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Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo » Amistad a prueba de chicas
Historia terminada Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo (R15)
Por Rowena
Escrita el Jueves 30 de Julio de 2020, 13:31
Actualizada el Sábado 6 de Marzo de 2021, 01:48
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Amistad a prueba de chicas

Capítulos
  1. Nace un sentimiento
  2. Valentía Líquida
  3. Un Beso Robado
  4. Encuentro Incómodo
  5. ¿Sirius?
  6. Un Héroe Inesperado
  7. Admítelo, Lunático
  8. Motivos para celebrar (parte 1)
  9. Motivos para celebrar (parte 2)
  10. Por debajo de la mesa
  11. Orgullo y Prejuicio
  12. Paranoias de un lobo celoso
  13. El Veneno de la Serpiente
  14. Los celos no son buenos consejeros
  15. El temor de perderlo
  16. La razón detrás del odio
  17. La solución está en tus manos
  18. Amistad a prueba de chicas
  19. Alcanzando las estrellas
  20. La dama de rojo
  21. Reencuentro en la casa de los gritos
  22. La Poción Implantadora
  23. Disimulo
  24. Los Lykógenos
  25. Insidia
  26. Ardientes provocaciones
  27. Ayuda inesperada
  28. Aunque no me puedas ver
  29. El último beso
  30. Abrazos que curan
  31. Dicen por ahí...
  32. Una propuesta indecorosa (Parte 1)
  33. Entre la espada y la pared
  34. Una propuesta indecorosa (Parte 2)
  35. Decepcionado
  36. Ángeles sin alas
  37. Llegando al límite
  38. Crimen y castigo
  39. Sanando las heridas
  40. Veredicto final
  41. Decisiones en puerta
  42. Nota de autor final
  1. AMISTAD A PRUEBA DE CHICAS

El cansancio invadía todo su cuerpo, los huesos le dolían hasta lo más profundo… sentía que en cualquier momento caería rendido de dolor al suelo, la noche pasada fue luna llena y con eso su maldición eterna se hizo presente con una intensidad que no ocurría desde hacía ya varios meses.

 

Suspiró mientras bajaba lentamente las escaleras de piedra que lo llevaban a los jardines del castillo.

 

Había sido una mala noche sin duda alguna. Fue una metamorfosis demasiado dolorosa comparada con las que últimamente había tenido. Si tan sólo no hubiese perdido su amuleto antes de la luna llena…

 

Sintió el fresco aire chocando contra su rostro.

 

- Buenas tardes profesor Lupin - saludó una chica de cabello rojizo y ojos vivaces.

 

- Oh, hola Rachel - dijo sonriéndole amablemente, era una jovencita de Ravenclaw- nos vemos más tarde…

 

- Sí, hasta pronto - la chica se despidió con un gesto en la mano y continuó su camino junto a sus amigas, que empezaron a cuchichear emocionadas.

 

Se detuvo un momento y examinó los nevados terrenos de Hogwarts a sus pies... el aire era bastante frío pero puro.

 

Comenzó a descender dirigiéndose al sauce boxeador. Cuando ya estuvo lo suficientemente cerca de dicho árbol empezó a observar el suelo, tenía que encontrarlo… lo había perdido desde la semana pasada y con tantas cosas que tenía en la cabeza se había olvidado de buscarlo aún sabiendo que la luna llena estaba cerca.

 

Pero entonces algo llamó su atención: ese aroma para él tan familiar hizo que su corazón brincara en su lugar. Se giró con rapidez en busca de ella… entonces la vio caminar hacia el lago con un pesado en las manos, leyendo distraída.

 

Sin darse cuenta sintió que su pulso se aceleró y se encontraba sonriendo solo… y de repente recordó: por primera vez desde que regresaron a Hogwarts, ella no lo había ido a visitar a la enfermería después de su transformación. Y eso le había dolido.

 

Estaba apunto de obligarse a si mismo a volver a la búsqueda de aquello tan valioso que había perdido cuando lo vio a él… un rubio bajaba las escaleras con rapidez y corría hacia la chica.

 

Sintió una rabia que se extendía por sus venas; arrugó el ceño y sin poder evitarlo comenzó a caminar hacia donde los jóvenes se dirigían, olvidándose de su búsqueda, olvidándose también de su orgullo…




 **********

- Te he estado persiguiendo todo el día- bromeó el chico de cabello platinado.

