Historia al azar: Perdí
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Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo » Llegando al límite
Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo (R15)
Por Rowena
Escrita el Jueves 30 de Julio de 2020, 13:31
Actualizada el Sábado 27 de Febrero de 2021, 02:15
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Llegando al límite

Capítulos
  1. Nace un sentimiento
  2. Valentía Líquida
  3. Un Beso Robado
  4. Encuentro Incómodo
  5. ¿Sirius?
  6. Un Héroe Inesperado
  7. Admítelo, Lunático
  8. Motivos para celebrar (parte 1)
  9. Motivos para celebrar (parte 2)
  10. Por debajo de la mesa
  11. Orgullo y Prejuicio
  12. Paranoias de un lobo celoso
  13. El Veneno de la Serpiente
  14. Los celos no son buenos consejeros
  15. El temor de perderlo
  16. La razón detrás del odio
  17. La solución está en tus manos
  18. Amistad a prueba de chicas
  19. Alcanzando las estrellas
  20. La dama de rojo
  21. Reencuentro en la casa de los gritos
  22. La Poción Implantadora
  23. Disimulo
  24. Los Lykógenos
  25. Insidia
  26. Ardientes provocaciones
  27. Ayuda inesperada
  28. Aunque no me puedas ver
  29. El último beso
  30. Abrazos que curan
  31. Dicen por ahí...
  32. Una propuesta indecorosa (Parte 1)
  33. Entre la espada y la pared
  34. Una propuesta indecorosa (Parte 2)
  35. Decepcionado
  36. Ángeles sin alas
  37. Llegando al límite
  38. Crimen y castigo
  39. Sanando las heridas

36. LLEGANDO AL LÍMITE

N/A: antes de comenzar este capítulo, les advierto que contiene una escena fuerte al final. Antes de dicha escena habrá un cartel grande y claro de advertencia. A quienes no deseen leer la escena les recomiendo detenerse en cuanto vean el cartel y saltarse al siguiente capítulo.

************



La Sala de Menesteres había sido adaptada para pasar una velada romántica. Había arreglos de flores por todos lados, velas flotando, un fresco aroma a rosas y suave música ambiental. En el fondo, Hermione divisó una cama grande, con sábanas de satín blanco y pétalos de rosas rojas esparcidos encima.

- ¿A cuántos elfos domésticos pusiste a trabajar para arreglar eso?- cuestionó Hermione mientras Malfoy caballerosamente la despojaba de su túnica y la colgaba en un perchero.

- Únicamente a Kreacher. Pasa, siéntete cómoda- invitó el rubio- ah, un momento. Dame tu varita, por favor.

- ¿Cómo?- dijo Hermione atónita.

- Lo que oíste, nena. Dame tu varita mágica. Créeme que no la vas a necesitar.

-¿No confías en mí?- espetó la chica indignada.

Draco reprimió una risa.

- No linda, aún no. No quiero nada de trucos esta noche. ¡Expelliarmus!

-...- Y la varita de la chica abandonó el bolsillo de su túnica colgada en el perchero para aterrizar en manos de Malfoy, quien metió su varita y la de Hermione en un pequeño cofre que estaba sobre una mesa que tenía cerca y lo cerró con llave.

- "¡Maldición! Ahora estoy desarmada..."- pensó mientras observaba a Malfoy, quien tronó los dedos y dijo:

- ¡Kreacher!

Se escuchó un ¡plop! Y al instante el elfo doméstico apareció en el lugar.

- ¿Sí, joven Malfoy?- dijo el elfo haciendo una reverencia con profunda devoción hacia el rubio. Éste le extendió el cofre junto con la llave y ordenó:

- Guarda esto en mi baúl. Cuando lo necesite te lo pediré.

El elfo tomó los objetos y respondió:

- Como usted ordene, amo.

Y tras hacer otra reverencia, se desapareció del lugar. Hermione estaba atónita. Ignorando la expresión de su rostro, Malfoy ofreció en tono casual:

-¿Gustas tomar algo?

-...- Hermione lo miró mostrando desconfianza. Al notarlo, Draco sonrió:

- Tranquila, no hay nada que temer. Te dije que no quería trucos, y así será. No he alterado ninguna bebida con filtros de enamoramiento.

- ¿Por qué me estás diciendo todo esto?- preguntó ella con aspereza.

- Porque quiero que sepas que no necesito ese tipo de artimañas para hacerte mía. Y bien... ¿te sirvo una copa de champagne?

A regañadientes Hermione aceptó la copa que Draco le extendió.

- A tu salud, muñeca- dijo éste alzando la suya en dirección a la chica y dándole un pequeño sorbo que saboreó placenteramente.

