Historia al azar: En busca de Kailún
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Harry Potter Después de la Guerra (Vol. 1) » 6- Caminos Separados
Harry Potter Después de la Guerra (Vol. 1) (R15)
Por eagle
Escrita el Viernes 4 de Septiembre de 2020, 15:51
Actualizada el Miércoles 21 de Octubre de 2020, 15:33
[ Más información ]

6- Caminos Separados

—6—

Caminos Separados

 

A gran velocidad se aproximaba el cumpleaños de Harry, y Molly, consciente de ello, comenzó con anticipación los preparativos. Faltaban específicamente tres días y quería que todo saliera bien, ella buscaba cualquier cosa para distraerse y no pensar demasiado. Invitarían solo a los amigos más cercanos como Neville, Luna, Hagrid, Dromeda con Teddy y a Bill y Fleur.

Por otro lado, Percy se encontraba demasiado ocupado con la mudanza, pues otra vez había rentado un departamento cercano al Ministerio y su ausencia golpeó nuevamente a su madre, aunque esta vez lo comprendía, ya que las situaciones no eran las mismas a comparación de la primera vez que se marchó.

Estaban terminando de almorzar, cuando llegó el señor Weasley muy cansado, pero a pesar de eso, trataba de mantener una pequeña sonrisa en sus labios. De a poco, el hombre se recuperaba de la irremediable pérdida, a diferencia de Molly. Su esposa trataba de mantenerse ocupada para no pensar, pero ver a George todos los días le dificultaba su tarea. La señora Weasley sabía que el día de su esposo en el trabajo había sido atareado como los otros, pero a diferencia de éstos, esperaba a que llegara más temprano.

—Hola querido, —Le saludó mientras salía a su encuentro con los brazos abiertos. — ¿Cómo te fue hoy? ¿Por qué tardaste tanto? — Se besaron.

—Estábamos tomando algunas decisiones en el Ministerio Molly, y ¿adivinen qué? — Dijo muy sonriente mirando a los chicos. — ¡Kingsley Shacklebolt ha sido nombrado el nuevo Ministro de Magia! ¿Qué les parece?

— ¡Eso es muy bueno! Me alegro mucho por él. — Dijo Harry.

—Sí, por fin alguien con los pantalones adecuados para ocupar ese puesto ¿o no, papá? — Comentó Ron.

—Sí, por supuesto que sí hijo. ¡Todos estamos muy contentos! En mi departamento había rumores de que sería el próximo, ¡y estábamos en lo cierto! Se los dije o no, ¿eh?

Al terminar la comida, Molly mandó a Ron y a Harry a desgnomizar el jardín, mientras que Ginny debía ayudarla con los apetitivos para la fiesta. Al día siguiente llegó Hermione, a quien también Molly le asignó algunas tareas para tener todo lo antes posible.

 

Era un hermoso último día del mes de julio de 1998. Harry comenzaba a abrir los ojos perezosamente cuando sintió que alguien lo estaba golpeando. Eran sus amigos despertándolo, Ginny se tiró encima llenándolo de besos, mientras que Ron y Hermione no paraban de reír viendo cómo le había quedado el cabello por culpa de la pelirroja.

—¡Feliz cumpleaños Harry! —gritaron al unísono los tres.

— ¡Gracias chicos!

—Ven Harry, no te tardes. — Lo apresuró su novia.

El chico se cambió y cuando bajó lo saludaron muy alegremente los señores Weasley junto con George. Le entregaron sus regalos: Ginny le regaló unos artículos de Quidditch, Hermione un libro con las mejores jugadas de Quidditch, Ron un tablero de ajedrez mágico con algo especial de la tienda de Sortilegios al igual que George.

Llegó el atardecer y comenzaron a aparecer sus amigos. Para sorpresa de todos, exceptuando a Ginny, Luna y Neville llegaron tomados de la mano. Hicieron una pequeña festividad, en donde todos hablaban animadamente, incluyendo a George, que estaba un poco mejor que antes. El patio estaba todo decorado con varios artículos de la tienda de George, lo que hizo que los invitados se divirtieran muchísimo. Habían juntado tres mesas, las cuales formaban una más larga, bajo una especie de carpa. El mantel estaba decorado con bordados de un partido de Quidditch, las escobas con sus jugadores subían y bajaban a lo largo del mismo, haciendo grandes partidas. Todos los amigos de los chicos se enteraron de las nuevas parejas formadas y les demostraron gran alegría y entusiasmo. En un momento de la cena, Luna se acercó a Harry.