 

- Oh Draco, de verdad discúlpame… he estado llena de estudios- Hermione señaló el libro que tenía en las manos- aquí está mi prueba - sonrió un poco mirando a lo lejos en el lago al calamar gigante sacando sus tentáculos. Al menos eso trataba, estudiar para distraerse en algo que no fuese él.

 

- Bueno… si, lo importante es que aquí estamos- dijo Draco trayendo de vuelta hacia él la atención de Hermione, quien lo miró fijamente dándole a entender que lo escuchaba. Y él… bueno, él había esperado mucho para decírselo y no iba a flaquear ahora que al fin la encontraba sola.

 

Tomó un poco de aire y ese valor que siempre llevaba con él salió a la luz.

 

- Verás, no he podido olvidar que antes me habías dicho que no irías al baile… - Hermione lo miraba fijamente comenzando a sentir un ligero escalofrío en su piel, ¿a caso Draco Malfoy planeaba pedirle lo que ella creía?

 

- Así es...

 

- Pero creo que... - se detuvo un momento mirándola fijamente y sin que ella pudiese evitarlo, él ya había tomado su mano. Las mejillas de la chica se tornaron rojas de inmediato- antes de que digas un definitivo no, debo pedirte que seas mi pareja.

 

Hermione levantó ambas cejas y las palabras simplemente se habían marchado de sus labios. Abrió la boca un par de veces con intenciones de negarse… decirle que simplemente no se sentiría a gusto en ese baile… pero aquellos ojos grises fijos en ella la hacían estar inquieta… tembló un poco.

 

- Bueno… Draco… yo…- titubeó.

 

- Me gustaría mucho que me acompañaras- en los labios del apuesto chico se formó una pequeña sonrisa.

 

Hermione bajó la mirada apenada, pronunciando un "Está bien…" lo suficientemente audible para que el rubio lo oyera y para que un hombre, quien escuchaba escondido detrás de un árbol, se marchara del lugar consumido en algo: celos.

 

 

 

**********

Hermione subía corriendo a su dormitorio, sentía un nudo en el pecho y un extraño sabor amargo en la garganta.

 

- No has hecho nada malo… - se dijo a si misma tirándose en la cama.

 

Pero entonces ¿por qué sentía aquella culpa en su cuerpo? Porque no podía dejar de pensar en él ni un segundo… porque había dicho a Draco que sí lo acompañaría al baile cuando lo único que quería hacer en realidad era desaparecer.

 

Cerró los ojos con fuerza

-"¡Olvídalo de una buena vez!"- le ordenó una vocecita en su cabeza.

 

- No es tan fácil… - dijo suavemente.

 

- ¿Qué no es tan fácil?- cuestionó una voz chillona desde la cama de al lado. Hermione cerró los ojos resignada, nunca se acostumbraría a no pensar en voz alta en su habitación aun cuando Lavender o Parvati podrían escucharla.

 

- Nada… - respondió fríamente.

 

- Oh vamos Herm, dinos- insistió la rubia. Hermione se levantó y las miró fijamente.

 

- Nunca se cansarán de tratar de meterse en mis cosas, ¿verdad?

 

- Uyyy alguien está de malas hoy- dijo Parvati ofendida - nosotras sólo tratamos de llevarnos bien contigo… y con lo que nos sales - se levantó de la cama molesta.

 

- El hecho de que seas prefecta y una cerebrito no te da derecho a tratarnos mal, Hermione- dijo Lavender también levantándose y caminando detrás de la morena.

 

De acuerdo, eso no había estado bien, era verdad que ellas no tenían culpa de lo que le sucedía y que sí se le había pasado la mano con el trato.

 

- Esperen… lo siento, no era mi intención ser grosera- se disculpó. Ambas se giraron a verla. Lavender se encogió de hombros.

 

- Siempre es lo mismo… - y con esto último salieron de la habitación dejándola sola y sintiéndose culpable.

 

 

 

 

*                                *                              *

 

-¿¡¡QUE VAS CON QUIEN!!? - exclamó su pelirrojo amigo frente a ella. Sus pecas brincaron en sus mejillas y su ceño se frunció.

 

- Sabía que no les debía haber dicho - reprochó Hermione sentándose en el sillón de la sala común frente a la chimenea. Ron y Harry se sentaron a su lado.

 

- ¿Cómo puedes ir con ése?- inquirió Ron.

 

- ÉSE fue el único chico que me lo pidió- se defendió Hermione- y el baile es hoy en la noche… ¿con quién dijiste que irás, Ronald?- preguntó rápidamente con intenciones de quitarse la atención de encima.

