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A Escondidas de Todos » El Plan en marcha
A Escondidas de Todos (R13)
Por giuly
Escrita el Sábado 29 de Abril de 2006, 08:56
Actualizada el Sábado 3 de Febrero de 2007, 10:10
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El Plan en marcha

Capitulo 5

El 23 de diciembre se marchaban los alumnos a sus casas, para pasar las Navidades con sus familiares. Harry y Ron estaban esperando a las chicas a que bajaran sus cosas para ir a la puerta del castillo.

¿Cuánto mas peden tardar? – pregunto, algo enfadado e impaciente, Ron
Ron, por favor, hace diez minutos que bajamos nosotros, no seas inquieto, ¿quieres?
Oh, esta bien, pero es que estoy harto de esperarlas – le contesto
Pues, entonces ve abajo y reserva un carruaje para nosotros – le dijo fastidiado Harry
Esta bien, así puedo pasar diez minutos menos con cierta persona – dijo refiriéndose a Hermione. Tomo su baúl y salió por al agujero del retrato de la Dama Gorda.

Cinco minutos después, bajaron las chicas de sus habitaciones.

Y mi hermano, ¿Dónde está?, ¿no me digas que se quedo dormido de nuevo? – le pregunto Ginny, ya dirigiéndose a la habitación de su hermano para matarlo
No, espera Ginny, fue a reservar un carruaje, lo mande porque estaba insoportable – le contó Harry, algo divertido
Harry, mi hermano es siempre insoportable – le corrigió la pelirroja
Como digas, bajemos rápido que debe estar tirando maldiciones por todos lados porque no llegamos – les dijo a las chicas

Bajaron y se dirigieron a las puertas del castillo, allí los esperaba Fitch. Les dieron sus nombres y salieron del castillo. Buscaron con la mirada a Ron; estaba esperándolos junto a uno de los carruajes. Cargaron los baúles al carruaje y subieron al mismo.
Harry se sentó junto a Ginny y a Ron y Hermione no le quedo otra opción mas que sentarse juntos. Durante el viaje hasta la estación de Hogsmeade y de allí a la estación King Cross, ambos miraban por la ventanilla y si no para el lado contrario al que el otro miraba. Ni las miradas se cruzaban, lo que hizo pensar a Harry y a Ginny que era mas serio de lo que pensaban. Igualmente, ninguno de las cabezas duras de sus amigos iba a impedir que llevarán el plan a cabo.

Cuando el tren estaba llegando a Londres empezó a aminorar la marcha. Al llegar, bajaron los baúles de las chicas y luego los de ellos. En el andén se encontraron con Bill, que había ido a esperarlos para llevarlos a casa.
Al llegar a la Madriguera, bajaron los baúles, Harry y Ron se fueron a la habitación del último; mientras que Ginny y Hermione se fueron a la suya.


Para la noche de Navidad prepararon una mesa llena de distintos platos. Ginny y Hermione prepararon la mayoría de los platos, mientras Harry, Ron y Bill adornaban la casa.
Fue una linda velada; y, gracias a un milagro, Ron y Hermione no se pelearon. La noche era muy bonita, esa mañana había nevado, así que el jardín estaba cubierto por la nieve, lo que hacia un ambiente mucho mas navideño. A la medianoche todos se fueron a dormir, todos salvo Ron, quien salió al frío jardín. Se sentó en un banco junto a la puerta y se quedo mirando como caían, nuevamente, los copos de nieve; se quedo un largo rato pensando.

“Me pregunto como hubiera sido esta Navidad si todo eso no hubiera sucedido”, “fuiste un tonto admítelo Ron” – se decía a si mismo
“No, no lo soy, ella me engaño, ¿qué pretendía?, ¿qué lo olvide y la perdone? No, eso nunca, nunca le voy a perdonar que me haya usado como lo hizo” – Ron trababa de convencerse de algo que en el fondo sabía que estaba equivocado, sabía que había actuado mal, que se había pasado de la raya y lo que mas le dolía era que sabía que ella nunca lo perdonaría por eso, así como él nunca se lo perdonaría, le había prometido no herirla nunca, y al primer problema no solo no la escucho, también la trato como una cualquiera. “Ahora lo estas pagando, te dije que pensarás mas las cosas, pero no, tú tenías que herirla, así como ella lo hizo, ¿no?”.

Ya vete, maldita voz, me estas matando. Sé que hice mal, ya déjame en paz de una vez por todas – le dijo a esa voz, ya muy fastidiado con ella
¿Hablando solo? – le pregunto una voz

Ron giró su cabeza para ver quien le hablaba, y se llevo una sorpresa, una muy grande.

