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Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo » Reencuentro en la casa de los gritos
Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo (R15)
Por Rowena
Escrita el Jueves 30 de Julio de 2020, 13:31
Actualizada el Sábado 27 de Febrero de 2021, 02:15
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Reencuentro en la casa de los gritos

Capítulos
  1. Nace un sentimiento
  2. Valentía Líquida
  3. Un Beso Robado
  4. Encuentro Incómodo
  5. ¿Sirius?
  6. Un Héroe Inesperado
  7. Admítelo, Lunático
  8. Motivos para celebrar (parte 1)
  9. Motivos para celebrar (parte 2)
  10. Por debajo de la mesa
  11. Orgullo y Prejuicio
  12. Paranoias de un lobo celoso
  13. El Veneno de la Serpiente
  14. Los celos no son buenos consejeros
  15. El temor de perderlo
  16. La razón detrás del odio
  17. La solución está en tus manos
  18. Amistad a prueba de chicas
  19. Alcanzando las estrellas
  20. La dama de rojo
  21. Reencuentro en la casa de los gritos
  22. La Poción Implantadora
  23. Disimulo
  24. Los Lykógenos
  25. Insidia
  26. Ardientes provocaciones
  27. Ayuda inesperada
  28. Aunque no me puedas ver
  29. El último beso
  30. Abrazos que curan
  31. Dicen por ahí...
  32. Una propuesta indecorosa (Parte 1)
  33. Entre la espada y la pared
  34. Una propuesta indecorosa (Parte 2)
  35. Decepcionado
  36. Ángeles sin alas
  37. Llegando al límite
  38. Crimen y castigo
  39. Sanando las heridas
20. REENCUENTRO EN LA CASA DE LOS GRITOS

Una fría gota chocó contra la piel de la castaña. Notándolo, Remus se metía un poco de su postre en la boca y la miraba fijamente.

-¿Qué sucede?- preguntó luego de pasarse el bocado.

- He sentido varias gotas- dijo ella levantando la mirada- ¿tú no? O serán ideas mías...

El hombre levantó un poco la vista observando el cielo; era cierto, de pronto un manto de nubes espesas había tapado la bonita noche estrellada. Un par de gotas ahora lo alcanzaron a él.

- Sí... tienes razón, está lloviznando- dijo con algo de lamentación- es una lástima... la estábamos pasando muy bien....

Hermione también se lamentó internamente, la lluvia arruinaría una gran noche. Entonces una pequeña sonrisa se formó en sus labios.

-¿Por qué habría de acabar ahora?

Ambas cejas de Remus se levantaron graciosamente dándole un aspecto más joven.

-¿Ah no?- inquirió. La chica negó con la cabeza aun sonriendo y continuó:

- Claro, a menos de que tú quieras que así sea...- un pequeño puchero se dibujo en su rostro. Remus soltó una risita divertida.

- ¿Por qué iba a querer que se terminara si pasé casi toda la noche convenciéndote de que vinieses conmigo?- volvió a reír pero esta vez seguido de Hermione.

- Disculpen, nos han avisado que se acerca una tormenta... vamos a cerrar, ¿quieren esto para llevar?- les preguntó el mesero. Remus miró a Hermione consultándole, ella se encogió de hombros.

- No, está bien. Déjelo así, muchas gracias.

Se levantaron y caminaron hacia el lugar donde Remus había estacionado la moto de Sirius. Miró a Hermione, y tras darle un corto beso en los labios la ayudó a subir.

- Creo que sé a dónde podemos ir- le dijo.

Remus puso en marcha el vehículo y a toda velocidad fueron de regreso a Hogsmeade; si no se daban prisa la tormenta los atraparía.

Hermione sintió un leve cosquilleo cuando se percató de a dónde se dirigían: la Casa de los Gritos. Ese lugar no le agradaba mucho a pesar de que sabía perfectamente que nunca estuvo embrujado. La simple apariencia la asustaba un poco, al igual que a la mayoría de la gente.

Un ralámpago iluminó momentáneamente el cielo y se soltó una ventisca.

Remus estacionó la motocicleta en el pórtico de la entrada.

- Llegamos justo a tiempo, será mejor que entremos- dijo mientras ayudaba a Hermione a bajar del vehículo. Se refugiaron bajo el techo de la entrada y él abrió la puerta con un hechizo.

