Historia al azar: Entre Leones y Serpientes
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Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo » Crimen y castigo
Historia terminada Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo (R15)
Por Rowena
Escrita el Jueves 30 de Julio de 2020, 13:31
Actualizada el Sábado 6 de Marzo de 2021, 01:48
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Crimen y castigo

Capítulos
  1. Nace un sentimiento
  2. Valentía Líquida
  3. Un Beso Robado
  4. Encuentro Incómodo
  5. ¿Sirius?
  6. Un Héroe Inesperado
  7. Admítelo, Lunático
  8. Motivos para celebrar (parte 1)
  9. Motivos para celebrar (parte 2)
  10. Por debajo de la mesa
  11. Orgullo y Prejuicio
  12. Paranoias de un lobo celoso
  13. El Veneno de la Serpiente
  14. Los celos no son buenos consejeros
  15. El temor de perderlo
  16. La razón detrás del odio
  17. La solución está en tus manos
  18. Amistad a prueba de chicas
  19. Alcanzando las estrellas
  20. La dama de rojo
  21. Reencuentro en la casa de los gritos
  22. La Poción Implantadora
  23. Disimulo
  24. Los Lykógenos
  25. Insidia
  26. Ardientes provocaciones
  27. Ayuda inesperada
  28. Aunque no me puedas ver
  29. El último beso
  30. Abrazos que curan
  31. Dicen por ahí...
  32. Una propuesta indecorosa (Parte 1)
  33. Entre la espada y la pared
  34. Una propuesta indecorosa (Parte 2)
  35. Decepcionado
  36. Ángeles sin alas
  37. Llegando al límite
  38. Crimen y castigo
  39. Sanando las heridas
  40. Veredicto final
  41. Decisiones en puerta
  42. Nota de autor final

37. CRIMEN Y CASTIGO

¡Bombarda máxima!- la puerta se derribó haciendo un gran estruendo y una cortina de polvo se levantó.

Se apresuraron a entrar y se horrorizaron al ver la escena. Ella gritaba, lloraba y suplicaba, en tanto él estaba a punto de...

- ¡¡SUÉLTALA BASTARDO!!- gritó furiosamente Remus y con un movimiento de varita apartó a Malfoy de Hermione, haciendo que éste cayera al suelo. Acto seguido, se abalanzó sobre él.

Harry corrió a auxiliar a Hermione, quien temblaba y sollozaba incontrolablemente. Estaba despeinada, con el maquillaje corrido y la parte superior de su vestido desgarrada, con los brazos trataba de cubrirse el busto desnudo. Harry se quitó la túnica para cubrir a su amiga y la apartó de ahí. Vio cómo Remus golpeaba a Malfoy y no hizo nada para detenerlo.

- ¡Te voy a matar!- gritaba Remus frenéticamente.

- Vamos, te sacaré de aquí- le dijo Harry a la chica y comenzó a guiarla hacia la salida. Pero en ese instante...

- ¡¿QUÉ DEMONIOS SUCEDE AQUÍ?!- Severus Snape acababa de irrumpir en el lugar- ¡LUPIN! ¿TE HAS VUELTO LOCO?

Se aproximó a él y lo jaló de la túnica con la intención de apartarlo de Malfoy pero recibió como respuesta un puñetazo en la cara.

- ¡NO TE METAS!- le ordenó el licántropo.

- ¡¡DETÉNGANSE TODOS!!- esta vez fue la voz de Albus Dumbledore la que se impuso sobre todo el escándalo. Él, junto con Ron y la profesora McGonagall acababan de llegar a la escena para encontrarse a un rubio semi desnudo con la nariz, el labio y la ceja sangrando, a un Snape furioso por el golpe que acababa de recibir, a un Lupin completamente fuera de sí y a una Hermione aterrada.

- ¡¿Pero qué es lo que ocurre aquí?! ¡¿Qué es este lugar?!- preguntó escandalizada McGonagall.

Snape iba a echarle una maldición a Remus, pero justo a tiempo Dumbledore lo desarmó.

- ¡Está agrediendo a un alumno de mi casa!- reclamó Snape.

- ¡Es suficiente!- exclamó el anciano.

- Profesor Dumbledore- intervino Harry desde su lugar, sosteniendo a Hermione- Malfoy intentó abusar de ella.

- Los quiero a todos en mi oficina en este momento- dijo Dumbledore con un ligero temblor de rabia en la voz. Le era indignante que semejante falta hubiese estado a punto de cometerse en el castillo- señor Malfoy, vístase ya.

