Historia al azar: Draconigenae
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Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo » Dicen por ahí...
Historia terminada Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo (R15)
Por Rowena
Escrita el Jueves 30 de Julio de 2020, 13:31
Actualizada el Sábado 6 de Marzo de 2021, 01:48
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Dicen por ahí...

Capítulos
  1. Nace un sentimiento
  2. Valentía Líquida
  3. Un Beso Robado
  4. Encuentro Incómodo
  5. ¿Sirius?
  6. Un Héroe Inesperado
  7. Admítelo, Lunático
  8. Motivos para celebrar (parte 1)
  9. Motivos para celebrar (parte 2)
  10. Por debajo de la mesa
  11. Orgullo y Prejuicio
  12. Paranoias de un lobo celoso
  13. El Veneno de la Serpiente
  14. Los celos no son buenos consejeros
  15. El temor de perderlo
  16. La razón detrás del odio
  17. La solución está en tus manos
  18. Amistad a prueba de chicas
  19. Alcanzando las estrellas
  20. La dama de rojo
  21. Reencuentro en la casa de los gritos
  22. La Poción Implantadora
  23. Disimulo
  24. Los Lykógenos
  25. Insidia
  26. Ardientes provocaciones
  27. Ayuda inesperada
  28. Aunque no me puedas ver
  29. El último beso
  30. Abrazos que curan
  31. Dicen por ahí...
  32. Una propuesta indecorosa (Parte 1)
  33. Entre la espada y la pared
  34. Una propuesta indecorosa (Parte 2)
  35. Decepcionado
  36. Ángeles sin alas
  37. Llegando al límite
  38. Crimen y castigo
  39. Sanando las heridas
  40. Veredicto final
  41. Decisiones en puerta
  42. Nota de autor final

DICEN POR AHÍ…


El sábado por la mañana Remus recibió la visita de su padre, Lyall Lupin. Esto gracias a la carta que el profesor Dumbledore le envió aún en contra de la voluntad de Remus, quien insistía en no preocupar a su padre.

- Remus, fue un milagro que sobrevivieras a esta luna llena. Es justo que tu padre sepa por lo que estás pasando, tiene todo el derecho del mundo a estar enterado y a visitarte- le había reprendido el director.

- Tiene razón, Lunático. No entiendo por qué insistes en mantenerlo alejado- concordó Sirius.

- Ya sufrió suficiente conmigo cuando era niño- replicó Remus- desde que me fui de casa tiene una vida tranquila y no quiero quitarle eso… está mejor sin mi.

- Eso no es cierto- aseveró el profesor Dumbledore- él te ama y le entristece que te empeñes en no formar parte de su vida.

El encuentro entre padre e hijo fue bastante emotivo. A Hermione le hubiese encantado conocer al señor Lupin siendo ella misma, sin estar bajo la apariencia de Tonks.

Él era un hombre encantador, de semblante amigable. Igual de alto que su hijo, el mismo cabello castaño claro e incluso la misma tímida sonrisa tan característica de Remus.

Ya por la noche Sirius llevó a Hermione de regreso a Hogwarts. El animago y la joven bruja viajaron mediante polvos flu y al estar los dos en el despacho vacío del profesor Dumbledore, el efecto de la poción multijugos pasó, haciendo que la joven dejara de lucir como Nymphadora Tonks.

- Justo a tiempo- dijo la verdadera Tonks, quien ya se encontraba esperándolos- ¿cómo salió todo? ¿Cómo está Remus?

- Lunático nos metió un buen susto- respondió Sirius- por un momento creímos que no lo lograría. Pero gracias a Merlín ahora se encuentra mucho más estable y pronto volverá.

- ¡Maravilloso!- exclamó la metamorfomaga.

- Tonks, en verdad te debo una- dijo Hermione con profundo agradecimiento- ¿qué tal marchó todo por acá?

Tonks soltó una risita nerviosa. Realmente había sido un milagro que Harry, Ron y Ginny no la pillaran. Incluso mientras hacía una de sus rondas de prefecta con Ron, tuvo que utilizar un Confundus contra él porque no paraba de insistir en que se la notaba rara. Esos tres días en Hogwarts le parecieron una eternidad.

