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Harry Potter Después de la Guerra (Vol. 1) » 10- Típica Mentirosa
Harry Potter Después de la Guerra (Vol. 1) (R15)
Por eagle
Escrita el Viernes 4 de Septiembre de 2020, 15:51
Actualizada el Miércoles 21 de Octubre de 2020, 15:33
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10- Típica Mentirosa

—10—

Típica Mentirosa


Los ojos de todos se posaron en la mujer que entraba en la taberna. Era nada más y nada menos que Rita Skeeter: ésta llevaba consigo un bolso de piel de serpiente, y un traje color rosa pálido. Recorrió con sus ojos el lugar, y como si supiera que estaban allí, rápidamente divisó al salvador y mientras se dirigía a la mesa, sacaba desesperadamente un pergamino y su pluma tan particular.

— ¡Hola a todos! ¿Cómo están? Como sabrán, volví a ser la reportera de "El Profeta". —Anunció, observando el rostro de cada uno. —Harry, ¿me concederías una entrevista? —Preguntó sin perder tiempo, y su pluma ya estaba en el aire, escribiendo. —Tenemos mucho de qué hablar… desde la muerte de quien-tú-sabes hasta el retrato de Snape, dime, ¿cómo es eso que trabajaba encubierto? ¿Qué es lo que sientes combatiendo mortífagos en tu nuevo puesto? ¿Lo haces por diversión, por venganza o porque quieres terminar con esto? Aunque se sabe que es algo imposible. —Soltó todo tan rápido que los chicos solo pudieron mirarse entre sí, sin comprender nada. — Y veo que sales con esta niña… ¿cómo es tu nombre querida? — Inquirió mirando curiosamente a Ginny. —Creo que podría hacer espacio para ti personalmente en alguna parte de El Profeta o en Corazón de Bruja: "La chica que conquistó el corazón de…"

—No tenemos nada de qué hablar. —Contestó Harry de forma tajante poniéndose de pie, haciendo que los demás lo copiaran. — Sabe que de todo lo que le diré, si así lo hiciera, ni siquiera la mitad sería verdad. Vámonos chicos.

— ¡Oh! Pero que impertinente ha sido Potter, pero sabe que está hablando con la mejor reportera de este mundo y tarde o temprano, sea como sea, conseguiré una entrevista con usted. — Miró desafiante.

Los chicos salieron a toda prisa de la taberna, haciéndose paso por la muchedumbre, y Harry antes de cruzar el umbral, volteó a ver a la mujer y ésta se había sentado en la mesa que ellos ocupaban. Skeeter ya estaba muy entretenida escribiendo algo en el largo pergamino. Sea lo que sea que escribiera, sería una mentira que todos creerían como siempre.  Al salir, Harry tomó la mano de su novia y dijo a sus amigos:

—Disculpen, pero vamos a salir un rato solos, no les importa ¿verdad?

—No, claro que no Harry. ¡Diviértanse! — Los alentó Hermione.

—Harry ¿estás seguro? — Preguntó Ron. —Podríamos ir todos y…
— ¡Ronald! — Lo regañó su novia. — Vayan chicos. — Dijo más calmada. — Y no hagan caso.

La pelirroja miró a su amiga y le dio una amplia sonrisa de agradecimiento y luego se escuchó un crac, y Ron y Hermione ya se encontraban solos.

— ¿Por qué no querías que se vayan? —Preguntó Hermione algo molesta.

—Porque sabe que no debemos… —Dio un pesado suspiro. —No puedo decírtelo.

—Ronald no empieces con esas cosas.

—Pero Kingsley lo dijo, no debemos decirle a nadie y Harry lo sabe muy bien. No sé por qué hace esto. —Confesó ligeramente molesto.

—Ron, no hizo nada malo. ¿Qué tiene de malo salir un poco en el día de Navidad?

Mortífagos —Respondió entre dientes.

— ¿Qué?

—Ven, vamos. Tendré que contarte algunas cosas. —Susurró. —Pero antes… —Dijo divertido abrazando a la castaña por la cintura. —Antes deberás darme un beso, a cambio de la información. —ella alzó una ceja. —Además, no querrás romper la tradición, ¿o sí? —dijo mirando hacia arriba, señalando el muérdago que crecía entre ambos mágicamente.

