Historia al azar: Dulces esperanzas
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Amores Extraños » La magia del silencio
Historia terminada Amores Extraños (R15)
Por Rowena
Escrita el Miércoles 2 de Agosto de 2006, 12:04
Actualizada el Jueves 30 de Julio de 2020, 01:03
[ Más información ]

La magia del silencio

Capítulos
  1. El poder de una sonrisa
  2. La poción desatadora
  3. Un beso robado
  4. En medio del bosque
  5. La serpiente no es como la pintan
  6. A veces los amigos llegan cuando no los necesitas
  7. ¿Le importará?
  8. Motivos para celebrar
  9. La magia del silencio
  10. Los celos no son buenos consejeros
  11. El veneno de la serpiente
  12. Orgullo
  13. El dolor de perderlo
  14. La solución está en tus manos
  15. La poción controladora de sueños (parte 1)
  16. Planes Maquiavélicos
  17. Amistad a prueba de chicas
  18. Alcanzando las estrellas
  19. La dama de Rojo
  20. Regalos de vida
  21. Un lobo extraordinario
  22. Los Linuitos
  23. Una propuesta indecorosa (Parte 1)
  24. Entre la espada y la pared
  25. La poción controladora de sueños (Parte 2)
  26. Una propuesta indecorosa (Parte 2)
  27. Aunque no me puedas ver
  28. No me olvides
  29. Abrazos que curan
  30. Dicen por ahí...
  31. Complicaciones
  32. Una propuesta indecorosa (Parte 3)
  33. Decepcionado
  34. Validus Promissum
  35. Ángeles sin alas
  36. Llegando al límite
  37. Crimen y castigo
  38. Sanando las heridas
  39. Veredicto final
  40. Momento de decidir
  41. Regresa a mi

Viernes en la tarde, después de un agotador día de clases… y precisamente este viernes se cumplía una semana de aquél beso robado en la oficina del licántropo…

 

Harry y Ron estaban en el campo de Quidditch entrenando como locos, ya que en éstos meses el equipo de Gryffindor había estado muy descuidado. Hermione por su lado, se hallaba en la biblioteca, ahora sí, haciendo la tarea.

 

En cuanto terminó, se puso a leer un libro. De pronto alguien se sentó junto a ella.

 

-Sabelotodo -

 

- Hola Draco- respondió ella un poco tensa. Por alguna razón eso le pasaba cuando él estaba cerca.

 

- ¿Ya terminaste los deberes?

 

- Ya. Sólo estoy haciendo tiempo mientras empieza mi ronda. ¿Y tú?

 

- También.

 

- ¿Entonces...?- preguntó Hermione con curiosidad.

 

- Sólo… tenía ganas de platicar con alguien para variar- contestó el rubio con un poco de desgano dejándose caer en el sillón. La mirada canela de la chica dejó su lectura por un momento encontrándose con un par de ojos grises que hicieron que temblara un poco en su lugar.

 

- Ah…

 

- Supongo que Potter y Weasley están en entrenamiento.

 

- Sí; están muy preocupados, el partido es en una semana. En cambio tú te ves muy tranquilo.

 

- Lo estoy- afirmó Draco- no por nada, pero yo no he dejado de trabajar con mi equipo como ellos lo han hecho. No puse de pretexto a Voldemort para cancelar el entrenamiento.

 

- Eso es cierto- admitió Hermione- es lo que me desespera de ellos, son un par de irresponsables.

 

Por un momento ambos se quedaron en silencio… el cual Draco aprovechó para tratar de pedirle algo que había estado dando vueltas en su cabeza durante varias noches, algo que quizás su orgullo no había dejado que lo hiciera... pero en ese momento resultaba muy tentador...

 

- Draco… ¡Draco!- la voz de Hermione lo sacó de sus pensamientos.

- ¿Eh?

 

- Ya me tengo que ir… ¿no me escuchabas? - rió la chica esperando quizás un comentario sarcástico del chico, uno que nunca llegó; él estaba bastante distraído como para pensar en ser despreciable.

