Historia al azar: Noche sin estrellas
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Diario de una bruja » Quinto año- Capitulo 12
Diario de una bruja (ATP)
Por Dak-knee33
Escrita el Miércoles 19 de Agosto de 2020, 19:28
Actualizada el Viernes 18 de Septiembre de 2020, 10:38
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Quinto año- Capitulo 12

En poco tiempo, Leah había formado una gran amistad con las Ravenclaw. Se ponía a estudiar lo suficiente para llegar a las notas promedio y Los Merodeadores seguían tomando de punto. Los ignoraba. James Sirius tenía una manera de platicar con ella en diferentes momentos que no estaba con los demás, cuando nadie estaba cerca o, cuando había pocas personas que los ignoraban.

-No entiendo porque actúas así, y luego, eres un idiota.-le espeto Leah enfadada, apoyada contra la pared gris, James enfrente de ella le miraba sereno.- ¿Me puedes explicar porque? Por favor...

-No lo sé.-le dijo confundido.- Pero, creo que puedes ser mi amiga, y dejaremos de perturbarte.

-No te creo.-le dijo cortante, cruzándose de brazos.- Dices muchas falsedades, ¿No te da vergüenza?

Él suspiro, girando la cabeza hacia otro lado, regreso su mirada verde a los ojos avellana de Leah.

-Tienes razón, me comporto como un idiota, pero soy así. Y nadie puede cambiar mi manera de ser.-le dijo calmado mirándola por un momento.

Por un rato, ella sintió que el muchacho de quince años estaba diciendo la verdad, pero aun así, tenía que seguir simulando que eran compañeros y soportar sus abusos. James se despidió de ella con una sonrisa, perdiéndose al doblar en una esquina. No se dio cuenta que alguien estaba allí escuchando toda la pequeña conversación entre ellos.

-¿Hace cuanto estás ahí, Austin?- le pregunto su hermana descubriendo el escondite de su hermano detrás de una estatua de un caballero medieval.

-Lo siento por espiarlos.-se disculpo su hermano acomodándose sus gafas, se acerco a Leah- Tienes razón, él esta diferente contigo. Confió que pueden ser grandes amigos.

El pequeño Austin era sincero y muchas veces acertaba a sus instintos. Su hermana, recogió su cabello en una coleta alta, suspiro, regresando su mirada al chico.

-No creo que eso. No me fio en lo que haga. Siempre me tomo como un blanco, al igual que sus amigos. ¿En qué puede cambiar todo eso?-le menciono con una mueca insegura. Quería llorar, se contuvo las ganas de echar a correr hacia el baño del primer piso.

-Es una observación, nada más.-le defendió Austin, sonriéndole tímidamente.- Te diré que puedes hacer la diferencia con los Merodeadores.

-¿Y, eso qué significa?

-Tú sabes lo que quiero decir.-le dijo por último, le saludo con la mano marchándose.

¿Hacer la diferencia? ¿Qué tanto le iba a costar ponerse en un pensamiento frío y calculador? Porque esos chicos no pensaban en nada más que hacer bromas y perseguir a chicas, o al revés. Meneo la cabeza incrédula, se acomodo la camisa y la corbata. Sus amigas estaban en su torre descansado, era viernes las clases habían finalizado hace quince minutos. 
Bajo a la planta baja, para ir a almorzar. Entró al Gran Comedor, sentándose junto a Roxanne y Rose, que estaban animadas con un artículo del El Quisquilloso, donde la nueva directora era Luna Lovegood. Se unió a ellas, siendo bien recibidas por las Weasley, estuvieron haciendo comentarios de las celebridades y los resultados de los partidos de Quidditch.

Luego de cenar, Leah estaba sentada  lejos de los demás, abrazada a sus piernas, mirando a James Sirius jugar ajedrez con Edward. Tenía un perfil que le parecía inocente y dulce, lo contrario a lo que siempre se mostraba. Sacó su block de dibujos, poniéndose a trazar líneas y curvas, formando la imagen del chico en su hoja blanca, dándole efectos de escalas de grises y delineando el contorno de la figura con una pluma con tinta negra. Sonrió al ver el resultado de su  retrato, firmo anónimamente. Hace cuatro años, había perdido una carpeta de dibujos asombrosos, donde demostraba su gran talento artístico. Desde ese momento, decidió marcar mágicamente su block de dibujos por si volvía a ocurrir eso, pero había tomado la precaución de tenerlo siempre con ella, porque uno no sabe cuando vendrán las ideas para dibujar.

-¿Por qué estás aquí sola? ¿Te sientes bien?-le pregunto Roxanne con sus rizos cayendo a los lados, haciendo que su rostro sea más redondo. Leah guardo su carpeta en su mochila, esperaba que Roxanne no se diera cuenta. Sin embargo, la Weasley- Johnson, le sonreía descubriéndola.- No diré nada. Ya has estado dibujándome hace dos años, y te vuelvo a decir que deberías seguir con el arte.

- ¿Sabes, qué, Rox? Estoy cansada de disimular que nada ni nadie me afecta emocionalmente. Pero, cuando estoy sola siento un gran vacío, y quiero terminar con él, ¿Me entiendes?-le empezó a decir, la chica morena se sentó a su lado poniendo las piernas contra su pecho.

-No pienses en eso, no es bueno-le dijo preocupada del estado anímico de su mejor amiga.- Sabes que puedes contar conmigo en esos momentos. No hagas nada que pueda lastimarte.

-Ya estoy rota desde que llegue a Hogwarts, pensé que ser una bruja sería un honor, pero me cuesta mantenerme firme y serena.-le confeso, una lágrima bajo de su ojo izquierdo, la borro con su mano rápidamente. Roxanne le sonrió, abrazándola.

-No, niña tonta. No pienses tan negativamente, mira el mundo con una luz positiva, mira el sol fuerte y brillante, y recuerda que después de la tormenta sale un arco iris.

Las chicas charlaron un rato antes de irse a dormir, Leah lloro en silencio pensando en la plática con James, ¿Cómo podía cambiar y ser admirada por los demás?



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