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Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo » Los Lykógenos
Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo (R15)
Por Rowena
Escrita el Jueves 30 de Julio de 2020, 13:31
Actualizada el Sábado 27 de Febrero de 2021, 02:15
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Los Lykógenos

Capítulos
  1. Nace un sentimiento
  2. Valentía Líquida
  3. Un Beso Robado
  4. Encuentro Incómodo
  5. ¿Sirius?
  6. Un Héroe Inesperado
  7. Admítelo, Lunático
  8. Motivos para celebrar (parte 1)
  9. Motivos para celebrar (parte 2)
  10. Por debajo de la mesa
  11. Orgullo y Prejuicio
  12. Paranoias de un lobo celoso
  13. El Veneno de la Serpiente
  14. Los celos no son buenos consejeros
  15. El temor de perderlo
  16. La razón detrás del odio
  17. La solución está en tus manos
  18. Amistad a prueba de chicas
  19. Alcanzando las estrellas
  20. La dama de rojo
  21. Reencuentro en la casa de los gritos
  22. La Poción Implantadora
  23. Disimulo
  24. Los Lykógenos
  25. Insidia
  26. Ardientes provocaciones
  27. Ayuda inesperada
  28. Aunque no me puedas ver
  29. El último beso
  30. Abrazos que curan
  31. Dicen por ahí...
  32. Una propuesta indecorosa (Parte 1)
  33. Entre la espada y la pared
  34. Una propuesta indecorosa (Parte 2)
  35. Decepcionado
  36. Ángeles sin alas
  37. Llegando al límite
  38. Crimen y castigo
  39. Sanando las heridas

**********

N/A:  hola a todas! Usualmente pongo mis notas de autor al final de cada capítulo pero esta vez lo hice al inicio porque me parece justo advertir que es posible que este capítulo les resulte un poco aburrido... pero consideré necesario dar un contexto acerca de las complicaciones de salud que tendrá Remus. Les dije que la pérdida de su amuleto tendría consecuencias y pronto comenzaremos a verlas. 

Incluso tuve que hacer un poco de investigación médica para poder escribirlo. Advierto que yo no soy profesional de la salud ni nada por el estilo, así que si en algo de lo que escribí alguien detecta una barbaridad, de antemano una disculpa, jajaja. Recuerden que esto es un fanfic y estamos en un universo mágico donde siempre que no hallemos explicación lógica para algo, podemos escudarnos en que "es por arte de magia" xD

Si les da flojerita leer todo el "bla bla bla" científico que viene en este capítulo, no pasa nada, pueden pasarse al siguiente (Cap 24: Insidia). Por fin tendremos algunas escenas subidas de tono :P 

***********

LOS LYKÓGENOS


Una de las teorías que el profesor Dumbledore había comenzado a maquinar a raíz de lo sucedido con Remus durante la Batalla de Hogwarts era que esa noche hubo algo que detonó su metamorfosis sin necesidad del plenilunio; tal vez un profundo deseo por ayudar, quizás el miedo a perder a sus seres queridos en el combate, o simplemente el instinto de supervivencia. Sin duda esa noche hubo un elemento mágico muy fuerte que le permitió a Remus Lupin transformarse a voluntad e incluso conjurar hechizos sin la necesidad de canalizarlos a través de una varita mágica.

Para investigar más a fondo, Dumbledore decidió pedir apoyo a Constantine Doskas, un alquimista griego que en algún momento había conocido gracias a Nicholas Flamel. Éste sugirió comenzar a estudiar la fisiología de Remus para compararla con la de otros hombres lobo y al hacerlo descubrieron que los lykógenos de su sangre presentaban algunas alteraciones genéticas.

Los "lykógenos" eran los agentes patógenos causantes de la licantropía, transmitidos a través de la mordedura de un hombre lobo.

 

Por su parte, el alquimista solicitó la ayuda de su amigo Darius Schulz, un sanador que se especializaba en atender a hombres lobo para tratar de aminorar los síntomas y secuelas de sus transformaciones a través de tratamientos con Gemoterapia. Fue él quien sugirió la fabricación del amuleto de Remus, el cual consistía en un relicario de plata que en su interior contenía pequeños fragmentos de cuarzos con propiedades sanadoras, los cuales a su vez habían sido sometidos a diversos rituales de magia curativa.

