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Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo » Una propuesta indecorosa (Parte 2)
Historia terminada Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo (R15)
Por Rowena
Escrita el Jueves 30 de Julio de 2020, 13:31
Actualizada el Sábado 6 de Marzo de 2021, 01:48
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Una propuesta indecorosa (Parte 2)

Capítulos
  1. Nace un sentimiento
  2. Valentía Líquida
  3. Un Beso Robado
  4. Encuentro Incómodo
  5. ¿Sirius?
  6. Un Héroe Inesperado
  7. Admítelo, Lunático
  8. Motivos para celebrar (parte 1)
  9. Motivos para celebrar (parte 2)
  10. Por debajo de la mesa
  11. Orgullo y Prejuicio
  12. Paranoias de un lobo celoso
  13. El Veneno de la Serpiente
  14. Los celos no son buenos consejeros
  15. El temor de perderlo
  16. La razón detrás del odio
  17. La solución está en tus manos
  18. Amistad a prueba de chicas
  19. Alcanzando las estrellas
  20. La dama de rojo
  21. Reencuentro en la casa de los gritos
  22. La Poción Implantadora
  23. Disimulo
  24. Los Lykógenos
  25. Insidia
  26. Ardientes provocaciones
  27. Ayuda inesperada
  28. Aunque no me puedas ver
  29. El último beso
  30. Abrazos que curan
  31. Dicen por ahí...
  32. Una propuesta indecorosa (Parte 1)
  33. Entre la espada y la pared
  34. Una propuesta indecorosa (Parte 2)
  35. Decepcionado
  36. Ángeles sin alas
  37. Llegando al límite
  38. Crimen y castigo
  39. Sanando las heridas
  40. Veredicto final
  41. Decisiones en puerta
  42. Nota de autor final
33. UNA PROPUESTA INDECOROSA (PARTE 2)

 

- Adelante- dijo Remus destrabando la puerta, nuevamente efectuando un hechizo sin usar su varita. Al instante entró Severus Snape al aula- lo siento, Severus, cerré para no tener interrupciones mientras corrijo estos trabajos.

 

Snape miró el montón de pergaminos desordenados que yacía sobre el escritorio de su colega, quien se veía algo inquieto.

 

- Por error me llegó esta carta- dijo Snape extendiéndole un sobre a Remus- supongo que debido a tus constantes ausencias los del Tribunal de Exámenes Mágicos creen que yo soy el profesor titular de DCAO en Hogwarts…

 

Era obvio el desdén en sus palabras.

 

- Gracias, Severus- contestó Remus con cortesía, ignorando el malintencionado comentario de su colega- ahora si me disculpas, seguiré trabajando…

 

Y miró hacia la puerta, indicándole sutilmente a Snape que debía retirarse. El jefe de Slytherin se dio la media vuelta sin decir más, su capa negra ondeando tras él. Remus se levantó para asegurarse de que realmente se fuera y cerró nuevamente la puerta con magia.

 

- Ya puedes salir- le indicó a Hermione, quien se había escondido tras el armario donde Remus habitualmente resguardaba al boggart que usaba para sus clases con los de tercero.

 

- Estuvo a punto de descubrirnos…- dijo la chica colocándose una mano sobre su agitado corazón. Se miraron nuevamente y rieron con complicidad- por cierto, ¿a qué hora te queda bien que te vea para ayudarte con los trabajos?

 

- Oh, no tienes que hacerlo si no quieres… no me gustaría distraerte de tus demás ocupaciones- dijo Remus aunque en el fondo sí deseaba ayuda extra.

 

- Nada de eso, claro que te ayudaré- insistió animadamente Hermione- es un buen pretexto para pasar juntos la tarde, ¿no crees?

 

- Tiene razón, señorita Granger- dijo Remus nuevamente estrechando a la chica.

 

 

 

*                                *                              *

La felicidad que embargó a Hermione durante la tarde que pasó ayudando a Remus se desvaneció por completo a la mañana siguiente, minutos antes de entrar al aula de pociones.

Draco Malfoy bajó a la mazmorra con su habitual aire de superioridad y pasó a un lado de ella sin siquiera voltear a verla, tal como hacía desde aquella vez que charlaron después del baile, cuando Hermione le pidió que no la buscara más. Pero esta vez hubo algo diferente: Hermione alcanzó a notar que del cuello del rubio slytherin colgaba un relicario plateado.

Malfoy se regocijó por dentro al notar que Hermione se había alterado cuando vio que él tenía dicho relicario. Durante la clase ella intentaba hacer contacto visual con él, mientras que él estaba decidido a ignorarla por completo.

Esa clase con Snape fue desastrosa para la chica, cuya poción al final de la hora fue objeto de las despiadadas burlas del profesor, seguido de todo su séquito de slytherins.