 

- No cambies el tema, Hermione- dijo esta vez Harry, quien parecía igual de molesto que el pelirrojo- ¿cómo puedes ir al baile con Draco Malfoy?

 

- Draco es mi amigo, Harry.

 

- No puedo creer que seas tan ingenua para pensar eso. Tú bien lo conoces- sentenció Ron- pudiste decirnos a nosotros e iríamos contigo.

 

Hermione lo miró como si fuese un bicho raro.

 

- ¿Y privarte de que fueses con esa chica de la que no dejas de hablar, Ronnie?… Oh si, déjame recordar su nombre: Simonette Lander- exclamó molesta, haciendo que su amigo se se sonrojara un poco.

 

- Pero estás tú primero- dijo esta vez Harry- sabes que a Ginny no le molestaría en absoluto que pases la velada con nosotros.

 

- Creo que eso es algo que no deberían pedirme por lástima o sólo para hacerme un favor, así que dejen de reclamarme. Mi pareja es Draco y fin de la conversación- se levantó del mueble y les dio una rápida mirada - ¿vienen al desayuno o no?

 

- Sí… o llegaremos tarde al juego- dijo Harry de mala gana poniéndose de pie. Ellos intercambiaron miradas dando a entender que no estaban muy alegres con Hermione.

 

Pero Hermione no les había confesado a ellos, sus mejores amigos, que en realidad no quería ir al baile con Draco Malfoy porque sabía que estarían todo el día tratando de persuadirla para que no fuera con él… y ella no le quedaría mal a Draco. Además, tal vez así conseguiría de una vez por todas dejar de pensar en su profesor de DCAO.

 

 

 

**********

Ya iba con algo de retardo, caminaba a un paso apresurado y firme.

- Buenos días Remus- la profesora Monaghan había apresurado también la marcha para alcanzarlo y caminar a su lado.

- Oh- Remus la miró y sonrió levemente- buenos días Rita, ¿cómo amaneciste?

- Muy bien gracias, algo emocionada por el juego- comentó ella.

- Sí, el juego...

- ¿Vas a desayunar?- preguntó la bruja con interés.

- No tengo mucha hambre...- el licántropo dudó.

- Oh vamos- le animó ella- tienes que tener fuerzas hoy: es el día de San Valentín.

Remus le sonrió cortésmente y la acompañó hasta el Gran Comedor. Al llegar en automático sus ojos azules buscaron entre la mesa de Gryffindor a alguien, encontrándola de inmediato: ahí estaba ella junto a Ron, Ginny Weasley y a Harry hablando animadamente como si nada le pesara. Se sentó en su habitual lugar en la mesa de profesores y se obligó a sí mismo a desviar la mirada de Hermione para concentrarse en su desayuno y la conversación que estaba teniendo con la mujer de junto.

- ¿Y qué es lo que piensas hacer esta noche?- le preguntó ella. Remus dio un respingo y dijo un poco dudoso:

- No lo sé... supongo que... estar un rato en el baile y luego irme a descansar.

Ella le dirigió una sonrisa coqueta y dijo sin el más mínimo descaro:

- Pensé que podríamos pasar juntos la velada.

-…- Remus comenzó a sentirse incómodo. Un nudo se le formó en la garganta.

-¿Qué opinas?- le preguntó la profesora Monaghan.

- Pues... no lo sé- titubeó Remus ante la insistente mirada de la mujer.

- ¿Por qué?- cuestionó ella- ¿a caso hay alguien más? No me digas que irás con una estudiante…

Soltó una risa irónica ante su propio chiste.  Remus pasó saliva y trató de reír junto con ella, sin poder dejar de pensar en Hermione.

- No, no es eso- aseguró él- es que no he tenido muchos ánimos de festejar últimamente.

 

***********                                                                                

El partido estaba por comenzar. El equipo de Gryffindor ya se hallaba en los vestidores repasando las últimas tácticas que habían planeado y toda la escuela ya se hallaba en el campo de Quidditch.

Remus caminaba por el pasillo como si lo llevase el mismo demonio agarrado desde la túnica, por fin había logrado zafarse de la profesora Monaghan. No repartía sus acostumbradas sonrisas a sus alumnos... iba bastante serio, cosa que desde hace unos días era común. Entonces la figura de un hombre apareció ante él.