 

La intención de dicho amuleto, de acuerdo a Darius Schulz, era que la plata y los cuarzos absorbieran la energía lunar de cada noche y con ella sus propiedades curativas se fortalecieran y se transmitieran a Remus para mejorar su salud.

 

Los tres magos descubrieron también que gracias a la constante dosis de energía lunar recibida, los lykógenos se hacían manipulables; perdían fuerza y de hecho su densidad por microlitro de sangre había disminuido. Eso se reflejaba en las ya controladas metamorfosis que sufría últimamente Remus, las cuales ya eran menos dolorosas que antes.

 

Lo que Dumbledore buscaba era encontrar la forma de ir eliminando gradualmente esos lykógenos de la sangre de Remus. Pero ahora que él había dejado de portar el amuleto de plata y cuarzos, los lykógenos ya no tenían nada que los controlara y como consecuencia se estaban reproduciendo de manera casi descontrolada.

 

Remus llegó minutos antes de lo indicado al despacho del profesor Dumbledore. Él lo recibió amablemente y lo hizo entrar.

 

Ahora Remus ya se había habituado a ver el lugar prácticamente transformado en un laboratorio. Había conexiones de tubos que contenían sustancias raras y burbujeantes, había mecheros, frascos que contenían polvos, libros abiertos y un par de varitas mágicas extras sobre una mesa de trabajo. Remus divisó unos tubos de ensayo que tenían líquidos de colores oscuros... todos ellos contenían un poco de su sangre mezclada con sustancias y polvos...

 

- ¿Estás listo?- preguntó Dumbledore.

 

- Sí- dijo Remus apartando la vista de los tubos. El director tomó una jeringa de su vitrina y remojó un algodón en alcohol. Remus descubrió su brazo y lo extendió para que el profesor hiciera su trabajo.

 

- Ya está- dijo el anciano cuando terminó y retiró la aguja. Esto le dolió un poco a Remus.

 

- Me dijiste que habías sacado conclusiones...- dijo éste sin ocultar su ansiedad. Dumbledore no contestó- oh, vamos Albus... ¿qué sucede? Llevamos meses con esto, meses en los que has trabajado mucho con esos dos alquimistas y no me dices casi nada de lo que descubren.

 

- Mi querido amigo... ¿se te hace poco el amuleto hechizado que fabricamos para ti? ¿Se te hace poco el saber que hay grandes posibilidades de encontrar una cura?

 

- Pero quiero saber cómo.

 

Dumbledore por un momento dejó de hacer lo que estaba haciendo y volteó a verlo con esa mirada tan propia de él...

 

Remus desistió y se sentó tras el escritorio. Sabía que cuando Dumbledore lo veía así era mejor no insistir. Prefirió curiosear los objetos que había sobre el escritorio y dejar que el anciano trabajara.

 

- Remus... la recaída que tuviste la luna llena pasada... ¿fue la primera desde que tienes puesto el amuleto?- le preguntó.

 

- Eh... sí.

 

- Explícame con detalles qué te sucedió- pidió el anciano.

 

- Pues... fue casi tan fuerte como las de antes...- explicó Remus- el dolor… las convulsiones…

 

- ¿Y dices que en éstos días has tenido algunos malestares?

 

- Dolores de cabeza, a veces se me nubla la vista... creo que se me ha subido la presión.

 

Sí, eso le había estado pasado últimamente pero le había restado importancia por estar ideando maneras de poder pasar algo de tiempo con Hermione a pesar de sus múltiples ocupaciones como profesor.

 

- Remus...- Dumbledore lo miró con seriedad- esto no debió haber pasado. Ni la recaída, ni los síntomas que has presentado, ni lo que acabo de ver en tu sangre. La densidad de lykógenos en tu sangre subió drásticamente. Esto es grave...

 

- Tal vez yo sé por qué pasó- Remus titubeó un poco, no había querido decirle al director esto- ... no he tenido el amuleto puesto...

 

Dumbledore le miró el cuello, ahora tampoco lo tenía.

 

- ¿Por qué?- inquirió. Remus respiró hondo.

 

- Porque no lo encuentro... lo he buscado como loco por todos lados, no me explico cómo...

 

Dumbledore negó con la cabeza y le indicó que no siguiera hablando.

 

- ¿Y por qué no me lo habías dicho?

 

- Porque no quería molestarte con algo así...