Ella no bebió. Por su mente pasaban toda clase de reproches a sí misma por haber accedido a ponerse en esa situación. Malfoy estaba también al mando de la Sala de Menesteres, no había manera de que ahora el lugar obedeciera las órdenes de Hermione... se sintió desesperanzada. En su rostro no había expresión alguna. Estaba haciendo grandes esfuerzos por no mostrar su angustia.

- Vamos, pruébala- sugirió Malfoy acercándose a ella con un pequeño recipiente de cristal repleto de apetitosas fresas- pero come una de éstas primero.

Él actuaba con caballerosidad pero ella estaba decidida a no dejarse llevar por eso. Sentía que no soportaría estar ahí por mucho más, necesitaba que todo terminara... necesitaba volver con Remus...

- ¿Y el relicario?- preguntó Hermione colocando su copa intacta en la elegante mesita que tenía detrás de ella- ya me tienes aquí, incluso me quitaste mi varita. Podrías dármelo de una vez...

- Oh, no... lo haré hasta que finalice la noche. Kreacher lo traerá cuando yo se lo ordene.

Entonces Hermione comprendió que tenía que entrar en el juego a Malfoy. Si fingía que lo hacía, tal vez él bajaría la guardia y ella podría huir. Al final de cuentas ya tenía una pista acerca del paradero del amuleto. Sería cuestión de que ella y Remus acudieran al profesor Dumbledore y le contaran toda la verdad, sin importar las consecuencias. La salud de Remus estaba de por medio.

Volvió a agarrar la copa que acababa de dejar y bebió todo el contenido en unos cuantos sorbos, esperando en parte tomar valor para hacer lo que tenía que hacer.

-...- Draco la miró con curiosidad.

- Anda, cerremos el trato- dijo ella despojándolo de la copa y el recipiente con fresas que sostenía. Y así sin más ella tomó el rostro del rubio entre sus manos y comenzó a besar sus labios, tratando de no sentir, de no pensar...

Contrario a lo que la chica hubiera esperado, él no se movió ni correspondió al beso. La verdad era que a él todo esto le resultaba divertido.

- Hey, momento preciosa- murmuró echando ligeramente la cara para atrás con tal de evitar otro beso que Hermione estaba a punto de darle. Ahora la confundida era ella.

- ¿Qué ocurre?- preguntó a la defensiva, separándose también- ¿no era eso lo que querías?

Él sonrió seductoramente.

- Sí, eso es lo que quiero... pero tenemos toda la noche, así que no hay prisa. Sólo relájate...

- Deja de jugar, Malfoy- dijo ella con fastidio- ambos sabemos que todo esto de la velada romántica es una farsa. No entiendo para qué te molestaste en mandar a adornar este lugar ni por qué tanta galantería si lo único que quieres es...

Ahora fue él quien le proporcionó un cálido beso para silenciarla. Luego, con un susurro le dijo al oído:

- Míralo de este modo... te guste o no, ya estás acá y vas a pasar toda la noche conmigo. Así que es mejor que procures disfrutarlo. Yo me estoy esforzando para que todo sea más agradable y fácil... pero dependerá de ti si lo es o no. ¿Entendido?

No tenía escapatoria. Al sentir la mirada de Malfoy sobre ella, se limitó a asentir con la cabeza. Él sonrió nuevamente y le colocó las manos en la cintura.

- Ahora bailemos...

Y comenzó a llevarla al ritmo de la suave música de fondo.

 

 

**********

Furiosamente y soltando un grito de rabia derribó todo lo que había en su escritorio. Quería gritar hasta que la garganta se le desgarrara, destruir cosas, incluso golpear a alguien, a quien fuera... sin embargo, sólo se sentó tras su escritorio. Necesitaba calmar al lobo furioso que habitaba dentro de él. Saber que Hermione en ese momento se encontraba a solas con Malfoy lo quemaba por dentro.

- ¡¡MALDITA SEA!!- gritó golpeando su escritorio con ambos puños. Entonces alguien llamó tímidamente a la puerta. No podía ser Hermione, era demasiado pronto- lárguense, no quiero visitas.

Entonces la persona volvió a insistir. ¿Qué tal si era la profesora McGonagall o el director? No le importaba.

- ¡¡LARGO!! ¡Déjenme en paz!

Silencio absoluto. Entonces la puerta se abrió y por ella entró una mujer.

- Oh, Remus... lo siento, no quiero molestar... es sólo que no te vi durante la cena y me preguntaba si estarías bien.

- Estoy de maravilla, ahora déjame solo- respondió él secamente al reconocer la voz que hablaba.