- Sin mayor novedad- respondió tratando de sonar despreocupada. No quería angustiar a Hermione con nimiedades, ya habría tenido suficiente con lo de Remus. Sin embargo, había un pequeño detalle: esas tres noches que Tonks pasó en el castillo, había tenido sueños bastante extraños… sueños sobre Hermione teniendo un candente encuentro con Draco Malfoy en el baño de prefectos… pero decidió no decirle nada a la chica. Era algo bastante bochornoso que no valía la pena mencionar, mucho menos en presencia de Sirius.

- Será mejor que nos marchemos a Grimmauld Place- apremió éste, sacando a su sobrina de sus pensamientos.

- Tienes razón- concordó ella- Hermione, traté de tomar nota de todas tus clases. De cualquier manera dejé en tu mochila un pergamino con una lista de todos los temas que se vieron.

 

 

*                                *                              *

Un par de sonoras carcajadas despertaron abruptamente a Hermione.

- "Draco, no te detengas…?"- dijo Lavender Brown entre risas.

- ¿Qué…?- masculló Hermione aún adormilada, sentándose en su cama. Estaba desorientada y le dolía la cabeza.

- Estabas hablando dormida- explicó Parvati Patil, quien aún se encontraba en piyama y añadió con una sonrisita burlona:- lo siento, no queríamos despertarte; parecía que estabas teniendo un muy buen sueño.

- "Draco, no te detengas"- volvió a repetir Lavender, haciendo una exagerada imitación de Hermione, tras lo cual volvió a reír junto con Parvati.

- Cierra la boca- dijo Hermione de malas. Efectivamente, había vuelto a tener un sueño erótico con Draco Malfoy. Para su mala suerte habló dormida y sus compañeras de dormitorio la escucharon.

En cuanto recobró la conciencia de que era miércoles y aún estaba a buen tiempo de arreglarse y llegar a desayunar, se levantó de la cama.

- Ya, Hermione, admítelo: te gusta Draco Malfoy- acusó Parvati al tiempo que cepillaba su largo cabello negro- no entiendo por qué te empeñas tanto en negarlo.

- No digas tonterías- refutó Hermione acercándose al lavabo para cepillarse los dientes.

- ¿Entonces por qué repetías su nombre en sueños?

- Eso no significa nada.

- Oh, querida… si hubieras seguido tomando Adivinación, sabrías que los sueños siempre significan algo- continuó la morena con cierto aire de superioridad, ya que Adivinación era la única materia en la que sobresalía- por lo general son solamente una mezcla de recuerdos de vivencias pasadas; sin embargo también pueden ser reflejos de alguna preocupación o… de un anhelo que tenemos enterrado en lo más profundo de nuestro ser- añadió tratando de darle a su voz un tono de misterio- Aunque también pueden ser premonitorios…

- ¿Significa que pronto estarás en la cama de Draco Malfoy?- soltó Lavender, quien aún desde la ducha estaba muy atenta al cotilleo- ¿o que ya estuviste con él?

- ¡BASTA!- gritó Hermione perdiendo la paciencia, todavía con dentífrico en la boca. Parvati la miraba fijamente con sus ojos negros mientras se enjuagaba.

- No creo que ya lo haya hecho- dijo dirigiéndose a Lavender- Hermione es demasiado mojigata. Vamos, relájate un poco, Granger. No tiene nada de malo. Si tú le gustas al bombón de Malfoy y él te gusta a ti, ¿qué te detiene? ¿Sabes? No todo en esta vida son estudios y buenas notas. Todos necesitamos un poco de pasión de vez en cuando.

- Oh sí- concordó Lavender saliendo de la ducha envuelta en una toalla- anda, Hermione. Deberías animarte con Malfoy. Tiene la pinta de ser un excelente amante.

- Bueno, ¿a caso lo único que saben decir ustedes son tonterías?- espetó la castaña entrando a la ducha.