La lúgubre estancia estaba totalmente a oscuras y podía percibirse el olor a humedad.

- ¡Lumos!

Remus tomó a Hermione de la mano y la condujo al segundo piso. Ella comenzó a reconocer todo: había estado ahí cuatro años atrás, cuando supieron toda la verdad sobre Sirius.

La habitación a la que entraron, a diferencia del resto de la casa, no parecía tan descuidada. Remus hizo aparecer con la varita fuego en la chimenea y todo se iluminó.

Era una habitación grande con piso de madera, la cama estaba adoselada, había una estantería llena de libros y frente a la chimenea había un par de sillones.

- Rehabilité un poco esta habitación antes de regresar a Hogwarts, por si la necesito en las lunas llenas- explicó Remus a la chica- podemos esperar aquí hasta que pase la tormenta.

- Ésta no es la habitación donde estuvimos aquella vez… ¿cierto?- preguntó Hermione haciendo alusión a lo sucedido en su tercer año en Hogwarts. Remus negó con la cabeza y dijo:

-Ahora que lo pienso… es gracioso. Quién diría que cuatro años después estaríamos tú y yo aquí…

Hermione se acercó a él y pasó ambas manos alrededor de su cuello.

- Profesor Lupin… - dijo juguetonamente- he descubierto su secreto; sé que usted es un hombre lobo… y me encanta- esto último se lo susurró al oído, causando que él se estremeciera y la estrechara por la cintura.

- Señorita Granger, ¿está segura de que podrá lidiar con esto?- aunque lo dijo en el mismo tono juguetón que la chica había usado, en realidad sí había algo de reserva en su pregunta. Hermione lo captó al instante y en respuesta depositó un beso en sus labios.

Remus suspiró. Se sentía feliz por el paso que él y Hermione recientemente habían dado pero fue inevitable que la preocupación de repente lo invadiera. La tomó por las manos y la miró a los ojos.

- Oye...- no sabía cómo empezar a decirlo- yo... en verdad quiero preguntarte si estás consciente de las dificultades que vamos a tener una vez que regresemos a Hogwarts. A lo que me refiero es que, vaya... yo soy tu profesor, tú eres mi alumna... esto no va a ser tan fácil...

Hermione negó con la cabeza y respondió:

- Remus… no me importa. No me importa que seas un hombre lobo; no me importa que seas mayor que yo, no me importa que seas mi profesor… no me importa nada. Sólo quiero estar contigo.

Y acto seguido lo besó nuevamente.

La chica no ignoraba que esa relación que acababan de iniciar no sería como cualquier otra. Sabía que tendrían que verse a escondidas, que Remus no podría dedicarle el mismo tiempo que algún otro chico de su edad podría porque no debía descuidar su trabajo; sabía que tendrían que mantener su romance en secreto porque si alguien se llegaba a enterar les podría traer serios problemas, incluso que despidieran a Remus. Todo esto implicaba que ni siquiera Hermione podría compartir su alegría con Harry y Ron.

Pero ella estaba dispuesta a aceptar eso y más con tal de poder estar a su lado.

 

**********                                                                                                                        

A pesar de que el ambiente en el Gran Comedor estaba bastante animado y todos bailaban, Harry y Ron no pudieron dejar de notar la ausencia de Hermione. Ya tenía más de tres horas que no la veían.

Buscaron a Malfoy con la mirada y al no encontrarlo tampoco, Ron comenzó a imaginarse lo peor...

- Harry, ¿qué tal si ese maldito se la llevó a su habitación?- dijo aterrado- o ¿qué tal si...

- ¡Ron!- interrumpió Harry un tanto molesto por la facilidad con la que su amigo perdía la calma y comenzaba a hacer especulaciones.

- Pero se la pudo haber llevado a la fuerza sin que nadie se diera cuenta- espetó el pelirrojo.

- ¿Por qué no te calmas en lugar de estar diciendo tonterías? ¡Y baja la voz! Vamos a buscar a Sirius para ver qué podemos hacer- dijo el chico en un susurro para que sus acompañantes no lo escucharan. Ron asintió rápidamente.

Ginny y Simonette Lander, la cita de Ron esa noche, se vieron claramente disgustadas cuando Harry les informó que tendrían que irse por unos momentos. Tras dirigirles una rápida sonrisa, Harry y Ron comenzaron a caminar sin rumbo para buscar a Sirius.

