Historia al azar: solo se me ocurre amarte
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Next to me » 14. Siempre cree
Next to me (R13)
Por Dak-knee33
Escrita el Lunes 17 de Agosto de 2020, 09:57
Actualizada el Martes 22 de Septiembre de 2020, 16:34
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14. Siempre cree

A la mañana siguiente, me desperté en la habitación de George, quedándome completamente dormida junto a él, sintiendo su calor. Estaba algo incómoda que fuera la primera vez que dormía con un chico a mi lado. Él no estaba, miré la hora y eran cerca de las nueve de la mañana, mis padres estarían preocupados. Me calcé mis botas, recogí mi bolso del suelo. Salí del dormitorio, anduve por el pasillo del segundo piso, cuando me crucé con Ginny Weasley, de diecisiete años. Me sonrojé fuerte, ella sonrió con picardía y me guiño.

-¿Cómo dormiste?-pregunto con intención de obtener información. No iba a exponer a mi amigo por su decisión de ahogar su dolor con alcohol.

-Se suponía que sería un momento, pero me dormí.

-Claro, si tu lo llamas dormir.

-Ginny-le llamé la atención. La chica pelirroja se rió.

-Mi hermano necesita a sus amigos, ¿sabes? Ha estado bastante solitario con todos.

-¿Dónde está ahora?

Ginny  sonrió, nuevamente. Comenzó a caminar, me acerqué a ella y bajamos juntas a la cocina. Allí, no había nadie. La luz del día entraba a la perfección por la habitación. Me senté a la mesa, con la  cabeza hecha un nudo de pensamientos que quería detener ¿Tal vez, George estaba igual de atormentado como yo? Mientras intentaba ignorarlo, seguir adelante y mi amigo dejaba entrar una oscuridad peligrosa  a su buena vida. La chica me señalo la puerta trasera, en ese momento, el muchacho entró con una canasta llena de huevos de gallinas. Me sonrojé, la remera blanca estaba llena de tierra y se notaban sus fuertes  brazos,  no tan exagerado como algunos chicos que he conocido.

-Al fin, despiertas-dijo él, pasando a la cocina y dejó la canasta en la mesada.

-Estaba muy cansada.

-Claro, te has divertido con Jordan toda la noche.

-No es lo mismo-repliqué, ya que esa salida me pareció incómoda, silenciosa y vacía de personas-. Jordan no dijo nada nuevo, solo  bebimos unas...

-¡Basta, Greta!

-¡Lo lamento!-le solté molesta que se desahogará conmigo- Él pudo invitarte, igual. Es tu mejor amigo, se conocen antes que yo me uniera a su grupo.

Sentí la mirada gélida de George, no iba a retractarme porque el chico nunca dejó de desconfiar  de mí. Fred buscaba todo el tiempo estar a mi lado, se sentía cómodo teniendo una confianza sincera con una mujer, que no fuera su hermana y su madre. Fue el único que me vio  diferente. Me levanté, rápidamente. Sostuve la mirada fastidiada de George, apreté mi bolso contra mi pecho y no me fije que Ginny estaba siendo testigo de esta discusión. Camine hacia la salida, odiando que el chico pelirrojo estuviera a la defensiva conmigo ¿Qué hice mal con él?

-Greta, espera-pidió el chico, sintiéndose culpable.

Salí.

 Me alejé de la Madriguera a pasos rápidos, presentí que mi amigo me seguía llamándome pero, no quería continuar con sus maltratos psicológicos. No detuve mis lágrimas, intentaba ser  mejor persona y salvar vidas, ayudar a la gente. Porque, creía en las razones de los humanos. Creía en mis amigos, y en mi familia. Estaba siendo noble con todos ellos, buscando un lugar donde encajar. George logró alcanzarme, tirando de mi brazo y me golpee contra su cuerpo. Al verme, que lloraba por su culpa y su hostilidad, se quedó sonrojado de pena. Confiaba que algún día, él pudiera darme una oportunidad, siempre lo ayude y estuve a su lado, cuando Fred no estaba. No fue Jordan, ni sus amigas. Era yo, siempre.

-No sé porqué sigo teniendo esperanzas contigo.

-Ey, no llores más-dijo con nervios. Tocó mi mejilla, borrando las continuas lágrimas.

-Tengo que irme a casa-le dije sollozando, aparté su mano-. Ya pasé mucho tiempo fuera.

Seguí caminando unos metros, colándome entre las malezas de las siembras de  maíz y desaparecí con el hechizo.

*

**

Entré a la cocina, moría de hambre. Ya había dejado de llorar. Encontré a mi madre revisando la estufa con precisión, y una llave inglesa en su mano. Eso era extraño ¿Desde cuándo mi madre se ocupaba de las reparaciones? Fui al refrigerio, tomando la botella de leche y luego, unos cereales de la alacena. Me senté a la mesa, en silencio.

-¿Dónde estabas, Greta?-preguntó la mujer, sin dejar de trabajar-. Tu padre ha estado buscándote. Deberías llamarlo a la oficina y explicarle tu ausencia anoche.

-Me quedé con unos amigos, nomás.

-Habla con tu padre.

Estaba restándome del problema. Su tono de voz era desinteresado, ni siquiera me miró ni gruñó por mi atrevimiento. Aún seguía enojada conmigo, eso no justificaba que podría preocuparse por mí como una buena madre. Comí mis cereales sin nada más que decir. En el momento, que una lechuza entraba volando por la ventana y aterrizó sobre el respaldo de una silla. Me reincorporé, masticando mi comida y saqué el pergamino.

"Señorita Radford, aún no hemos recibido una respuesta a nuestra petición. Responda su decisión dentro de las 72 horas"

Era del Departamento de Seguridad Mágica. Había pasado una semana desde la visita de Takumi, volví a mi lugar. ¿Qué tenía para perder? La minoría de las personas que conozco se molestaron en preguntarme como me encontraba, me sentía desplazada y quería aferrarme a las personas que me restaban. Iba a tomar ese empleo, capaz que las cosas fueran mejor así; perseguir prófugos y mantener la victoria intacta de otros actos incorrectos.




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