- Al menos esta vez no te obligó a beberla…- le susurró Ron mientras limpiaban los calderos y recogían los materiales.

- Ron, ¿te importaría ayudarme con esto? Debo salir de aquí- dijo la chica tomando rápidamente su maletín.

- Claro…- contestó el despistado pelirrojo, quien pensaba que Hermione quería huir por la reciente humillación de Snape. La realidad era que su amiga corrió para alcanzar a Malfoy cuando éste iba llegando al vestíbulo.

- ¡Malfoy!- lo llamó Hermione. Él se detuvo en seco unos instantes y reanudó la marcha fingiendo no haber escuchado nada- ¡Draco! ¡Espera!

Hermione finalmente se acercó lo suficiente para poder jalarlo por la túnica y obligarlo a deternerse.

- ¿Qué quieres, Granger?- dijo él volteando a verla con desdén. El relicario de plata nuevamente quedó a la vista de la joven.

- ¿De dónde sacaste eso?- cuestionó ella sin rodeos, señalando el amuleto de Remus.

- No es asunto tuyo- respondió Malfoy y se dio la vuelta con intenciones de continuar su camino entre todos los estudiantes que estaban haciendo cambio de clase.

- Por favor no te vayas- le pidió tomándolo nuevamente por la túnica. Para su desgracia, Parvati Patil y Lavender Brown se hallaban a unos cuantos pasos de ellos y la vieron tratando de detenerlo. Pero por ahora ella tenía algo mucho más serio por lo cual preocuparse que las risitas burlonas de aquellas dos.

- Creí que no querías que me acercara más a ti- espetó Malfoy- fuiste muy clara al respecto.

- Necesitamos hablar- pidió ella tratando de convencerlo.

- ¿Necesitamos?- repitió él con una sonrisita de autosuficiencia al saberse al mando de la situación- yo no necesito hablar más contigo.

En ese momento aparecieron también Harry y Ron en el vestíbulo y la vieron. Iban a acercarse a toda velocidad pero ella con un gesto les indicó que no lo hicieran. Nuevamente volteó a ver al rubio y dijo con firmeza:

- Entonces te acusaré de robo. Ese relicario que llevas en el cuello no te pertenece- sentenció.

Malfoy hizo un gesto de fastidio.

- Yo no he robado nada.

Y caminó hacia las escaleras con Hermione persiguiéndolo.

- Vamos, Malfoy, tienes que decirme de dónde lo has sacado.

En este punto Draco decidió que ya era suficiente. Tomó a Hermione por la muñeca y enérgicamente la dirigió por un atajo al tercer piso y la hizo entrar en un aula vacía.

- Sé de buena fuente que le pediste ayuda a los elfos domésticos para buscar esta baratija- dijo él en cuanto quedaron a solas.

Hermione quedó boquiabierta unos instantes. Entonces comenzó a atar cabos:

-¿Ah, sí?- dijo ella con tono desafiante- ¿quién es tu buena fuente? ¿Kreacher? ¿Él lo robó para ti?

- Ya te he dicho que no lo robé- interrumpió Malfoy- simplemente lo encontré.

- ¿Y por qué no se lo devolviste al profesor Lupin?

Malfoy alzó las cejas.

- ¿Por qué te interesan tanto los asuntos de Lupin?- preguntó haciéndose el ingenuo.

-..- Hermione no respondió. Malfoy decidió que era hora de atacar.

- Ya deja de fingir, Granger. Lo sé todo sobre ustedes y el sucio romance que mantienen a escondidas. ¿Creíste que podrías ocultarme la verdad por siempre?

-Entonces si ya lo sabes, ¿por qué me sigues molestando? Ya deberías tener claro que no me interesa tener nada contigo- señaló Hermione recobrando la valentía. Sacó su varita y dijo:- ¡accio…

-¡Expelliarmus!- Malfoy fue más rápido y la desarmó antes de que ella pudiera intentar quitarle el relicario.

-¡¿Qué diablos quieres, Malfoy?! ¿Por qué no nos dejas en paz?- dijo ella con exasperación al haber quedado desarmada- dame mi varita.

- No la necesitas- respondió Draco acortando la distancia que los separaba. Hermione retrocedió.

 - Dámela o grito- amenazó.

 - Hazlo. ¿Quién vendrá a ayudarte? ¿Aullarás y Lupin acudirá a tu llamado?- preguntó él burlonamente.

 - Basta, Malfoy. No estoy jugando- dijo ella tratando de sonar firme.

 - Yo tampoco, muñeca.

 - ¿Por qué me haces esto?

 - No, no; ¿por qué me lo haces tú a mí?

 - Yo no te he hecho nada.