- Albus- intervino la profesora McGonagall- no creo que sea lo más conveniente para la señorita Granger. Déjame llevarla a su habitación.

- Está bien, Minerva. Alcánzanos cuando la señorita Granger esté a salvo.

- Vamos, querida...- la profesora cuidadosamente la tomó del brazo. Ella se dejó guiar, aún temblaba y agradeció en silencio que la sacaran de ahí.

Ya era casi media noche, por lo cual los pasillos del castillo estaban completamente desiertos.

 

 

**********

El director permaneció de pie detrás de su escritorio, mirando detenidamente a cada uno de los implicados, que también se hallaban de pie al otro lado.

Harry y Ron aguardaban un poco más apartados, listos para salir en defensa de su amiga en caso de ser necesario. El centro de atención eran Remus y Malfoy (este último descalzo, vestido únicamente con el pantalón y la túnica, y con las muñecas esposadas mediante un hechizo). Snape estaba a su lado.

- Bien...- dijo Dumbledore pausadamente. Su mirada dura hacía juego con el severo tono de su voz- explíquense.

Nadie habló.

-...-

- Esto es indignante- dijo el anciano al ver que nadie se atrevía a romper el silencio- muchas faltas se han cometido en las últimas horas y nadie dice nada. No me obliguen a usar veritaserum...

- Si me permite decirlo, señor director- intervino Snape- creo que el profesor Lupin se excedió con el uso de la fuerza para controlar la situación...

Dumbledore lo hizo callar señalándolo bruscamente con el dedo índice.

- Un alumno de tu casa estuvo a punto de cometer una falta muy grave, Severus.

-...- Snape bajó la cabeza y no dijo nada. Sólo se limitó a lanzarle una mirada asesina a Malfoy. Seguramente esto le traería consecuencias a él también por ser el jefe de Slytherin.

- Explíquese, Malfoy- le ordenó.

Malfoy sabía que estaba en graves problemas. Pero no estaba dispuesto a hundirse solo.

- Tal vez Lupin pueda explicarlo mejor que yo.

Las expectantes miradas de todos los presentes estaban ahora sobre él, quien supo que era el momento de hablar con la verdad. Respiró hondo y serenamente dijo:

- Albus... si yo hubiera acudido a ti desde un principio, nada de esto habría ocurrido. Debo confesarte que... tengo un romance con Hermione Granger.

Dumbledore respiró hondo y su enojo se hizo más evidente. Malfoy sonrió maliciosamente al verlo. Snape también esbozó una maliciosa sonrisa al saber que su odiado colega estaría en aprietos.

En ese momento entró la profesora McGonagall al despacho y fue a pararse a un lado del director.

- La señorita Granger está bien, dentro de lo que cabe- le informó en un susurro- la llevé a un lugar seguro donde nadie la molestará y un elfo doméstico se encargará de atenderla.

Dicho esto volteó a ver a Remus, quien siguió hablando:

- ...Tengo con romance con ella... y fue poco antes de que eso sucediera que perdí mi amuleto... hace un par de días llegó Malfoy a decirme que él lo tenía. Desde un inicio supo que era mío y aún así se lo quedó. A cambio de devolvérmelo dijo que quería acostarse con Hermione... por supuesto que yo no accedí y admito que lo agredí en mi oficina... después de eso, él comenzó a chantajear a Hermione...

- Yo no la obligué a aceptar el trato- interrumpió Malfoy.

- ¡Pero no tenías que usar el conjuro Warantum!- exclamó Ron desde atrás. Malfoy lo ignoró y continuó hablando:

- Si este cobarde- señaló con la mirada a Remus- hubiera tenido el valor de confesarle todo sobre su amorío con Granger, profesor, nada de esto habría ocurrido.

- Es cierto que el profesor Lupin ha cometido varias faltas y créame, señor Malfoy, que recibirá una sanción por ello- aseveró Dumbledore. El licántropo sintió una ráfaga de temor al escuchar las palabras del anciano- sin embargo, eso no le daba derecho a usted para abusar de la situación. Las faltas que ha cometido también son muy graves: al no devolver ese amuleto, usted puso en gran peligro la vida del profesor Lupin. ¿Sabía que si él hubiera muerto, a usted se le pudo haber acusado por ello? Además usted ha cometido chantaje y una tentativa de violación. ¿Está consciente, señor Malfoy, de que podría ir a Azkabán?

- ¡Sucio hombre lobo!- gritó Malfoy con profundo odio.

- Cállate, Malfoy- le ordenó Snape- no compliques más las cosas.