 

- Debiste avisarme- Dumbledore hablaba pausadamente- ¿Sabes por qué es tan importante que tengas ese amuleto puesto en todo momento?- no cabía duda de que el anciano comenzaba a mostrar enojo. Remus lo interrumpió.

 

- Lo sé Albus, lo sé.

 

- ¿Me lo podrías decir, entonces?

 

Remus recitó como adolescente que repite la lección:

 

- Porque todas las noches absorbe la energía lunar, la canaliza y hace que mi cuerpo se vaya preparando para los efectos que la luna llena tiene sobre mí y así se vaya aminorando la intensidad de las transformaciones.

 

- Exacto. Y esa dosis constante de energía lunar aunada a las propiedades mágicas que las gemas de tu amuleto tienen, es lo que nos estaba ayudando a mantener a los lykógenos bajo control. Incluso habían comenzado a disminuir… ¿Desde hace cuánto tiempo dices que no encuentras el amuleto?

 

- Casi un mes- admitió Remus.

 

Dumbledore bufó y pareció reflexionar un poco las cosas.

 

- Remus, esto es muy delicado. Este mes ha significado una drástica merma... gran parte de lo que habíamos avanzado se ha perdido. Tus células se desacostumbraron en cuestión de días a la energía lunar, creo que no necesito decirlo porque tú lo acabas de vivir en carne propia. Y no estoy exagerando, ven a ver esto.

Dumbledore le indicó que mirara a través del microscopio. Remus se estremeció al ver lo que ahí había. Su sangre estaba demasiado espesa.

- ¿Qué es lo que está sucediendo?

 

- Necesito hacer un análisis más profundo de esta muestra de sangre- admitió Dumbledore- pero no es buena señal que la viscosidad haya aumentado.

 

-¿Tiene que ver con el incremento de los lykógenos que acabas de mencionar?- quiso saber Remus.

 

- Me temo que sí. Creo que tu sistema inmunológico está trabajando a marchas forzadas para combatirlos. Al final de cuentas si pasamos por alto el elemento mágico de la licantropía, ésta es meramente una infección y el organismo trata de eliminarla como tal. Necesito reunirme con Constantine y Darius para ver qué podemos hacer. Por lo pronto le pediré a Severus que comience a preparar nuevamente la poción matalobos…

 

¿Y ahora qué? Al parecer no había muchas opciones. Faltaba un par de semanas para la próxima luna llena y ese tiempo no era suficiente para crear otro amuleto como el que había perdido. Lo único que podía hacer era seguir buscando y si no lograba encontrarlo antes de tiempo... tendría que tomarse nuevamente la poción matalobos y esperar que nada grave pasara.

 

Por un momento consideró pedirle al profesor Dumbledore que le ayudara a revisar sus memorias en el pensadero, en caso de que a él se le hubiera ido algún detalle. Al instante negó con la cabeza. Era demasiado tonto hacer eso, ¿cómo se le pudo haber ocurrido? Si Dumbledore exploraba sus pensamientos, descubriría lo de su romance con Hermione.

 

El director era muy condescendiente con él pero no por eso le permitiría mantener una relación con una alumna dentro del castillo.

 

 

 

**********

Tras un par de horas salió del despacho del director y tal como le había prometido a Hermione, fue a buscarla. Pasaban ya de las siete de la noche así seguramente la encontraría haciendo su habitual ronda de prefecta antes de la cena.

La halló en el quinto piso, reprendiendo a un par de niños que aparentemente trataban de meterse a hurtadillas a la torre de astronomía.

- … La clase es hasta media noche- les decía con voz estricta- está prohibido subir ahora- los niños se vieron entre sí y resignados se fueron. Entonces Remus salió a su encuentro y ella se aproximó a él, asegurándose primero de que nadie los veía. En un susurro le dijo:- y usted profesor... ¿qué hace aquí? Me temo que si no se va a su habitación, tendré que sancionarlo por no cumplir las reglas...

Remus sonrió divertido.

 

- ¿Y si le digo que la estaba buscando a usted, señorita?- preguntó.

 

- Bueno- dijo la chica- entonces las cosas cambiarían...

 

- ¿Podemos vernos cuando termines tu ronda?- cuestionó Remus. Hermione lo examinó con la mirada.

 

- ¿Estás bien?- le preguntó un poco extrañada.

 

- Eh... sí- mintió él- Te espero en mi oficina.

