Historia al azar: Mi Otro Yo
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Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo » Alcanzando las estrellas
Historia terminada Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo (R15)
Por Rowena
Escrita el Jueves 30 de Julio de 2020, 13:31
Actualizada el Sábado 6 de Marzo de 2021, 01:48
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Alcanzando las estrellas

Capítulos
  1. Nace un sentimiento
  2. Valentía Líquida
  3. Un Beso Robado
  4. Encuentro Incómodo
  5. ¿Sirius?
  6. Un Héroe Inesperado
  7. Admítelo, Lunático
  8. Motivos para celebrar (parte 1)
  9. Motivos para celebrar (parte 2)
  10. Por debajo de la mesa
  11. Orgullo y Prejuicio
  12. Paranoias de un lobo celoso
  13. El Veneno de la Serpiente
  14. Los celos no son buenos consejeros
  15. El temor de perderlo
  16. La razón detrás del odio
  17. La solución está en tus manos
  18. Amistad a prueba de chicas
  19. Alcanzando las estrellas
  20. La dama de rojo
  21. Reencuentro en la casa de los gritos
  22. La Poción Implantadora
  23. Disimulo
  24. Los Lykógenos
  25. Insidia
  26. Ardientes provocaciones
  27. Ayuda inesperada
  28. Aunque no me puedas ver
  29. El último beso
  30. Abrazos que curan
  31. Dicen por ahí...
  32. Una propuesta indecorosa (Parte 1)
  33. Entre la espada y la pared
  34. Una propuesta indecorosa (Parte 2)
  35. Decepcionado
  36. Ángeles sin alas
  37. Llegando al límite
  38. Crimen y castigo
  39. Sanando las heridas
  40. Veredicto final
  41. Decisiones en puerta
  42. Nota de autor final
18. ALCANZANDO LAS ESTRELLAS

...-¡Remus! ¡Espera!

-"Ay, no" - dijo Remus para sus adentros sin detener el paso, fingiendo no haber escuchado nada.

- ¡Remus!

La mujer llegó y lo tomó del brazo.

- Oh, hola Rita- dijo el licántropo tratando de disimular una mueca de fastidio- lo siento, no te oí...

- No importa- dijo la profesora con excesivo entusiasmo- me alegro de que  Gryffindor haya ganado el partido de quidditch esta mañana, ¿pero sabes? La próxima vez no estaré de tu lado, tú sabes que mi casa es Ravenclaw...

- "¿A caso lo único que sabe decir esta mujer son tonterías??"- se preguntó Remus- ¿Ah sí? Qué bien...

Se soltó de ella y apresuró el paso.

- Espera, ¿por qué tanta prisa?- se quejó la profesora alcanzándolo- déjame decirte que esta noche te ves espectacular.

- Gracias...

- ¿Y yo? ¿Cómo me veo? ¿Te gusta mi atuendo?- pregunto ella plantándose delante de él y girando para que el hombre pudiera verla desde todos los ángulos.

- Sí, es lindo… luces bien- respondió Remus por mera cortesía, sintiéndose incómodo. Pero en ese momento se arrepintió de haber dicho eso ya que Hermione estaba a unos cuantos pasos detrás de él y lo había escuchado.

- Bueno chicas, yo me adelanto porque no quiero hacer esperar a Draco- les dijo a Lavender y Parvati en voz lo suficientemente alta para que Remus la escuchara- estoy segura de que pasaremos una gran noche. Adiós.

Cruzó su mirada con la de Remus y le dio la espalda, adelantándose al vestíbulo.

- ¿No había dicho que no quería ir con él?- le preguntó Parvati a su amiga completamente confundida.

- Sí... ¿quién la entiende?- concordó Lavender.

Remus logró escuchar a sus alumnas y sonrió con satisfacción. Llegó al vestíbulo seguido de la ahora ya insoportable profesora Monaghan. Se acomodó la túnica y miró a su alrededor. Sin quererlo levantó la atención de más de alguna chica que quedó deslumbrada por lo guapo que se veía esa noche.

Localizó pronto a Hermione y pudo darse cuenta de lo preciosa que lucía: su peinado era sencillo pero lindo, su atuendo era un vestido color rojo carmesí que tenía un discreto escote y que se ajustaba perfectamente a su figura, resaltando sus curvas. Calzaba unas sandalias con un tacón no muy alto y en su cuello había un discreto collar plateado.