- ¿Dónde tienes mi amuleto, maldito infeliz?- dijo Remus. Dumbledore posó su mirada en el rubio.

- Devuélvalo ahora mismo, señor Malfoy.

Draco no cabía en sí mismo de rabia. No tuvo más opción que invocar a Kreacher y éste apareció al instante sobre el escritorio del director, con el amuleto de Remus en la mano. El profesor Dumbledore lo tomó y la profesora McGonagall dijo:

- También tiene la varita mágica de la señorita Granger. Entrégamela ahora mismo, Kreacher.

- Sí profesora- dijo agriamente el elfo antes de desaparecer. Segundos más tarde regresó con el cofre en el que Draco la había resguardado. Una vez que la profesora McGonagall abrió el cofre con un hechizo y recuperó la varita de Hermione, el director habló nuevamente:

- Por esta noche no hay nada más que hacer con usted, señor Malfoy; se ha comprobado su culpabilidad en estas faltas que se han cometido en contra de las leyes del colegio y de la sociedad. Permanecerá en la celda de castigo de la torre sur mientras se decide qué va a pasar con usted. Kreacher, retírate a las cocinas. Tienes prohibido salir de ahí hasta que yo lo diga. Profesor Snape, le pido que en este momento escolte al señor Malfoy. Ya charlaré mañana con usted también. Minerva, cerciórate de que Severus cumpla mi orden.

- Muévete- le ordenó Snape a Malfoy y salieron del despacho, seguidos de la profesora McGonagall.

Harry y Ron se quedaron boquiabiertos. La celda de castigo de la torre sur había dejado de usarse hacía décadas...

- Jóvenes- la voz del director los sacó de su ensimismamiento- debo pedirles que se retiren a su dormitorio. Por haber sido de ayuda esta noche, pasaré por alto el hecho de que andaban fuera de la torre de Gryffindor a horas inapropiadas.

Los muchachos dirigieron una última mirada al profesor Lupin y se retiraron.

 

 

**********

Abrió la llave del agua caliente y se metió en la ducha sin siquiera desvestirse. Se sentía tan sucia... nuevamente un par de lágrimas brotaron de sus ojos. Había estado tan cerca de suceder...

No pudo más; el llanto la invadió. Se sentó en el piso abrazándose a sí misma debajo del generoso chorro de agua, con la esperanza de que ésta se llevara consigo los rastros de los sucios besos y caricias de Malfoy, la humillación que había sufrido por parte de él, la vergüenza y el dolor por lo ocurrido.

 

 

 

**********

Únicamente quedaban ellos dos en el lugar.

- Siéntate- le ordenó secamente Dumbledore. Él obedeció temeroso. Sabía que había llegado el momento de asumir las consecuencias de sus actos.

El director se paseaba silenciosamente por el despacho. Durante unos minutos ignoró al joven licántropo. Parecía estar absorto en sus pensamientos jugueteando un momento con unos artefactos que tenía en una estantería.

Decepcionado... sí, así se sentía respecto al hombre lobo. Simplemente decepcionado. Finalmente fue a ocupar su silla de director. Tras soltar un suspiro, preguntó:

- ¿Por qué no me dijiste nada? ¿Tienes idea de todo lo que pusiste en riesgo por quedarte callado? ¡Se perdió mucho del avance que teníamos con tu cura! ¡Pudiste morir!

- Lo sé- logró mascullar Remus, sintiéndose terriblemente culpable.

- ¿Entonces? Será mejor que hables, muchacho- advirtió Dumbledore comenzando a impacientarse- es lo menos que puedes hacer después de todo lo que acaba de pasar.

Remus asintió.

- Tienes razón, Albus... te debo muchas explicaciones. Pero antes de comenzar, quiero pedirte perdón por no acudir a ti antes. Sé que he hecho muchas cosas prohibidas...

- Y más vale que me las digas ahora que te estoy dando la oportunidad de hacerlo. No quisiera enterarme más adelante de algo más que me hayas ocultado.

- Bien... -comenzó Remus- la primera de todas ha sido involucrarme sentimentalmente con una alumna.

Y comenzó a explicar cómo habían sucedido las cosas, incluyendo el incidente con la poción desatadora, las discusiones con Malfoy, los chantajes de éste y los encuentros de la pareja a escondidas.

Dumbledore escuchó todo el relato con atención. Por supuesto que él ya sospechaba sobre el romance de Remus con Hermione. Sabía que era ella quien había estado en Edimburgo y no Nymphadora Tonks. Pero en esos días la preocupación principal era la recuperación del hombre lobo. Además, él esperaba que fuese el mismo Remus quien le dijera lo que ocurría entre ellos.