La chica tomó la cara pecosa de su novio y le dio un beso dulce lleno de ternura, de esos que no se daban desde hace tantos meses y que tanto extrañaban. El chico no aguantó y siguió besándola, pues algo en ella hacía que su interior se encendiera. Luego de unos minutos, se dieron cuenta que alguien los estaba observando.

— ¡Maldición! —Murmuró sobre los labios de ella, enfadado, separándose de la chica. — ¡Es esa estúpida de Skeeter otra vez! ¡Y siempre está con esa maldita pluma! Te juro que le lanzaría un hechizo y…

—Ron, no vale la pena. —Dijo deteniéndolo, tomándolo por ambos brazos, frotándolos ligeramente. —Lo sabes.

—Sí, lo sé. —Aceptó, pasándose la mano sobre su cabello. —Además, si lo hago salgo perdiendo… me sacarían de los aurores y seguramente publicaría algo sobre mí… aunque dudo que no lo haga después de estar espiándonos. Vámonos a otra parte.

La castaña asintió y tomándola de la mano, y seguidos de un ¡crac! se aparecieron en los terrenos de La Madriguera, específicamente junto al gigante árbol que ella reconoció de inmediato. Aquel lugar permanecería en su memoria para siempre. Luego de dar la contraseña y de descender, entraron en la acogedora sala y se dirigieron a las sillas que había allí y fue el chico quien empezó.

—Mira Hermione, desde que entramos al Cuartel General de aurores, hemos tenido muchísimos entrenamientos y varias misiones. Por eso no podíamos escribirles mucho.

—Sí Ron, me lo dijiste. ¿Y qué pasó?

—Bueno, no te contaré todas las misiones que hemos tenido hasta ahora, pero sí sobre la última. Nos despertaron en la madrugada y ordenaron que nos alistáramos lo más rápido que pudiéramos para partir. —ella asintió. — Sabes que después de la Batalla, los Malfoy escaparon y los estaban buscando desde hace bastante, nadie tenía información sobre ellos hasta aquel día. Alguien los vio en un bosque y dio aviso inmediato. Cuando llegamos, comenzamos a internarnos cada vez más y más, muy sigilosamente. Estábamos cada cual, por su lado, algunos estaban usando unos chivatoscopios que, en mi opinión, no sirven para nada en estos casos porque en lugar de encenderse, estaban muy tranquilos, —comentó pensativo. — y… de repente alguien nos atacó por detrás. Varios de nuestros compañeros quedaron aturdidos, incluido Neville. Harry y yo nos volteamos y pudimos ver que fue Lucius quien lanzó el hechizo y metros más atrás de él, estaba el maldito hurón. Él estaba muy inquieto, mientras su padre le daba órdenes de atacar, pero no lo hizo. —Hermione escuchaba atentamente, entre asombrada y preocupada —Luego Lucius trató de aturdir a Harry y él por suerte lo esquivó y le devolvió el hechizo y…bueno él…

— ¿Él qué, Ron?

—Cayó a varios metros y se ha golpeado muy fuerte la cabeza, quedó inconsciente. Acto seguido vi a Draco escapando, me subí a la escoba para perseguirlo y el maldito me hizo caer. Por eso me quebré la pierna. Maldito idiota. —Dijo con enfado. —Pero Neville logró capturarlo. 

— ¿Lograron atrapar a los demás? — Preguntó inquieta.

—Efectivamente, llegó Austin y lo hizo. —Hermione lo miró confusa. —Austin Brooks es nuestro jefe. Él nos ha dicho que tengamos cuidado cuando salgamos. Obvio que hoy íbamos en grupo y a la vista de todos. Por lo menos nosotros ya adquirimos algo de destreza en esto, pero ¿qué pasaría si se encuentran con algún mortífago por ahí? ¡Es Harry Potter! No creo que lo amen tanto como las brujas y magos de Las Tres Escobas.

