Historia al azar: la vida de los merodeadores
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Diario de una bruja » 5- Capitulo 23
Diario de una bruja (ATP)
Por Dak-knee33
Escrita el Miércoles 19 de Agosto de 2020, 19:28
Actualizada el Sábado 24 de Octubre de 2020, 18:29
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5- Capitulo 23

Las clases con Gabriel iban bien, se habían vuelto muy cercanos y el corazón de Leah no le dejaba respirar. Cada vez que se veían para salir a pasear por los terrenos, o verse en clases, sentía una atracción por él, nada más que eso. No estaba enamorada, o eso creía.

-¿Qué pasa?-le pregunto Gabriel, al ver que ella había dejado de tocar.

-¿Qué te dijo James?-le soltó de golpe.

Ella había visto platicar a estos dos en los pasillos luego de la clase de Aritmancia, el chico ladeo la cabeza con una mueca apenada. Ella se puso nerviosa y volvió a preguntarle con desesperación haciendo que él se irguiera en el asiento.

-Que tu gustas de mi.-le dijo Gabriel mirándola detenidamente.- No puedo...

-Ni lo digas. Ya sé lo que viene. Asique, no te molestes en decírmelo.-le detuvo molesta, se puso de pie dejando la guitarra sobre el sillón.- Ya estás libre de mi. Haz lo que quieras. Como si fueras el último.

-¡Eh!-se quejo Gabriel parándose, tomo a Leah de la muñeca.- ¿A qué viene todo eso? No tienes que decirlo con esa forma.

-¿Esperabas que fuera sutil?-le inquirió ladeando la cabeza, observándolo a través de sus gafas.- Bueno, te aviso que no lo soy. Asique, déjalo ir.

-De acuerdo.- asintió él, recogiendo sus cosas para irse al otro lado de la sala.

Leah suspiro frustrada, ya había tenido suficiente con los chicos, iba a tomarse un descanso amoroso. Demasiadas desilusiones, en verdad, no le importaba que James fuera bocón y conociera sus gustos acerca de los chicos. Le sorprendía que fuera  tan perceptivo, y notara que ella moría de amor por un muchacho. Sacó su bloc de dibujos continuando con una estatua de un ángel de la guarda. Alguien entro a la sala gritando y jadeando que no sé entendía nada.

-¿Qué pasa, Mike?-le pregunto la prefecta, Rose Weasley.- ¿Estás bien?

-Esto...el retrato...tiene....otro...-dijo entre respiros el niño de doce años

Los demás presentes se intercambiaron una mirada de asombro y curiosidad, todos, absolutamente todos, salieron afuera para ver qué pasaba con el retrato de la Dama Gorda. Había un guapo hombre con un traje azul marino, un espada envainada y un sombrero de pluma, de la misma época que la mujer gorda estaba retratada. El rostro de un hombre de cuarenta años, guapo y caballeros, sujetaba la mano de la Dama Gorda mientras le recitaba poesías.

-Oye, ¿Quién te hizo esto?-le pregunto Rose.

Leah podía escucharlos desde adentro, sonrió.

-Un momento, niña.-le detuvo la Dama Gorda mientras se reía de los cortejos del hombre.- ¡Oh, Richard! ¡Eres un ángel!

-¡Mi querida!-dijo el personaje masculino besando su mano.

-¿Quién lo hizo?-le pregunto, otra vez, la pelirroja.

-¡Oh, que insistente, señorita!-le contesto Richard.- Fui creado por Leah Duval con la autorización de la directora.

-¡¿Qué?!-gritaron todos.

La gran multitud ingreso atropelladamente hacia el interior, acercándose a la chica que estaba entretenida con su dibujo, e ignoro las miradas de asombro de todos.

-¿Cómo lo has hecho?-le pregunto Rose exaltada.- ¿Por qué nadie me aviso de esto?

-Todos los dibujos viven en alguna parte de nuestras mentes.-dijo Leah trazando líneas en la base de la estatua.- Muchos artistas magos crean maravillosas obras de arte, y muy pocos saben usar la magia en ella. Se han creado diversas formas de revivir la magia en el arte, y esos fueron los más conocidos de todos.

-No me estas respondiendo a mi pregunta.-le inquirió Rose.

-Bueno, tengo la habilidad para hacerlo. Tengo los genes de esos grandes artistas en mi venas, soy una heredera de esa cualidad mágica.-le contesto dejando de dibujar, observándola con seriedad.- Mi familia tiene muchos artistas y muy pocos de nosotros tenemos el don de lo plástico. Yo soy una pintora y dibujante. La directora me pidió que recree nuevos personajes a algunos cuadros del colegio, y lo he hecho. Me faltan algunos.

-¡Increíble!-dijo incrédula Rose.- Voy a hablar con ella.

-Como quieras.-le dijo sin inquietud. Era cierto, McGonagall le había pedido ese labor para renovar el arte de Hogwarts.- ¿Alguna pregunta más?

-¿Puedes borrar una vieja pintura y crear otra nueva en el mismo lienzo?-le pregunto Mike.

-Sí, puedo hacerlo.-le contesto con una sonrisa.

Todos sonrieron, se dispersaron y siguieron con sus actividades. Leah hizo una mueca de satisfacción, continuo dibujando. Gabriel le miraba desde el otro lado, jugando con los acordes de su guitarra, ella se volteo tras verlo de reojo, y se cruzaron sus miradas. James Sirius saltó al sillón haciendo que ella regresara sus ojos avellanas hacia él, que tomó un cojín colocándolo contra su pecho, abrazándolo.

-¿Qué tanto mirabas?-le pregunto con una sonrisa cálida, que le dio gracia.

-Estoy coleccionando caras de idiotas y la tuya se suma.-le respondió a secas, cerrando el cuaderno que mágicamente se quedo sellado.

James asintió con la cabeza sin dejar de sonreír, metió su mano en el bolsillo de su pantalón sacando una bolsita de grangeas de colores, tomo un par metiéndoselas en la boca.

-¿Quieres una? Están muy buenas.-le invito con sus ojos verdes como gemas, y su cabello castaño revuelto.

-Ya estamos por cenar, además no aceptaría nada de que venga de Los Merodeadores.-le dijo acomodándose los anteojos en su tabique, el chico se acercó a ella.- ¿Por qué no te quedas dónde estabas?

-Déjame ver tus otros dibujos. Lo que has hecho con el retrato de la Dama Gorda es genial.-le halago, retirándole el bloc de las manos, ella lo dejo. Él intento abrirlo, no funcionaba y estaba lastimándose los dedos.- ¿Esta hechizado? ¡Ábrelo!

-Claro que no.-se negó, le saco bruscamente su cuaderno, poniéndose de pie.- James, ¿sabes, algo?- se detuvo con una mirada pensativa. El chico le miró indicándole que continúe.- Hay una diferencia entre amistad y admiración. Porque, la amistad la tienes toda la vida y sabes que ella no te va a traicionar. La admiración, es cuando le tomas cariños a las cosas y luego, pierdes el interés. Eso es lo que paso con nosotros, tu perdiste el interés en mi, y deje de ser la amiga que esperaba que fuera para ti. Lamento no haber llegado a cumplir las expectativas de una chica divertida y astuta para las bromas y un imán para los problemas.-se detuvo, al ver que el muchacho le observaba con atención, y tenía una ceja arqueada.- En serio, lo lamento.



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