 

- Ah, claro… a tu ronda...

 

- ¿Me vas a acompañar?- preguntó Hermione mirándolo entretenida. Él se sorprendió un poco, sin embargo, lo ocultó con una sonrisa que indicaba ciertos aires de superioridad.

- Ya sabía que querías estar junto a alguien que de verdad cumpla su papel de prefecto -comentó. Hermine no supo qué pensar, sin embargo fruncio el entrecejo.

 

- ¿Qué quieres decir?

 

- Lo digo por Weasley, claro está.


- Oh... bueno Ron siempre hace las rondas conmigo y - Draco chascó la lengua casi imperceptiblemente, no estaba ahí para escuchar del tonto pobretón de Weasley, le causaba más molestia de la normal escucharlo de los labios de la chica y aquello no le gustaba para nada, era otra señal de que algo estaba pasando en él, algo que al igual que la pregunta rondaba en su cabeza desde hace varias noches.

 

- Entonces, ¿viene o no, su majestad? - preguntó Hermione con cierta burla haciendo que el chico funciera el ceño mientras se levantaba y caminaba hasta ella lentamente, mirándola casi sin parpadear.

 

- No vaya a ser que te metas en problemas y consigas que una mastodonte te mate, sabelotodo - Hermione se sonrojó ligeramente y le sonrió en agradecimiento al chico, éste hizo una mueca que podría interpretarse como una sonrisa, o al menos eso quiso pensar Hermione.

 

Salieron en silencio de la biblioteca y al pasar por el vestíbulo ambos miraron de reojo el tablón de anuncios.

 

En ese momento Hermione ya ni sabía lo que sentía… ella sabía que estaba enamorada de Remus, incluso podía existir la posibilidad de que él también sintiera algo, pero... todo era tan incierto para ella con él, no quería hacerse vagas ilusiones.

 

- Mañana será la salida a Hogsmeade- dijo él-  ¿qué harás?

 

- No lo sé- respondió Hermione- supongo que estaré con Harry y con Ron.

 

- Qué interesante…

- Señorita Granger, ¿podríamos hablar un momento?- interrumpió la voz de la profesora McGonagall detrás de ellos.

 

- Claro profesora- dijo Hermione sin entender- nos vemos luego Draco- le dijo al chico, quien dirigió una fría mirada a la jefa de Gryffindor y siguió su camino sin más respuestas.

 

- Adiós.

 

 

 

 

*                           *                        *

 

Al día siguiente a media mañana todos los alumnos ya se hallaban en Hogsmeade. La noche anterior Harry había recibido una carta de Sirius, diciéndole que los esperaría en el parque.

Ambos planearían la mudanza de Harry en las próximas vacaciones a un departamento que Sirius había comprado en las afueras de Londres.

 

Dos hombres hablaban entretenidos camino a Hogsmeade.

 

- … pero Sirius…

 

- Nada de "peros" Lunático- interrumpió Sirius- lo harás: cuando vayamos a alguna de las tiendas que están cerca de las Tres Escobas, seguramente ella querrá ir a la librería, de modo que tú te ofrecerás a acompañarla, y mientras yo "desapareceré" con los chicos y no nos volveremos a ver hasta la hora del regreso, ¿entendido?

 

- Claro, ¿y qué es lo que pretendes que hagamos?- preguntó Remus un poco exaltado y nervioso- el pueblo está plagado de estudiantes y no sería conveniente que nos vieran saliendo juntos...

 

- Vamos, no tiene nada de malo- dijo Sirius- no te estoy diciendo que la beses, sólo que pasen la tarde juntos…

 

- Pero si nos ven los demás van a pensar que ella y yo… ya sabes...

 

- ¿Y no te gustaría que eso pasara?- preguntó Sirius con una pícara sonrisa. Remus también sonrió.

 

- Pero no es correcto que nos vean juntos… soy un profesor.

