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Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo » Nace un sentimiento
Historia terminada Amores Extraños- Entre la Serpiente y el Lobo (R15)
Por Rowena
Escrita el Jueves 30 de Julio de 2020, 13:31
Actualizada el Sábado 6 de Marzo de 2021, 01:48
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Nace un sentimiento

Capítulos
  1. Nace un sentimiento
  2. Valentía Líquida
  3. Un Beso Robado
  4. Encuentro Incómodo
  5. ¿Sirius?
  6. Un Héroe Inesperado
  7. Admítelo, Lunático
  8. Motivos para celebrar (parte 1)
  9. Motivos para celebrar (parte 2)
  10. Por debajo de la mesa
  11. Orgullo y Prejuicio
  12. Paranoias de un lobo celoso
  13. El Veneno de la Serpiente
  14. Los celos no son buenos consejeros
  15. El temor de perderlo
  16. La razón detrás del odio
  17. La solución está en tus manos
  18. Amistad a prueba de chicas
  19. Alcanzando las estrellas
  20. La dama de rojo
  21. Reencuentro en la casa de los gritos
  22. La Poción Implantadora
  23. Disimulo
  24. Los Lykógenos
  25. Insidia
  26. Ardientes provocaciones
  27. Ayuda inesperada
  28. Aunque no me puedas ver
  29. El último beso
  30. Abrazos que curan
  31. Dicen por ahí...
  32. Una propuesta indecorosa (Parte 1)
  33. Entre la espada y la pared
  34. Una propuesta indecorosa (Parte 2)
  35. Decepcionado
  36. Ángeles sin alas
  37. Llegando al límite
  38. Crimen y castigo
  39. Sanando las heridas
  40. Veredicto final
  41. Decisiones en puerta
  42. Nota de autor final

Al parecer la pesadilla para la comunidad mágica del Reino Unido había terminado. Hacía tan solo unas cuantas horas Lord Voldemort y su ejército de mortífagos fue derrotado por La Orden del Fénix y muchos magos y brujas valientes que se unieron a la causa.

Esa última batalla decisiva ocurrió en el castillo de Hogwarts. Ni el mismo Albus Dumbledore pudo impedir que el colegio fuera invadido por los magos tenebrosos; él había tratado de planear una estrategia para que el inevitable encuentro entre Harry Potter y el señor tenebroso ocurriera en algún otro lugar donde se pudieran minimizar al máximo los daños colaterales pero Voldemort se había adelantado.

- Profesor Dumbledore- le había advertido Draco Malfoy- Voldemort quiere invadir Hogwarts esta noche… debo ser yo quien lo introduzca al castillo o de lo contrario la maldición del Juramento Inquebrantable nos matará a mis padres y a mi…

Nadie contaba con que meses atrás la lealtad de los Malfoy había cambiado. Si bien seguían siendo los mismos arrogantes de siempre y aún sentían cierto desprecio por aquellos que no eran de sangre pura, estaban aterrados por las atrocidades que Voldemort era capaz de hacer. A escondidas Narcisa y Draco Malfoy habían pactado con Dumbledore y desde entonces, al igual que Snape, fungían como agentes dobles.

- Entonces habrá que cambiar la estrategia- dijo Dumbledore al tiempo que convocaba a la Orden del Fénix a su despacho.

La advertencia de Malfoy les había dado tiempo suficiente para evacuar del colegio a los estudiantes más jóvenes y para darles a aquellos que ya estaban en edad de combatir la opción de quedarse a defender el castillo o salir de él antes de que los mortífagos llegaran.

Fue en el ocaso que Draco no tuvo más opción que acatar la orden de Voldemort e introdujo al primer batallón de mortífagos al castillo, donde todos los defensores del mismo ya estaban aguardando.

Al término de la feroz batalla los jefes de las casas del colegio se encargaron de habilitar el Gran Comedor como dormitorio comunitario para todos los que desearan quedarse a pasar la noche en el castillo. A pesar de que Voldemort y gran parte de su ejército había sido abatido, aún no se podía confiar en que la paz se volviera a instaurar de inmediato; había que estar alertas por si los mortífagos y carroñeros prófugos generaban algún disturbio.