- Ja, nos crees tontas porque nosotras sí hablamos de chicos- dijo Lavender y acto seguido volvió a imitar a Hermione con una vocecita chillona:- "Oh sí, Draco, no te detengas, ¡no te detengas!"

Acto seguido las dos chicas volvieron a desternillarse de risa.

- "Maldición"- pensó Hermione- "¿por qué diablos tuve que hablar dormida? Ahora no me quitaré a este par de encima…"

Mientras se duchaba, sintió cómo se le encogió el estómago de culpa al recordar este último sueño con Malfoy. Mientras estuvo en casa del doctor Schulz los sueños habían cesado pero en cuanto regresó a dormir a Hogwarts volvieron a aparecer… ¿a caso tendría que tomar en serio la advertencia que la elfina Winky le había hecho días atrás, cuando le advirtió que vio a Kreacher vertiendo algo en su bebida?

Salió de la ducha y para su desgracia descubrió que sus dos compañeras seguían al otro lado de la puerta del cuarto de baño, hablando de chicos.

- … pero sin duda el día del baile el más guapo de todos era el profesor Lupin- escuchó decir a Lavender. Hermione permanecía inmóvil tras la puerta, escuchando la conversación.

- Vaya que sí- concordó Parvati- en estos últimos meses ha lucido muy apuesto. Pero yo no me animaría a tener algo con un hombre de su edad.

- No, ni yo. Además no creo que él pudiera interesarse en una jovencita como nosotras. Yo estoy segura de que es cuestión de tiempo para que entre él y la profesora Monaghan haya un romance, si no es que ya está sucediendo.

Hermione se quedó helada el escuchar eso.

- Es obvio que ella muere por él- señaló Parvati- creo que toda la escuela lo sabe. Pero ¿será que a él le gusta ella? Yo no lo he visto dar alguna señal.  

- Es difícil decirlo, el profesor es demasiado reservado.

- Yo creo que sí le gusta la profesora Monaghan pero no se atreve a admitirlo. Igual que Granger con Malfoy.

- "Draco, no te detengas"- imitó Lavender por enésima vez. Y ambas chicas salieron del dormitorio entre risas.

 

 

*********

El resto del día Hermione lo pasó de mal humor. Tenía muy presente que Rita Monaghan estaba interesada en Remus pero escuchar a sus dos compañeras de dormitorio afirmar que seguramente él también se sentía atraído por ella no le había gustado para nada.

- "Pero tú sabes que eso no es verdad, Remus está contigo, te ama. Lo que los demás digan son patrañas"- se decía a sí misma para tratar de tranquilizarse. Aunque esos pensamientos no ayudaban mucho, ya que Hermione le había enviado una lechuza desde el lunes por la tarde y él aún no la respondía.

A la hora de la cena Harry, Ron y Ginny aun no regresaban del entrenamiento de quidditch, de modo que Hermione se sentó sola en la mesa de Gryffindor, lo más alejada posible de Lavender y Parvati. Para su mala fortuna, los prefectos de quinto grado se fueron a sentar a su lado asediándola con preguntas acerca de los TIMOS y le pedían que les dijera todo lo que recordaba sobre ellos.

- … vamos, Hermione, ¿qué más viene en el examen teórico de Transformaciones? ¿Es verdad que te piden hacer un ensayo detallado sobre los animagos?- insistió Aurelia Stevens, la prefecta novata.

- No- respondió Hermione tajantemente, comenzando a perder la paciencia- en quinto grado ni siquiera se estudia el tema de los animagos…

Se metió un pedazo de pan a la boca con tal de tener una excusa para no hablar por unos instantes. Distraídamente miró hacia la puerta del Gran Comedor esperando que sus amigos entraran en cualquier momento y la ayudaran a librarse de aquel interrogatorio. Después desvió la mirada a la mesa de los profesores y por enésima vez en el día se topó con la silla vacía de Remus.

Entonces sus oídos captaron fragmentos de una conversación que sostenían dos Ravenclaws de sexto grado que recién acababan de entrar al comedor y se dirigían su respectiva mesa, pasando junto a la de Gryffindor.