 

- Oh, Lunático… no es precisamente un secreto el hecho de que ella es tu alumna favorita.

 

Remus asintió.

 

- ¿Entonces qué me recomiendas hacer?

 

- Seguirás el plan- dijo Sirius. Remus iba a replicar, pero el animago lo interrumpió- debes arriesgarte a hacer algo en vez de quedarte de brazos cruzados; sobre todo después de lo que pasó la otra tarde- Sirius se puso colorado porque los había encontrado a punto de besarse- eso te indica que tienes mínimo una puerta abierta.

 

 

 

*********

Hermione se acomodó su túnica mientras respiraba hondo, Ron que venía a su lado la miró de reojo.

 

- ¿Y bien?

 

- ¿Qué? - preguntó la chica de ojos canela algo a la defensiva.

 

- No, nada - dijo el pelirrojo desviando la mirada.

 

Comenzaron a bajar las escaleras, se tendrían que apresurar si no querían que los dejara el grupo. Harry por su lado iba más pendiente en el suelo, las constantes peleas de Ron y Hermione lo tenían algo hastiado, y la verdad ésta no pintaba bien.

 

- Ron, si me vas a decir algo, simplemente hazlo... pero no lo dejes a medias - reclamó Hermione mientras fruncía ligeramente el ceño.

 

- Bueno - Ron dudó un segundo cuando la esmeralda mirada del chico a su lado se posó en él, pero pronto la ignoró y el orgullo volvió a él.

 

Hermione lo miró expectante.

 

- No nos gusta que andes con Malfoy - dijo al fin. Hermione abrió bastante los ojos, mostrándose ofendida. Harry se movió incómodo.

 

- La verdad no creo que sea de su incumbencia con quien ando o no - se defendió. Ron la miró claramente disgustado.

 

- ¡Claro que lo es! - esta vez el que habló fue Harry. Hermione lo miró atónita, quizá molesta- tú eres nuestra amiga, y nos preocupa lo que ése - Harry señaló con la vista a un rubio platinado que hablaba con dos chicos parecidos a gorilas - quiera contigo...

 

- Simplemente no nos da buena espina, Hermione - concluyó Ron. Harry asintió y Hermione frunció aún más el ceño. La verdad era que el hecho de que sus dos mejores amigos se preocuparan no le molestaba en absoluto, era simplemente el hecho de siempre creer que ella no sabía cuidarse sola...

 

Suspiró. En realidad ella también hubiese desconfiado si Draco se hubiese acercado a Harry de la noche a la mañana, pero él simplemente era genial con ella... seguía siendo arrogante y sarcástico, pero no la molestaba... al contrario podría decirse que la trataba bien.

- Bien - dijo Hermione ablandando un poco, Harry y Ron se miraron incrédulos- la verdad es que yo también lo creía en un principio, pero él ha hecho cosas y me ha demostrado que no quiere fastidiarme...

 

- ¡Puede estar actuando! - gritó Ron. Las personas comenzaban a mirarlos.

 

- No es momento ni lugar para discutir eso, Ronald - dijo Hermione bastante seria caminando más rápido, alejándose del alumnado... seguida de cerca por sus dos amigos.

 

- Te digo que está rara, Harry - murmuró Ron bajito al oído del chico de lentes cuando Hermione se había adelantado un poco en la calle principal del pueblo mágico.

 

- Ya lo sé - susurró Harry - pero no sabes escoger los momentos para decirle las cosas... sabes que es testaruda de por sí.

 

- Shhhhhhhhh - les cayó ella mirando de reojo a sus amigos - les estoy escuchando - dijo y soltó una risita al ver la cara de ambos.

 

- Perdona Hermione - se disculpó Harry - no queríamos hablar a tus espaldas.

 

- Está bien, no hay problema - le tranquilizó ella, aunque en realidad sí le dolía, en parte; ella sabía que sí estaba diferente. Quizá las circunstancias la hacían pensar de otra manera.