¿Qué haces aquí?, ¿no deberías estar con Harry? – le contesto a su hermana
Ese es problema mío, yo solo quiero hablar contigo – le dijo Ginny y se sentó a su lado
Y bien, ¿qué es lo que hiciste mal? – le pregunto la pelirroja
Ginny deja de meterme en mi vida, yo no me meto en la tuya – le contesto Ron
Primero, si temes en mi vida, y segundo no me quiero meter en tu vida, quiero ayudarte hermanito, pero si no quieres, allá tu – le señalo y se levanto de su lugar
No, espera, no te vayas, perdóname, ¿si? – le pidió
Así me gusta más – le dijo una triunfante Ginny, y se sentó a su lado de nuevo - ¿qué es lo que te pasa? – el pregunto

Ron levanto su mirada para dejarla a la altura de los dulces ojos de su hermanita. No sabía decirle, ¿que le diría?, ¿que trato como una cualquiera a la persona que mas ama? Luego de pensarlo, se decidió.

Trate mal a una persona y sé que hice mal; y sé que nunca me perdonará – le contó con lagrimas en los ojos
Esa persona, por casualidad, ¿es Hermione? – le preguntó

Ron se la quedó mirando. Ginny no necesitó que le dijera mas nada, había entendido todo. Dejo que su hermano apoyara su cabeza en su regazo, el cual ya no soportaba las lágrimas y las dejo caer, una por una, hasta la última. Ella le acarició la cabeza, y mientras lo hacia le dijo:

Ron, tienes que decírselo, no puedes quedarte con todo eso adentro – le expresó una Ginny que Ron no reconocía, ahí se dio cuenta que ya no era una niña, que su hermana había crecido y él no lo noto hasta ahora.
No me perdonará de todas formas, sé que no lo hará – le contesto
Eres tan cabeza dura Ron, no sabes que pasaría si le dices todo lo que sientes, inténtalo por lo menos – le indicó
No lo entiendes, yo siento que ella no me perdonará, lo sé – le expresó su afligido hermano
La quieres más de lo que dices, ¿no?– le preguntó un tanto sorprendida, ella sabía que a Ron le gustaba su amiga, pero no sabía hasta que punto la quería
Ron levanto su cabeza y volvió a observarla. Ginny lo miraba un tanto sorprendida.

¿Qué?, ¿Qué ocurre? – le pregunto ella
¿Cómo lo sabes? – le preguntó
Ron, tus ojos son un libro abierto, dicen todo sin que tu habrás tu boca, y, créeme, que a veces es mejor que la cierres – le dijo, casi en broma, la chica

Ron dibujo una sonrisa en su rostro, y la abrazo.

Gracias – le dijo él
De nada hermanito, para eso estamos las hermanas – le contesto sonriendo Ginny
Vamos adentro, esta haciendo frío – le dijo. Entraron a la casa y fueron hacia las escaleras. Cada uno fue a su cuarto a dormir, a la mañana siguiente era Navidad.


A la mañana siguiente, Harry y Ron se levantaron y corrieron escaleras abajo. Bajo el árbol había muchos regalos y, como si tuvieran cinco años, se tiraron sobre ellos.

Hey, esperen un momento, las chicas aún no han bajado – los reto Bill – vayan a cambiarse y después abren los regalos

Ron y Harry lo miraron con cara de pocos amigos, pero accedieron. Así que subieron a vestirse. Después de minutos, los chicos ya estaban abriendo los regalos junto a las chicas, Bill y Percy.

Otro sweater rojo de mamá – dijo algo decepcionado Ron
Todos tenemos un sweater de mamá Ron, no te quejes – le contradijo Percy
No me quejo – contesto Ron, malhumorado

Esa Navidad, Harry recibió un sweater y una caja de ranas de chocolate de la mamá de Ron, un libro con todos los equipos de Quidditch de Hermione, de Hagrid tuvo un silbato muy extraño y Ginny le regalo una cadena con un jugador de Quidditch sobre su escoba.
Ron y Hermione recibieron un sweater y una caja de grageas de todos los sabores de la Señora Weasley. Hagrid le obsequió a Ron un silbato muy parecido al de Harry y a Hermione un pequeño libro cerrado por una extraña cerradura. Hermione y Ron no se hicieron regalos, por lo menos eso creían ambos.

En la tarde, el cielo se despejo, era un día muy bonito, así que organizaron un partido de Quidditch, Harry y Ginny contra Bill y Ron; Hermione se limitó a observarlos desde el tronco que había al fondo del parque de la casa de los Weasley. Para el final de la tarde todos estaban dentro de la casa tomando chocolate caliente, el partido lo ganaron Harry y Ginny; aunque Bill todavía se quejaba de Ron, quien se la paso distraído durante todo el partido.

El 30 de diciembre llegó muy rápido, a Harry y a Ginny se les pasaban los días y no hacían nada para que Hermione y Ron se arreglarán.