- ¿Qué ocurre? ¿Por qué estás tan alterado? Voy a prender la luz.

- No lo hagas, Rita.

La mujer hizo caso omiso de la orden y con un hechizo iluminó el lugar.

- Mucho mejor.

-...- Remus no ocultó su fastidio.

- Rem, ¿qué pasa? Disculpa que te lo diga pero no te ves bien.

- No estoy bien, por eso quiero estar solo.

Rita Monaghan sonrió. No iba a darse por vencida con un simple "no me molesten", así que se sentó frente al hombre, al otro lado del escritorio.

- Aislarte es lo peor que puedes hacer, cielo. Si tienes problemas, compártelos y verás cómo te sientes mejor- dijo con una dulzura francamente fastidiosa.

Remus bufó.

- Rita, ya me has causado suficientes problemas... vete de aquí.

- Ya sé, tengo algo que te levantará el ánimo- dijo la profesora Monaghan ignorando por completo el último comentario de Remus. Sacó del bolsillo de su túnica un pequeño estuche rectangular. Tras abrirlo lo colocó sobre el escritorio, dejando a la vista de Remus dos pequeños chocolates- tienen relleno de cereza, están deliciosos.

En los labios del hombre se dibujó una mueca que intentaba ser una sonrisa. Amaba los chocolates.

-...-

- Te prepararé un té. Mientras come un chocolate. Te apuesto que te sentirás mejor.

En tanto Rita Monaghan se disponía a sacar la tetera y un par de tazas, Remus tomó entre sus dedos uno de los chocolates. Lucía bastante bien. Sin embargo...

- No- bruscamente interrumpió el silencio- un maldito chocolate no me ayudará.

Una oleada de frustración inundó a Rita. Había estado tan cerca...

- Rita, no te molestes en preparar té. En verdad necesito estar solo.

- Por lo menos cómete un...

-...- sin escuchar las palabras de la mujer, Remus sacó del cajón de su escritorio la botella manantial e hizo aparecer un vaso de vidrio.

- Está bien, olvidemos el té- dijo Rita volviendo a su lugar. Tal vez no era mala idea que el hombre lobo bebiera un poco así que sólo se limitó a observar cómo llenaba su copa con un líquido color ámbar y ansiosamente le daba un gran sorbo.

Sintió la mirada de la mujer sobre él. Tras beber la última gota de la copa la azotó sobre el escritorio, espetando:

- ¿Qué? ¿No vas a detenerme?

Rita alzó los hombros en gesto de indiferencia.

- Es tu decisión si te quieres ahogar en alcohol o no. Pero francamente creo que tu motivo no vale la pena...

- ¿Y tú qué demonios sabes de mi motivo?- preguntó agresivamente volviendo a llenar su copa.

- Vamos, sé de lo tuyo con Granger- dijo ella con fastidio- lo noté desde la noche en que nos encontró aquí.

-...- Remus volvió a llevarse la copa a los labios.

- Y también sé- agregó Rita- que en este momento está con otro. Esta tarde planeaba hacerte una visita sorpresa y los escuché discutir. Remus, abre los ojos... ¿en verdad creíste que una mocosa como ella se tomaría esto en serio? Todas las niñas de su edad son así: sólo quieren aventuras, no les interesa una relación real.

- Ella es diferente.

- Claro, ella es diferente. No cualquiera se atreve a seducir a un profesor- dijo Rita venenosamente.

El licántropo volvió a terminarse el contenido de su copa. El calor del licor recorrió su cuerpo, mezclándose con la rabia y la confusión que sentía en ese momento. Los celos lo estaban consumiendo. Sabía que le había dicho a Hermione que confiaba en ella pero los celos y sus propias inseguridades de nueva cuenta le estaban haciendo una mala jugada.

- Si no tienes nada más que decirme, Rita, vete. Veta ya.

- ¿Y qué harás después de esto?- prosiguió la mujer ignorando la orden de Remus- ¿En verdad la amas tanto como para meterla en tu cama después de haberte traicionado?

- ¡¡BASTA YA!!- gritó Remus ofuscado por las palabras de Monaghan que sólo provocaban que su imaginación volara, creando imágenes en las que una castaña caía en los brazos de un rubio, entregándose a él por completo.

- Oh, cariño... lo siento... no me gusta verte sufrir así...

Remus llenó por tercera vez su copa ansiando que esas imágenes desaparecieran.

- "¿Y si en verdad logra seducirla?"- preguntó una voz en su mente- "¿Y si le da un filtro de enamoramiento? ¿Y si..."- impidió que su cabeza formulara la última pregunta ingiriendo el licor que se acababa de servir.