 

Había estado actuando de forma muy nerviosa últimamente, algo despistada y descuidada con sus amigos... pero lo hacía inconscientemente.

Todo empezó desde aquélla tonta tarde en que ella había faltado a su propia inteligencia y no se negó rotundamente a tomar aquella poción mal hecha y entonces había acabado besando a Remus...

 

Él... la verdad era que desde que habían cruzada palabras el ultimo día, ella no había vuelto a hablar con él, y había un sentimiento en su corazón, una especie de vacío por ello, le hacía falta escuchar su voz... verlo.

 

El sol amarillento y cálido los cobijaba, opacando el frío de aquella mañana... Hermione tenía una expresión risueña en el rostro, distraída... quizás por el simple hecho de estar recordando el momento de casi intimidad con Remus... o el beso robado.

 

- ¡Ahí esta Sirius! - avisó Harry con voz de clara alegría - apresurémonos...

 

- Sí - dijo Hermione alcanzándolos.

 

- ¡Miren! ¡Vino también el profesor Lupin! - comentó Ron... Hermione sintió que todo se le paró al ver a dos hombres a no más de 20 metros frente a ella. El corazón comenzó a palpitarle más y más rápido.

 

Sirius iba vestido de negro completamente, pero Remus iba espectacular... una túnica verde oliva que llevaba abierta y abajo llevaba una camisa verde oscuro y unos pantalones marrón oscuro, su cabello estaba ligeramente despeinado por el viento... ambas manos estaban en los bolsillos y miraba con algo de timidez a los chicos que se acercaban.

 

Hermione de pronto había comenzado a ir más lento, parecía que él se había quitado años de encima, además esa sonrisa que tanto le gustaba se había vuelto a dibujar en su rostro.

 

Harry y Ron ya habían llegado hacia ellos, saludándolos a cada uno respectivamente.

 

Entonces todo volvió a la realidad, el tiempo recobró su velocidad. Hermione pasó la mirada de Remus a Sirius, más por cortesía que por otra cosa.

 

- Hola - saludó a ambos. Remus le sonrió aún más, su estómago dio un brinco repentino.

 

- Buenos días Hermione - fue la respuesta. Sirius soltó una risita que luego reprimió con uno de sus comentarios llenos de energía.

 

- Será mejor que nos apresuremos a las Tres Escobas si queremos conseguir lugar - el silencio que por segundos fue palpable se rompió. Hermione agradeció que Harry y Ron fuesen tan despistados y no se dieran cuenta de lo que ella sentía por Remus, y del ambiente que se formaba.

 

Los cinco se movieron al bar que estaba abarrotado de gente y por casualidades de la vida (quizás no tanto) Remus se sentó al lado de Hermione. Ella no cabía en los nervios. Sus manos estaban tan frías como un témpano y las escondió debajo de la mesa. Mientras los demás hablaban ella permanecía callada.

 

De vez en cuando miraba a Remus, fugazmente, y él lo notaba... la conversación estaba amena... o eso parecía, ella no lo sabía, no prestaba mucha atención.

Suspiró, no debía estar así... debía ser como antes, hablar, él no podía ver que su mundo se paralizaba con sólo tenerlo a su lado...

Un comentario... otro, pronto se encontraba metida en la conversacion que iba desde la nueva vida que les esperaba a Harry y a Sirius, hasta el sabor extraño que tenía el trago que Ron por "querer probar otra cosa" había pedido.

- Um no sé, no está malo - dijo Ron con orgullo, sin embargo la jarra aun estaba sobre la mesa, intacta desde el primer sorbo que le dio, sin nombrar el extraño color verde que tenía.

 

Harry soltó una risita.

- Tanto así que no has tomado nada -dijo divertido a lo que Ron se sonrojó.

 

-No es eso -se defendió - quiero que me dure más... -

 

Sirius, Harry y Hermione soltaron una carcajada más audible mientras Remus sonreía divertido y Ron frunció un poco el ceño.