—Estoy segura que no les pasará nada Ron. —dijo intentando calmarlo. —Y dime, ¿qué le pasó a Lucius?

—Lo último que supimos antes de venir, fue que estaba internado en el hospital San Mungo, aún inconsciente y Harry…se siente culpable. —hizo una mueca. —Draco y Narcissa están en una celda de Azkaban esperando el juicio que será cuando volvamos. Espero que Lucius se recupere, sólo para que Harry no se sienta mal consigo mismo. —se apresuró a decir. — ¿Tú que piensas? Fue un ataque, él se defendió y bueno… no esperábamos eso. Sabes que, si Lucius hubiese estado en su lugar, hasta lo habría matado, no lo sé.

—Ron, sé que estas personas no son buenas, pero hay algo que tienes que saber. Nunca hay que actuar de la misma manera en que lo harían ellos, porque estaríamos siendo iguales de siniestros sin darnos cuenta.

—Tienes razón Hermione. —dijo frotando el dorso de su mano. —Te amo mi chica inteligente.

Se levantó como si no fuera consciente de lo que estaba haciendo. Ella lo miró expectante. La tomó de las manos, haciendo que se pare y comenzó a besarla con ímpetu. Sentía que no podía controlarse estando tan cerca de su piel. Hermione lo presionaba aún más, sosteniendo su cabeza, hundiendo sus dedos en el cabello rojizo, mientras que las manos de él recorrían su cuerpo con desesperación. Sorprendiéndolo, ella lo detuvo de repente, alejándose unos centímetros, poniendo una mano en su pecho. Él ahogó un gemido. Ambos estaban ruborizados.

— ¿Qué sucede? —Preguntó preocupado.

—Hay algo que me tiene dando vueltas la cabeza. —dijo, volviendo a sentarse, acomodándose la ropa. Él tomo asiento, arrepintiéndose por haber actuado sin pensar.

—Dime, ¿qué es?

—Cuando tú me escribes que estás bien… me estás mintiendo, ¿no es así? —La miró confundido.

—¿Eso es lo que te tiene dando vueltas? —Ella asintió. Analizó por unos instantes la pregunta y contestó: —Desde mi punto de vista no, porque estoy bien para poder escribir y contarte algunas cosas, pero si te refieres a mi caída de escoba y algunos rasguños, desde tu punto de vista… no lo sé.

— ¿Qué quieres decir? Dime, ¿cuántas veces has sufrido algún accidente desde que entraste a ese puesto?

—Unos… —Ron comenzó a rascarse la cabeza y buscaba alguna respuesta en su mente. —No lo sé amor, no los he contado. Pero no debes preocuparte, son gajes del oficio.

— ¡Prometiste que nada te sucedería!

—Hermione, lo que me sucede tiene remedio, puede solucionarse, ¿sí? No debes preocuparte. Es genial cómo combatimos y las misiones y… todo. Realmente me gusta. — Dijo muy satisfecho.

—Ron, no quiero que te pase nada malo. Y… creo que… puedo sentir cuando no estás bien. —Confesó. Él la miró confundido, entrecerrando los ojos. —Es algo extraño. —Dijo mordiéndose el labio nerviosamente.

— ¿Qué sientes? —Preguntó atónito.

—Comienzan a darme escalofríos por todo el cuerpo y realmente siento que no estás bien. —él con aquello no lo comprendía completamente. — Por favor cuídate, por eso te he pedido que sigas las ordenes de Kingsley, ¿sí?

—Hermione… eso debe ser porque continuamente estás pensando en que algo malo pueda sucederme porque el puesto es… —soltó un suspiro. —tiene sus riesgos, lo sé. Pero no debes permitir que todos esos pensamientos interfieran con tus actividades. Sé que tal vez es algo difícil lo que te pido, pero debes mantener la calma. Estoy con un grupo experimentado, hay quienes están hace mucho y otros que son nuevos como nosotros. Solo permanece tranquila, ¿sí? — Le dijo esto mientras la acariciaba y le daba un tierno beso.

Al volver a la Madriguera, Harry y Ginny aún no habían regresado de su paseo privado. La señora Weasley estaba como loca al darse cuenta que Hermione y Ron no estaban con ellos. Pasaron varios minutos hasta que entraron.