- Y dime una cosa- pidió tras el breve silencio que hubo cuando Remus terminó de hablar- ¿le has dado trato preferencial a la señorita Granger en lo que a cuestiones académicas se refiere?

- No, claro que no- afirmó Remus de inmediato- los buenos resultados que tiene en mi materia los ha ganado con su propio esfuerzo. En el aula siempre la trato como a alumna más.

Dumbledore entrelazó sus manos sobre su regazo y clavó sus ojos azules en el joven frente a él.

- Has arriesgado mucho para poder estar con ella... ¿en verdad la amas?

- Que si la amo... - bufó Remus ante lo absurda que le sonaba esa pregunta- Albus: ella lo es todo para mí.

- En ese caso, muchacho, ¿por qué no me dijiste todo cuando esto comenzó a pasar?

- Vamos... ¿tú habrías dado tu consentimiento para que lo nuestro sucediera? Aunque no esté explícito en el reglamento, sabemos que en ningún colegio del mundo está bien visto que los profesores se involucren con los estudiantes. Y sé que aún hay muchos padres de familia y personas en el Ministerio de Magia que no me quieren aquí en Hogwarts...

- Eso es cierto- concordó el director- pero, ¿me consideras tan inflexible como para no entender cuando de amor se trata? Te conozco y sé que tú no eres el tipo de hombre que sólo busca aventuras con jovencitas. Sé también que Hermione Granger es una chica muy sensata. Si bien, por obvias razones no habría permitido que hicieran público lo suyo, tampoco les habría prohibido estar juntos.

Remus se sintió como un imbécil. Era cierto, ¿cómo pudo haber juzgado erróneamente a un hombre tan sabio como Albus Dumbledore? Especialmente después de todo el apoyo incondicional que siempre le había brindado.

- Soy un idiota... debí venir a ti desde un inicio.

Dumbledore relajó su semblante y le sonrió paternalmente.

- El amor puede llegar a nublar hasta el juicio del hombre más inteligente.

Aún había algo que inquietaba a Remus.

- Y... ¿qué hay de las sanciones de las que hablaste? ¿Hermione también recibirá alguna? Por favor, ella no tiene la culpa de nada...

A lo que Dumbledore contestó con aire pensativo:

- Bien... que yo sepa, la señorita Granger no ha infringido ninguna regla- Remus suspiró aliviado- en lo referente al señor Malfoy... su conducta poco ética merece una sanción por parte de Hogwarts. Además, si la señorita Granger y tú decidieran presentar cargos en su contra, tendría que atenerse al veredicto de un juez del Ministerio de Magia. Y en cuanto a ti... me temo que también habrá consecuencias, Remus. Agrediste a un alumno en varias ocasiones y el reglamento claramente prohíbe el ejercicio de la violencia.

- Entiendo...

- Pensaré en ello durante los días siguientes. Lo único que te puedo decir por el momento es que despedirte ahora sería una locura; estamos a poco tiempo de los ÉXTASIS y los TIMOS, no podemos dejar a los estudiantes sin profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Ya se me ocurrirá alguna otra cosa... ahora será mejor que te marches a descansar.

Pasaban ya de las dos de la mañana.

- Quisiera ver a Hermione...- pidió Remus.

- Mejor espera un poco- sugirió el director- Minerva la dejó en un dormitorio separado dentro de la torre de Gryffindor y bien sabes que únicamente ella, por ser la jefa de esa casa, tiene permitido entrar.

 

**********

Severus Snape no podía dormir. Por no haber vigilado bien a sus alumnos enfrentaría graves cargos. Quizá su puesto como jefe de Slytherin peligraba.

Tomó de su mesita de noche el pequeño estuche rectangular que había tomado del escritorio de Remus Lupin cuando había ido a buscarlo sin éxito.

Miró el pequeño chocolate que contenía... lucía muy apetitoso. De un bocado lo devoró y pronto comenzó a sentirse mejor. En un instante dejó de preocuparse por la charla que tenía pendiente con el director. Entonces sintió unas terribles ganas de ver a la persona que había consumido unas horas antes el otro chocolate: Rita Monaghan...

 

*************

N/A: esta semana traje doble actualización porque no podía dejarlas creyendo que Draco se saldría con la suya. ¿Qué les pareció? Tengan paciencia. El asunto de Malfoy se resolverá en los siguientes capítulos, lo prometo.

Y el próximo capítulo será uno muuuy especial. Ya lo verán

 



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