 

- Ya verán, no sabe feo - llevó la jarra a sus labios y dio un gran trago, cosa que se arrepintió al instante en que arrugó la nariz y devolvió la bebida al vaso. Se escuchó la risa de Sirius y Harry más alta mientras la chica se quejaba de los modales de Ron.

 

Remus la miró fijamente,  le reclamaba al pelirrojo... eso lo sabía, se veía muy hermosa enojada, quizás su pequeña nariz se veía un poco arrugada arriba dándole un aspecto infantil y sus grandes ojos llegaban a brillar peligrosamente.

 

- ... Y eres un asqueroso... deberías tener más modales, Ronald Weasley - concluyó, a lo que Ron simplemente soltó un suspiro y alejó su bebida de él extendiéndosela a la chica.

 

- Pruébala tú a ver si no harías lo mismo - la retó. Hermione hizo una mueca de asco.

 

- Esta toda babeada... además parece vómito - esta vez fue el turno de Ron de arrugar la cara y perder el poco color que quedaba en sus mejillas pecosas. La risa de Harry y Sirius se hizo más audible.

 

Remus rió también mientras bajó la mano lentamente debajo de la mesa... el corazón de Hermione se aceleró al sentir sus dedos rozar "distraidamente" los suyos mientras pasaba a buscar algo en el bolsillo de su túnica.

 

- ...Y pues la verdad me gustaría echarle un vistazo a la estrella fugaz 1200 nueva - dijo Ron; él, Harry y Sirius parecían concentrados en un nuevo tema de conversación que no era la bebida de Ron.

 

... La mano se posó en su pierna... Hermione parecía apunto de un colapso nervioso.

 

- Sí, a mí me encantaría ir - dijo Harry mientras asentía - además me dijeron que tienen el último tomo en cuidado para saetas de fuego... quiero echarle una hojeada.

 

Su mano cálida tomó la de ella; él volteó a mirarla, notando que ella se encontraba demasiado nerviosa. Le sonrió.

 

-Oh Por Dios! Oh Por Dios!"- pensaba ella mientras sentía su celeste mirada posada en ella. Ella también le miró.

 

- Quisiera platicar contigo - susurró Remus, Hermione asintió.

 

- ¿Aquí? - dijo en el mismo tono.

 

- No... ¿podríamos... - comenzó el licántropo pero fue interrumpido por la voz de Ron.

 

- Hey chicos, nosotros vamos a Botties Sports, ¿ustedes vienen? - preguntó el pelirrojo que ya se había levantado de la mesa. Harry lo había imitado.

 

Sirius por su parte miró a Remus con una sonrisa victoriosa. Remus carraspeó la garganta y se movió incómodo en su asiento, soltando la mano de Hermione mientras se ponía de pie.

 

- No, yo creo que mejor voy a la librería - dijo Hermione mirando a Remus algo extrañada, ¿sería que él iría con ella? ¿Qué le querría decir? Moría de la curiosidad.

 

- Yo la acompaño - anunció Remus. Sirius sonrió aún más. Ron iba a decir algo pero Sirius se levantó de la mesa con bastantes ánimos.

 

- Chicos, recuerden, están estrenando producto en la tienda... Hogwarts... estudiantes... ¿qué les dice eso? ¡Si no nos damos prisa el lugar se reventará de gente! - esto terminó de animarlos, y como alma que lleva el diablo salieron del lugar.

 

Remus miró a Hermione quien aun seguía sentada con la mirada perdida.

 

- ¿Quieres una cerveza de mantequilla? - preguntó. Ella negó con la cabeza - bueno, entonces salgamos de aquí.

 

Remus pagó las cervezas y el "cocodrilo" que se habia tomado Ron antes y se dispuso a salir del lugar detrás de Hermione, con una sonrisa dibujada en su rostro.

 

Al salir de las Tres Escobas se miraron y él le preguntó:

 

- ¿Entonces qué quieres hacer?

 

Hermione bajó un poco la mirada y respondió:

 

- Íbamos a ir a la librería, ¿no?