— ¡Chicos! ¿¡Dónde estaban!? —Los regañó Molly. — ¡Nos han tenido muy preocupados!

—Lo siento mamá. —Dijo Ginny avergonzada. —Sólo fuimos a dar un paseo, eso fue todo. No nos ha pasado nada malo.

—Lo siento señora Weasley, no volverá a ocurrir. —Se disculpó Harry, que estaba arrepentido por el retraso que tuvieron. —Ha sido mi culpa.

—Bueno, al menos están bien, sanos y salvos. —Dijo pensativa. — ¡Vamos a comer! —Exclamó, metiéndose en la cocina.

— ¿A dónde diablos fueron? —Les preguntó en susurros el pelirrojo, un poco enojado. — ¡Sabes que no tenemos que tomar esos riesgos!

—Ron, yo sé cuándo puedo pasearme por ahí y en dónde, y cuándo no hacerlo. —Le espetó, irritado. — Yo también estuve ahí cuando nos lo advirtieron. —Sentenció, cejudo. —No ha pasado nada. —Ron estuvo por replicar, fundamentando que se trataba de su hermana, pero Hermione le puso una mano en el pecho, intentando tranquilizarlo.

—Está bien. — Aceptó, aún molesto, y se dirigió hacia la mesa.

— ¿A dónde fueron? — Inquirió Hermione a Ginny cuando comprobó que Harry y Ron no estarían discutiendo otra vez.

—Fuimos a la playa, ¡es hermoso! Aunque hacía un poco de frío, pero ese es nuestro lugar. —Confesó la pelirroja ligeramente sonrojada.

A los dos días de Navidad, llegó "El Profeta" con las nuevas publicaciones de Rita Skeeter a La Madriguera. Ron lo tomó con prisa, leyó el título y no dudó en llamar a su amigo.

— ¡Harry! ¡Ven a ver lo que han escrito!

Harry se acercó, seguido de las chicas, las cuales se encontraban a su alrededor, leyendo por encima de su hombro.

Severus Snape, ¿Aliado o enemigo?

En el día de Navidad, he tenido la suerte de encontrarme con nuestro queridísimo salvador, Harry Potter, quien iba acompañado por sus amigos y una chica, según averigüé, Ginevra Weasley. Sin dudas es la nueva dueña del corazón de este chico que ha sufrido tanto durante toda su vida y ahora ha logrado encontrar salvación en ella. Sin embargo, cuando comenzamos la nota no pudo dejarme en claro mis dudas. Todos saben del Profesor Severus Snape, quien enseñaba en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería y que hasta ocupó el puesto de Director del mismo colegio al asesinar a su antepasado, Albus Dumbledore. Según nuestro héroe, Snape era un aliado de Dumbledore, aunque sabemos que estaba del lado del que-no-debe-ser-nombrado. Potter asegura que no fue así como sucedieron los hechos, pero no terminó de aclararme el por qué. Sin embargo, pude encontrar a Dean Thomas, íntimo amigo de él, quien afirmó que Harry obtuvo esa información a través de los recuerdos que el mismo Severus le reveló. Todos sabemos que se pueden modificar y Potter no ha vuelto a dar ninguna aclaración sobre ese tema. ¿Habrá Severus modificado su memoria haciéndole creer a nuestro héroe que estaba de su lado? Sus acciones no fueron claras mientras estuvo en vida. Éste es un misterio con el que tendremos que vivir por siempre, al parecer.

Mientras realizaba mi investigación, descubrí a Hermione Granger, ex novia de Potter, con un muchacho pelirrojo. No deja de sorprendernos cómo cambia sus candidatos. Al parecer el muchacho pertenece al nuevo Cuartel General de Aurores que Kingsley ha formado recientemente y es conocido como Ronald Weasley, hermano de la actual pareja de Potter. Espero que estos intercambios de pareja, no traiga problemas entre ellos. Ronald Weasley es… (continúa en la página 12)


Al terminar de leer, el azabache rápidamente lo tiró sobre la mesa.

