Historia al azar: El Cuarto prohibido
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Diario de una bruja » Cuarto año- Capitulo 03
Diario de una bruja (ATP)
Por Dak-knee33
Escrita el Miércoles 19 de Agosto de 2020, 19:28
Actualizada el Viernes 18 de Septiembre de 2020, 10:38
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Cuarto año- Capitulo 03

Eran las diez de la noche, no había muchos estudiantes en la sala común, únicamente  James Sirius, que de vez en cuando, le echaba una mirada curiosa a Leah. Ella le ignoro como siempre lo hacía, continuo escribiendo en su diario. Los pensamientos que sentía, las razones de seguir adelante tras los abusos y los problemas familiares. Escucho un ruido a su alrededor, sobresaltándose dejo caer su diario, y se paro rápidamente. El chico había tirado un jarro que estaba cerca de ella a propósito para llamar su atención. James sonrió sacando su varita de su túnica y accionando el diario de Leah.

-¡No te atrevas!-le amenazo ella con las mejillas enrojecidas.

-Interesante.- inquirió el joven de cabello castaño y ojos verdes esmeraldas.- ¿Un diario? Creí que las niñas de primero tenían uno.

-No existe edad para hacer un diario personal.-se justifico, el muchacho se rio.- ¿Puedes devolvérmelo?

-Espera...Esto es importante.-le dijo haciendo una mueca divertida.- " ....Se desvanece mi actitud fuerte cuando te veo por los pasillos y creas una imagen única de tu ser.Estoy enamorada de un chico que no me corresponde..."- hizo una pausa, Leah estaba empezando a enojarse, metiendo una mano dentro de su túnica disimuladamente.- "Estoy aturdida por tu ausencia, aun no sé cuánto tiempo tendré que esperar para volvernos a ver, quiero decirte cuanto me importas y cuanto te amo, eres la mejor mujer que he conocido en mi vida, eres mi madre y eso me hace muy feliz"

Leah le arrebato el diario de las manos, y le clavo la varita en el estomago.

-No te metas con las cosas personales de los demás.-le gruño, no le tenía miedo.

-¿Me amenazas? ¿De veras?-dijo tranquilamente James, riéndose un poco. Ladeo la cabeza acercándose al cuello de ella, subiendo su cabeza hasta llegar a su oído.- Ten cuidado, niñata, porque eres un juego para los Merodeadores.

Las palabras, otra vez, le golpeaban en la cara. Sentir la voz de ese Potter tan cerca de ella le ponía nerviosa, lo aparto de un empujón haciendo que se chocara con la pared derribando una silla, casi cayéndose al suelo también.

-Nadie. Jamás. Nunca.- repitió ella mirándolo enfadada.

-¿Qué dices?-le dijo James confundido, a la vez sorprendido de la fuerza que la chica tenía.- ¿Prácticas boxeo o algo así?

Leah le dio una última mirada de rencor para regresar a su dormitorio, sin antes recoger todas sus cosas.

A la mañana siguiente, Leah se había levantado antes que todas las chicas, se vistió lentamente, intentando no perder el equilibrio mientras se colocaba los zapatos. Se peino su cabello que le llegaba por debajo de los hombros, se hizo una coleta alta y busco su diario que estaba dentro del baúl, miro su portada donde ella misma había dibujado un unicornio que se movía con elegancia, algunos detalles en celeste a su alrededor como si fuera nieve. Recordó a James Sirius fisgoneando en sus relatos, en su vida personal, le hirvió la sangre. Volvió a guardar el diario en su baúl, recogió su mochila y bajo a la sala común, muy pocos alumnos se encontraba allí. Un niño de doce años se acerco a ella, saludándola.

-Hermanito.-le dijo Leah dulcemente, abrazándolo.

-No hagas eso.-le dijo avergonzado, los amigos de él empezaron a reírse.- Oh, genial.

-¿Lo siento...?-se lamento ella con una mueca.

-No puedo creer que te hayas anotado en el equipo de Quidditch.-le inquirió Austin meneándola la cabeza.-¡Van a darte una paliza!

Austin conocía muy bien a su hermana mayor, y sabía muy bien que ella no era buena en los deportes. ¿Entonces, que intentaba demostrar? Fácil. Dejar de ser marginada por todos. 

-Lo haré.-le dijo confiada.- Nosotros jugamos a Quidditch cuando vamos de vacaciones.

El chico rodeo los ojos.

-Como quieras.-le replico regresando con sus amigos.

Sintió que alguien le estaba observando hace rato, al girarse disimuladamente, se encontró con James Sirius y Allan. Volteo el rostro hacia adelante, incrédula de lo que había visto. Apretó los puños con fuerza, decidió salir de la torre de Gryfflindor. Atravesó la sala, cruzo el portal del retrato de la Dama Gorda. Bajo las escaleras, teniendo la imagen de Allan y las risas de James repercutiendo en su mente. Continuo descendiendo, llegando a planta baja, directamente se metió dentro del Gran Comedor, busco a Roxanne pero no la vio por ninguna parte. Se sentó lejos de todos, trato de tranquilizarse, sin embargo, no podía creer que Allan fuera amigo de los Merodeadores. Suspiro, tomo aire llenando sus pulmones y prosiguió a tomar su desayuno.

A los veinte minutos, Roxanne y Dominique estaban con ella, ninguna de las dos la integraron a la charla. Leah apretó la mandíbula sabiendo que Roxanne estaba empezando a dejarla de lado. Salió del enorme salón encaminándose hacia los terrenos de Hogwarts, donde tenía la asignatura de Cuidado de Criaturas Mágicas. Alguien más venía detrás de ella, esquivo un pozo de barro, escucho una voz y al rato, estaba tirada sobre el lodo. Miro con ira e indignación a Fred II acompañado de Edward. Sacó su varita, creando una línea de fuego a unos metros de ellos. Los muchachos retrocedieron asombrados, no imaginaban que Leah actuaria de esa forma, amenazándolos con hacerles daño. Ella sonrió, porque esas llamas tan fuertes y vivas eran una ilusión óptica.

-¡¿Estás demente?!-grito James abriéndose paso entre sus amigos.- ¿No crees que es demasiado?

-Ustedes tampoco hacen nada sano.-le espeto, James vacilo en cruzar el fuego.- No me conocen en verdad.

No dijo nada más retirándose con pasos fuertes y murmurando maldiciones, siguió el sendero, a medida que se limpiaba el barro de su túnica. Hagrid estaba con su mastín esperando a que los demás alumnos llegaran. Leah estaba tan molesta que pateo una pequeña piedra que estaba en su camino, esta reboto contra el cristal de la ventana de la cabaña volando en dirección opuesta a ella.

-Ey, ten cuidado con mi cabaña.-le reprendió el semi gigante.

-Perdón, Hagrid.-le dijo apenada y a la vez, molesta.

Los estudiantes de Gryfflindor y Ravenclaw no tardaron en llegar, la clase continuo tranquilamente trabajando en las especies de los dragones, algo que tranquilizo a Leah. Cuando la hora termino, ella decidió regresar a su dormitorio, sin antes pasarse por la biblioteca a devolver un libro de Artes Mágicas.



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