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Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo » El temor de perderlo
Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo (R15)
Por Rowena
Escrita el Jueves 30 de Julio de 2020, 13:31
Actualizada el Sábado 27 de Febrero de 2021, 02:15
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El temor de perderlo

Capítulos
  1. Nace un sentimiento
  2. Valentía Líquida
  3. Un Beso Robado
  4. Encuentro Incómodo
  5. ¿Sirius?
  6. Un Héroe Inesperado
  7. Admítelo, Lunático
  8. Motivos para celebrar (parte 1)
  9. Motivos para celebrar (parte 2)
  10. Por debajo de la mesa
  11. Orgullo y Prejuicio
  12. Paranoias de un lobo celoso
  13. El Veneno de la Serpiente
  14. Los celos no son buenos consejeros
  15. El temor de perderlo
  16. La razón detrás del odio
  17. La solución está en tus manos
  18. Amistad a prueba de chicas
  19. Alcanzando las estrellas
  20. La dama de rojo
  21. Reencuentro en la casa de los gritos
  22. La Poción Implantadora
  23. Disimulo
  24. Los Lykógenos
  25. Insidia
  26. Ardientes provocaciones
  27. Ayuda inesperada
  28. Aunque no me puedas ver
  29. El último beso
  30. Abrazos que curan
  31. Dicen por ahí...
  32. Una propuesta indecorosa (Parte 1)
  33. Entre la espada y la pared
  34. Una propuesta indecorosa (Parte 2)
  35. Decepcionado
  36. Ángeles sin alas
  37. Llegando al límite
  38. Crimen y castigo
  39. Sanando las heridas
14. EL TEMOR DE PERDERLO

-¡¡Es tardísimo!!- exclamó poco menos de una hora después cuando despertó. Si se apuraba llegaría a la última clase del día. Ya hablaría más tarde con la profesora Vector para justificar su falta a Aritmancia.

 

Sólo fue al cuarto de baño para ponerse un poco de maquillaje y así disimular la hinchazón de los ojos.

 

Caminaba por los pasillos sujetando fuertemente su mochila.... sus ojos iban dirigidos al suelo y su corazón palpitaba fuertemente en su pecho.

 

Sumida en sus pensamientos, Hermione no se percató de que una persona caminaba en sentido contrario a ella; sin poder evitarlo el golpe fue duro, la persona con quien había chocado era bien grande y fuerte y la había tumbado al suelo.

 

Todo le pareció confuso, miró cómo de su bolso habían caído varios libros que junto con los pergaminos y la pluma habían quedado regados a su alrededor.

 

Comenzó a recogerlos con rapidez, bastante distraída para notar que junto con ella esa persona la ayudaba... sus manos rozaron al ambas estar interesadas en un mismo pergamino. Hermione levantó la mirada por primera vez y sintió que extrañamente su corazón brincó al ver un par de ojos oscuros mirándola.

 

- Disculpa...- dijo él apartando la mano como si la piel de la chica le hubiese quemado.

 

- Sirius...- Hermione habló en un hilo de voz, su corazón latía fuertemente; ¿qué le sucedía?

 

- No veía por donde iba... perdona.

 

- Discúlpame tú a mí, yo estaba distraída- lo interrumpió ella. Ambos se quedaron en silencio, sólo mirándose... lo único que se escuchaba era la respiración agitada de ambos en el vacío pasillo.

 

Los dos estiraron la mano hacia el mismo pergamino a la vez y sus manos se volvieron a encontrar.

 

Esta vez Hermione quitó la mano con rapidez, dejando que Sirius se lo pasara; ambos estaban ligeramente sonrojados.

 

Él le sonrió aún apenado pero esa sonrisa la calmó, haciendo que por primera vez en el día sonriera... sonriera con él.

 

- No te había visto- comentó él para romper el silencio mientras se ponía de pie.

 

- Bueno...- Hermione también se levantó con ayuda de él tras haber terminado de meter las cosas en el bolso- he estado ocupada... los EXTASIS están a la vuelta de la esquina...

 

Estaba mintiendo descaradamente, su conciencia le pesaba; en realidad había estado evitando a Remus.