 

- Claro... entonces... vamos.

 

Ambos rieron un poco y comenzaron a encaminarse hacia el lugar.

 

Iban a paso lento, muy cerca el uno del otro. Al andar, se cruzaron con un grupito de alumnos de tercero, quienes se les acercaron.

 

- Hola profesor Lupin- dijo una niña de cabello rizado.

 

- Buenos días Sally- respondió Remus con amabilidad- hola chicos... ¿se divierten?

 

- Acabamos de ir a Zonko- dijo un niño de lentes y piel blanca- mire lo que compré.

 

El niño se sacó una snitch del bolsillo y la soltó en el aire. La pelota automáticamente se dirigió hacia el rostro de Hermione e instintivamente Remus la atrapó para evitar que le pegara.

 

Al hacerlo, la snitch reventó y dejó la mano del licántropo manchada con un líquido rojo similar a... sangre.

- ¡Remus!- exclamó Hermione visiblemente preocupada, tomando la mano de él entre las suyas. Remus miró la sangre confundido y Hermione mirando amenazadoramente al niño le dijo- ¿cómo te atreves? ¿qué no ves lo que acabas de causar?

 

El niño retrocedió un poco temeroso y balbuceó:

 

- Tranquila... es sólo tinta roja.

 

- ¡¿Cómo crees? ¡¡ es sangre!!- exclamó Hermione sin soltar la mano de Remus.

 

- Es tinta- dijo Remus con voz suave. Hermione lo miró de forma interrogativa y él asintió, lo que hizo que ella se sintiera un poco tonta- estoy bien- esto último se lo dijo al oído.

 

Algo cohibida, Hermione sacó su varita mágica y tras pronunciar unas palabras la tinta se limpió por completo.

 

Los niños observaron la escena en silencio, y uno de ellos dijo:

 

- Tiene usted una novia muy bonita, aunque un poco gritona,  profesor... ¿cuál es su nombre?

 

Hermione y Remus al instante soltaron sus manos y desviaron las miradas sin saber qué hacer.

 

- Eh... ella es... bueno, se llama Hermione y...- Hermione sintió que su cara se calentaba rápidamente y Remus la miraba de reojo, los niños los miraban sonrientes- se llama Hermione... pero no somos...

 

- Novios- completó Hermione totalmente roja.

 

De pronto se formó un silencio bastante incómodo y uno de los niños que ahí estaban dijo:

 

-Ah es verdad, ella es la Prefecta de Gryffindor, chicos - habló un chico gordito con el cabello negro ondulado. Se escuchó un "aahh" en el grupo de niños mientras Hermione se quedaba muda y Remus sonreía.

 

-Exacto, una alumna ejemplar chicos... bueno, nosotros nos vamos a la librería... -

 

- Bueno, los veremos luego profesor.

 

- Que les vaya bien- respondió Remus con alivio al ver que sus alumnos ya se iban.

 

- Claro; adiós profe - dijo una niña de trenzas pero se giró con el rostro travieso e infantil como si no se conteniese y fuese a decir algo indebido o inapropiado  - … - y seguramente cuando la chica crezca se enamorarán porque se ven muy lindos juntos- continuó con ojos soñadores - ¡siempre pasa en las películas!

 

Los niños que la rodeban la miraban con risas pícaras o algunos como si estuviese realmente loca y el gordito de cabello ondulado la tomó de la muñeca y se la llevó a rastras de ahí, seguidos por los demás, quienes aun reían por el comentario de su amiguita.

 

Remus y Hermione se quedaron parados en medio de la calle rocosa de Hogsmeade mientras un montón de pensamientos se cruzaban por sus cabezas en ese momento. Después de unos momentos él se atrevió a decir:

 

- Eh... por favor disculpa a Sally... lo que pasa es que... ella... bueno... tiene cierta tendencia a... a..- Remus ya ni sabía cómo completar la frase- parecerse demasiado a los Gemelos Weasley... - se rió un poco nervioso.