 - No habrás creído que podrías burlarte de mí sin ninguna consecuencia, ¿verdad? He sido la comidilla de todo el colegio desde la noche del baile, todo por tu culpa- acusó el rubio.

- Lo que sucedió esa noche no tiene nada que ver con el hecho de que tú tienes algo que no es de tu propiedad. Aunque no hayas robado ese relicario podría acusarte por no devolverlo.

La mente de Hermione trabajaba a toda velocidad tratando de intimidar a Malfoy. Entonces cayó en cuenta sobre algo: la tarde anterior que estuvo con Remus, él no mencionó absolutamente nada sobre su amuleto. ¿Sabría ya que Malfoy lo tenía?

- "Quizás no lo sabe… sino me lo habría dicho, estoy segura de eso…"- pensó.

- Claro, corre y acúsame- la retó Malfoy- ¿se lo dirás al lobo? ¿O irás con el director?

- ¿Remus sabe que tú lo tienes?- Hermione no pudo evitar hacer esa pregunta, con lo que inmediatamente Malfoy captó que se acababa de abrir una oportunidad.

- No, ese malnacido lobo no lo sabe- mintió deliberadamente.

Hermione se mordió el labio con nerviosismo. Por un instante recordó los horrores que Remus pasó durante su última luna llena… el dolor, la cercanía con la muerte… y todo por la falta de su amuleto, ese pequeño relicario hechizado que ahora colgaba del cuello de Malfoy.

La próxima luna llena sería dentro de tres semanas y Hermione sabía que la única manera de evitar que lo anterior volviera a ocurrir era recuperando el amuleto.

- Terminemos con esto- dijo serenamente.

- ¿Cómo?- Malfoy parecía divertido. Hermione respiró hondo.

- Negociemos.

El rubio sonrió con satisfacción. Hermione había dado justo en el clavo; precisamente una de las palabras favoritas de Draco Malfoy era "negociar".

- De acuerdo- se sentó en uno de los pupitres y le indicó a la chica que hiciera lo mismo- soy todo oídos.

- Primero dame mi varita- exigió Hermione, logrando que Malfoy soltara una risita.

- Nada de eso. Te la devolveré cuando terminemos. Ahora… ¿qué me ofreces a cambio de esta cosa?- preguntó señalándose el cuello.

-¿Por qué no mejor tú me dices qué quieres?- refutó Hermione- estamos de acuerdo en que no fue mera coincidencia el que dejaras que yo viera que tienes ese relicario… no te habrías delatado si no tuvieras ya algo planeado. Déjate de juegos.

- Eres casi tan lista como todos dicen, primor- admitió Malfoy.

- Dime qué demonios quieres, Malfoy.

- No, no… primero me gustaría escucharte- dijo él clavando su mirada gris en los ojos de la chica- Anda, habla.

Ella se movió inquieta en su lugar, tratando de escoger con cuidado sus palabras.

- Además del relicario… quiero tu silencio. No le dirás a nadie sobre Remus y yo… y nos dejarás en paz para siempre- dijo pausadamente. Ella esperaba que Malfoy se soltara la carcajada, que se burlara de su petición pero sorprendentemente eso no sucedió, sino que asintió con la cabeza.

- Bien. ¿Cuál es tu oferta?- dijo él conservando la compostura.

- Haré tus deberes de Estudios Muggles por lo que resta del ciclo- ofreció. En respuesta Malfoy emitió una risita.

- ¿Eso es todo?- cuestionó burlonamente- vamos, puedes hacerlo mejor, Granger.

Hermione bufó molesta por la burla del slytherin.

- Además haré por ti el EXTASIS. Te aseguraré la nota sobresaliente.

Malfoy la observaba divertido.

- Aún no es suficiente, preciosa. Me estás pidiendo demasiado, así que yo también espero demasiado de ti.

Las manos comenzaron a sudarle a Hermione. ¿Qué más podía ofrecer?

- También te haré los deberes de Transformaciones y de Defensa Contra las Artes Oscuras.

Malfoy hizo un gesto de desdén.

- Eso no me interesa.

- Le pediré a Harry que Gryffindor pierda en el siguiente partido de Quidditch contra Revenclaw para que tu equipo tenga oportunidad de llegar a la final- dijo la chica comenzando a caer en desesperación.

-…- Malfoy levantó una ceja y fingió considerar la última propuesta.

- Sé que ustedes están en tercer lugar- continuó Hermione- Si Gryffindor pierde, entonces las posibilidades para Slytherin…

El rubio le indicó con una seña que no siguiera hablando y con tono de superioridad dijo:

- Sabes, nena, la vida no es solamente clases, deberes y tontos partidos escolares de Quidditch… nada de lo que me estás ofreciendo compensa el valor de lo que me pides. Quieres recuperar la baratija del lobo; además quieres mi silencio... y el precio por mi silencio es muy alto…

- También quiero que nos dejes en paz de una vez por todas- le recordó Hermione con agresividad.