 

**********                                                               

- ¡Ya te dije que se siente muy mal y que está en su habitación!- exclamó el animago comenzando a desesperarse- ten en cuenta que hace un par de días fue luna llena y tuvo una recaída.

- Entonces ¿por qué se desapareció sin avisarme? ¡Me dejó plantada!- dijo Rita Monaghan completamente indignada- ¡merezco una disculpa por parte de él!

- No seas necia...

- ¡Quiero verlo en este momento!

- Caray, ¡ya deja de insistir! ¡Ni siquiera era tu cita para el baile!

- ¡Claro que sí lo era! Cuando entramos al Gran Comedor me pidió que apartara una mesa...

-"Seguramente lo dijo para deshacerse de ti"- pensó Sirius con una sonrisa burlona- "cualquiera lo habría hecho."

- ¡Sirius!- la voz de Harry se oyó en el vestíbulo. Sirius suspiró aliviado y dijo a la profesora antes de bajar la escalinata de mármol:

- Debo irme. Y es mejor que no vayas a buscar a Remus, no quiere que nadie lo moleste, ¿entendido?

La profesora Monaghan frunció los labios y miró a Sirius bajar las escaleras para reunirse con Harry y Ron.

- ¿Qué sucede?- preguntó el hombre al ver las caras de los muchachos.

- Hermione no está- se apresuró a decir Ron.

- Oh...- fue lo único que dijo Sirius. Ahora las cosas iban a complicarse más. Ya había logrado explicar la desaparición de Remus, pero ¿qué con la de Hermione?

- La última vez que la vimos fue cuando entró con Malfoy al Gran Comedor y se fueron a sentar- informó Harry.

- Y creemos que ese desgraciado... bueno... tú sabes... que se la llevó para...- intentó decir Ron poniéndose colorado.

- Tenemos que encontrarla- interrumpió Harry.

- "Piensa en algo rápido"... a ver muchachos, cálmense. ¿Ya se fijaron si Malfoy está también en el Comedor?- preguntó Sirius.

- Ya- dijo Harry- también tiene ya más de tres horas que no lo vemos.

- Hay que buscarlos rápido- urgió Ron- no vaya a ser que...

- Bueno, ¿y qué tal si prefirieron salirse a los jardines para estar un rato juntos?- sugirió Sirius- tal vez prefirieron la tranquilidad del exterior o...

- O la tranquilidad de la habitación de Malfoy- murmuró Ron.

- ¡Ronald!- Harry le llamó la atención a su amigo. Al oír eso, Sirius ahogó una risita.

- ¿Qué?- alegó el pelirrojo- no me extrañaría. Es un aprovechado que sólo ronda a las chicas para ver qué consigue de ellas.

Harry bufó.

- Razona un poco; ¿tú crees que Hermione se dejaría?

El juicio de Harry era bueno. Ron lo meditó unos instantes. Cierto, Hermione no era de esa clase de chicas.

Sirius metió las manos en los bolsillos de su pantalón rogando para que Harry y Ron dejaran el tema en paz.

- Bueno, creo que ya está todo claro y no hay que preocuparse por nada- dijo tratando de sonar relajado- yo creo que si hubiera sucedido algo fuera de lo normal, Hermione ya habría venido a ustedes; es una chica lista y sabe cómo defenderse.

Harry concordó en eso. Pero en ese momento se oyó el azotón de una puerta cerca de ahí. Ron al instante corrió en dirección de donde provino el ruido, temiéndose lo peor. Harry y Sirius lo siguieron.

Se escuchó una risa masculina proveniente de un aula al final del pasillo. Era la inconfundible risa de Malfoy.

- ¡Hermione!

Ron llegó al aula donde se escuchaba la risa y comenzó a golpear la puerta gritando:

- ¡Hermione! ¡Hermione! ¿Estás bien? ¡Malfoy! ¡Abre la puerta, desgraciado!

Sirius se estaba temiendo lo peor. No quería ver el alboroto que estaba a punto de formarse. Bruscamente se abrió la puerta y apareció Malfoy tambaleándose. Despeinado, con la túnica desabrochada y unas marcas en el cuello; su pantalón también estaba desabrochado. Miró a Harry, Ron y Sirius haciendo una mueca. El pelirrojo estuvo a punto de echársele encima pero Sirius lo detuvo.