—Harry ¿puedo hablar contigo un momento? —pidió, apartándolo un poco, quedando en privado.

—Sí, claro Luna ¿Qué sucede?

—Sólo quería decirte que mi padre lamenta mucho lo que sucedió con él la última vez que se vieron. Estaba muy nervioso y desesperado.

—Oh… ¡sí claro! —dijo, recordando aquel suceso.

—Espero que lo disculpes. — pidió, un poco avergonzada.

—Sí, Luna, entiendo su situación. Ya todo pasó, ¿no crees?

—Eso parece… gracias. —De pronto, sus ojos dejaron de enfocarse en su amigo y se desviaron rápidamente hacia un lado. — ¿Has visto algún gnomo de jardín? — La rubia miraba hacia todas partes. — Recuerdo que la última vez que vine aquí uno me mordió y encontrar alguno ahora ayudaría al nuevo invento que está haciendo papá.

—Eh… no, creo que no hay ninguno. Con Ron nos encargamos de…

— ¡Oh mira! Allí creo que uno pasó corriendo — La chica se puso a correr en dirección donde había señalado tan exageradamente.

—Al menos se disculpó —Comentó Ron en voz baja, acercándose a él.

—Sí, hay que entenderlos, ¿no crees? —Dijo Hermione animadamente. Harry sonrió, su conversación no había sido tan privada como creía.

Llegó la hora del postre y la señora Weasley sirvió un enorme pastel. Ese era el primer cumpleaños para Harry en donde no tenía nada de qué preocuparse, estaba muy relajado al saber que de ahora en adelante todo sería más tranquilo que antes, y estar allí con sus seres queridos era lo mejor que le podría suceder. No hacía falta ningún reglo material, pues para él, estar rodeado de sus seres queridos… ese era el verdadero reglo de la vida. Luego de la entrada de la hermosa torta, se apareció el señor Weasley muy sonriente con un enorme objeto que levitaba perezosamente a dos metros del suelo. La mirada de todos los presentes se desvió hacia arriba y comenzaron a hablar entre ellos preguntándose qué sería.

— ¡Feliz cumpleaños, Harry! — Exclamó Arthur, bajando el extraño paquete cuidadosamente en el suelo. Harry lo miró curioso. — ¡Vamos! ¡Ábrelo!  — Insistió al ver la cara de sorpresa del chico, quien no reaccionaba.

Harry se levantó de su asiento. Alzó la vieja manta que éste tenía encima y su cara se transformó al ver aquel precioso regalo. Todos los presentes quedaron boquiabiertos.

—No estaba seguro si llegaría a hacerlo, pero creo que después de todo, tenía solución. — Comentó Arthur. — ¿Te gusta? Y le agregué una nueva bocina — Dijo señalando un pequeño botón.

Harry no aguantó la emoción y le dio un fuerte abrazo a su suegro. Era lo mejor que podía esperar, la motocicleta de su padrino totalmente restaurada. Lo más importante para él era que aquel artefacto había pertenecido a la única persona que estuvo cerca de ser un padre para él, Sirius. También consideraba al señor Weasley como uno, pero Sirius era diferente, era la persona que, de no ser por ese enfrentamiento en el Ministerio de Magia, hubiera formado por primera vez una familia de verdad.

—¡Muchas gracias señor Weasley!

—De nada, Harry, de nada — Arthur abrazaba al azabache como a un hijo más.

Sin tiempo que perder, el chico subió a la motocicleta y dio unas vueltas en el cielo para probarla. Era muy veloz, el aire fresco le golpeaba con fuerza en el rostro e instintivamente entrecerró los ojos, su cabello ondeaba libre, y no pudo evitar dar unos gritos de emoción. Sin dudas funcionaba a la perfección. Todos sus amigos quisieron subirse a ella y lo hicieron, realmente era un regalo inigualable. Los presentes se turnaron uno por uno para subir a la motocicleta, al contrario de Hermione y Fleur, pues fueron las únicas que no se animaron a subir.

 

Pasaron once días y la familia volvía a estar de fiesta, esta vez celebraban el cumpleaños de Ginny, que, a diferencia del anterior, consistía en un almuerzo familiar. Mientras éste transcurría, todos notaron los comportamientos extraños de una invitada, Fleur.

— ¿Estás bien amor? —Bill estaba muy preocupado por las reiteradas veces que su esposa se levantaba de la mesa.