- ¿Ves? Es demasiado. Necesitas mejorar tu oferta…

-…- Hermione sintió que la conversación tomaba un rumbo que a ella no le convendría para nada. Malfoy comenzaba a fastidiarse, así que decidió ir directo al punto:

- Sólo hay una manera de que yo acceda a tus peticiones- dijo con firmeza.

Hermione sintió un nudo en el estómago.

-¿Cómo?- preguntó con un hilo de voz.

La mirada gris del chico se posó sobre ella al tiempo que con la punta del dedo le hacía una lenta y seductora caricia en el brazo.

- Regálame la noche que me negaste en San Valentín- le susurró al oído. Hermione dio un respingo al sentir el aliento de Malfoy tan cerca de su cuello e inmediatamente se alejó de él echando la silla para atrás.

-¿Q-qué dices?- balbuceó ella con incredulidad. Malfoy sonrió con autosuficiencia.

- Que quiero que pases una noche conmigo- repitió él con claridad, disfrutando cada una de sus palabras.

- Estás loco…- fue lo único que ella logró decir.

- Loco por tenerte en mi cama- admitió él sin miramientos.

- ¿Entonces sólo se trataba de eso?- cuestionó ella con indignación- ¿todo el teatro del chico caballeroso y simpático que decía que quería ser mi amigo era con la finalidad de llevarme a la cama la noche del baile?

- Oh no, yo en verdad quería que fuera una velada especial para los dos en todos los sentidos- confesó Draco. Esto último era completamente cierto- sabes, cuando alguien de verdad me interesa, yo soy muy chapado a la antigua. Me gusta el romance, regalar flores…

Esta vez fue Hermione quien soltó una risita burlona.

- Sí, claro, todo un caballero…- dijo con sarcasmo. En automático la expresión de Draco se endureció.

-¡Basta, Granger!- gritó y acto seguido dio un manotazo en el pupitre- ¡No permitiré que te sigas burlando de mí!

-…- Hermione se estremeció ante la repentina y violenta reacción de Malfoy, quien se levantó de su lugar y fue hacia ella.

- Ésta es mi única oferta: hoy a las 8:30 en el cuarto de los Menesteres- dijo tomándola bruscamente por la muñeca y sacó su varita mágica- Tómalo o déjalo. Si pasas la noche conmigo, te devolveré este estúpido relicario, te dejaré en paz y lo que suceda entre el lobo y tú no será más mi asunto. Pero si no vienes o si intentas hacerme una jugarreta, sucederá todo lo contrario.

Al tiempo que hablaba él hacía unos extraños movimientos con su varita, de la cual salieron unos hilos dorados que se entrelazaron entre las manos de ambos y desaparecieron en cuanto Malfoy terminó de pronunciar las últimas palabras.

-…- Hermione estaba paralizada de la impresión, nunca un hombre había sido así de agresivo con ella.

Malfoy caminó hacia la puerta del aula. Al poner la mano en el picaporte, volteó una vez más hacia Hermione, quien seguía inmóvil en su lugar.

- Ah, y quiero que esta vez te pongas linda para mí- ordenó- me queda claro que el día del baile te arreglaste para el maldito lobo…

Dicho esto se sacó del bolsillo la varita de Hermione, se la lanzó y se marchó de ahí.

Hermione dejó escapar un sollozo y un par de lágrimas salieron de sus ojos. Lágrimas de rabia e indignación por la manera en que acababa de ser tratada y por haber perdido el control de la situación.

Entonces se percató de un ligero ardor que sentía en la muñeca izquierda, que era de donde Malfoy la había tomado hacía unos momentos. Removió la manga de su blusa para descubrir que tenía una especie de tatuaje. Era negro y pequeño, con forma de cerradura antigua.

- Maldito Malfoy, cuánto te aborrezco…

El tatuaje quedó como consecuencia del Conjuro Warantum que Malfoy había realizado mientras ponía sus condiciones. Hermione había escuchado hablar de él hacía tiempo; era un conjuro antiguo y muy efectivo que obligaba a los participantes de una negociación a cumplir su parte del trato.

A diferencia del Juramento Inquebrantable, aquí no quedaban marcas permanentes en el brazo y nadie moriría si incumplía, pero sucedería exactamente lo que Malfoy dijo: las peticiones de quien quebrantara su parte del trato se cumplirían de manera opuesta… lo que significaba que Hermione tendría que acudir a la cita con Malfoy esa noche…

 

 



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