Él trató de hacerse el desentendido de la situación y pasó de largo sin inmutarse en lo más mínimo, pero el otro hombre lo alcanzó.

- Buenos días Lunático- dijo Sirius extendiéndole la mano para que su amigo la estrechara. Él en cambio lo miró con frialdad.

- Buenos días, Sirius.

- ¿Vas para el campo de Quidditch?- preguntó el animago decidiendo ignorar el mal genio de su amigo.

- Sí- contestó aquél secamente- ahora, si me disculpas, me voy; no quiero llegar tarde.

Siguió caminando, dejando atrás a Sirius. Éste se molestó por la forma en que Remus lo trataba y lo alcanzó.

- ¡Oye! ¿Ahora qué te pasa? ¿Te caíste de la cama y por eso estás de malas?

Remus bufó y lo encaró.

- Eres un hipócrita- dijo arrastrando las palabras. Sirius se quedó de piedra.

- ¿De qué diablos me hablas? ¿Ahora qué te hice?- preguntó ofendido.

- ¿Y todavía te atreves a preguntarlo? ¿Crees que soy idiota y no me he dado cuenta de que regresaste a ver a Hermione la otra tarde? No preguntes cómo lo sé, no tiene caso- dijo al ver la cara de Sirius- pero créeme que no me habría imaginado que llegarías a tanto.

- ¡Oye!- exclamó Sirius- no es lo que tú piensas.

Remus miró a su alrededor para asegurarse de que nadie más estaba lo suficientemente cerca para escuchar aquella conversación y continuó hablando:

-¡Por favor Sirius! ¿Cuántas veces me has dicho eso? ¿Entonces qué diablos...?

-¡Basta! ¿Por qué no en vez de reclamarme por todo, te pones a reflexionar sobre lo que tú le has hecho a esa chica y tratas de remediarlo?

-¡No le he hecho nada!- se defendió Remus.

-¡Claro que sí!- lo acusó Sirius- no tienes idea de cuánto la has lastimado en estos días. ¡Ella te quiere! ¡Está enamorada de tí, grandísimo tonto!

Remus detuvo la marcha y miró fijamente a Sirius. No esperaba que él dijera eso.

-¿Lo dices en serio?- balbuceó.

- Sí- contestó Sirius lanzándole una dura mirada a su amigo.

Remus no dijo nada. Miró a Sirius con recelo, sintiéndose demasiado tonto. Sirius parecía dispuesto a olvidar el asunto y sonriendo le puso una mano en el hombro y animadamente le dijo:

- Esta noche, mi querido amigo, es la oportunidad perfecta para que le digas lo que sientes.

Retomaron su camino hacia el estadio de Quidditch.

- Pero...

- No empieces con tus objeciones ridículas- interrumpió Sirius como si estuviera reprendiendo a un niño- hay que pensar en algo rápido. No pueden ir juntos al baile porque todo Hogwarts estará mirándolos, necesitan salir del castillo…

- Pero...

- ¿No te agrada mi idea? ¡Será una noche perfecta!- continuó Sirius ignorando al licántropo.

- ¡¡Escúchame por un instante!!- lo llamó este

- ¿Qué es lo que te pasa, amigo?

- Tu idea está perfecta- dijo Remus- pero hay algo que no estás considerando: a Hermione- agregó en voz un poco más baja- ¿y sabes por qué? Porque irá al baile con Malfoy.

La sonrisa que había en el rostro de Sirius desapareció instantáneamente, mientras ocupaban sus lugares en las gradas asignadas a los profesores.

- Genial, ¿por qué no me lo habías dicho antes?- reclamó el animago.

- Ni siquiera me has dejado hablar…

Sirius pareció notarlo.

- Es verdad... Entonces… ¿estás seguro de lo que me estás diciendo?

Remus hizo un gesto de fastidio y respondió:

- Sí... yo mismo escuché cuando él se lo pidió y ella aceptó.

- ¡Ah! ¡Venganza!- exclamó Sirius frotando sus manos- esto se pone interesante.

Se escuchó un escandaloso carraspeo detrás de ellos. Voltearon a ver quién los interrumpía y se llevaron una desagradable sorpresa al ver que era Severus Snape.

- Vaya, vaya... creo que una gran mancha de suciedad no me permitirá apreciar bien el partido del día de hoy- dijo refiriéndose al animago, quien le contestó con una seña obscena y se volteó. El día estaba nublado a causa de la lluvia de la noche anterior.

