Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Lexie: la hermana de James Potter » Me han dicho que has estado un poquito débil el último tiempo
Lexie: la hermana de James Potter (ATP)
Por Evelina
Escrita el Lunes 20 de Julio de 2020, 01:41
Actualizada el Sábado 16 de Enero de 2021, 20:58
[ Más información ]

Me han dicho que has estado un poquito débil el último tiempo

Capítulos
  1. No saldría contigo ni aunque tuviera que elegir entre tú y el calamar gigante
  2. Tengo el derecho de hablar con quien se me dé la regalada gana
  3. Increíblemente, el nuevo engendro es aún peor que el anterior
  4. Ningún mago o bruja puede afirmar que esté a salvo de morir asesinado
  5. Este año, deberíamos conseguirle un novio a Lily
  6. Tendrás que tirarlo de la escoba y hacer que parezca un accidente
  7. Cambiaría a mi hermano por cualquier otro especimen
  8. No puedo creer que hayas caído en ese truco tan viejo
  9. No necesito que seas mi nana, idiota
  10. No soy una niña pequeña y puedo cuidarme sola
  11. No voy a meterme en su vida, haré lo que ella quiere
  12. Tú eres experta en torcer el orgullo y la arrogancia Potter
  13. Me importa un cuerno el entrenamiento, Lexie
  14. Me faltan algunos detalles de la boda, pero sé que tendré tres hijos
  15. Tendría que haberme dado cuenta de que algo andaba mal
  16. No me quedaré tranquilo mientras haya un asesino suelto en el colegio, Lily
  17. Me han dicho que has estado un poquito débil el último tiempo
  18. Te tomo la palabra de que te comportarás
  19. Invitarla a dormir a mi cuarto no está en los planes por estos días
  20. El que intente hacerle el menor daño, lo va a lamentar
  21. Limpiaré este colegio de sangres sucias y traidores a la magia
  22. Lily, por favor, necesito que mantengas la cordura
  23. Deberías haberme dejado algo a mí, Evans

Euphemia Potter observaba con preocupación el rostro pálido de su hija. La mujer llevaba tres días completos casi sin dormir, pero tampoco llegaba a sentir sueño siquiera. La angustia y el deseo de que Lexie se recuperara acaparaban todo su cuerpo. A su lado, Fleamont se había quedado dormido en la silla. Sin embargo, el hombre despertó de pronto apenas un sanador ingresó a la sala a revisar a la chica. Los Potter ya estaban familiarizados con el proceso de rutina: un encantamiento que mostraba la presión arterial y las pulsaciones por minuto, otro para la frecuencia respiratoria -que era controlada mágicamente- y uno para la temperatura corporal. También, en ese breve tiempo, habían aprendido a leer las valoraciones y a saber cuándo todo estaba bien, o al menos igual que antes, y cuándo era necesario preocuparse. Y más que las valoraciones, a descifrar el rostro de los sanadores. La medición de frecuencia respiratoria emitió una indicación que ellos no habían visto nunca y Euphemia se preocupó por su pequeña. Pero el sanador sonreía y realizó un nuevo encantamiento. Luego de unos minutos, volvió a medir y el resultado fue bueno.

-Excelentes noticias. -Les anunció a los padres de la chica. -Está respirando por sí misma.

Euphemia y Fleamont se miraron y sonrieron aliviados. La mujer se acercó a su hija y le acarició el rostro con dulzura. El hombre le preguntó al sanador por el corazón de Lexie.

-Sigue trabajando con esfuerzo. Pero va mejorando lentamente. El hecho de que pueda respirar sola ya lo confirma.

La noche del martes estaba cayendo sobre Londres y el cielo estaba teñido de una mezcla de anaranjado y morado. La sala estaba prácticamente vacía a no ser por los Potter y un hombre que estaba en la cama del otro extremo y se había intoxicado experimentando con pociones. La puerta que daba al pasillo volvió a abrirse y entonces ingresó la sanadora Diana Metwick. Era la encargada del área y quien supervisaba de cerca a Lexie. Saludó a los Potter con una sonrisa y luego revisó a la jovencita.