El profesor Dumbledore había instruído que sería mejor que Harry Potter y sus inseparables amigos, Ron y Hermione también debían quedarse en el colegio hasta tener la certeza de que podían volver a las calles sin ningún riesgo.

- Más vale ser precavidos- había añadido el director- es probable que los mortífagos intenten atacar nuevamente el castillo, así que deberemos hacer guardias e irnos turnando.

 

 

***********

Y ya de madrugada ahí estaba ella, tumbada boca arriba sobre su saco de dormir y con la vista clavada en el techo del Gran Comedor, el cual mostraba un hermoso cielo nocturno libre de nubes. Miró a su derecha; Ron estaba profundamente dormido, incluso tenía la boca ligeramente abierta y roncaba. Miró a su izquierda; el lugar de Harry estaba vacío. Él se encontraba de turno haciendo guardia a la entrada del Gran Comedor.

Ella por su parte no podía conciliar el sueño. A pesar de que físicamente se sentía agotada, su mente se encontraba muy acelerada. No podía dejar de repasar en su memoria los detalles de lo vivido durante la batalla de ese día… el peligro, la adrenalina, el miedo por perder a sus seres queridos…

- "Pero afortunadamente no fue el caso"- pensó sintiendo profundo agradecimiento en su corazón. Cansada de estar acostada, decidió sentarse. Miró a su alrededor; aparentemente todos dormían.

Ciertamente había habido lamentables bajas entre los defensores de Hogwarts pero ninguna de las personas pertenecientes a su círculo más allegado se encontraba en la lista. Solamente Charlie y Percy Weasley habían resultado heridos por una maldición pero ya habían sido trasladados a San Mungo y el pronóstico de su recuperación era optimista; Sirius Black también sufrió algunas heridas pero ninguna de gravedad. Y Remus Lupin… no había resultado precisamente herido pero justo esa noche en medio de la batalla su licantropía se hizo presente a pesar de que apenas era Luna Nueva…

Lo que sucedió con él fue muy extraño pero eso no importaba porque gracias a su valiente intervención Harry pudo finalmente derrotar a Voldemort. Todos los presentes habían sido testigos de aquello.

 

********** Flash Back **********

Esa noche fue de luna nueva. Nadie habría imaginado que la licantropía de Remus se haría presente aún en ausencia de la luna llena.

De un momento a otro, en medio de la feroz batalla, la terrible metamorfosis dio inicio, no se podía detener. En unos segundos un lobo de pelaje gris apareció en lugar del hombre y los miembros de la Orden del Fénix creyeron que era el inicio del desastre pues había otros hombres lobo presentes en el lugar que eran liderados por Fenrir Greyback; pero extrañamente ninguno se estaba transformando, Remus Lupin era el único.

El lobo miró a su alrededor. En unas fracciones de segundo vio a su amigo Sirius Black acercándosele con preocupación, a un grupo de mortífagos tratando de atacarlo con diversos hechizos, a un agotado Albus Dumbledore batiéndose a duelo con Bellatrix Lestrange, a una chica de cabello castaño tratando de llevar a un pelirrojo inconsciente a un rincón seguro, a un moreno de ojos verdes ser acorralado por Voldemort...

Con una agilidad increíble atacó a los mortífagos que lo rodeaban, a uno de ellos se le lanzó directamente al cuello causándole una hemorragia que en pocos minutos lo mató. Luego de un par de brincos se halló atrás de Voldemort y lo atacó por la espalda; al caer, éste tiró su varita mágica. Harry estuvo a punto de lanzarle un maleficio pero cuatro mortífagos se hicieron aparecer alrededor de su amo, tres de los cuales comenzaron a atacar al muchacho de ojos verdes. El mortífago que se quedó al lado de Voldemort apuntó al lobo con su varita gritando:

-¡Homorphus!- el hechizo lo golpeó pero no tuvo ningún efecto sobre él. Remus seguía en su forma de lobo.