-… por fin regresó, acabo de verlo entrar a su despacho con la profesora Monaghan…- le decía una chica de tez morena a su compañera.

Hermione sintió su corazón latir con repentina fuerza. ¿Remus ya estaba en Hogwarts? Nuevamente miró hacia la mesa de los profesores. La silla de la profesora Rita Monaghan también se encontraba vacía…

Sin pensarlo dos veces se levantó de su lugar.

- ¿A dónde vas?- la cuestionó Aurelia Stevens- espera, aún te queremos preguntar sobre el TIMO de Herbología…

- Neville Longbottom te puede ayudar con eso- respondió Hermione tomando su mochila y alejándose de ahí a grandes pasos.

En ese momento no le importaba mucho si no pasaba desapercibida, lo único que le importaba era averiguar si era cierto que Remus ya había regresado a Hogwarts y por qué demonios lo habían visto entrar a su despacho con la profesora Monaghan.

Caminó sin detenerse hasta el segundo piso, afuera del despacho de Remus. ¿Qué hacer? Si era cierto que Remus había vuelto, ¿por qué no le había avisado? Hermione había imaginado que después del profesor Dumbledore, ella habría sido la primera en enterarse de su regreso. Entonces una voz sonó en su cabeza… esa misma voz que hacía varias noches ya le había hablado en sueños.

- "Él es sólo un lobo en busca de carne fresca, ¿acaso crees que un pervertido como él se enamoraría de ti? Tú eres únicamente su distracción temporal, en cuanto consiga llevarte a la cama y satisfacer sus más bajos instintos, se aburrirá de ti, te dejará e irá en busca de otra presa. Eres una tonta por haber caído en su juego, ¡abre los ojos!"

 

No, Remus no podía ser esa clase de hombre…

 

Respiró hondo. Seguramente había una explicación razonable para lo que estaba sucediendo. Entonces, ¿por qué sonaba la risa coqueta de una mujer al interior del despacho?

 

No lo pensó más. Con paso firme y la cabeza erguida entró al lugar sin siquiera haber tocado la puerta. Y ahí estaban; Remus recargado contra la pared y aquella descarada mujer demasiado cerca de él. El sonido de la puerta abriéndose los sobresaltó. Hermione nunca se había sentido tan traicionada como en ese momento. El corazón comenzó a latirle con furia, sintió un gran vacío en el estómago, las manos amenazaban con temblarle.

Rita Monaghan sonrió con malicia al ver a la gryffindor y aprovechó el desconcierto de Remus ante la abrupta llegada de la chica para plantarle un beso en la boca.

Y ella, ¿qué haría ahora? ¿Se soltaría a llorar y huiría?

- Estoy aquí por órdenes de la profesora McGonagall…- fue lo primero que se le ocurrió decir para justificar su presencia en el lugar. Al menos logró decirlo con toda la frialdad del mundo.

- ¡Demonios, Rita!- exclamó Remus apartándose de la mujer.

- …pero creo que llegué en un mal momento, profesor Lupin- continuó Hermione y se dio la media vuelta con la intención de abandonar el lugar lo antes posible. Ya había visto suficiente.

- Señorita Granger, no se vaya- alcanzó a decir Remus.

- Descuide profesor, el mensaje de la profesora McGonagall puede esperar- respondió ella sin voltear a mirarlo, luchando por mantener firme su tono de voz.

- No- Remus avanzó hacia ella- le exijo que se quede.

- Usted no está en condiciones de exigirme nada- replicó ella con una mano en el picaporte de la puerta.

- Claro que sí, yo soy su profesor y por lo tanto, su superior. Así que quédese o le quitaré puntos a su casa.

Entonces Rita Monaghan intervino:

- Vamos cariño, deja que se marche. Tú y yo tenemos cosas más importantes que tratar ahora que estás de regreso. Señorita Granger, ¡10 puntos menos para Gryffindor por interrumpir asuntos personales entre dos profesores!

Hermione volteó y le sonrió a la bruja con hipocresía. Luego miró a Remus.

- ¿Ve? Yo salgo sobrando. Diviértanse.