—Les dije que iba a inventar, ni siquiera hablé con ella. —Se quejó, molesto.

— ¡Esto es el colmo! ¡Realmente la detesto! ¡Aún escribe que fui la novia de Harry y no fue cierto! —Exclamó Hermione muy molesta, apretando los puños. —Tendré que hablar con Kingsley sobre su secretito, ya se lo advertí muchas veces.

—Hermione, nosotros sabemos la verdad, no deberías preocuparte. —Trató de tranquilizarla Ron. —Sabíamos que haría algo como esto.

— ¡No! Esto no quedará así. —Negó eufóricamente.

La primera semana y media de vacaciones terminó y Hermione volvió con sus padres. Mientras tanto; Harry, Ginny y Ron visitaron a Teddy. El pequeño ya reconocía bien a su padrino y siempre le gustaba estar con él. Harry le regaló una pequeña escoba que luego usaría cuando aprendiera a caminar y Dromeda estaba muy agradecida. Esa mujer a simple vista siempre le recordaba a Bellatrix, pero al ver esa dulce mirada, llena de amor y tranquilidad, era lo que las hacía completamente opuestas. 

Por otro lado, Ron no soportaba estar sin su castaña, ya que en menos de una semana no la volvería a ver. Le envió a Pig preguntando si podía ir a visitarla y ella aceptó. Se apareció en el mismo callejón, cuando fue a su casa por primera vez. Para su suerte, recordaba cómo llegar y después de unos diez minutos encontró la casa. Tocó la puerta y el señor Granger abrió.

—Hola Ronald. —El tono de voz del padre de la chica no se sentía muy agradable como cuando lo conoció la primera vez.

—Hola señor Granger. He venido a…

—Sí, sé a qué vienes. —Afirmó, cortante. — Pasa.

Cuando el chico entró, el padre de la castaña azotó la puerta, lo cual hizo que Ron se sobresaltara. La casa estaba igual a como la visitó la última vez, y saliendo de la sala, apareció la señora Granger.

—Hola Ronald. ¿Cómo has estado?  —Jean era más amable con él. Pudo percibirlo en el tono de su voz y su mirada.

—Hola señora Granger. Muy bien, ¿y usted?

—Bien querido muy bien. Te voy a pedir que ya no me digas señora Granger, Ronald, llámame Jean. — Respondió con una sonrisa. — Eres demasiado formal. Hermione no tardará en bajar. ¿Quieres una taza de té mientras la esperas?

Ron quedó impresionado por la confianza que había logrado con su suegra.

—Está bien, si no es mucha molestia. — Aceptó un poco avergonzado.

Mientras que la madre de la chica se dirigía a la cocina, el señor Granger se sentó a la cabecera de la mesa, y se quedó mirando fijamente al tablero de ajedrez que había sobre la mesa, con una jugada ya empezada. Por momentos lo miraba a Ron fijamente y esto hacía que se sintiera bastante incómodo.

—¿Le gusta… el ajedrez? —Preguntó nervioso, sintiendo que su pregunta había sido demasiado tonta. 

—Sí. —Afirmó seriamente, con el entrecejo fruncido. — a Jane no le gusta porque no lo entiende, aunque lo de ella es la música. Yo no he logrado aprender a tocar el piano por más que me diera clases a diario. Y Hermione… ella está metida en los libros y de vez en cuando toca el piano con su madre. 

—Y usted… no tiene contrincantes. —Se atrevió a confirmar. 

—En efecto, no. Generalmente juego con un amigo, pero a veces me gusta entrenarme en casa. Y ahora…. —dijo pensativo. —Siento que me he metido en un lío yo solo. Tal vez pienses que es aburrido jugar solo, pero siempre intento ponerme dificultades. 

—Yo soy bueno en el ajedrez mágico. —Confesó, examinando el tablero. Hugo dejó de enfocarse en su pieza y lo miró, entreabriendo la boca, pensando bien en qué contestar. 

—¿Juegas ajedrez? —Preguntó observándolo detenidamente. —Ajedrez… ¿mágico? 