—No te pgeocupes amog, es sólo una descompostugga, ya pasagá.

— ¿Segura querida? —Preguntó su suegra.

—Sí, todo está bien Molly, ggacias.

Durante todo el transcurso del almuerzo, Fleur no mejoraba su aspecto. Ya no corría al baño, pero se la veía cansada y somnolienta.

—Creo que será mejor que nos vayamos, lo siento familia. — Anunció Bill.

Cagiño, calma, me encuentro bien.

—Pero te ves cansada. —Dijo mimándola con cariño.

— ¡Oh está bien Fleur! Llévala a descansar Bill, seguramente fue el viaje. —Reponía su madre. —Además sé que han estado trabajando duro en Gringotts.

—No suelo teneg pgoblemas con las apaguiciones —Dijo la chica extrañada. —Pego sí, es ciegto que hemos tenido semanas difíciles, pues toda la economía fue afectada con la guegga y los pgestamos se han dispaggado mucho. Adiós y disculpen que nos tengamos que ig de esta manega. Que tegmines bien tu día Ginny. —La pareja le había regalado un hermoso colgante de oro y plata con sus iniciales.

— ¡Gracias chicos! No se preocupen, y procuren descansar. —Contestó la cumpleañera. — ¡Espero que te mejores Fleur!

 

Ya eran las cuatro de la tarde y los chicos estaban por ir a Hogsmeade a reunirse con Luna y Neville, cuando de repente tres lechuzas llegaron golpeando la ventana de la cocina. Molly los miró confundida, y luego procedió a hacerlas entrar. Sin dudas eran del Ministerio de Magia, ya que éstas solían tener una identificación en una de sus patas. Las lechuzas entraron majestuosamente y buscaron a los destinatarios: Harry Potter, Ronald Weasley y Hermione Granger. Éstas a su vez, debían esperar una respuesta, por lo que se quedaron quietas, paradas en los respaldos de las sillas para descansar del viaje. Cuando los chicos tuvieron las cartas en la mano, se miraron unos a otros. El primero en abrir la carta fue Ron.

 

Señor Ronald Bilius Weasley:

Me complace anunciarle que es admitido para formar parte del Departamento de Aurores, ya que he visto personalmente su capacidad y desempeño que emplea para combatir contra las Artes Oscuras. Se ha realizado un acuerdo con el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, para que sea eximido de completar el último año, entregándole un diploma a modo de finalización de sus estudios en dicha institución.

Será muy bienvenido y tendrá una excelente formación que desarrollará a lo largo de las misiones que emplearemos. Sepa que su presencia sería de suma importancia.

Esperaré ansioso su respuesta.

Lo saluda atentamente

 

Kingsley Shacklebolt

Ministro de Magia

 

La carta de los chicos restantes decía exactamente lo mismo.

            —¡Esto es estupendo Harry! ¡Podremos ser Aurores! —El pelirrojo estaba lleno de felicidad.

— ¡Sí! ¡Es increíble! — Exclamó el azabache, dándole un fuerte abrazo a su amigo.

— ¡Y no importa que no termináramos nuestro último curso! —Comentó Ron, volviendo a leer la parte de "Se ha realizado un acuerdo con el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, para que sea eximido de completar el último año" "para que sea eximido" "para que sea eximido" leía una y otra vez. — Ya mismo hay que darles algo a esas lechuzas. —exclamó muy emocionado, dirigiéndose a la cocina en donde había golosinas para ellas.

A diferencia de los chicos, Hermione no expresaba ninguna emoción. Se dejó caer en uno de los sillones, completamente aturdida y su mirada se perdió en la misma nada.

— ¡Mamá! ¡Harry, Hermione y yo fuimos aceptados para ser Aurores! ¡Mira! —El pelirrojo le acercaba la carta a su madre, agitándosela emocionado sobre su cara.

— ¡Oh! Vaya… ¿no son muy jóvenes aún para entrar a los Aurores?

—Mamá, ¡esto lo envía el mismo Kingsley! Además, es una decisión que lo tomaremos nosotros, ¿no chicos? Y ya sabes cuál es la respuesta… ¿no? —Decía mientras miraba a su amigo y a su novia a la vez.

—No.

Esa negativa provenía desde la sala, la cual retumbó en toda la casa. Fue algo tan fuerte y con tanta seguridad que ya se sabía de quién provenía. Ginny miraba toda la situación sin decir nada, no quería empeorar las cosas más de lo que ya estaban.

— ¿Cómo qué no? ¿A caso no ves la oportunidad que tienes ante tus ojos?