- Sólo puedes hacer una cosa- cuchicheó Sirius tras unos momentos de silencio- deberás jugar al estilo de Malfoy. Él te quitó suciamente a Hermione así que deberás darle revancha... ¿qué dices? ¿Lo harás?

Remus sonrió con malicia.

- Es hora de que ese imbécil se meta por el trasero todas sus amenazas.

- ¡Así se habla!- exclamó Sirius dándole fuertes palmadas a su amigo en la espalda- tú sólo encárgate de ese imbécil y yo te arreglaré todo lo demás en Hogsmeade. Créeme amigo, si todo sale bien, ésta será una noche que por mucho tiempo recordarás.

El partido comenzó. La quaffle cayó en manos de Ginny Weasley de Gryffindor, quien rápidamente anotó un gol. Remus lo miraba todo pero no se interesaba en lo más mínimo. ¿Iría todo bien esa noche? ¿Hermione le perdonaría?

Snape tomó un pañuelo y se sonó la nariz. En ese momento Gryffindor volvió a anotar un gol y la muchedumbre soltó un grito de emoción. Entonces Sirius sintió que algo le caía en el cabello, seguramente a causa de la ventisca... o al menos creyó que por eso tenía un pañuelo usado en la mano.

- Últimamente he andado resfriado- dijo Snape- y tengo mucho flujo nasal.

Sirius cayó en cuenta de todo y haciendo una mueca desapareció el pañuelo. Snape rió para sí mismo y continuó observando el juego. De repente estornudó y Sirius sintió cómo una suave brisa caía sobre él.

- Lo siento, no tenía pañuelo- dijo Snape con fingido arrepentimiento. Sirius bufó con enojo pero no dijo nada; estaba más concentrado en el juego y planeaba con detenimiento lo de esa noche. De pronto sintió una fuerte palmada en la cabeza.

- Perdón- dijo Snape- creí haberte visto un bicho en la cabeza- y rió con más ganas.

- ¿Por qué no te largas a joder a otro lado?- contestó el animago.

El juego seguía y seguía; esta vez Slytherin estaba ganando terreno y ya había empatado a Gryffindor.

Hermione estaba sentada al lado de Neville Longbottom, observando detenidamente a Malfoy; sus gestos, sus movimientos... en su rostro se reflejaban total madurez y concentración. Sus miradas se cruzaron y él le dirigió una coqueta sonrisa. Hermione sintió un vacío por dentro. Tenía deseos de poder controlar el tiempo y eliminar la noche de ese día; no quería que la hora del baile llegara.

Slytherin volvió a anotar un gol. Entonces Sirius sintió una lluvia de rosetas de maíz caer sobre él. Esta vez se levantó dispuesto a darle una golpiza a Snape pero Remus lo jaló de la túnica.

- Cálmate- le dijo tranquilamente.

- ¿Cómo quieres que me calme teniendo a este idiota molestando todo el tiempo?- replicó Sirius.

- Hay una mejor forma para vengarte...

La snitch pasó rápidamente frente a Harry, era la tercera vez que aparecía y en esta ocasión, tras una salvaje competencia entre los cazadores de ambos equipos, se podía ver una ola de banderas color escarlata agitarse.

Snape se levantó de su lugar sin hacer ninguna clase de comentario. Estaba decepcionado por la derrota del equipo de su casa, claro, pero estaba de muy buen humor como para darle importancia. Se encogió de hombros y se fue. Sirius y Remus se sonrieron con complicidad.

Caminando de regreso a su dormitorio, Snape notó que muchos a su paso lo miraban y trataban de contener la risa pero él suponía que se debía a que Slytherin perdió el partido. Decidió ignorar eso, ese día nada lograría ponerlo de malas; por primera vez en mucho tiempo había logrado fastidiar a Sirius Black hasta sacarlo de quicio sin recibir ninguna broma a cambio; al menos eso creyó hasta que llegó a su habitación y se miró en el espejo. En su pálida frente estaba escrito con tinta escarlata "Slytherin apesta".

- ¡¡¡¡BLACK!!!! ¡¡¡¡MALDITO BLACK!!!

 

**********

Sirius se abrió paso entre la multitud que rodeaba al equipo de Gryffindor y llegó junto a Harry, proporcionándole un fuerte abrazo. Remus también estaba ahí, aunque un poco más apartado de todo; también se alegraba de que Gryffindor hubiera ganado pero él como profesor no debía hacerlo notorio.

