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Next to me » 19. Secreto
Next to me (R13)
Por Dak-knee33
Escrita el Lunes 17 de Agosto de 2020, 09:57
Actualizada el Domingo 25 de Octubre de 2020, 20:01
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19. Secreto


Salvador Diurk, aquel hombre de veintiocho años, tan fornido como un luchador y la mirada fría que arrojaba a todos sus compañeros, dudaba que fuera divertido trabajar a su lado. No soportaba su altanería. Su carácter era fuerte y gruñón, nada le caía bien porque una chica del café terminó llorando cuando la llamo "inepta", solo le dejó un sándwich de atún y tomate, pero a él no le gustaba el atún. Los siguientes días, a su lado me daría una jaqueca, o podría cortarle la lengua con una tijera.

 El atardecer había pasado con temperaturas bajas, sentía el viento susurrar por las ventanas tapeadas de la oficina y eché un vistazo a los peatones circular desconociendo el edificio con un velo engañoso a sus cotidianas y simples vidas. Me arrellané en mi asiento, jugando a girar mientras esperaba que tuviera alguna tarea que hacer, porque mi compañero no pensaba pedir una opinión o trabajar juntos. Claro que no quería otro auror trabajando a su lado. Capaz que perdió a otros, quienes tomó cariño.

-¿Me quedó, o me voy?-le dije aburrida, me detuve y me acomodé mejor en la silla giratoria.

-No hables, estoy ocupado.

-Entonces, me voy-sentencié, me reincorporé tomando mi bolso y mi sombrero vintage verde ocre-. Nos vemos luego.

-Espera un momento, tu horario no termino.

-Cierto, solo quedan cinco minutos-comenté- ¿Crees que Takumi esté interesado en nuestro trabajo en "equipo"? 

-¿Eso es una amenaza? Sabes que no me importa que diga ese chino.

-Estupendo, entonces, pasaré mis últimos cinco minutos deleitando a nuestro jefe con nuestro caso.

Sin más que decir, salí de la oficina y me dirigí directamente al despacho del subjefe, al otro lado del piso. Pasé por los cubículos, escuchando los tipeos de las viejas máquinas de escribir y los aviones de papel volando a unos metros de altura sobre el resto. Llegué al pasillo, pensando que decirle a Takumi y no tuve mucho tiempo para idear una queja. Presencié a Salvador detrás de mí, jaló de mi brazo arrastrándome por el salón hacia la sala de descanso, donde dos oficinistas estaban conversando. Mi compañero les ordenó que fueran a otro lugar, estos obedecieron y se fueron ¡Cuánta fuerza tenía sus palabras!

-Escucha, Radford, no tienes ventajas de seguir un caso. No está en tus tareas, ¿entiendes?

-No comprendo, la verdad que no.

-Aceptaste ser una caza recompensas, no un auror.  Tú, perseguirás y capturarás a los prófugos del ministerio, luego recibirás una cantidad de dinero por quién sea tu delincuente. 

Apreté los puños, desvié la mirada sintiéndome impotente que las cosas no estuvieran comenzando bien. Aparté a Salvador de mi lado, dirigiéndome a la  salida de la sala de descanso. Me detuve en el umbral, mirando al chico de cabello castaño y ondulado, semi largo. Negué con la cabeza.

-Inepto-usé las mismas frías palabras que dijo a esa chica.



Llegué a casa, sudando. Aún había viento, posiblemente, lloviera en nada. Y, la casa estaba silenciosa. Mis padres debían estar aquí, preparando la cena porque eran casi las ocho. Siempre cenábamos temprano, veíamos las noticias para ponernos al día y luego, elegíamos una película. Mamá era la primera en irse a la cama, seguidamente Sam  y yo terminábamos de ordenar la cocina, mientras hablábamos de trivialidades o él tuviera que decirme algo interesante sobre su caso actual. Prácticamente, era mi vida más cotidiana. 

Dejé mi bolso sobre el mueble del salón, donde me resultó raro que las dos tazas de té estuvieran allí, todavía calientes. No deberían estar lejos, tal vez...No quería pensar en lo peor. Saqué mi varita mágica, comenzando a moverme despacio y en silencio, recorriendo las habitaciones sin hallar nada, ni destrozos o violencia. Volví a la planta principal, estudiando nuevamente. Usé un hechizo de revelación, pero no ocurrió nada. Aparentemente, todo estaba en orden. Fui a la cocina para tomar una botella de jugo, cuando la puerta de la nevera tenía un cartel con letras toscas y feas de mi padre; "Estamos en el hospital"

¿Hospital?Había algo que ellos me ocultaban hace unos años. Especialmente, mi madre que no se hablaba de casi nada con nadie, solo conversaba con mi padre. La reuniones familiares, ella usaba su hostilidad para esconder el dolor. Algo le pasaba. Temía por ella, nunca tuvimos una buena relación, ¿está enferma hace años, y nadie decidió contarme?




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