— ¿De qué oportunidad me hablas Ronald? ¿De ir por todo el país en busca de mortífagos, exponiendo nuestras vidas a la muerte? ¿Ésa es la oportunidad de la que me hablas? —Hermione se hallaba ahora de pie, mirando muy enfadada a su novio y a su amigo, elevando cada vez más su tono de voz.

— ¡Es la oportunidad de acabar con todos ellos! —Repuso Ron molesto.

— ¿¡Ah sí!? ¿Y cómo es que estás tan seguro de eso Ronald? Harry, me imagino que tú no…

—Sí Hermione, —La interrumpió. —yo iré. ¿No leíste que nuestra presencia es muy importante? Si Kingsley nos envía esto, es porque realmente nos necesita. — El azabache apuntaba a las anteúltimas líneas de la carta.

—Sabes que sólo es porque derrotaste a… Voldemort. —insistió, de brazos cruzados. — ¿Vas a seguir exponiendo tu vida a eso? Te recuerdo que lo has hecho desde siempre y…

— ¡Por esa misma razón Hermione! Lo he hecho desde siempre y él lo sabe. Por eso nos envía la carta, sabe que siempre hemos estado en contra de Voldemort, como tantos otros, pero es diferente. Nosotros nos hemos enfrentado a esto desde que entramos a Hogwarts. ¡Los tres! ¡Estamos preparados para esto!

— ¡Exacto! —Cooperaba Ron. — Sabemos cómo actuar, ¡lo demostramos innumerables veces! Tú sabes que puedes hacerlo Herms.

— ¡No se trata de que si puedo o no Ronald! ¡No quiero seguir con eso! ¡No es lo mío!

—Chicos, cálmense. —Intervino Molly. Ella estaba de acuerdo con Hermione, pues no soportaría otra pérdida en la familia. — Esta es una decisión de cada uno, es personal. Yo opino como Hermione, pero Harry tiene razón…si Kingsley les envía esto a unos jóvenes de diecisiete años, es porque cree que pueden hacerlo. Desde ya creo que les dará protección, ¿no? Eso lo podremos hablar luego en persona. Tómense su tiempo, piénsenlo bien. Esto decide su futuro.

—No necesito ni pensarlo. —Respondió con dureza su hijo.

El pelirrojo se dirigió veloz a sacar un poco de pergamino que había en su habitación y bajó rápidamente con el tintero y una pluma y se puso a escribir la respuesta. Su novia lo miraba muy enfadada por lo que iba a hacer, pero no le importó, era su decisión. Le resultaba increíble una propuesta como esa, ¡era exactamente lo que buscaba! Si bien, ese era el mayor deseo de Harry, extrañamente también se había vuelto en uno de sus mayores anhelos en el último tiempo. De todas formas, si esa carta no llegaba, él mismo iría por el puesto de auror, ya lo tenía decidido, solo era cuestión de tiempo ver la manera de entrar sin tener el último año de Hogwarts, que ya sabía, no haría como estaba planeando su novia.  Desde la muerte de su hermano, quería matar a todo mortífago que se le cruzara en su camino, capturar a quien había sido el causante de aquel derrumbe que se llevó la vida de Fred. Para él, era la manera de vengarlo y evitar que cualquier otra cantidad de magos inocentes corriera la misma suerte que 
su hermano. Terminó de escribir, plegó el pergamino y lo colocó en la pata de la lechuza que le había entregado la carta. Ésta conforme, levantó vuelo cruzando la ventana de la cocina que permanecía abierta. A continuación, para evitar discusiones, se dirigió a su habitación. No soportaba que su novia lo mirara con tanto enojo en esos bellos ojos castaños.

Harry miró a Ginny, quien estaba muy preocupada. Sabía exactamente la respuesta de su novio, era algo que anheló desde hace mucho tiempo y ahora se le presentaba la oportunidad de serlo. La chica pensó en que ambos, por diferentes circunstancias de la vida, terminarían juntos el último año de Hogwarts, y luego decidirían qué hacer, pero Kingsley se le adelantó y todo aquello que imaginó alguna vez, quedaba en lo que era en esencia, una utopía imaginaria y no en una realidad.

—Quiero que te quedes tranquila, ¿sí?

