Historia al azar: Hacia Un Futuro Incierto
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Next to me » 21. Delicado
Next to me (R13)
Por Dak-knee33
Escrita el Lunes 17 de Agosto de 2020, 09:57
Actualizada el Domingo 25 de Octubre de 2020, 20:01
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21. Delicado


Me encontré a George Weasley esperando en el porche de mi casa, estaba leyendo un libro de herbología. No quería lidiar con sus berrinches, ni sus malos comentarios porque no iba a contenerme  de darle un puñetazo. No estaba bien, mis sentidos estaban tan atormentados que podría romper toda la casa en minutos. Me acerqué a George, quedándome parada delante de él y me crucé de brazos. Noté una pequeña sonrisa de burla en el chico pelirrojo, le quité el libro y lo cerré de golpe. Los ojos de George me observaron en silencio, fijándose que mi rostro afligido y rojo de desconsuelo no estaba para tolerar más estupideces. Retrocedí,  saqué las llaves y entré a la casa, permitiendo que mi amigo pasará detrás de mí. La puerta de entrada se cerró, oí los pasos del chico seguirme a la cocina. Agité la varita mágica para que las luces se encendieran, me  senté sobre el mesón con un aspecto desganado de todo a mi alrededor.

-¿Estás bien?-preguntó George, recargándose sobre la pared delante de mí-. Te vi en el hospital, pero te fuiste como una snitch.

-No...Me siento mal.

-Está bien-dijo él, esperaba que soltará lo que, seguramente, me hiciera sentir bien. Pero, no cambiaría nada. Hablar con George no iba a curar el cáncer de páncreas de mi madre.

-No sé qué decir-dije, limpiando una lágrima que resbalaba por mi mejilla sonrojada del miedo-. Cuando hago algo bien, otra cosa sale mal.

-¿Qué paso, Greta? Me estás preocupando.

Quería decirle todo, quería romper todo a mi paso. Bajé de la mesada, caminando hacia el pequeño bar que mi padre tenía con sus mejores licores y bebidas blancas. Tomé la primera botella que cruce con la mirada, di un largo trago y tragué el líquido ámbar. Tosí, porque no acostumbraba al sabor del licor de caña de azúcar, uno de los más fuertes. George se acercó, viéndome sin hacer preguntas y sentí su mano sobre mi hombro. Apreté la mano sobre el cuello de la botella, bajándola de mis labios y la dejé a un lado. Me giré, levantando mi cabeza y encontrándome con los azules y eléctricos ojos de George Weasley. Esto era sufrir por alguien que no volveremos a ver, nunca más. Esto era ser el "adiós", una despedida y la última. Sin dudar, abracé a George con fuerza, sintiendo su corazón latir y su cuerpo tensarse por mi gesto inesperado.

-Mi madre tiene cáncer.

-¿Qué cosa?

-Un tumor en el páncreas-le aclaré, George no conocía de muchas enfermedades no mágicas y esta era una de muchas dificultades médicas-. Hoy, me enteré que no es seguro que viva más años.

-¡Eso es una gran mierda, Greta!

Me reí entre llantos. Me separé de mi amigo, recuperando la botella y di nuevos sorbos más calmados que el principio de beber. Me encaminé al salón, George me siguió y nos sentamos en el sillón. Le ofrecí que tomará un poco, negó con la cabeza. Olvidaba que era sensible al consumo de alcohol, en dos segundos se ponía ebrio. Sonreí de lado, me acurruqué en mi lugar y seguí bebiendo. George no sabía qué hacer, sentía su mirada insegura sobre mí como decidiendo que hacer para no alterarme o lastimarme. 

-¿Cómo estás, tú?-le pregunté, no todo tenía que girar sobre mí.

-Un poco mejor. Encontré algunas cosas de Fred y llegaron algunos recuerdos, buenos...Y, creo que no estaría contento con las decisiones que estoy planeando.

-¿Cuáles?

-Dejar el negocio, tal vez.

-¡No, claro que no!-le dije, girándome hacia él y sin darme cuenta, George estaba muy cerca. 

-Otra cosa que debo hacer.

Sin poder decirle que se detuviera. Me besó.

Sentí sus labios sobre los míos, entre unos dulces y agrios besos que me volvieron más confundida, estaba destruyéndome. No quería llevarme a George a mi infierno, era mejor que fuéramos amigos. Me alejé de él, pero aferró mi muñeca para regresarme al lugar dónde estábamos sentados.

-Greta, por favor.

-No, déjalo-le dije, incómoda que nos besáramos y pensar que esperaba este mismo beso con Fred ¿Qué pasaba si su gemelo me hubiera rechazado así?- Es tarde, ¿sí? Mi padre llegará en cualquier momento.

-Solo, quiero tu respuesta y sabes a qué me refiero.

-No lo sé, George. Estoy lidiando con muchos problemas, últimamente.

-¿Estar juntos es un problema?

-¡Por todos los magos!-resoplé, desaparecí la botella con un conjuro no verbal. Y, miré a George que estaba algo ofendido- Estoy...lidiando con el nuevo puesto de trabajo y no quiero perder a mi madre.

-¿Aceptaste? ¿Por qué no me dijiste?

Arquee una ceja. Estos aspectos de celos y reprobación de George lo odiaba, no tenía humor para andar explicándole  todo lo que hacía. Quité unos mechones de pelo de mi rostro, me acerqué a George estudiando sus rasgos, donde esa pequeña cicatriz en su ceja lo diferenciaba de Fred. Toqué esa zona, acariciándolo por unos segundos y me alejé.

-Deberías irte-le dije.

-Sí es por tu padre, puedo enfrentarlo.

-No, George. Estoy cansada, realmente.

-Bueno, pensaba que me contarías de tu empleo y prefieres irte a dormir.

-¿Puedes calmarte, puta madre?

George arqueo las cejas, se levantó del sillón y sacando su varita mágica, mirándome con desilusión. Me reincorporé, le hice un gesto de despedida. El chico desapareció. Si las cosas eran difíciles ahora, estando George declarándose; era una mierda.




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