 

Sirius la vio aún no convencido con aquella respuesta de la chica... con el paso de los años había aprendido a conocerla tan bien. Entonces en ese momento su corazón dio un brinco, algo no estaba bien de aquello, algo no estaba bien de cómo se sentía con ella.

 

-Te noto rara...- comentó algo preocupado. La chica negó con la cabeza con energía.

 

- ¡No!- dijo fuertemente riéndose aun sonrojada- estoy bien Sirius, gracias.

 

- Supongo que no me queda otra que creerte- bromeó él también sonriendo.

 

- Supongo que no- respondió ella de la misma forma y luego como recordando algo muy importante salió de una especie de trance- ¡¡VOY TARDISIMO A CLASE CON MCGONAGALL!!

 

Sirius abrió los ojos bastante antes de echarse a reír por la cara que había puesto la chica.

 

- ¡¡No te rías!!- le riñó ella frunciendo el ceño- me tengo que ir, ¡hablamos luego Sirius!

 

- ¡¡Y dile al ingrato de mi ahijado que recuerde que existo!!

 

- ¡Lo haré!- dijo ella ya bastante lejos despidiéndose con un gesto en la mano- ¡adiós!

 

- Adiós...- dijo él más bajito sumido en un mar de emociones que ni él mismo entendía.

 

 

 

**********

- ¿Por qué llegaste tarde a  clase?- le preguntó Ron una hora después, en cuanto salieron del aula bajo la severa mirada de McGonagall.

 

- Porque... fui a mi habitación por algo y en el camino me encontré a Sirius- dijo Hermione tratando de sonar convincente, ya que después de todo no estaba mintiendo totalmente- por cierto Harry, dice que no te olvides de que existe- agregó un poco más animada.

 

-¡Entonces está acá!- exclamó él- iré a buscarlo después de comer.

 

- Oye viejo... lamento desilusionarte pero... me temo que hay entrenamiento de Quidditch...- dijo Ron con cautela.

 

- ¡Oh no! Es cierto...

 

Entraron al Gran Comedor sumidos en una conversación discutiendo qué técnicas utilizarían para el partido del sábado.

 

 

 

**********

Sirius salió y azotó la puerta del despacho de Remus.

 

- ¡Testarudo!

 

Su grito resonó por todo el pasillo y se llevó tremenda sorpresa al ver la silueta de Albus Dumbledore aparecer por la esquina.

 

- Lo siento, lo siento- dijo rápidamente él.

 

- ¿Qué te ocurre?- le preguntó Dumbledore con su habitual y amigable sonrisa.

 

- Eh.. yo... yo...- Sirius no encontraba palabras para explicar lo sucedido y sin querer comenzó a sonreír apenado y por la gracia que le causaba ver la divertida expresión que había en el rostro del director- lo siento Albus, creo que se me pasó la mano con el escándalo.

 

- Está bien, no te preocupes. Pero dime, ¿a qué se debió esto?- le preguntó con calma.

 

- Es que...- Black soltó un bufido- discutí con Lunático.

 

- Ah, ya veo...

 

- Es la persona más necia que conozco- dijo con un poco de fastidio- cuando cree tener la razón en algo y le contradices, se pone de un humor...

 

Dumbledore lo miró con aire paternal.

 

- Recuerda que siempre ha sido así.

 

Sirius rió un poco. Dumbledore le dio unas palmaditas en el hombro y siguió su camino.

 

El animago echó una última mirada a la puerta del despacho de su amigo y caminó por los pasillos para ver si encontraba a Harry.

 

Prefirió olvidarse de la pelea que había tenido con Remus, tan sólo con acordarse se ponía de malas.

 

A la hora de llegar a las escaleras del primer piso detuvo bruscamente la marcha. Una chica de cabello castaño y un poco ondulado caminaba a unos cuantos metros delante de él.

 

Él no fue a alcanzarla, decidió tratar de pasar inadvertido. Justamente acababa de discutir con su amigo por las „Paranoias de un lobo celoso", como Sirius las llamaba. Nuevamente Remus le echó en cara lo de la tarde anterior.

 

Por tal motivo trataría de mantener su distancia con la chica, para no darle a Lunático más de qué hablar. Pero pronto su propósito fue quebrantado porque ella inesperadamente se dio la vuelta y notó su presencia.