- ¡Déjame!- le gritó Ron.

- ¿Qué es lo que te ocurre, Weasley?- cuestionó el rubio con su acostumbrada arrogancia. El aliento le apestaba a licor.

Harry, quien era el único que había conservado la calma, preguntó desafiante:

- ¿En dónde diablos tienes a Hermione? ¡¿Dónde han estado todo este tiempo?!

Malfoy se recargó en el marco de la puerta y soltó una risa irónica.

- Hermione... ja, ja, ja, ja...

- ¡¿Dónde está?!- repitió Harry amenazadoramente.

Malfoy ni siquiera se inmutó. Miró hacia el techo y luego dijo:

- Él debería saberlo- señaló a Sirius, quien seguía sujetando a Ron.

- ¿Yo?- Sirius sintió que se le iba la voz- ¿yo por qué debería saberlo? Se supone que Hermione asistiría al baile contigo.

- Cierto... mi pareja... lo era... sí... hasta que me dejó...

- ¿De qué hablas?- inquirió Ron.

- ¡¡ME DEJÓ!!- gritó Draco- ¡¡ME DEJÓ POR IRSE CORRIENDO ATRÁS DE ESE MALDITO LO...

- ¡¡BASTA!!- gritó Sirius interrumpiéndolo- está claro que Malfoy está demásiado ebrio como para coordinar sus palabras.

Al oír eso, Malfoy soltó una carcajada llena de amargura.

- Claro, bebí hasta perderme- dijo- pero no estoy mintiendo…

¡Lumos!- Harry iluminó el interior del aula con su varita mágica. La única persona que estaba ahí era Pansy Parkinson cubriendo con sus brazos su torso semi desnudo, observando la escena un poco asustada. No había ni rastro de Hermione. La preocupación de Harry creció.

- Será mejor que nos vayamos- dijo Sirius- aquí sólo estamos perdiendo el tiempo.

  

**********                                                                                                               

- … se te olvida que sí te he escuchado roncar- intervino Hermione divertida- y lo haces como una fiera...

Remus no pudo evitar reír y dijo juguetonamente:

- Pues te recuerdo que soy una fiera… al menos una vez al mes.

Ambos estaban disfrutando el momento al máximo, abrazados en el sofá frente a la chimenea, con el sonido del viento y la fría lluvia de febrero provenientes del exterior; hablaban tranquilamente, conociéndose más a fondo. Estaban tan concentrados en ellos dos que no se imaginaban que a estas horas su ausencia en el castillo ya era bastante notoria.

Afuera se escuchó el estruendo de un relámpago.

- Parece que seguirá lloviendo bastante rato- dijo Hermione.

Remus suspiró y con fingido pesar respondió:

- Eso significa que vamos a tener que quedarnos todavía aquí...

- Y... ¿eso es bueno o es malo?- cuestionó Hermione siguiéndole el juego.

- Pues... depende de ti...

- Interpreta esto- dijo Hermione antes de darle un suave beso en los labios. Remus dejó escapar un gruñido de gusto.

- Mmm... no estoy muy seguro de haber entendido... ¿será que lo que me quisiste decir fue... esto?

Fue ahora él quien la besó tiernamente.

- Entendiste a la perfección- susurró ella pasando sus dedos por la cabellera castaña del hombre.

Remus estaba fascinado al tener a Hermione entre sus brazos y de repente se sorprendió a sí mismo deseando de ella algo más que simples besos… pero estaba consciente de que esta jovencita no era como las demás mujeres con las que había estado en el pasado. Además, por el hecho de que ella era bastantes años menor, él debía tomarse las cosas con calma. Quería demostrarle que sus intenciones con ella eran buenas y que no pretendía aprovecharse de ninguna manera.

******* FIN *******

 

N/A: aaaaaaaaaah! No se crean!!! Claro que la historia no termina aquí, apenas vamos a la mitad!!! Pero no resistí la tentación de hacerles esta pequeña broma :P 

Aún tenemos varios cabos sueltos: un Draco Malfoy humillado, una Rita Monaghan despechada y el amuleto perdido de Remus... y seguiremos teniendo romance (y algo más) así que las invito a quedarse para ver cómo serán las cosas de ahora en adelante para nuestros tórtolos enamorados! Nos vemos el próximo viernes :)

 

 



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