Era obvio que había veneno inyectado en esas palabras. Se dio la vuelta, pero Remus, esquivando a su molesta colega, jaló a la chica de la muñeca con brusquedad.

- Aquí la única que sale sobrando es la profesora Monaghan. Yo necesito que usted se quede.

- ¡Remus!- exclamó Rita indignada.

- Ya oíste, Rita- dijo él sin la menor sutileza- vete ahora mismo.

Pero Hermione rápidamente se zafó de Remus y a toda prisa se retiró del lugar. No le daría el gusto de ver las lágrimas que estaban a punto de brotar de sus ojos. 

Al marcharse Hermione, Rita Monaghan creyó que tendría una segunda oportunidad para tratar de engatusar a Remus pero al ver la furiosa mirada del licántropo sobre ella desistió y también salió del lugar.

Una vez que se quedó a solas, Remus se sentó abatido en su habitual lugar detrás del escritorio.

- No puede ser…- murmuró para sí mismo al tiempo que se pasaba una mano por el rostro, maldiciendo el momento en que se topó con Rita Monaghan a unos cuantos pasos de entrar a su despacho, reprochándose a sí mismo por no haber sido tajante con ella desde un inicio e impedirle la entrada- ahora Hermione piensa lo peor de mí…

Entonces la voz de Draco Malfoy resonó en su cabeza:

-"Las personas como usted dan lástima".

Y con este pensamiento terminó de hundirse en su silla. De pronto oyó que alguien llamaba a la puerta.

- Adelante- contestó tratando de sonar sereno y reacomodándose en la silla, fingiendo que revisaba uno de los pergaminos que había en su escritorio.

La puerta se abrió y lo primero que se vio eran unos brazos cargando una pila de pergaminos. Era Hermione la que los llevaba. Remus sonrió y sintió un gran alivio, el cual se desvaneció al ver que Snape iba detrás de ella llevando también papeles.

- Déjelos sobre el escritorio y retírese- le ordenó éste a la joven. Ella obedeció y rápidamente se fue, sin siquiera voltear a ver al licántropo- muchachita tonta... - se quejó Snape en cuanto ella se ausentó- por ir corriendo chocó conmigo y me tiró todos los pergaminos. Pero ya le quité sus buenos puntos...

-...-

- ¿Qué te ocurre, Lupin?- le preguntó bruscamente Snape al verlo tan distante- ¿Tan mal estuvo la luna llena? Por lo menos alégrate de que sobreviviste.

-...- Remus no respondió aquel comentario.

Snape señaló los pergaminos que entre él y Hermione habían traído.

- Todos esos son trabajos de primero, segundo y tercer grado de DCAO que yo he corregido. Desde que te fuiste he tenido que estar supliéndote, incluso Minerva tramitó de urgencia en el Ministerio un giratiempo para poder cubrirte casi por completo. Puede que estén revueltos porque como ya te dije, la tonta de Granger me los tiró.

- No te preocupes- dijo el licántropo aguantándose las ganas de soltarle un puñetazo a su colega por llamar "tonta" a Hermione.

- Y estos que están aquí- prosiguió el jefe de Slytherin señalando otras pilas de pergaminos que estaban bien acomodados del otro lado del escritorio- son trabajos de quinto, sexto y séptimo que ya no me dio tiempo calificar porque son más largos, así que ya te tocan a ti.

Snape se dio la media vuelta y se marchó sin decir una palabra más. Remus miró con desgano las pilas de pergaminos pendientes por corregir. Pero en realidad esa era la menor de sus preocupaciones en ese momento.

 

 

*                                *                              *

Contrario a lo que había creído, su primer día de regreso en Hogwarts estaba pasando rápido. En ese momento se encontraba con unos ravenclaws de primer grado.

- Así es, señor Robbins. La clasificación que el ministerio de magia le da a las Erkling es XXXX, lo cual significa que son muy peligrosos para los humanos. ¿Alguien sabe de dónde son originarios?

Entonces una jovencita de cabello rizado alzó la mano.

- De la Selva Negra alemana.

Remus sonrió con amabilidad.