La horrible mirada de Voldemort adquirió un brillo de placer al ver a Remus así; sabía cuál era la forma de matar a un hombre lobo y estaba decidido a hacerlo. Extendió la mano hacia un costado y su varita mágica regresó a ella; ya armado nuevamente, el Señor Oscuro exclamó:

-¡Capitia Sectum!

Sirius al darse cuenta de lo que estaba a punto de suceder soltó un grito de terror; ese maleficio decapitaría al licántropo...todas las peleas se detuvieron al momento y todos observaron a Voldemort y al hombre lobo. Los mortífagos regocijados y los demás horrorizados.

Pero repentinamente sucedió:

-¡Impedimenta!- gritó Remus justo a tiempo. Inexplicablemente había recuperado su forma humana e igualmente sorprendente fue que aún sin su varita mágica logró efectuar el conjuro de defensa, el cual había brotado de las palmas de sus manos. El mismo Voldemort estaba sorprendido.

-¡Argentum Incarcerous!- gritó furiosamente con la intención de apresar al hombre lobo con unas cadenas de plata que acababan de brotar de la punta de su varita mágica.

-¡Protego!- se defendió éste nuevamente usando sólo sus manos y con un rápido movimiento de las mismas lanzó las cadenas de plata de regreso a Voldemort, quien no tuvo tiempo de reaccionar y en un par de segundos se vio aprisionado por el mismo hechizo que había intentado usar contra Lupin.

-¡Maten al lobo!- gritó frenéticamente Bellatrix Lestrange desde lo lejos.

Remus estaba exhausto, sentía que se iba a desvanecer pero haciendo acopio de las últimas fuerzas que le quedaban, alzó las manos y gritó a todo pulmón:

-¡Mortifagus in cávea!

Los mortífagos que estaban cerca de él cayeron apresados por jaulas encantadas que aparecieron alrededor de ellos. Entonces, ya con el camino despejado fue Harry quien aplicó la maldición final para acabar de una vez por todas con la vida el Innombrable. 

Remus no soportó más y se desplomó insconsciente. Su cuerpo desnudo y lleno de cicatrices emitía un resplandor plateado…

********** Fin Flash Back **********

 

De pronto Hermione sintió curiosidad por ver cómo se encontraba el susodicho. Los sanadores de San Mungo que llegaron a Hogwarts para atender a los heridos habían anunciado que solamente se encontraba debilitado a consecuencia de que había gastado toda su energía en el combate.

Sin más ella se levantó y se dirigió al rincón cerca de la entrada, donde sabía que los sanadores lo habían instalado para su recuperación. Incluso habían hecho aparecer unas cortinas blancas que flotaban alrededor de donde él se encontraba para darle un poco de privacidad.

Silenciosamente Hermione se introdujo a través de ellas y se encontró con aquél joven hombre lobo recostado sobre una camilla. Su cuerpo aún tenía el ligero resplandor plateado que lo cubría desde el fin de la batalla. Estaba cubierto hasta la cintura con una sábana blanca y se podía apreciar su torso desnudo, lleno de cicatrices hechas a lo largo de tantos años de sufrir las transformaciones causadas por su maldición. A un lado de la camilla había una mesita de noche sobre la cual había un par de matraces de los que salían unos tubos que le suministraban un suero revitalizante a través de una vía intravenosa.

A pesar de que dormía profundamente parecía agitado; de hecho en su rostro (el cual también tenía un par de cicatrices que lo atravesaban de manera diagonal) se podía apreciar tensión y murmuraba entre sueños algo que Hermione no alcanzaba a comprender.

- "Parece que está teniendo una pesadilla"- pensó. Sin dudarlo tomó su varita mágica y apuntando a Remus susurró:- ¡succubus expelio!

