Historia al azar: Memorias de un abuelo
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Next to me » 20. San Mungo
Next to me (R13)
Por Dak-knee33
Escrita el Lunes 17 de Agosto de 2020, 09:57
Actualizada el Viernes 23 de Octubre de 2020, 14:19
[ Más información ]

20. San Mungo

Al llegar a ese establecimiento de no magos, entre dos abandonadas tiendas, me dirigí a la sala de recepción donde la decoración estaba llena de plantas y un mostrador con una única persona. Estaba nerviosa, sin querer oír lo que realmente pasaba con mis padres y pensar en miles de posibilidades, me ponía ansiosa. Esperé a ser recibida por la mujer de cuarenta años, de aspecto agobiado y atendía varios teléfonos, a su vez; atendía, anotaba y colgaba. Veía sus movimientos, creo que estaba por darme un ataque de nervios. Mordí mis uñas azules, cuando la recepcionista me vio, sonrió casi desinteresada.

-Estoy buscando a Fátima y Samir Radford- le dije rápidamente. Ella asintió, busco por unos libros.

- Fátima Radford entro a cirugía hace media hora.

-¿Qué? ¿Por qué motivo? 

-Un nuevo tumor en el páncreas...lo siento.

Abrí los ojos, estaba desinformada del cáncer de mí madre.  Me quedé quieta, sentí unas lágrimas. Me alejé del mostrador, sintiendo que todo giraba, no quería perder a otra persona importante en mí vida. Ya no me importaba las discusiones, porque ella tenía una verdadera razón. Camine por el pasillo principal, buscando el sector del quirófano. Veía todo borroso debido a la cantidad de lágrimas que soltaba, tropecé con alguien en el camino. Levanté mi vista, era George Weasley con su mirada sorprendida.

-¿Que haces aquí?- pregunto él.

-Yo...Tengo que irme- le respondí, no tenía palabras para explicarle lo que realmente pasaba con mí familia.

-Greta.

-No puedo.

Me alejé rápido, comenzando a seguir las señales y quitando el llanto. No podía creer que mis padres me ocultaran algo tan importante. Seguro que Sam intentó decirme hace tiempo, aunque mi madre...bueno era ella. Llegué al sector, dónde vi a dos personas preocupadas y sentadas esperando una noticia de sus parientes. Ahí estaba mi padre con su traje del trabajo y su rostro sudado, estaba muy nervioso. Me acerque a él, colocando mí mano sobre su hombro y al levantar su cabeza, sintió alivio que estuviera a su lado.

-¿Por qué no dijiste nada?

- Lo lamento mucho, tu madre no quería que perdieras tus estudios ni quería que te distraigas de tus metas.

-Tan ella.

-Sí, mantuve mí palabra. Era lo único que podía hacer por ella, en verdad. Hemos pagado muchos tratamientos, siempre aparecía algo más.

-¿Hay posibilidades que ella viva?

Mí padre me miró apenado, no tenía la respuesta y eso dependía de los años, de cómo el cuerpo de Fátima resistiera, dañado por los fármacos. No somos inmortales, no somos poderosos, no decidimos qué hacer con el destino. Somos humanos, a veces destruimos y otras veces nos fortalecemos. Quería que mí padre me contara todo, algún día. Me senté a su lado, apoyando mí cabeza sobre su hombro. Había sido un largo día. Ya eran las nueve y media, moría de hambre y sueño. Pero, quería estar aquí, porque tenía el derecho de saberlo, era adulta para llevar las importantes  noticias y también, era su hija. No podía enojarme por esto, pero me sentía desplazada. En ese momento, apareció un medimago con todo el uniforme de cirugía, llamó a mi padre, que se levantó acercándose al hombre alto y delgado. Igualmente, me uní a ellos.

-Señor Radford.

-¿Va a estar bien?-preguntó mi padre.

-No estoy seguro, hemos quitado unas partes más complejas de la zona pero, el problema que no podemos deshacernos de todo, es un gran riesgo.

Hubo una pausa, el clima era horrible y lleno de tensión, podía oír mi corazón latir como una bomba. Seguramente, mi mamá no estaría presente por mucho tiempo. Sufrir no es una opción. Fátima no era una mala mujer, podía ser exigente porque creía en lo bueno y que las personas tenían un único talento.

-Disculpen-dijo el medimago-. Estamos haciendo todo lo posible.

-Está bien, doctor Seumman.

El medimago se retiró. La información sirvió para calmarme un poco, aun así sentía que mi mundo empeoraba a cada segundo que pasaba, era un desastre. Las nuevas lágrimas recorrieron mi rostro, los brazos de mi padre me apretujaron contra su fornido cuerpo y acaricio mi cabello rubio. El olor a jazmines de su ropa, me recordaba que mi madre y yo éramos parecidas respecto a los gustos. Los jazmines eran nuestras flores favoritas. 

-Regresa a casa, Greta-pidió mi papá- Hablaremos luego.

-Es que, tengo tantas preguntas ahora...

-Lo sé, querida. Pero, no puedo responderte por el momento.

-Está bien, entonces te espero en casa.

-Nos vemos.

Pegué media vuelta, alejándome del quirófano evitando no querer pensar en las consecuencias de la enfermedad crónica. Recorrí los pasillos del hospital San Mungo, viendo a la gente y profesionales pasar por mi lado. Creí que las cosas estaba mejorando, pero no era así...




« 19. Secreto Comenta este capítulo | Ir arriba 21. Delicado »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.