—Sí, de niño aprendí con mi hermano Bill, el mayor, y Charlie, y también con… —tragó grueso. —con los gemelos, Fred y George. También he aprendido mucho de otros magos cuando íbamos de visita. 

—Lo siento. —Se disculpó, apenado por tocar temas sensibles. Ron hizo un movimiento con la mano, dando a entender que todo estaba bien. 

—No creo que haya una gran diferencia con el ajedrez muggle. —Comentó pensativo, mirando el tablero. —Tal vez si éste se moviera… —dijo en un susurro. —Caballo c4 —Ordenó con voz alta y firme, pero la pieza se quedó quieta sin moverse. Ron suspiró. —Cierto, es muggle. —Recordó, haciendo una mueca de reprobación. —Se supone que las tengo que tocar, ¿cierto? —Preguntó, mirando a Hugo. El hombre asintió. Éste estaba esperando ver algo de magia, porque cuando aquello sucedía le fascinaba por completo, pero se vio desilusionado cuando Ron tomó la pieza y la movió tan ordinariamente como cuando él lo hacía habitualmente. Hugo movió otra pieza, y luego Ron otra… y ¡zas! La última torre del señor Granger había sido derribada. —Es una lástima no verlas pelear entre ellas. —Comentó. 

—¿Pelear dices? 

—Sí, las piezas suelen pelear entre ellas, es muy divertido verlas. Si quiere otro día puedo traerle mi tablero y enseñarle. 

Hugo quedó sorprendido, y siguieron con la jugada. El señor Granger se sintió más animado al estar jugando con alguien más, y se dio cuenta que Ron era incluso mejor jugador que su amigo Justin. 

—Y dime Ronald, ¿cómo te está yendo en esa…carrera que elegiste?

—Muy bien señor, hemos tenido bastante trabajo últimamente y me gusta lo que hago. —Contó, mientras movía a la reina.

— ¿Y se puede decir qué es lo que tiene de interesante? Es algo peligroso, ¿no? —Pregunto con interés.

—Sí, tal vez un poco. Lo que hacemos en este momento básicamente es atrapar a los magos y brujas que han escapado de la guerra. —¡Zas! El rey de Hugo fue derrotado.

La cara del señor Granger se transformó cuando el chico terminó de decir aquello y se mostró más interesado, sin prestarle demasiada atención al juego, que sabía, perdería irremediablemente. 

—Oh ya veo. Y… ¿ya han tenido enfrentamientos o algo así? Lo que sucedió allí fue como una guerra de las nuestras, ¿no?

—Eh sí, creo que sí. —Afirmó Ron, esperando a que Hugo hiciera algo con las cinco piezas que le quedaban. — Lo que hacemos es muy importante, debemos encontrarlos a todos. Tienen que pagar por lo que hicieron. Ése es mi objetivo, atraparlos y encerrarlos en Azkaban.

— ¿En Askeben? —Preguntó extrañado.

—Azkaban, es la cárcel de…de nuestro mundo. Es de máxima seguridad.

— ¿Algo así como lo fue Alcatraz? — El chico se encogió de hombros. — ¿Crees que mi hija hizo bien en no aceptar ese puesto? Nosotros no teníamos idea de qué era eso, pero, de todas maneras, la decisión ya la había tomado. Aunque tampoco nos parecía bueno que siguiera estudiando, por todo lo que había pasado…

—Sí, estoy muy seguro de eso. Al principio me hubiese gustado que… que estuviéramos en el mismo puesto, pero es mejor que no haya ido. Ella es muy inteligente y capaz señor, de eso no hay dudas y el mismo Ministro de Magia también la quería para ese cargo, pero… la verdad es que podría resultar herida y eso jamás me lo perdonaría. Y la forma más segura es que se encuentre fuera de todo eso. Y el lugar más seguro es Hogwarts. — Hugo asintió. —Señor, su hija me importa muchísimo y siempre la cuidaré con mi vida, puedo asegurárselo. Ahora con esto que estoy aprendiendo, creo que soy más capaz de poder protegerla.

—Está bien Ronald, aprecio que quieras cuidarla. Estando aquí yo soy quien la cuida, soy su padre. —Afirmó entre risas. — Pero que tú lo hagas allá… creo que ella está en buenas manos.