Sentada frente a él, Rita Monaghan únicamente esperaba el momento preciso para atacar.

 

 

**********

- ¡No podemos quedarnos con los brazos cruzados!- exclamó Ron sentándose se su cama.

- Lo sé- concordó Harry.

Cerró los ojos y sacudió ligeramente la cabeza. Ambos seguían sin entender nada. ¿Por qué Hermione tenía que ir a pasar la noche con Malfoy? ¿Por qué Remus Lupin no lo impedía? ¿No se suponía que él tenía un romance con la profesora Monaghan? ¿De qué amuleto hablaba Hermione y por qué ella lo tenía que recuperar?

Necesitaban explicaciones. Y las necesitaban ya.

 

 

**********

Pasados unos minutos percibió que el cuerpo de la chica dejó de estar tenso como lo estaba al inicio. Seguían meciéndose con la música y finalmente Draco rompió el silencio.

- En verdad eres una mujer hermosa- le susurró mirándola a los ojos- y sinceramente, aún me cuesta creer que estés enamorada de Lupin. Es admirable todo el sacrificio que haces por él... ¿y él? ¿Qué hace él por ti?

- Él me ama- se apresuró a contestar Hermione.

- ¿Y crees que te ame lo suficiente como para aceptarte de regreso sabiendo que primero fuiste mía?

- Eres el ser más despreciable que conozco- dijo la chica con profundo desagrado.

- Di lo que quieras, muñeca. No me importa el odio que puedas sentir hacia mí en este momento, porque ¿sabes? Eso hará más excitante nuestro encuentro. Yo sé que en el fondo me deseas... que sueñas conmigo... y no me cabe duda de que después de que te haga el amor, regresarás pidiéndome más...

Dicho esto, una indignada Hermione le dio una bofetada y se apartó de él. Él solamente rio.

-"Esto se pone interesante"- pensó con malicia- vamos, nena... ¿cómo puedes estar segura de que algo no te gusta si no lo has probado? Te reto a que me compares con Lupin...

 

 

**********

- Vamos, cómelo... está delicioso...

Aprovechando que la razón del licántropo estaba un poco aturdida a causa del licor que había bebido, la mujer ahora se encontraba casi encima de él. Ella ya se había comido un chocolate y ahora era preciso que Remus se comiera el otro para que el filtro de enamoramiento hiciera efecto...

- No quiero...- neceaba él atropelladamente- mejor sírveme otra copa...

- Te daré otra copa en cuanto te comas el chocolate.

En ese instante la puerta del despacho se abrió bruscamente.

- Profesor Lupin, exigimos hablar con usted en este momento- dijo imperiosamente la voz de Harry Potter.

La abrupta interrupción sirvió para traer a Remus de vuelta a la realidad.

- ¡50 puntos menos para Gryffindor!- exclamó la profesora Monaghan furiosa. Había estado tan cerca de lograrlo...

- Harry, Ron... - balbuceó Remus.

- Ahora- repitió Ron firmemente, ignorando a Rita Monaghan.

 

 

**********

- Hagamos esto por las buenas... verás que te va a gustar...- murmuró Malfoy en el oído de Hermione y acto seguido, comenzó a besarla. Ella estaba tiesa. Parecía que el momento se acercaba.

Los besos de Malfoy eran un tanto bruscos... al tiempo que pasaba sus labios por el cuello de Hermione, comenzó a dirigirla hacia la cama y rápidamente se liberó de su camisa. Ella no pudo evitar que su respiración se agitara al sentir al rubio con el torso desnudo inclinarse sobre ella y cubrirla con su cuerpo. Como en aquellos sueños...

Él comenzó a tocarle los pechos por encima del vestido al mismo tiempo que continuaba besándola... después ella sintió una de las manos del slytherin deslizarse lentamente por su muslo, hacia arriba...

Hermione estaba asustada porque todo estaba sucediendo más rápido de lo que ella había esperado, aún no tenía idea de cómo lo aturdiría si se encontraba desarmada.

Se dio cuenta de que Malfoy actuaba igual que en los sueños que ella había tenido anteriormente; entonces le aterró la idea de dejarse llevar de más por aquello que el atractivo rubio estaría a punto de hacerle, temía perder su última oportunidad de apegarse al plan que le había prometido a Remus que llevaría a cabo...

De pronto, sintió la mano de él deslizarse por debajo de su vestido y tomar el borde de su braga... No era así como ella se había imaginado su primera vez con un hombre. No quería que las cosas sucedieran de este modo ni en este sitio en el que no se sentía cómoda. No quería que sucediera con alguien que no fuese Remus. 

