¿quieres que te diga lo que siento? Bien lo voy hacer – le dijo ella con un tono serio – pues la verdad es que… si, te quiero, te quiero como amigo… - hizo una pausa en la que Harry se entristeció, se le notaba en la mirada, le había dicho que lo quería como amigo, pero cuando se iba a levantar de encima, le sonrió – si te quiero como amigo, como hombre, te deseo Harry, te amo y me hace sentir tan bien que tu sientas lo mismo que yo.
Por unos momentos Harry pensó que era todo, ella no lo quería, o al menos no como él a ella, pero esas últimas palabras hicieron magia en él, y se inclinó para besarla otra vez, esta ocasión se notaba mas deseo, le había dicho que la quería y ella correspondía a sus sentimientos y no solo lo quería le había dicho que lo deseaba, esto hizo despertar en Harry algo que llevaba por mucho tiempo dormido: el, amándola de la manera más excitante que podía, ahora no solo deseaba besarla, deseaba hacerle el amor.
Y como si eso no fuera poco, al parecer ella deseaba lo mismo pues abrió las piernas para que el pudiese posarse encima, se besaban tan apasionadamente, con tanto deseo, y como si se supieran lo que el otro pensaba recordaron que estaban en la playa, en un lugar público, que aunque romántico, no era el mejor para que sucediera lo que estaba a punto de pasar.
Tuvieron que contenerse hasta que llegaran a casa de Hermione, recogieron sus cosas lo más rápido que pudieron y regresaron, sin embargo entre el camino se besaban cada vez que se podía, no querían dar un espectáculo, a la vista de muchos creerían que sólo eran niños, aunque son más maduros que muchos otros.


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