- Correcto, señorita Dawson. Usualmente los Erkling son confundidos con elfos, por eso no hay que dejarse engañar. A simple vista son alegres y curiosos pero cuidado: ¿saben de qué se alimentan? De niños.

El grupo exclamó con asombro.

- ¿De niños de verdad?- balbuceó un chico muy flaco.

- Sí, de carne y hueso. Abran el libro en la página 91 para encontrar más información.

Todos los niños obedecieron, salvo una jovencita que recién acababa de levantar la mano. Era Mary Elizabeth Jefferson, una niña muy vivaracha para su edad y propensa a causar alborotos entre sus compañeros.

- ¿Tiene alguna duda, señorita Jefferson?- preguntó amablemente el profesor. La niña esbozó una risita al tiempo que se ponía colorada.

- ¿Es verdad que usted ya tiene novia, profesor Lupin?

La pregunta le cayó a Remus como balde de agua helada. ¿De qué rayos estaba hablando esa chiquilla? Al instante los demás pequeños empezaron a cuchichear y miraron con renovado interés a su maestro.

- Señorita Jefferson, esto no tiene nada que ver con el tema de la clase- dijo firmemente con la intención de regresar de inmediato a lo académico. Pero ¿de dónde había surgido esa habladuría y hasta dónde había llegado? Entonces preguntó:- ¿A qué viene esa pregunta?

La niña se movió un poco en su silla y dijo:

- Esta mañana escuché decir a unas chicas de sexto que anoche a la hora de la cena lo han pillado con la profesora Monaghan…

Algunos niños soltaron unas risitas y los cuchicheos iban en aumento.

- Hey niños, ya basta, ya basta- dijo elevando un poco el tono de voz para retomar el control sobre la clase- eso no es verdad. La profesora Monaghan únicamente es mi compañera de trabajo, ¿entendido? Ahora por favor vayan a la página 91 de sus libros. Háganlo en silencio o tendré que restarle puntos a Ravenclaw.

Ante esta advertencia los niños optaron por obedecer de inmediato al profesor.

Lo que le faltaba: quién sabe qué tan lejos habrían llegado ya esos falsos rumores y él aún no había tenido oportunidad de encontrar a Hermione para aclarar las cosas. A la hora del desayuno le había hecho llegar mediante una lechuza una nota pidiéndole que se vieran después de su clase, aprovechando que sería la hora del almuerzo. Pero ella no había contestado la nota.  

- "¿Será que vendrá?"- se preguntó mientras observaba a sus alumnos de Ravenclaw trabajar. Después de la clase con ellos seguían los gryffindor de séptimo.

Meneó la cabeza tratando de alejar esos pensamientos. Tan sólo faltaban unos minutos para que el timbre sonara y los chicos ya comenzaban a inquietarse y a guardar sus cosas.

- Ya, tranquilos- dijo levantando la voz para obtener su atención- antes de que se vayan, anoten: tarea.

- Oooohh... - contestaron todos al unísono cuando oyeron esa palabra.

- Apenas acaba de llegar y ya nos deja trabajo- se quejó un chico. A Remus le hizo gracia el comentario.

- Precisamente para no atrasarnos con la materia les dejo esto: investiguen si hay algún hechizo o método para defenderse de un Erkling. Quien encuentre la respuesta más acertada será acreedor a esto- sacó del cajón de su escritorio una gran barra de chocolate de Honeydukes- así que ya lo saben.

Sonó el timbre y todos salieron corriendo con su habitual alboroto.

- Niños...- dijo el profesor en voz baja.

A los pocos minutos llegaron los "niños" de séptimo. Y ahí venía ella, con Harry y Ron, riendo por un chiste del pelirrojo. Pero esa linda risa cesó cuando entró al aula.

- Qué bueno que ya está de regreso, profesor- dijo Harry alegremente- espero que se encuentre mejor.

- Oh, sí- secundó Neville- profesor, le suplico que no vuelva a desaparecerse de ese modo, ¡el tiempo de su ausencia fue un martirio!

- Oh, no creo que haya sido tan grave- interrumpió Remus con modestia.