 

Hermione le sonrió aun apenada, era cierto, aquella chiquilla le recordó mucho a Fred y George, y quizás más a Ginny, que era como la fotocopia femenina de los gemelos.

 

-... Espero que los demás no malinterpreten nada... - comentó Remus preocupado por el chisme que se podría alzar en Hogwarts. 

 

-Sí, lo sé - dijo comenzando a caminar hacia la librería con paso lento, él la siguió. Estaba también preocupada por eso, si ya de por sí Remus era cuestionado por los demás por su condición, a pesar de que ahora era favorecido por el ministerio por su ayuda con la derrota de Voldemort... no quería causarle problemas y más porque esa "mala interpretación" le había dolido en el alma - a veces ya con edades avanzadas también malinterpretamos las acciones de otros - eso lo dijo casi en un murmullo... inaudible, pero él lo escuchó.

 

- ¿Cómo? - él sabía qué había dicho, y la verdad no quería que ella se fuese hacia aquél lugar, todo estaba muy bien y ya lo había arruinado de nuevo.

 

- ¿Qué? Nada... - dijo Hermione sonrojándose levemente.

 

- Dijiste algo - dijo él.

 

- ¿Yo? - dijo mientras se señalaba con la mano - yo no he dicho nada...

 

- Claro que sí - él sonrió - yo creo que las acciones hablan más que las palabras.

 

- Puede ser.

 

Llegaron a la librería y Remus abrió la puerta dejando pasar a la chica.

 

Hermione entró tratando de tranquilizarse. Remus sonrió y cerró la puerta, llendo detrás de la chica. Al pasar una rápida mirada por el lugar, se dio cuenta de que estaba totalmente vacío.

 

- ¿Vienes a buscar algo en especial?- le preguntó a Hermione.

 

- Mmm... no... solamente quería ver qué novedades hay... aquí tienen muy buenos libros sobre defensa- dijo Hermione más animada.

 

- ¿En verdad? ¿Me los podrías mostrar?- preguntó Remus entusiasmado.

 

- Claro, ven.

 

Hermione lo jaló del brazo y lo condujo hasta un estante de buen tamaño que se hallaba en una parte más alejada de la entrada.

 

Hermione tomó un libro de cubierta color escarlata y se lo dió al licántropo.

 

- Este podría interesarte; tiene todo lo que desees saber sobre cómo detener algunas maldiciones imperdonables: eso no es tan fácil de conseguir.

 

- Vaya... parece que me lees la mente- comentó Remus echándole una hojeada- quería comprar uno de éstos.

 

Hermione sonrió un poco cohibida y le dio otro.

 

- ¿Conoces a este autor?- preguntó mostrándole el nombre que aparecía en la portada.

 

- ¡Claro! "Arte y Magia" fue su obra más conocida. ¿Lo has leído?

 

- He oído hablar de ese libro, pero no he tenido oportunidad...

 

De un momento a otro ya se hallaban sumidos en una amena conversación, metiendo y sacando libros de los estantes y comentando sobre ellos. Iban avanzando por el lugar, riendo y hablando gustosamente; ahora ninguno de los dos se mostraba tímido o apenado.

 

De pronto llegaron a una pequeña área donde había varias pilas de libros, que a juzgar por las capas de polvo que los cubrían, tenían años de estar ahí abandonados.

 

Se quedaron en silencio, durante el cual, Hermione pasó una mirada por ellos. Entonces... recordó lo que le había dicho Remus cuando estaban en las Tres Escobas... ¿qué sería aquello que le quería decir? Se moría de curiosidad por saberlo, pero a la vez, le daba pena preguntárselo y algo en su interior le decía que sería mejor quedarse con la duda.

Tomó el libro más cercano que estaba junto a ella y pasó su mano por la tapa, corriendo la capa de polvo que lo cubría para poder leer el título.

 

- "Cazadores de sombras"- leyó la voz de Remus detrás de ella, muy cerca de su oído. Hermione sintió un escalofrío y dio un paso al frente, alejándose del licántropo y volteó a mirarlo.