 

- ¡Sirius! Hola de nuevo...- saludó ella con una sonrisa.

 

- Hermione... hola de nuevo- repitió él amigablemente, fingiendo que todo estaba bien- ¿qué haces?

 

- Acabo de terminar mi ronda. ¿Y tú?

 

- Yo... buscando a Harry. ¿Le diste mi recado?

 

- ¡Claro!- exclamó la chica- está en práctica de quidditch, ¿quieres ir?

 

-…- Sirius dudó un momento.

 

- A Harry le alegrará verte- añadió Hermione sacando su capa de su mochila y poniéndosela sobre la túnica.

 

- Tienes razón. Vayamos- accedió finalmente y se encaminaron hacia el estadio.

 

- ¿A caso no tienes frío?- le preguntó ella a su acompañante viéndolo tan sereno, tapado únicamente con una ligera túnica de viaje. Él volteó a mirarla y guiñándole juguetonamente un ojo dijo con un fingido aire de superioridad:

 

- Si pude aguantar climas peores estando prófugo y malviviendo, ¿cómo no aguantar esto?- pero tras decirlo un escalofrío lo sacudió.

 

Hermione no pudo evitar reír, causando que Sirius riera junto con ella. El resto del camino al campo lo hicieron en silencio.

Se sentaron en las gradas de los gryffindors a observar el entrenamiento y en cuanto Harry los divisó voló hacia ellos en su Saeta de Fuego.

 

- ¡Sirius! ¡Qué sorpresa! ¿Cómo estás?

 

- Muy bien, muy bien; ¿ustedes cómo van?- preguntó interesado.

 

- Ya estamos mejorando.

 

- ¿Lo suficiente como para ganar el sábado?

 

- Sí- contestó Harry con seguridad y entusiasmo.

 

- Sé que así será- le dijo Sirius- anda, regresa con tus compañeros, me quedaré aquí hasta que terminen de entrenar. Y de una vez te aviso que vendré al partido para verte ganar- agregó dándole ánimos.

 

- ¡¡¡Haaaaarrry!!!

 

- ¡Nos vemos al rato!- exclamó el moreno antes de regresar a toda velocidad con el resto del equipo.

 

Después de que se fue, Sirius y Hermione se miraron. Él tenía la sensación de que Hermione podía leer lo que pasaba por su mente. Decidió contar un chiste tonto para calmar las tensiones.

  

Ya fue hasta poco después de que oscureció cuando el equipo de Gryffindor terminó la sesión y regresaron al castillo para la cena.

 

 

 

***********

Ella por su parte estaba exhausta. A pesar de que había pasado una buena tarde con Sirius, era inevitable que saliera la tensión acumulada durante el día.

 

Se cubrió con su manta y hundió la cabeza en la almohada. Dio vueltas en la cama un buen rato, incluso escuchó cuando sus compañeras de cuarto llegaron y comenzaron a platicar acerca del próximo baile de San Valentín, de los chicos que las habían invitado y cosas por el estilo.

 

La cabeza de Hermione no paraba de pensar cosas y recordaba claramente el desprecio con el que Remus le había hablado ese día, era como si hubiese abierto un hueco en su pecho y ese hueco no la dejaba respirar. Justo cuando iba a decirles a las chicas que hicieran silencio, a punto de estallar y perder la poca paciencia que le quedaba, ellas se despidieron y se durmieron. Ella estuvo un poco más mirando las cortinas que cubrían su cama.

 

Soltó un pequeño suspiro y cerró los ojos con fuerza.

-"Duerme"- se dijo a si misma en pensamiento- "por favor…"

 

Entonces poco a poco el sueño la dominó y un manto negro ocupó sus pensamientos y desplazó sus preocupaciones.

  

 

*** El sonido de la noche hizo que abriera los ojos lentamente, su vista se encontró con una hermosa pared de madera pulida. Se extrañó bastante al ver en donde estaba… la chimenea estaba prendida y llenaba el lugar de calor hogareño… ella no conocía el lugar pero parecía que estaba en casa de cualquier manera.

