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Lexie: la hermana de James Potter » No necesito que seas mi nana, idiota
Lexie: la hermana de James Potter (ATP)
Por Evelina
Escrita el Lunes 20 de Julio de 2020, 01:41
Actualizada el Domingo 20 de Septiembre de 2020, 20:30
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No necesito que seas mi nana, idiota

Capítulos
  1. No saldría contigo ni aunque tuviera que elegir entre tú y el calamar gigante
  2. Tengo el derecho de hablar con quien se me dé la regalada gana
  3. Increíblemente, el nuevo engendro es aún peor que el anterior
  4. Ningún mago o bruja puede afirmar que esté a salvo de morir asesinado
  5. Este año, deberíamos conseguirle un novio a Lily
  6. Tendrás que tirarlo de la escoba y hacer que parezca un accidente
  7. Cambiaría a mi hermano por cualquier otro especimen
  8. No puedo creer que hayas caído en ese truco tan viejo
  9. No necesito que seas mi nana, idiota
  10. No soy una niña pequeña y puedo cuidarme sola
  11. No voy a meterme en su vida, haré lo que ella quiere
  12. Tú eres experta en torcer el orgullo y la arrogancia Potter
  13. Me importa un cuerno el entrenamiento, Lexie
  14. Me faltan algunos detalles de la boda, pero sé que tendré tres hijos

-¿Es una apuesta? -Preguntó Lexie con tono serio.

-Sí, una caja de chocolates. -Afirmó Phil estrechando su mano.

-¡Prepárate para perder, Steam! -Festejó la chica y fue corriendo detrás del resto del equipo hacia los vestuarios del campo de quidditch.

James era uno de los cazadores y sin dudas era el mejor jugador del equipo. Aquello le había valido también que lo eligieran capitán. Cuando la chica entró a los vestuarios, su hermano ya estaba arengando al resto del equipo. Él la fulminó con la mirada sin interrumpir su discurso y ella se disculpó apenas moviendo los labios. El primer partido de la temporada era contra Ravenclaw, que no tenía un mal equipo.

-Concéntrate, cabecita de novia. Lo le des al rubio el gusto de celebrar este partido. -Le dijo a su hermana en voz baja cuando estaban por salir al campo.

-Ni loca. Hemos apostado una caja de chocolates. -Respondió ella.

-Entonces ya hemos ganado este partido. -Se confió James, sabiendo cuánto amaba Lexie los chocolates y qué tan competitiva podía ser cuando apostaba algo. Él mismo no se atrevería a apostar contra ella. Pero evidentemente, Steam no la conocía tanto.

Fabian y Gideon Prewett, dos gemelos de séptimo año, eran los bateadores del equipo. James, Lia Harrison y Antony Feldman eran los cazadores. Emily Knigth era la guardiana y Lexie era buscadora. Apenas sonó el silbato de Madame Hooch, Lexie dio una fuerte patada en el piso elevándose unos cuantos metros por encima de sus compañeros. Sobrevoló rápidamente el campo en busca de la snitch dorada. Escuchaba de fondo los comentarios e iba siguiendo el puntaje del partido, pero totalmente concentrada en la diminuta pelotita.

-Ni siquiera con dos bludgers a la vez lograron detener a Potter en su camino hacia los aros de Ravenclaw ¡Cuarenta a diez para Gryffindor! -Anunciaba el comentarista y Lexie sonrió. Unos minutos más tarde, mientras el equipo de las águilas descontaba con otro tanto, llegó a ver el brillo dorado en el sector de los aros de Gryffindor. Se dirigió hacia allí a toda velocidad y el buscador del equipo contrario estaba varios metros por detrás de ella, pero al esquivar una bludger perdió de vista a la snitch.

Ravenclaw consiguió empatar y Lexie empezó a buscar la snitch casi con desesperación. Luego, dos tantos de James volvieron a poner a los leones en ventaja. Le pequeña pelota volvió a aparecer a la altura de las gradas, pero casi al nivel del suelo y ella se dirigió a toda prisa hacia allí en un peligroso descenso en picada. El buscador contrario le pisaba los talones y Lexie inclinó la escoba para descender más rápidamente aún. Llegó a tomar en sus manos la snitch y con muchísima dificultad consiguió enderezar la escoba y no golpearse. Un golpe seco detrás de ella le indicó que el jugador de Ravenclaw no había podido evitar estrellarse. El chico se levantó adolorido, mientras todo el equipo de Gryffindor se abalanzaba a festejar y abrazar a Lexie.


***


El festejo en la Sala Común de Gryffindor se extendió casi hasta la medianoche. Ya quedaban pocos estudiantes en la sala cuando Lexie estaba a punto de irse a dormir. Sin embargo, su hermano la detuvo.

-¿Qué ocurre? -Inquirió la chica.

-He visto que pasas mucho tiempo con Philippe... -Murmuró el chico.

-Y yo he visto que pasas mucho tiempo tratando de lograr una cita con Lily. Dime alguna novedad.

-No me da confianza. No sé, me genera mala espina.

-¿A ti o a Sirius, James? -Preguntó Lexie molesta. "Mala espina" eran las mismas palabras que Black había elegido para decirle lo mismo que ahora le estaba diciendo su hermano.

-No te enojes, Lex. Simplemente me preocupo por ti. Eres mi hermana y...

-Y no tienes por qué meterte en mi vida. -Replicó ella molesta.

-Pues eres mi hermana y mi deber es protegerte.

Lily, Mary y Hestia aún no se habían ido a dormir y observaron cómo se transformó la cara de Lexie al escuchar lo que James decía.

-¡¿Tu deber?! ¡¿Quién demonios te crees que eres, James?! -Bramó indignada, haciendo que los pocos presentes que estaban allí centraran su atención en ellos. Además, sin darse cuenta había sacado su varita y apuntaba firmemente hacia su hermano. -Te aclaro que no tienes ningún deber sobre mí, así que puedes liberarte de esa estúpida presión.

-Me preocupo por ti, es todo. -Respondió el chico, que también había empuñado su varita, sobre todo para defenderse si ella le lanzaba un maleficio -Quiero cuidarte.

-No necesito que seas mi nana, idiota. Sé cuidarme sola.

-Yo no estaría tan seguro, cada vez que alguien te dice algo sobre Steam lo defiendes de manera totalmente irracional y...

Pero James se calló de repente para esquivar un maleficio no verbal lanzado por Lexie. La chica lo repitió y él se vio obligado a conjurar un escudo.

-Justamente a eso me refiero. -Explicó, pero uno de los maleficios de la chica le dio en la mejilla produciéndole un corte. -¡Ouch! ¡Lexie! -Protestó llevándose una mano a la cara ensangrentada.

-Déjame en paz o te hago otra que haga juego del otro lado, James. -Replicó ella y subió a toda prisa a su dormitorio. Desde la Sala Común se pudo escuchar el portazo con el que cerró. -¡Lo siento, chicas! Pensé que estaban abajo. -Les dijo al ver que Emmeline y Marlene se despertaban sobresaltadas.

Lexie abrió las cortinas de su cama y su mal humor se disipó al toque. Sobre ella, había una caja de chocolates de Honeyduckes con una inscripción con la letra de Phil.

Lo prometido es deuda

¡Felicitaciones, estuviste increíble!




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