 

- ¿Lo has leído?- preguntó- es de una autora muggle...

 

- Sí- dijo Remus acercándose a ella. Tomó el libro de las manos de Hermione, lo observó cuidadosamente y lo dejó a un lado, sobre otra pila de libros. Ahora su mirada tenía un brillo especial... reflejaba seguridad, pero a la vez un poco de temor.

 

Hermione evitó mirarlo a los ojos; sentía que se derretía ante esa mirada que tanto le gustaba, pero de la cual a veces también llegaba a sentir temor... esa mirada celeste tan sensual y provocativa...

 

Remus dio otro paso hacia ella y tomó su mano con delicadeza.

 

El ambiente se había tornado un poco tenso, pero había algo que hacía que a ambos les gustara...

El olor a libros mezclado con cierta humedad en el oscuro pasillo donde se encontraban los dos no lograban opacar el suave olor a canela y miel que la chica emanaba, ese aroma que en ese momento habia llegado a embriagarlo.

 

Hermione permaneció inmóvil; no sabía qué hacer o cómo reaccionar.

 

Entonces Remus la estrechó entre sus brazos. La chica cerró los ojos y se dejó hipnotizar por el dulce aroma del licántropo, recargando la cabeza en su hombro.

 

Ambos no cabían en sí mismos de felicidad. La magia que se formó en el ambiente no les permitía ver más allá de ellos dos, les hacía querer estar juntos y no salir de ahí nunca.

 

El silencio era tan agradable... Permanecieron así por varios minutos; no era necesario hablar, sentían que si lo hacían el hechizo se rompería.

 

 

 

**********

- Hay algo que tengo que decirte- dijo de repente Remus. Hermione no contestó, sólo movió un poco la cabeza haciéndole entender que lo escuchaba. Él tomó aire y dijo- bueno pues... no sé cómo hacerlo...

 

- Sólo deja que las palabras salgan de tu boca- susurró Hermione con tranquilidad. Remus suspiró abrazándola un poco más fuerte.

 

- Lo que te quiero decir es que... desde aquella tarde en que entraste a mi oficina... en que entraste a mi oficina y... me besaste... yo... yo ya no puedo seguir siendo el mismo de siempre...- Hermione iba a decir algo pero..- shhh... déjame terminar por favor... lo que quiero decir es que... desde aquella tarde te has vuelto muy importante para mí.

 

Por un momento las palabras de Remus quedaron suspendidas en el aire. Aunque Hermione parecía estar, quieta, impasible, todo en su interior giraba y giraba, sus emociones y sus sentimientos se revolvían dejándola confundida.

- ¿Qué es lo que quieres decir?- preguntó sin soltarse del hombre. Remus acarició un poco el cabello de la chica e iba a decir algo cuando...

 

- ¿Mamá? ¿Estás ahí?

 

La voz de un niño pequeño irrumpió en el lugar. Remus y Hermione voltearon a verlo desconcertados, y el niño asustándose un poco, se echó a correr.

 

Remus y Hermione se miraron una vez más. Luego, sin decir nada, como si se hubieran puesto de acuerdo, se soltaron y comenzaron a dirigirse a la salida. Hermione iba adelante, y fue la primera en salir del lugar.

 

Cuando estuvo afuera, volteó y al no ver a Remus se desconcertó. Momentos después salió él de la librería, con un paquete en la mano. Le sonrió y se lo entregó.

 

- Te compré algo- le dijo a la chica. Hermione le contestó la sonrisa y lo tomó un poco ruborizada.

 

- Gracias.

 

Comenzaron a caminar hacia el parque para reunirse con Sirius y los demás.

 

Lo que ninguno de los dos sabía, era que unos ojos grises habían observado el cómo salían de la librería y la felicidad que parecía rodearlos...


 



« Motivos para celebrar Comenta este capítulo | Ir arriba Los celos no son buenos consejeros »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.