Miró a ambos lados y un miedo creció en ella, algo no estaba bien, él no estaba ahí…

 

Entonces la puerta de la cabaña de pronto se abrió de par en par dejando que el frío de la noche lluviosa entrara y cortara el calor. Su túnica cubría su rostro y su cuerpo escurría de agua. En su mano llevaba una especie de pergamino bastante húmedo.

 

Y ella, ella estaba enfadada, se levantó rápidamente de la cama y llegó hasta él; le tranquilizaba verlo ahí pero estaba muy molesta porque él se había desaparecido de nuevo… la había dejado sola.

 

-¿Dónde estabas?- preguntó furiosa. Él se quitó la capucha dejando ver su rostro perfecto y sus expresivos ojos negros que la miraban con precaución.

 

-Tuve que salir a…- comenzó él mirándola fijamente.

 

Ella se acercó sin ocultar su enojo. Él sabía lo peligroso que era… él no podía salir así, y mucho menos sin decirle.

 

-¡Eres un irresponsable, Sirius Black!- gritó fúrica. Él se mantenía impasible.

 

- Hermione tuve que…- trató de explicar él sujetando con fuerza el pergamino pero ella estaba demasiado cegada por la furia para escucharlo.

 

-Te vas sin avisar, yo me levanto y no te encuentro, igual que el otro día; entonces imagino lo peor. Dumbledore ya te dijo…- él abrió la boca para defenderse pero ella no le dejó. Él frunció el ceño, mas sus inquietos ojos la miraban fijamente.

 

- ¡Te puede pasar lo peor! Los Mortífagos están escondidos, disfrazados, no puedes darte cuenta cuando te atacan por la retaguardia- exclamó.

 

- Estás siendo demasiado pesimista, Hermione- dijo él con voz casi tranquila.

 

- ¡Eso mismo me dijo Remus!- por sus mejillas rodaron un par de lágrimas mientras su pecho se hacía un nudo. Sus manos se dirigieron a su rostro mientras comenzaba a sollozar con más intensidad - lo mismo me dijo… él… y mira… él está muerto… - su voz se escuchaba demasiado triste y acompañaba aquel sentimiento de dolor que había en su corazón.

 

El rostro de Sirius de pronto se tensó y sus ojos siempre tan llenos de brillo se opacaron.

 

- Las circunstancias no se parecían- dijo él secamente apretando más el pergamino en su mano. Hermione no dijo nada pero dejó de sollozar y miró a Sirius- Él y yo no nos parecemos, Hermione- su voz era dura.

 

- ¡Por supuesto que no! Él y tú nunca podrán ser iguales… si tan sólo él no hubiese muerto…- Hermione pareció tardar en darse cuenta de que eso que había dicho no estaba bien, entonces vio el rostro de Sirius, que perdió expresión alguna que tuviese antes, retrocedió un paso y dijo:

 

- También creo que tú y yo no nos parecemos en nada. Creo que todo esto fue un error, Hermione- el corazón de la chica comenzó a palpitar más lento de lo normal- yo no puedo seguir así… será mejor dejarlo hasta aquí.

 

Sirius dio dos pasos más atrás y en el momento en que iba a poner la mano en la cerradura, Hermione la tomó.

 

Él giró a verla, sus ojos marrones mostraban también tristeza… esa que tantas veces él había visto, su corazón se ablandó un poco y ella parecía sólo querer que la tierra se la tragara, no podía perderlo a él también por una tontería… por simplemente no pensar lo que decía.

 

- Perdóname- dijo ella en voz apenas audible.

 

- No creo que tenga nada que perdonar- su voz era seca, giró de nuevo con intenciones de irse pero ella aún lo seguía sujetando...***

  

Despertó un poco sobresaltada.

 

- "Mis sueños van cada vez de mal en peor"- fue lo primero que pensó- "lo único que me falta es que la próxima vez sueñe con James Potter… eso sería el colmo."

 

Rió para sí misma ante esa tonta ocurrencia. Tomó su varita mágica y tras pronunciar un hechizo calefactor se levantó y se vistió tranquilamente; no tenía que preocuparse por el frío.





***********

 

N/A: esta semana decidí publicar dos capítulos. Recuerden que pronto será el baile de San Valentín!!! Quédense a ver qué pasa :)



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