Tenemos que hacer algo, ya pasó una semana y no logramos nada – dijo Ginny – esto tiene que irse a otro nivel, algo mas drástico
¿Algo más drástico? – Pregunto Harry - ¿a qué te refieres?
Pues, a que si por las buenas no se arreglan, entonces será por las malas – le señalo – si tengo que encerrarlos en el ático lo haré, eso ni dudarlo
Ginny, creo que te has tomado muy en serio esto de amigarlos – dijo Harry, riéndose por el desafío de su novia
Si, muy en serio, y tú también tendrías que tomártelo así, o me vas a decir que te gusta verlos sin hablarse y sin poder hacer nada juntos, son tus amigos también, ¿recuerdas? – le hizo notar ella
Si, tienes razón – dijo él - ¿sabes?, creo que tu idea del ático no es tan mala, es pequeño y algo oscuro, podríamos ponerles unas bolsas de dormir allí, unas velas y, obviamente, sacarles las varitas, sino no tendría sentido alguno, ¿qué opinas?
Mmm, que eres un genio Harry – dijo Ginny, abrazándolo con todas sus fuerzas – tenemos que hacerlo ya, no podemos esperar, nos quedan tres días antes de volver al colegio, no nos queda mucho, tenemos que armar todo allá arriba y mañana en la noche lo hacemos
Si, me parece bien – dijo Harry


Ron, ¿Dónde están Harry y Ginny? – preguntó Bill
No lo sé, arriba no están – dijo Ron
Afuera tampoco, ¿dónde se habrán metido? – se pregunto, mas para si que para el resto, Percy
A lo mejor salieron, ya hablaré con ellos, se supone que tienen que avisar si salen – dijo Bill, intentando sonar enojado

Mientras, en el altillo….
Ya esta todo listo, mañana sabrán de lo que somos capaces, no se pelearan mas después de esto – aseguro Ginny, frotándose las manos de manera perversa
Ginny, no hagas eso, me das miedo…. – dijo Harry, sonriendo
¿Miedo?, entonces te voy a dar una sesión de besos para sacarte ese miedo – dijo Ginny, muy divertida. Se acercaron ambos y se besaron.
Creo…que voy a tenerte un poco de miedo mas seguido – contó Harry, sonriendo - bajemos, antes que sospechen de algo

Al llegar a la sala, se encontraron con Bill, quien al verlos comenzó con el interrogatorio.

¿Dónde se habían metido? – pregunto
Bill, fuimos a dar un paseo en escoba. Deja de enojarte, ya te pareces a Ron – dijo Ginny, abrazando a si hermano
¿A Ron?, ¿no me digas que hace de guardabosque ahora? – le pregunto Bill
Eso es poco, pero yo lo tengo controlado – dijo ella, riéndose de lo que dijo


La noche del 31, todos preparaban la cena de fin de año; Bill y Percy estaban enterados de lo que les harían a Ron y Hermione. Percy no estaba de acuerdo, pero Bill lo convenció no sabían como.

Cerca de la medianoche, todos fueron al jardín para ver los fuegos mágicos que hizo Bill. Eran muy bonitos, más que los de los muggles, según Harry.
Después de ver los fuegos mágicos, entraron de nuevo. Ahora se ponía en marcha el plan.

Ron, ve con Hermione al ático y trae un caja que hay allí, es una sorpresa que les tengo – dijo su hermano. Ambos lo miraron con cara de “No, no iré con él/ella”, a lo que Bill les respondió - ¿Tienen algún problema en ir?
No – respondieron juntos
Bien, entonces vayan de una vez – les ordenó

Ambos se levantaron de donde estaban sentados y subieron las escaleras hasta el último piso, allí bajaron una puerta trampa que había sobre sus cabezas, de la cuál se desplegó una escalera, primero subió Hermione y luego Ron, escucharon n ruido fuerte, al volverse, vieron la puerta cerrada. Harry, que los había seguido, cerró la puerta, tras ellos, con magia.

Ron, deja de hacerte el gracioso y ábrela – le ordenó Hermione, enfadada con el pelirrojo
Yo no la cerré, ¿piensas que quiero quedarme a solas contigo? – Dijo, como si esa sola idea le diera asco – esto es obra de ciertos hermanos míos y de cierto amigo
¿Qué pretenden haciéndonos esto? – gritó Hermione, como si alguien la escuchará
Deja de gritar, no hay nadie abajo, es obvio que no… - Ron no pudo terminar lo que decía, alguien lo interrumpió. Era la voz de Ginny.

Chicos, somos cuatro contra dos, así que hasta que no arreglen sus diferencias no saldrán de allí y todavía les quedan dos días antes de volver al castillo, yo que ustedes arreglaría sus problemas, no querrán quedarse ahí encerrados el resto del año, ¿o sí? – los provocó la chica
Ginny deja de jugar y ábrenos la puerta, de una vez – le pidió Hermione
Veo que no entienden, no saldrán hasta que no se digan ciertas cosas que tienen atravesadas y arreglen esos tontos problemas que tienen ambos, adiós – les dijo
Ginny, espera, no puedes hacerme esto, ábrenos por favor – volvió a pedir Hermione, pero esta vez nadie respondió, Ginny se había marchado.


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