 

Hermione no quedó convencida con la respuesta de Remus, quien ya se iba a marchar de ahí. 

 

- Oye, espera- lo detuvo y sin rodeos le preguntó:- ¿Todo salió bien con el profesor Dumbledore?

La sonrisa de Remus se transformó en un gesto de preocupación.

- No como yo hubiese querido- admitió.

-¿Ya le dijiste sobre tu amuleto?- inquirió ella. Remus asintió.

- Necesito encontrarlo ya- dijo tratando de ocultar su angustia.

- Entonces sigamos buscándolo- urgió la joven con intenciones de emprender la marcha- de hecho te iba a decir que estuve investigando un par de hechizos que tal vez nos puedan ayudar a encontrarlo y…

Remus iba a replicar pero en ese instante llegaron corriendo por el pasillo un par de niñas de segundo grado.

-¡Hermione! ¡Hermione! ¡Necesito ayuda! Peeves se robó mi tarea de pociones y dice que la echará por el retrete… ¡se metió al baño de niños y nadie puede sacarlo de ahí!- dijo una de ellas.

- Ese maldito poltergeist…- masculló Hermione con enfado y volteando a ver a Remus se disculpó:- escuche profesor… lo buscaré después, tengo que ir a atender esto…

Y se marchó corriendo junto a las otras dos pequeñas.

 

**********

Más que molesto, Dumbledore estaba frustrado. Volvió a mirar las muestras de sangre que le había sacado hacía unas horas.

- Si tan sólo me hubieras avisado antes que perdiste el amuleto...

 

Entonces alguien irrumpió en el despacho. Por la chimenea había entrado un mago de la misma altura que él; se trataba de Constantine Doskas. Su cabello era corto y de color negro, tenía una abundante y cerrada barba negra a pesar de que tenía ya casi cien años; su cuerpo era fuerte, su porte elegante e iba vestido con finas ropas de hechicero.

 

Dumbledore estrechó su mano. Luego por la chimenea entró otro hombre más joven, tendría poco más de 50 años y su aspecto era saludable.

 

- Bienvenido Darius- saludó Dumbledore- me alegra que hayan llegado. Lamento mucho hacerlos venir a estas horas de la madrugada pero es un asunto urgente.

 

Y se dispuso a ponerlos al corriente de la situación con Remus

 

- Albus, no quiero sonar dramático- dijo Constantine Doskas- pero... si no encontramos una solución, este muchacho no será capaz de soportar la transformación en la siguiente luna llena; el dolor que sentirá será insoportable y podría sufrir daños irreversibles en su organismo. Incluso podría no recuperar su forma humana tras la mutación... o morir…

 

Ambos hombres voltearon a ver al sanador, quien examinaba las muestras de sangre de Remus y no tardó en dar su diagnóstico:

 

- Tiene síndrome de hiperviscocidad en la sangre a consecuencia de una policitemia- señaló el sanador- es decir, el volumen eritrocitos de su sangre ha aumentado por encima de los valores normales. Yo creo que se debe al incremento de lykógenos: su sistema inmunológico está produciendo grandes cantidades de glóbulos blancos para atacarlos. Esto a su vez está impidiendo que el organismo de Lupin se oxigene bien y entonces, para tratar de compensar la menor cantidad de oxígeno que está entrando su cuerpo, aumenta la cantidad de glóbulos rojos (que son los encargados de llevar el oxígeno desde los pulmones a los tejidos). Me temo que por eso ha tenido la presión alta; en cuestión de días su sangre estará tan espesa, que tendrá dificultades para circular y Lupin corre el riesgo de sufrir una embolia.

 

-…- Dumbledore no salía de su perplejidad.

 

- No tardará en padecer de fatiga crónica- anunció el sanador y sugirió:- una poción revitalizante podría serle de ayuda. Y también te recomiendo que no esté bajo tanta presión; el estrés podría dañarlo.

 

- Deberíamos enviarle una carta a Yraclis Psihas contándole lo sucedido. Espero que se interese por el caso y nos conteste pronto- dijo el alquimista Doskas esperanzado.

 

Ycarlis Psihas era otro alquimista que se dedicaba a estudiar licántropos. Ni Dumbledore ni Schulz ni Doskas lo conocían en persona pero habían leído algunos de sus escritos y parte de su investigación se había basado en ellos. Tal vez él podría ser una ayuda para resolver el problema.

 



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