Historia al azar: Volviendo a empezar
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Next to me » 07. Inspirando a un soñador
Next to me (R13)
Por Dak-knee33
Escrita el Lunes 17 de Agosto de 2020, 09:57
Actualizada el Miércoles 16 de Septiembre de 2020, 13:51
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07. Inspirando a un soñador

Luego de almorzar, los señores Weasley nos dieron nuestro espacio para pasar el rato entre juegos de mesa y charlas de interés. Aún estábamos en la cocina, decidí enseñarle a George a jugar al 21 parecía interesado por la expresión centrada que tenía, incluso sus cejas rojas estaban fruncidas mientras le hablaba y alguna parte de su cerebro pensaba las jugadas. Era divertido como mi amigo daba diferentes muecas para tirar sus cartas, aproveché a tomar una foto de él. Siempre tenía una cámara de fotos en mi bolso extensible.

-¡Eu, no hagas eso!- se quejó el muchacho.

-Voy a coleccionar fotos cuando reacciones a cosas nuevas.

-No es gracioso...

-Tampoco, estás resolviendo una ecuación con las cartas- me burle, ganándome la mirada de incredulidad de George se reflejaron que estaba harto de jugar.

-Muéstrame la foto.

-No, seguro vas a tirarla o prenderla fuego-le mencioné, recordando que un par de mis fotos terminaron en esa situación en las manos peligrosas de Fred.

George se levantó decidido, avanzó unos pasos hacia mí. Corrí la silla haca atrás, sacando mi varita y tiré un hechizo a sus pies por unos minutos estarían anclados al suelo como un bote pesquero. Tenía la oportunidad de huir.

El sol picaba a las tres de la tarde, el calor era sofocante a estas horas. Salí de la Madriguera, corriendo hacia las vallas del jardín, cuales salte siguiendo mi escapada.  Me metí por un sendero de tierra que daba a un pequeño bosque y tenía un arroyo, solíamos venir a este lugar para descansar, y también, sentirnos conectados al pequeño bosque. Me adentré al lugar, las ramas acariciaban mis brazos desnudos bruscamente mientras corría, tratando de recordar el camino del arroyo sin tropezarme con madrigueras de roedores.

-¡Greta...!

-Auch...- me queje, cuando  tropecé con la raíz de un árbol.

-¡...Radford!

No respondí. Seguí caminando hacia el arroyo, en mi camino me encontré un gran tronco caído, crucé por encima de este. La tierra estaba húmeda, algunas hojas secas decoraban el territorio, y los hierbajos de algunas plantas florecidas sobresalían del camino. Las aves cantaban en sus nidos desde las ramas de los enormes y viejos árboles a unos cien metros de la Madriguera. Escuché unas pisadas cerca de mí, me detuve para percibir esos pasos. Y, entonces, George saltó de la derecha de dónde me encontraba, sujetándome de la cintura evitando que escapará de nuevo.

- ¡Bájame, menso!

-¡Claro que no, Greta!- murmuró, resistiendo a mis golpes en su estomago- Fred, ¿qué dices de jugar con lodo?

Se generó un silencio que ambos escuchábamos, era la ausencia del otro gemelo. Nadie podía responderle. George me dejó en el suelo derrotado por la situación, intenté abrazarlo pero alzó las manos rechazando mi gesto. Él era sensible, no soportaba algunas situaciones aunque luchaba para ser más tolerante. Esta vez, estaba desarmando de opciones que no podía ver.

- George...

Me quedé viendo al chico pelirrojo, que se giró sobre sus pasos y se encaminó a la casa, vencido y triste. Pasé mis manos por mi cabello rubio, dándome cuenta que sería difícil que George tomará esa energía que lo caracterizaba. Era una persona. Tenía un corazón destrozado. Su hermano falleció hace tres semanas, la familia hizo un entierro luego de dos días entre papeles y modos de despedirlo. Cada miembro de la familia, decidió hacer una fiesta para los allegados a Fred. Volví a la Madriguera, siguiendo el camino.

*

**

***

 Tras haber jugado y hablado con él desde el episodio en el pequeño bosque no logré cautivarlo con mis chistes, o mis consejos. Luna Lovegood tenía razón, no todos atravesamos la pérdida de alguien de la misma forma. Mi mejor amigo estaba devastado, necesitaba su espacio en estos momentos. Entendí que no era fácil llamar a su gemelo en ocasiones que creía que este debía participar. Además, estaba acostumbrado a estar con él todo el tiempo.

Estaba viendo la foto que saqué en esta tarde, jugando al 21 y la expresión centrada de George era dulce. Sonreí con lástima. Coloque la foto en mí tablero con otras tomas importantes y unas pequeñas notas positivas. Me senté sobre la cama, recordando lo que compartimos en el día. Al menos, logré distraerlo por unas horas, y podía ayudarlo a superarlo. 

-Greta-llamó mi padre desde el otro lado de la habitación.

-Voy.

Me reincorporé, abrí la puerta. Mi padre tenía su barba incipiente de un tono castaño casi rubio, su expresión estaba muy seria y eso no era bueno viniendo de su lado. Siempre fue comprensivo y trataba de ayudar a todos. Dejé que pasará, entró y se apoyó contra el librero. Volví a mi lugar, notando la tensión negativa que desprendía de él, algo no le gustaba. Suspiré.

-¿Cuándo ibas a decirme que vino Takumi?

-Papá...

-Lo ocultaste. Tu madre acaba de decir que recibió una lechuza a tu nombre relacionada con el departamento de seguridad mágica-me interrumpió molesto, se cruzó de brazos sin dejar de mirarme con autoridad-. Te conozco, que sé que pronto firmarás el contrato y no quiero que estés en las calles del país buscando a tipos peligrosos.

-No he tomado ninguna decisión-le murmuré sonrojada, su tono de voz era fuerte que no se enteraba que el viejo solitario de la casa de enfrente podía oírlo.

-Pero, lo harás-aseguró de sus expectativas. Me hundí de hombros, generando más indignación en él.

Mi padre bajó sus brazos, se sentó delante de mí observándome con determinación, buscando las siguientes palabras para mostrarme que el mundo era toda una mina de delitos y personas crueles, guerras y desapariciones, criaturas mágicas salvajes como los centauros, licantropos o vampiros. Sabía que esas cosas eran posibles de cruzarlas en mis días de profesionalismo, tuve que esforzarme mucho para ser la mejor de casi todas las clases de la academia. Sam se levantó sin hallar esas buenas palabras de padre a su única hija mujer.  No tenía buena relación con mi madre, sin embargo había tomado todo el cariño y respeto por él, Sam Radford. 

-Ya está lista la cena-dijo él, reincorporándose- Probemos esa tarta de pollo y setas de tu madre.

-Adivino...-dije, también poniéndome de pie-. Sigue sacando recetas del libro de la tía.

-Así es. Estaremos todo el año comiendo cosas naturales y raras.

-¡Por todos los magos!-me quejé, salimos del dormitorio- Prefiero la comida de la señora Weasley.

-Si, esa bruja tiene un libro de recetas podemos reemplazarlo, y tu madre hará cosas más ricas-propuso un plan.

-Me gusta como piensas, le escribiré.

-Solo, bromeaba...

-Yo no.




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