- Sí que lo fue- replicó Neville- ¡Snape nos estuvo dando la clase! ¡Nos dejaba montones de trabajos! ¡Nos torturaba!

Remus rió ante las exageraciones del muchacho regordete.

- Bueno, chicos- Remus miró de reojo a Hermione, quien aún seguía aparentemente muy ocupada buscando algo en su mochila y no miraba a nadie- ya basta de quejas. Mejor cuéntenme qué temas trabajaron durante mi ausencia. ¿Harry?

- ¿Profesor Lupin?- interrumpió Lavender con una amplia sonrisa antes de que Harry pudiera hablar- nos alegra que esté de regreso. Y felicidades por su relación con la profedora Monaghan; yo siempre he creído que usted es muy guapo y merece encontrar el amor.

Ante el comentario de la rubia, los jóvenes comenzaron a armar alboroto entre alegres murmullos y silbidos. Todos, excepto Hermione, quien se encontraba con la vista clavada en su libro de DCAO. Por un instante Remus deseó que se lo tragara la tierra.

- "Maldición, ¿hasta dónde se ha esparcido este chisme?"- se preguntó con angustia.

- ¿Entonces es cierto?- se atrevió a preguntar Seamus Finnigan.

- No, señor Finnigan- respondió Remus con un tono de voz un tanto serio, agradeciendo que el chico le dio la oportunidad de poder negar los hechos- señorita Brown, desconozco de dónde sacó esa información pero es falsa. Entre la profesora Monaghan y yo únicamente existe una relación laboral.

Hizo énfasis en las últimas dos palabras, mirando de reojo a Hermione. Ella permanecía impasible, aparentemente muy concentrada en la lección del día.

- Oh…- soltaron Lavender y Parvati al unísono.

- Suficiente, jóvenes- interrumpió Remus dando un par de palmadas para terminar con aquél bochornoso alboroto- debemos darnos prisa para retomar la materia, los EXTASIS están a la vuelta de la esquina y no querrán desperdiciar el tiempo con habladurías sin sentido. Harry, estabas a punto de decirme qué fue lo que trabajaron con el profesor Snape.

- Comenzamos a estudiar la necromancia- respondió Harry alegremente, haciendo un esfuerzo por recobrar la seriedad que pedía el profesor.

- Ah, eso suena bien. Veamos, ¿quién se ofrece a decirme en pocas palabras los detalles más importantes?- nuevamente miró con discreción a Hermione pero era obvio que ella no estaba dispuesta a dirigirle la palabra ni siquiera para temas de la clase. Eso dolía- adelante, señor Thomas.

- Bueno, la necromancia es otra forma antigua de magia negra con la cual se trataba de invocar a los espíritus de los muertos para la adivinación, puesto que se cree que los muertos al haberse liberado de la vida en el plano terrestre, tienen acceso a datos sobre el presente y el futuro. También en muchas ocasiones eran enviados a atacar a los vivos.

- Y supongo que el profesor Snape ya les habrá dicho cuáles son las formas básicas de defensa contra esos seres...- dijo Remus llevando así a sus alumnos a debatir sobre el caso.

Hermione escuchaba con atención y solamente participó unas cuantas veces con breves comentarios y evitando siempre mirar al profesor.

La campana que indicaba el inicio de la hora del almuerzo fue la que libró a ambos de ese martirio.

Remus tenía la intención de salir a toda velocidad tras Hermione pero tuvo que abandonar la idea cuando Neville, Seamus, Parvati y Lavender admitieron tener todavía dudas respecto al tema de la necromancia y le pidieron ayuda a Remus. A él no le quedó más remedio que ofrecerse a aclararlas de una vez por todas.

 


*****

N/A: bien, les prometí que esta semana habría doble capítulo. He cumplido y coincidió que este fue un capítulo más largo :) 

Créanme cuando les digo que los chismes sobre Remus y Rita Monaghan son el menor de los problemas... se vienen cosas peores. 

Nos faltan 10 capítulos para llegar al final de la historia... ¿pueden creerlo? 



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