Claramente se vio cómo una especie de humo negro salió de su cabeza; con ese hechizo Hermione había ahuyentado al mal sueño. Instantáneamente él pareció apaciguarse, incluso su rostro adquirió una expresión de paz. Y Hermione permaneció de pie junto a él, viéndolo dormir; pensando en lo valiente que había sido ese día, encontrándolo tan digno de admiración, embelesada por el resplandor plateado de su cuerpo, encontrándolo tan bello…

Dio un respingo al percatarse de que alguien la había descubierto ahí parada observando al licántropo. Era Sirius Black, quien acababa de escabullirse a través de las cortinas tal como ella también lo había hecho. Él esbozó una pequeña sonrisa y preguntó en voz baja:

-¿Todo bien por acá?

Hermione sintió un ligero calor subir a su rostro, de inmediato supo que se estaba ruborizando y agradeció que la oscuridad de la noche no permitía que Sirius lo notara.

- Sí- respondió mirando al animago y tratando de sonar casual- estaba… parece que Remus estaba teniendo una pesadilla…

- Es probable- concordó Sirius volteando a ver a su amigo- suele sucederle después de sus transformaciones…

Hermione nuevamente miraba ensimismada al hombre lobo.

- La manera en la que encaró a Voldemort…- dijo sin ocultar su asombro.

- Fue muy valiente- completó Sirius la frase. Hermione sonrió ligeramente.

- Vaya que sí…

Ambos permanecieron ahí de pie y en silencio unos momentos más, hasta que Sirius dijo:

- Oye, deberías regresar a dormir. Él ya está bien, sólo necesita descansar. Yo puedo quedarme aquí el resto de la noche.

En realidad Hermione no tenía ganas de moverse de ahí, sin embargo prefirió no discutir con Sirius; se retiró de ahí en silencio y regresó meterse en su saco de dormir. Al acomodarse para tratar nuevamente de conciliar el sueño, descubrió que se había quedado con las ganas de besar la frente del licántropo antes de dejarlo…

  

***********

Durante las siguientes semanas se llevó a cabo la reparación de los daños que Hogwarts había sufrido durante la batalla; profesores, miembros de la Orden del Fénix, alumnos, sus familias y demás voluntarios participaron activamente y lograron dejar el castillo completamente rehabilitado un mes antes del inicio de clases.

Harry deseaba irse a pasar el resto del verano con su padrino pero no fue posible porque gracias a la influencia de Dumbledore, el Ministerio de Magia accedió a llevar a cabo un juicio para absolver a Sirius de todos los cargos que tenía en su contra, incluyendo su huída de Azkabán.

Hermione por su parte no tenía a dónde ir pues meses atrás con la finalidad de proteger a sus padres, les había modificado la memoria y les implantó la idea de abandonar Inglaterra. De modo que ambos amigos pasaron sus últimos días de vacaciones en La Madriguera con los Weasley.

El 1° de septiembre regresaron a cursar su séptimo y último año en Hogwarts. Para sorpresa de muchos, Draco Malfoy también regresó al colegio, aparentemente con una actitud mucho menos déspota y presuntuosa que en años anteriores. El nuevo ministro de magia había condicionado su regreso a Hogwarts a tomar la asignatura de Estudios Muggles y aprobarla con la nota máxima.

El ciclo escolar arrancó y poco a poco la normalidad volvió al día a día de la comunidad mágica.

 *                          *                         *

 

Era un día nublado a finales de Enero y el profesor Remus Lupin se hallaba dando clase a los chicos de séptimo grado de Gryffindor.

 

Pero este no era el mismo profesor pálido y enfermizo, pobremente vestido que tres años antes les había impartido Defensa Contra las Artes Oscuras. En los últimos meses su aspecto era más saludable e incluso vestía un poco mejor, reflejo de que su salud financiera también estaba en recuperación. Esto último gracias a que el profesor Dumbledore había logrado conseguir financiamiento por parte del Ministerio de Magia para la Orden del Fénix y con ello era posible pagar un sueldo tanto a Sirius como a Remus, quienes habían estado dedicados de tiempo completo a misiones de la Orden.

 

Además la Orden de Merlín Primera clase con que Remus había sido galardonado después de la guerra había venido acompañada de una buena remuneración económica, que si bien no era una fortuna, sí era una cantidad decente para comenzar a capitalizarse.