Ella también estaba ahí, al lado de sus amigos. Tan sonriente como siempre... se sintió un completo estúpido al saber que por su culpa y su orgullo esas lindas sonrisas ya no iban dirigidas a él también. La profesora McGonagall también se unió a la celebración del equipo de su casa.

- Todos creen que hoy estoy en el bando de los perdedores- dijo alguien en voz baja al costado de Remus- pero no me importa. ¿Sabe por qué?

- Cualquier cosa que me tenga que decir, señor Malfoy, no es de mi incumbencia- interrumpió Remus con fastidio, sin siquiera voltear a verlo. Malfoy se cruzó de brazos y negó con la cabeza, sin apartar la vista del alboroto que causaba el equipo ganador a unos cuantos pasos de ellos.

- Claro que sí lo es. Esta noche Hermione será mi pareja en el baile; lo cual significa que usted es el perdedor el día de hoy.

- Yo en su lugar no estaría tan seguro- respondió Remus. Ya no era necesario fingir, Malfoy ya se había dado cuenta de sus sentimientos hacia Hermione.

-¿Qué es lo que me quiere decir?- dijo Malfoy borrando su sonrisa. Remus lo encaró y contestó:

- Sólo le digo que cuide lo que dice, después podría arrepentirse por haber hablado de más.

Le dio unas palmadas en el hombro y se fue.

 

 

**********

- ¡Qué envidia! ¿Por qué no nos habías contado?- exclamó Lavender poniéndose un poco de rubor en las mejillas- ¡Irás con uno de los chicos más cotizados del colegio!

- Sí, eso es cierto; no importa que sea un patán arrogante, eso no le quita lo sexy- agregó Parvati- y ¿cuándo te lo pidió?

- Me lo pidió ayer… - dijo Hermione.

- … y su trasero es tan lindo...- interrumpió Lavender.

-... antes de la cena- agregó Hermione sin hacer caso al comentario de Lavender. Ella y Parvati soltaron un grito de emoción.

-¿Saben?- dijo Hermione con desgano- ser su pareja de baile no es lo mejor del mundo...

-¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡¡Es Draco Malfoy!!

Hermione suspiró y al terminar de estilizar su cabello con un hechizo, alistó la ropa que usaría.

 

***********

Mientras tanto, Remus también se hallaba en su habitación, sentado en el sillón frente a la chimenea. Miró su reloj, ya faltaba menos de una hora. Se levantó y se metió al cuarto de baño para darse rápidamente una ducha y afeitarse el rostro. Cuando terminó se puso una gruesa bata azul y salió a su habitación para vestirse. Su ropa ya estaba lista en la cama, Sirius se la había dejado ahí. Era un elegante traje negro. Al acabar de vestirse y arreglarse, salió al balcón a reunirse con Sirius, quien bebía una cerveza de mantequilla. Al verlo, comenzó a aplaudir.

- Luces como todo un galán, Lunático. Ya está todo a tu disposición- le anunció- el restaurante, el transporte, todo. Sólo falta la chica pero eso ya te corresponde a ti.

- Gracias Sirius, en verdad...- dijo Remus con sinceridad- y perdóname por todo lo que te dije antes y desconfiar de ti. Fui un completo idiota, nunca debí haberlo hecho; lo siento.

Sirius vio claramente el arrepentimiento que mostraba su amigo y respondió:

- Ya sé que eres un idiota- eso hizo que él y Remus rieran. Luego, recobrando la seriedad, el aminago agregó- en verdad te deseo lo mejor. Sé que te va a ir bien; después de todo, la traes muerta... rompecorazones.

Le dio un golpe juguetón en el brazo y le explicó todo lo que había hecho en Hogsmeade y luego, Remus salió de ahí para irse al Gran Comedor. Al doblar la primera esquina, escuchó que una voz femenina lo llamaba:

-¡Remus! ¡Espera! ...

 


 ******************

N/A: ¿Qué les pareció? Obviamente Sirius no traicionaría jamás a su amigo y se tomó muy en serio eso de ayudarlo pero… ¿será que todo saldrá de acuerdo a lo planeado?

Aunque Hermione no parece muy entusiasmada por ir al baile con Draco, todo podría cambiar de un momento a otro… ¿quién sabe?

Estamos a punto de llegar a uno de los capítulos más emocionantes de esta historia. Mil gracias a todas por seguirme hasta acá, les prometo que valdrá la pena!!!

Nos leemos la próxima semana, besos!!

 



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