En su rostro había un poco de maquillaje, sin ser nada exagerado. Eso le gustó mucho a Remus: poder ver su rostro al natural, mostrando su belleza tal y como era.

Se quedó viéndola durante unos instantes; no le importaba que los demás lo notaran.

- Remus, te estoy hablando, ¿por qué no me haces caso?- dijo la profesora Monaghan sacándolo de su ensimismamiento.

- Lo siento - se disculpó él buscando cómo escaparse de su acompañante- oh, mira, ya se abrieron las puertas del comedor. Nos vemos después.

Se abrió paso entre los alumnos y se aproximó al lugar con la esperanza de poder alejarse de una vez por todas de aquella mujer. No tuvo el éxito deseado...

- ¡Espera, Remus! ¡Aquí hay una mesa para dos!- exclamó- ¡ven aquí!

Remus la miró con fingida alegría y le dijo:

- ¡Genial! ¿Por qué no te sientas y la apartas? Yo regreso en unos minutos.

-¡Claro! Aquí te espero- aseguró la mujer creyendo que Remus cumpliría su palabra.

Él aprovechó para irse a un rincón apartado de todo y sacó del bolsillo de su túnica un trozo de pergamino en el cual previamente ya había escrito una nota con tinta invisible… debía actuar rápido.

- ¡Hola profesor Lupin!- le saludó animadamente una jovencita de cuarto grado a sus espaldas, ocasionándole un gran sobresalto.

- Hola Lizzie…- contestó él tratando de disimular su nerviosismo. Entonces tuvo una idea…

 

**********

Hermione estaba ya sentada en una mesa con Draco. Mientras trataba de poner atención a lo que él le decía, miraba distraídamente el elegante mantel. De pronto alguien chocó accidentalmente con ella por detrás y en un susurro le dijo al oído:

- Es tinta invisible.

Hermione de momento no entendió nada.

- Oye niña, fíjate por dónde caminas- le reclamó Draco a la chica, quien rápidamente se alejó de ahí. Y dirigiéndose a Hermione:- ¿Estás bien?

Ella se limitó a asentir con la cabeza. La niña había dejado sobre su regazo un trocito de pergamino doblado a la mitad. El choque no había sido un accidente.

- Sí, estoy bien. Quisiera algo de tomar- mintió ella para alejar al rubio.

- Ahora te lo traigo- se ofreció él amablemente.

En cuanto Draco le dio la espalda, ella sacó su varita y apuntando al pergamino, dijo:

- Aparecium…

Y el mensaje que había sido escrito con tinta invisible apareció:

"Ya basta de peleas sin sentido, hagamos las paces esta noche. Te espero afuera."

Hermione se mordió el labio; sabía quién era el remitente del mensaje. En realidad sí deseaba irse de ahí pero nuevamente su orgullo se interponía entre ella y el impulso de seguir a su corazón. ¿Qué hacer? Entonces Draco llegó con un par de cervezas de mantequilla. Rápidamente la chica cerró el puño sobre su regazo para esconder el trozo de pergamino.

- ¿Qué haces?- preguntó el rubio con una sonrisa al ver la varita de Hermione.

- Estaba probando un hechizo que leí en un libro...- mintió llevando disimuladamente el puño a un costado para esconder el mensaje.

Draco le acarició la mejilla y le dijo al oído:

- ¿Sabes? Quiero que esta noche sea especial para los dos...

Mientras él hablaba, la ansiedad comenzó a apoderarse de ella.

-"Te espero afuera"- resonó la última línea del mensaje en su cabeza.

-... me gustas mucho y me encantaría que...

-"No, Draco, por favor no lo digas..." - suplicó mentalmente Hermione temiendo lo que el rubio le diría- Draco, espera...

- ¿Qué pasa?- cuestionó él ante la abrupta interrupción de la chica.

Hermione aún seguía sosteniendo la nota que Remus le había hecho llegar mediante aquella jovencita a la que puso bajo el efecto de la maldición Imperius.

- Lo siento, ahora vuelvo- le dijo al chico. Se levantó y salió corriendo. Él tardó unos instantes en reaccionar y para cuando lo hizo, ya era tarde: Hermione estaba llegando al vestíbulo.

 

**********

Remus salió del castillo y minutos después Hermione lo alcanzó. Se podía oír la voz de Draco llamándola desde la entrada del Gran Comedor y sus pasos atravesar el vestíbulo. Entonces con un movimiento de varita Remus hizo que las puertas del vestíbulo se cerraran detrás de ellos y colocó un hechizo para sellarlas.