 

-... y bien... ¿quién me puede decir cómo debo destruir a un Inferius?- preguntó.

 

- Con una estaca- dijo Seamus Finnigan.

 

- Mal- contestó el profesor- ese método sólo funciona para los vampiros.

 

- ¿Con una bala de plata?- preguntó Neville Longbottom.

 

- Mal.

 

- ¿Con agua bendita?- intentó acertar Dean Thomas.

 

- ¡Mal! ¡Los objetos religiosos no son más que supersticiones muggles relacionadas con vampiros!- volvió a contestar Lupin comenzando a perder la paciencia. Le desesperaba un poco el hecho de que estos chicos, quienes valientemente habían combatido en la guerra contra Voldemort no estuvieran acertando con un tema tan simple en su clase. Entonces Hermione Granger levantó la mano- ¿Si, señorita Granger?

 

- La única debilidad conocida de los Inferi es la luz y el calor, profesor- titubeó y en respuesta Remus alzó ambas manos y dirigió la mirada al cielo agradeciendo que por fin alguien dijera algo sensato.

 

- Correcto- dijo Lupin contento con la respuesta dada por su alumna- ¿y me podrías decir qué encantamientos podrían ser útiles en este caso?

 

- Bueno... si es un solo Inferius, no será problema destruirlo con Lumos Máxima… pero yo en lo personal preferiría Lumos Solem; es más potente.

 

-¡Excelente, Hermione! ¡10 puntos para Gryffindor!

 

En ese momento la campana que indicaba la hora del almuerzo sonó. Como de costumbre, todos los chicos cogieron sus libros y salieron rápidamente del aula.

 

Pero la única que aún estaba ahí era Hermione, quien metía cuidadosamente sus libros, pergaminos y plumas en su mochila. Usualmente desde este curso ella era la primera en llegar al aula de DCAO y la última en irse.

 

El profesor Lupin la observaba atentamente desde su escritorio con una ligera sonrisa. Ella sintió su mirada y se puso un poco nerviosa.

 

- Vamos Hermione, el almuerzo espera- dijo Remus con gentileza.

 

- S...sí profesor, vamos- contestó la chica cerrando su mochila y colgándosela al hombro. Tomó el libro de solía leer en su tiempo libre y se dirigió a la salida, donde el profesor aguardaba.

 

Él cerró la puerta detrás de sí y caminó junto a Hermione hacia el Gran Comedor.

- Ha sido una clase interesante la de hoy, ¿no?- comentó él.

 

- Por supuesto: igual que todas desde que lo tenemos de regreso, profesor- dijo Hermione sonrojándose un poco.

 

- Oh, muchas gracias Hermione. Eres una excelente alumna.

 

-…- Ella no dijo nada. Solo sintió cómo se le encogía el estómago. Lupin la miró y le sonrió.

 

- Oye, hoy por la tarde tengo una hora libre; por favor avisa a tus compañeros que si lo desean, estaré dando asesorías extras para la preparación de los ÉXTASIS. Tú también puedes venir- le propuso.

 

La cara de la chica comenzó a adquirir un tono rosado.

 

- Y-yo... bueno... ¿por qué no? Ahí estaré- dijo sintiendo un escalofrío- es decir… les diré a los demás también…

 

- Genial. Los estaré esperando.

 

Cuando llegaron al Gran Comedor cada quien se fue por su lado.

 

 

 

***********

Esa tarde Hermione fue rápidamente a su habitación para peinarse y arreglarse un poco. Se trataba sólo de una sesión de asesoría, lo sabía, pero quería lucir linda; ella no era particularmente vanidosa como sus compañeras Parvati Patil y Lavender Brown pero desde que Remus Lupin había regresado como profesor a Hogwarts, ella siempre ponía un poco de esmero extra en su imagen.

 

Bajó las escaleras apresuradamente hacia la sala común cuando de repente se encontró con Ron Weasley y Harry Potter, sus mejores amigos. Estaban a mitad de una partida de ajedrez mágico.