—Delo por hecho señor. —Aseguró. ¡Zas! Ron terminó por derribar a la reina, aun quedando dos piezas en el tablero del señor Granger. Hugo lo miro entre sonriente y asombrado. 

—¡Vaya! —Exclamó feliz. —Puedo asegurarte que soy uno de los mejores en este juego, muchacho, y hace mucho que alguien no me derrotaba tan fácil. 

—Llevo años jugándolo. —Dijo con modestia, con una pequeña sonrisa en sus labios.

En ese momento, la chica bajó las escaleras con una leve sonrisa. Al parecer, llevaba un buen rato allí, espiándolos desde el rellano.

—Hola Ron. —Dijo mientras lo saludaba con un beso en la mejilla. —Ya estoy lista, ¿nos vamos?

—Sí, claro.

En ese preciso momento salió la madre de la chica con una bandeja de madera: traía tres tacitas con una delicada tetera y algunas cosas dulces para comer.

—Siento haberme demorado Ronald, veo que ya se van.

—No se preocupe señora Granger… —La mujer frunció el ceño. — Quiero decir… Jean. Gracias de todos modos. — Sonrió.

En el momento en que le estaba estrechando la mano a la señora Granger, ella se la rechazó y lo transformó en un abrazo, lo cual lo dejó más sorprendido que antes. El chico sólo pudo sonreír, aun no creyendo aquel gesto tan amable de su suegra.

—Adiós señor Granger.

El hombre le estrechó la mano y le dio unas palmaditas en el hombro. Sin dudas había sido más agradable al momento de despedirse que cuando llegó. Y entonces comprendió que sólo estaba fastidiado por el ajedrez, aunque debía admitir que el hecho de expresarle lo que él haría por su única hija lo dejaba más tranquilo y poco a poco, la relación entre suegro y yerno se fortalecería.

Los chicos comenzaron a alejarse de la casa, con las manos entrelazadas.

— ¿Qué hiciste con mis padres, Ron? —Preguntó la chica al salir de la casa.

—Nada, ¿por qué lo dices?

—Mi madre… bueno, gracias a ella estamos saliendo, —confesó entre risas. —pero mi padre… eso no me lo esperaba. Creo que vas por buen camino. — dijo con una sonrisa.

—Con tu padre creo que nos irá bien, es verdad que es sobreprotector y mucho. Pero poco a poco confiará más en mí, ¿no lo crees?

—Eso espero.

—Espero que no me odie por haberle ganado en el ajedrez, aunque a juzgar por la expresión de su cara, se veía feliz por haberlo hecho. —Ella rió divertida. —Así que… tocas el piano. —Hermione se sonrojó. 

—Sí… nunca se lo he contado a nadie. —Confesó ligeramente nerviosa. —No soy muy buena, pero a veces, en las vacaciones y más en época navideña, con mi madre solíamos tocar algunos villancicos.

—Tengo que oírte, sin excusas. —Advirtió, al verla que iba a negarse a hacerlo. Ella se mordió el labio. —A ver… ¿qué tienes aquí? —Inquirió, deteniendo la marcha y parándose lentamente enfrente de ella.

—¿Qué tengo? —Preguntó preocupada al ver que Ron le examinaba los labios cuidadosamente. Ron le tomó la cara entre sus manos, se acercó cuidadosamente y le mordió el labio inferior juguetonamente. 

—Es más divertido cuando yo lo hago a ver que tú te lo estés mordiendo todo el tiempo. —Dijo entre risas. A Hermione se le escapó una risita cursi y siguieron caminando por la acera húmeda, con los canteros laterales cubiertos de nieve.

Después de hacer varias cuadras, el pelirrojo se paró en seco, haciendo que la chica se tambaleara un poco.

— ¿Qué pasa Ron? —Preguntó, mirando alarmada hacia todos lados. —¿Estamos…? ¿hay algún…?