Tomó a Hermione de la mano y juntos corrieron por el sendero que llevaba al Sauce Boxeador, llenos de adrenalina, riendo alegremente. Por un momento Remus dudó que Hermione estuviese dispuesta a huir con él, pero ahí estaba, tratando de seguirle el paso.

Al llegar cerca del árbol, las sonrisas desaparecieron y se miraron fijamente. De pronto Hermione pareció volver nuevamente a la realidad y recordó que hacía poco rato había escuchado a este encantador hombre decirle a la profesora Monaghan que lucía bien esa noche. Entonces los celos hablaron por ella:

-¿Qué es lo que quieres?- preguntó con la respiración un poco agitada por el esfuerzo de haber corrido.

- Hablar contigo- respondió Remus suavemente, sin intenciones de pelear.

-¿Sobre qué? Creo que no hay mucho que decir. Lo podemos hacer después, Rita Monaghan debe estar preguntándose en dónde estás- dijo secamente.

Remus bufó molesto por la terquedad de Hermione; ¿por qué debían siempre estar peleando?

- Claro, tienes razón- concordó sin esconder su enojo- no debí haberte llamado, tú también estás haciendo esperar a alguien. Disfruta del baile con él, ya hablaremos después. O quizás nunca.

Se dio la vuelta y comenzó a caminar en dirección al castillo. Había estado dispuesto a admitir sus errores y pedir disculpas pero si ella no ponía de su parte, ¿por qué tendría él, Remus Lupin, dejar que una chiquilla lo pisoteara?

- Genial- dijo Hermione por lo bajo, mirándolo alejarse, reprochándose la inmadurez mostrada hacía unos instantes- Remus...- el licántropo iba con paso firme, ya un par de metros por delate de ella- ¡¡Remus!! ¡¡No te vayas!!

Corrió desesperadamente hacia él a pesar de que se le dificultaba un poco por los tacones. Pero no le importaba, solamente quería estar con él.

- Remus...

Se detuvo a corta distancia de él, quien había volteado y la miraba fijamente.

- Discúlpame, tienes razón- admitió ella- tenemos que hablar.

Nuevamente una luz de esperanza brilló para ellos dos. Él esbozó una ligera sonrisa y dijo:

- Pero tu pareja te espera...

- No quiero regresar con él- confesó Hermione.

La mirada de Remus se iluminó.

- En ese caso creo que deberíamos irnos de aquí.

- Genial. Pero, ¿a dónde…?- preguntó ella sin entender.

- Espera acá- le pidió Remus con absoluta seguridad. Al parecer sabía lo que hacía, lo cual hizo a Hermione sentirse confundida. ¿Qué iría a pasar en ese momento?

Ella obedeció. Remus se perdió de vista unos momentos y regresó... en la moto de Sirius. Se detuvo a un costado de ella y con una alegre mirada preguntó:

- ¿Gusta venir, bella dama?

- ¿¿Sabes manejar esa cosa??- inquirió Hermione sorprendida. Él perdió su vista en el cielo y dijo:

- La defensa contra las artes oscuras no es mi única habilidad... ¿qué dices? ¿Vienes?

Ella se mordió el labio y dijo:

- ¿Me ayudas a subir?

- Por supuesto.

Remus se bajó de la moto y cuidadosamente la ayudó a acomodarse en la parte trasera del asiento. Una vez que él volvió a subir, ella se sujetó a él, pasando sus brazos por su cintura y apoyando la barbilla en su hombro sin preocuparse por nada más. Miles de mariposas revoloteaban en su estómago por lo que estaban haciendo.

Se elevaron en el aire sobrevolando los terrenos del castillo y el lago, teniendo más cerca la luna y las estrellas de esa fresca noche.

- ¿A dónde vamos?- preguntó Hermione en su oído, dejando ver su curiosidad.

- A un lugar que seguramente te encantará- aseguró Remus, sintiéndose sumamente emocionado. 

 

*******

N/A: … qué les pareció? ¿Se esperaban que ocurriera algo así? Las leo!!

Por cierto, nuevamente las invito a seguir mi página de FB ROWENA BLACK LUPIN FANFICTION. Ahí podrán encontrar imágenes que ilustran cada uno de los capítulos de este fanfic :)

 



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