 

-¿A dónde vas?- le preguntó Harry levantando la mirada del tablero hacia ella.

 

- Eh... voy... a la asesoría de Defensa Contra las Artes Oscuras. ¿A caso ustedes no piensan ir?- cuestionó ella mirándolos de manera reprobatoria pero por dentro agradeciendo que no estaban dispuestos a interrumpir su juego.

 

Sintiendo su corazón palpitarle fuertemente en su pecho, en menos de lo que creía ya estaba frente a la puerta del despacho de Lupin, ubicado en el segundo piso.

 

La puerta se encontraba entreabierta. Ella asomó su cabeza mientras tocaba suavemente la puerta llamando la atención del joven profesor quien había despegado la vista del escritorio para dirigirle una cálida sonrisa.

 

- Eres la primera en llegar, Hermione - dijo mientras ella entraba al lugar- Neville Longbottom me mandó una nota diciendo que no vendría porque estaría en asesoría con el profesor Flitwick. ¿Alguien más te confirmó si asistiría?

 

-…- Hermione negó con la cabeza. Remus se encogió de hombros.

 

- Bueno, supongo que es mi culpa por no haberles avisado a todos con mayor anticipación- dijo con aire despreocupado- parece que solamente estaremos tú y yo…

 

Hermione aún no podía creer su suerte, el profesor le indicó su asiento y ella se acomodó hasta sentirse mucho más tranquila.

 

Él se sentó al otro lado del escritorio y con un movimiento de la varita hizo aparecer una tetera y dos tazas.  Por un momento un incómodo silencio reinó en el aula.

 

- Y bien...- dijo Lupin acercándole una taza y mirándola a los ojos. Ella enrojeció un poco- la última vez que me visitaste después de la luna llena me comentaste que aún no estabas segura de qué harás cuando te gradúes de Hogwarts…

 

Ella esbozó una ligera sonrisa y contestó:

- Sigo igual, aún no lo termino de decidir… al menos no en cuanto a los estudios. Usted sabe que lo que me preocupa más por el momento es encontrar a mis padres…

 

Por un momento sus ojos adquirieron un aire de tristeza. El tema de sus padres la ponía sensible.

 

- Oh, claro…- concordó Remus- eso también es muy importante. En cuanto a tu futura carrera, no importa si te atrasas un año o dos en comenzarla. Tú eres muy talentosa y en cualquiera que sea el campo que te quieras especializar tendrás mucho éxito.

 

Hermione soltó una risita nerviosa.

 

-¿En verdad lo cree?

 

- Claro que sí.

 

- Pero no soy tan buena como usted: gracias a su ayuda y sus conocimientos fue más fácil matar a Voldemort.

 

-…- Lupin se quedó pensando por unos momentos. Hermione agregó:

 

- Me alegra mucho que el Ministerio y Wizengamot le hayan otorgado la Orden de Merlín Primera Clase. Y lo que usted hizo en la ceremonia… el mensaje que dio… fue realmente admirable…

 

Remus sonrió y negó con la cabeza.

- Una Orden de Merlín no lo es todo. Claro que me alegra haberla recibido pero más allá de eso yo espero que pronto otros en mi misma condición tengan las oportunidades que yo estoy teniendo ahora.

 

Hermione lo miraba embelesada.

- Así será. Usted ha sentado un gran precedente sobre lo que un hombre lobo es capaz de hacer. Yo también deseo que esto ayude a mitigar los prejuicios negativos que muchos aún tienen sobre ellos.

 

- Estoy consciente de que aún hay muchas personas que no están de acuerdo con que yo haya regresado a Hogwarts; aunque Albus no me lo diga yo sé que aún hay padres de familia y personas del Ministerio que le expresaron su inconformidad…

 

Y así siguieron platicando durante un buen rato: de vez en cuando Remus le dirigía cálidas sonrisas a su alumna, las cuales eran respondidas vivazmente. A esas alturas de la tarde, la asesoría para los ÉXTASIS de DCAO había desaparecido de la mente de ambos.



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