—No, no, nada de eso. —Negó rápidamente al comprender que ella estaba asustada por si aparecía algún mortífago. La chica dio un largo suspiro de alivio. —Es que…estaba pensando en todo esto de que seremos tíos de un hermoso niño y…

—Tú serás tío Ron, yo…

—Tú estás conmigo Hermione. Eres mi novia, eres una más de nosotros, siempre lo has sido, y por lo tanto… eres la tía de este nuevo integrante en la familia. —Le tomó la mano y la miró fijamente a esos hermosos ojos cafés. —Hermione…

— ¿Qué Ron? —Preguntó con las mejillas encendidas por la manera en que la miraba.

— ¿Crees que nosotros…alguna vez…tengamos hijos? —Preguntó muy nervioso, con las palabras arrastradas.

—No lo sé Ron, no lo sé. —Contestó aún más ruborizada, sintiendo un fuerte calor en su cara a pesar del aire frío. —A ti te… ¿te gustaría?

—Obvio que sí, me harías el hombre más feliz.

Tomó el rostro de la chica entre sus manos y la besó muy tiernamente. Aquella pregunta le había dado vueltas en la cabeza desde que se enteró de la suerte de Bill. Imaginarse a su novia en el mismo estado en el que se encontraba Fleur eso era sin dudas, lo mejor que podría esperar.

—Igualmente para eso falta… mucho, ¿no crees? —Preguntó ligeramente preocupada. 

—¡Claro que sí, Hermione! Sólo quería saber si a ti te gustaría ser madre algún día. 

Siguieron caminando, y ella comenzó a pensar en aquello que le acababa de decir Ron. La maternidad era algo en lo que había pensado desde pequeña, cuando jugaba con sus muñecos siendo una niña, pero era aún muy pronto para cumplir con aquello. Sabía que Ron venía de una familia numerosa, y que la señora Weasley no era tan mayor como lo eran sus padres, dándole indicios que habría comenzado con su familia quizás a los veinte. Pero ella venia de un mundo diferente, sus ideales no eran los mismos, y sumado a ello, era otra época, otros años, por lo que, aun aguardaría como marcharían las cosas con Ron antes de pensar demasiado en el tema de los bebés. 



¡Hola! Quería agradecerle a nuevetrescuartos por haberme ayudado con mi problema para subir capítulo en esta plataforma. Igualmente, decidí "investigar" porque no quería estar pasando el archivo de word a mi teléfono y estar haciendo todo el procedimiento para publicarlo, porque desde la pc no me permitía modificarlo después (copiando y pegando del word) Por lo que decidí instalar otros editores de texto (siempre utilicé el Word) pero el problema persistía. Entonces, me di cuenta que el problema es con los editores de texto, por lo que decidí buscar otras opciones... y encontré este fabuloso editor online http://www.hemingwayapp.com/. Como es online, no es necesario descargarlo, por lo que solamente copio lo de word al editor online, y luego, copio lo del editor online a la plataforma Potterfics. Queda todo alineado a la derecha (a mi me gusta justificarlo) pero al menos conserva los punto y aparte, por lo que solo debo justificarlo y agregar las sangrías (es que me encanta ese formato).  También, olvidé decirles, en la parte superior derecha hay dos opciones, "write" y "edit", creo que por defecto se pone en "edit", pero hagan click en "write" así les sale en color blanco, sin los colores de "corrección" (es que está en inglés y al ser en español encuentra muchos "errores").
ALGO MUY IMPORTANTE ES QUE CUANDO COPIEN DEL EDITOR ONLINE A POTTERFICS, ES QUE HAGAN CLICK DERECHO Y LO PEGUEN "SIN FORMATO DE TEXTO". Si no hacen eso, no va a servir de nada. Yo uso el buscador "Microsoft Edge" y me da esa opción cuando lo voy a pegar. Lo aclaro por si en otros buscadores esta opción no les sale. 
Les comparto esto por si hay más como yo, que tienen problemas al subir capítulo. (Elí, espero ésto te sirva también para tu historia así no estas copiando todo otra vez ) 

Me pareció muy importante poder compartir esto con ustedes, así podemos ayudarnos entre todos. 

¡Espero tengan un hermoso fin de semana! Nos leemos en el siguiente capítulo. ¡Besos! 

Clari 



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