—Harry… -dijo en un susurro. -Ya te había dicho por qué me gustas tanto. Sé que éste era tu deseo desde mucho antes, y por cómo te has enfrentado todo este tiempo es por la única razón por la que estoy segura de que estarás a salvo. Pero no puedo evitar pedirte que me lo prometas, Harry. Prométeme que no te pasará nada —La pelirroja lo abrazó fuertemente. — Prométemelo Harry. No quiero perderte a ti también.

—Sí Ginny, te lo prometo, nada me pasará. No seremos los únicos —Decía acariciándole la cabeza, mientras por encima del hombro miraba a su amiga, a la cual le resbalaban algunas lágrimas y hacía todo lo posible para esconderlas.

Harry tomó un pergamino que dejó su amigo, éste dejó uno para cada uno. Escribió su respuesta, plegó el papel, lo puso en la pata de la lechuza que le entregó la carta y ésta ágilmente levantó vuelo y salió por la ventana. Su amiga permanecía sentada, aun pensativa ante toda la situación. Ginny se encontraba a su lado hablando con ella.

—Podrías ir Herms, sabes que puedes hacerlo. —La animó la pelirroja.

—Hermione tú eres muy buena, lo sabes. — Siguió Harry. —Te necesitaremos.

—Harry, Ginny, aunque pueda hacerlo, no es lo que quiero. No quiero eso, no es para mí. No me gusta…ya sabes.

—Hermione, tranquila. Es tu decisión y sea la que sea la respetaremos. Tú deberías hacer lo mismo con Ron, ¿no crees?

—S-Sí, creo que sí. — Titubeó.

Aún no estaba segura de qué hacer. Si aceptaba, haría algo que no le gustaba, pero estaría con su mejor amigo y su novio. Si no aceptaba, volvería a Hogwarts a su último año, y estaría alejada de las personas que estuvieron con ella siete hermosos años. Estuvo a punto de ceder, pero luego recordó la actitud de Ron inentendible. Él ni siquiera pensó en ella, solo se dirigió a la mesa, escribió y mandó la carta. Entonces, pensando en esa decisión tan egoísta de su parte, muy decidida hizo lo mismo. Tomó el último pergamino, la pluma que había sido tocada por el pelirrojo y se dispuso a escribir la respuesta:

Señor Ministro Kingsley Shacklebolt:

Agradezco mucho su propuesta y que me haya tenido en cuenta para entrar a tan importante área. Sepa disculparme, pero mi decisión es negativa. Mis deseos son regresar a Hogwarts y terminar mi último año. Sé que tendrá a dos personas muy buenas en su Departamento de Aurores. Lo único que le ruego con toda mi alma es que los cuide, se lo imploro. Es mi única petición.

Una vez más espero me disculpe y pueda entenderme.

Saluda atentamente,

Hermione Jean Granger.

Al terminar hizo lo mismo que los anteriores, la última lechuza estaba un poco impaciente ya que no dejaba de ulular. Una vez que la chica terminó de poner su carta, la lechuza se dirigió a la ventana y voló muy alto. Hermione la miró hasta hacerse un punto en el hermoso cielo despejado. Volvió su mirada a la sala y acercándose a Ginny dijo:

—Todavía es tu cumpleaños, vayan a Hogsmeade y diviértanse.

—¿No vendrás? —Preguntó Harry, sorprendido.

—Es que… recordé que debo guardar unas cosas antes de volver con mis padres y mi mamá me pidió ayuda sobre un tipo diferente de… carie. Sí, las caries han mutado este tiempo, Harry. —Dijo con seguridad mirando a su amigo, quien sabía, estaba mintiendo.

— ¿Estás segura? —preguntó su amiga al ver su triste mirada.

—Claro que sí, ¡vayan! — Dijo fingiendo estar más animada.

—Puedes venir con nosotros si quieres y luego te ayudo con eso de las caries. — Comentó Harry, intentando sonar normal. —Te hará bien salir, despejarte.

—No chicos, gracias. Vayan ustedes yo… debo resolver eso sí o sí para mañana.

La pareja se miró entre sí, y aun no muy convencidos y a insistencias de la castaña, se desaparecieron. Molly le dio un fuerte abrazo materno, pues ambas compartían las inseguridades del futuro de los muchachos, mas no podían cambiar las decisiones ya tomadas. Hermione se dirigió rápidamente al cuarto de la pelirroja, subiendo los escalones de dos en dos. Se tumbó en su cama y comenzó a llorar una vez más como tantas veces lo había hecho y el causante seguía siendo el mismo… Ronald Weasley.



« 5- Flourish y Blotts Comenta este capítulo | Ir arriba 7- La Revelación »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.