-"¡No sigas!- le gritaba una voz en su cabeza- "No puedes continuar con esto, ¡ya basta!"

Quitó la mano de Malfoy de donde estaba.

- Detente- le dijo con la respiración entrecortada.

- ¿Qué pasa, linda?

- Quiero que te detengas- repitió ella deteniendo la mano de Draco que pretendía nuevamente deshacerse de la ropa interior de ella. Él negó con la cabeza. Con una de sus grandes manos aprisionó las muñecas de la joven, colocándoselas arriba de la cabeza, mientras la besaba furiosamente e incluso le daba bruscos mordiscos en el labio inferior.

 

 

**********

Tuvo que sacar a Rita Monaghan por la fuerza. Ella estaba hecha una furia y se alejó por el pasillo gritándole a Remus que se arrepentiría por tal humillación. Regresó a su escritorio dando ligeros tumbos y se recargó en el borde del mismo. Seguía un poco mareado.

- ¡Mierda!- exclamó Ron levantando el vaso con licor que había sobre este- profesor Lupin, ¡no me diga que estuvo bebiendo!

Él lo ignoró y cambió el tema, tratando de sonar casual.

- ¿Qué se les ofrece, muchachos?

- Ya no queremos más mentiras- dijo Harry con cierto tono amenazador- ¿por qué Hermione tiene que pasar la noche con Malfoy?

- ¿Por qué permitió que hicieran un trato con el conjuro Warantum?- inquirió Ron.

- ¿Desde cuándo ustedes dos están juntos?

- ¿Qué intenciones tiene con ella?

- ¡Díganos todo ahora!

Remus se sintió aturdido ante tal interrogatorio, incluso retrocedió unos pasos y se sintió intimidado ante las amenazadoras miradas de los chicos, quienes tenían las varitas mágicas empuñadas. Ellos lo sabían todo...

- ¡¡Hable ya!!- le ordenó Ron.

Al verse acorralado, Remus gritó con angustia:

- ¡Caímos en la trampa de Malfoy! ¿Alguna vez vieron el relicario de plata que usualmente yo traía puesto? Es un amuleto hechizado que podría ser la clave para curar mi licantropía. Lo extravié y Malfoy la encontró. Hace un par de días llegó el hijo de perra a decirme que si lo quería de regreso, Hermione debía ir a la cama con él... por supuesto que me negué, incluso lo agredí a golpes... pero hoy por la mañana ese desgraciado tomó a Hermione por sorpresa y la embaucó... así que a cambio de su silencio y de mi amuleto, le pidió que pasara la noche con él...

Sintió cómo un gran nudo se le formaba en la garganta. Harry y Ron estaban furiosos.

- Pero, ¡¿cómo demonios lo permitió?!

- ¡Yo no lo permití! ¡Yo no supe que Hermione había hecho el trato con él hasta que fue demasiado tarde!

 

**********

ATENCIÓN: UNA ESCENA VIOLENTA SE APROXIMA. DETENTE EN ESTE PUNTO SI NO DESEAS LEERLA.

 **********

 

 

 

 

- ¡DIJE QUE BASTA!- gritó Hermione logrando quitarse a Malfoy de encima y levantarse de la cama. Intentó correr a la salida de la habitación pero a causa de los zapatos altos se torció un pie y cayó al suelo.

- No- dijo Malfoy más para sí mismo que para la chica- esta vez no te me vas a negar.

Y rápidamente la levantó del piso. Ella se sacudía desesperadamente en un intento por volver a zafarse de él pero él era más fuerte y la aventó a la cama.

- ¡QUÉDATE QUIETA!- le ordenó al tiempo que se quitaba el pantalón pero ella nuevamente trató de escapar. Sin embargo, Draco fue lo suficientemente rápido para jalarla del cabello y acercarla a la fuerza.

- Por favor, Draco...- suplicó ella entre lágrimas- ya no quiero seguir con esto...

- Serás mía antes que de él, Granger- dijo él amenazadoramente.

- Suéltame... me lastimas...- en verdad estaba aterrada.

Mientras la besaba a la fuerza bajó el cierre de su vestido y la parte superior de éste cayó, dejando completamente al descubierto sus senos. Nuevamente la obligó a acostarse en la cama. Él se colocó a horcajadas encima de ella y con una mano la sujetó del cuello. Con la otra mano comenzó a quitarle las bragas... ella soltó un grito de horror al sentir su ropa interior deslizándose hacia sus rodillas.


- ¡CÁLLATE!- le ordenó Malfoy y dicho esto, le soltó una fuerte bofetada en el rostro.

- Draco... - imploró ella entre sollozos desesperados, tratando inútilmente de zafarse- por favor detente...   



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