-Aún no tenemos motivo para cantar victoria definitivamente, pero va mejorando de a poquito todos los días. -Les explicó a los padres -Sé que no lo parece, pero está bastante mejor que el sábado por la noche. Si seguimos en esta dirección, posiblemente mañana o pasado recupere la conciencia. De todas maneras, me preocupa bastante el esfuerzo con el que trabaja el corazón a pesar del tratamiento. Existe la posibilidad de que haya un daño permanente.

-¿Qué significa exactamente lo del daño permanente? ¿Qué tanto puede llegar a afectarla? -Inquirió Euphemia asustada.

-No lo sabremos hasta dentro de un tiempo. Primero tendrá que recobrar la conciencia y luego, con una poción, comenzar paulatinamente a hacer una vida normal. Y tendremos que ir controlándola, para ver cómo evoluciona. -Explicó con seriedad la sanadora. Era una mujer alta, de mediana edad y delgada. Su cabello estaba recogido en un rodete y sostenido por una cofia. -Por otra parte, les aconsejo que intenten descansar. Será un proceso largo y su hija los necesitará descansados. Si quieren quedarse aquí no hay inconveniente. Pero sería mejor si van a casa y duermen como es debido. Si llega a despertar durante la noche, yo les avisaré de inmediato.

Euphemia se negó. Iba a quedarse allí, sobre todo si existía alguna mínima posibilidad de que su hija despertara aquella noche. Sin embargo, la mañana del miércoles llegó sin ninguna novedad y el jueves por la noche, agotada y adolorida de dormir en una silla, aceptó regresar a casa con Fleamont y volver a la mañana siguiente a ver cómo estaba su hija. La sanadora Metwick tenía razón, el proceso de recuperación de la niña iba a ser mucho más largo de lo que esperaba, necesitaba descansar.



Lexie temblaba de frío y estaba sumamente cansada. Le costaba un poco respirar, como si le faltara el aire. Intentó abrir los ojos, pero sus párpados pesaban demasiado. A lo lejos, se oían algunas voces. Seguramente eran sus compañeras conversando en el dormitorio. Finalmente lo consiguió, pudo abrir los ojos y un par de figuras borrosas bailotearon sobre ella. El sueño volvió a vencerla y cerró los ojos nuevamente. El frío desapareció de a poco y el temblor también. Abrió los ojos nuevamente y las siluetas estaban un poco más definidas: eran un hombre y una mujer vestidos con túnicas verde agua. Hablaban entre ellos y parecía que se dirigían también a ella, pero las palabras no tenían sentido. Le era imposible comprender algo de lo que decían. Nuevamente sus párpados cayeron, pero alguien le palmeó las mejillas captando su atención nuevamente.

-Tesoro, ¿me oyes, bonita? -Le preguntó una voz suave de mujer. Lexie pestañeó y fijó su mirada en el rostro surcado por unas pocas arrugas. Dos ojos marrones se clavaron observándola con atención. -¿Me escuchas? -Volvió a preguntarle con mayor claridad.

-Sí... -Su voz sonó lastimera y pareció más un sollozo apagado que otra cosa, pero la respuesta hizo que la mujer sonriera. Solo quería que la dejaran dormir tranquila.

-Excelente, pequeña. Vamos a acomodarte unas almohadas así te puedes incorporar un poquito y tomar una poción, ¿sí?

Lexie no respondió. El hombre agarró unos almohadones y los colocó detrás de la espalda de la chica. Estar un poco más incorporada le provocó un fuerte mareo. Todo a su alrededor comenzó a girar. La mujer le acercó una poción a los labios y lentamente obedeció y empezó a beberla. Solo deseaba volver a cerrar los ojos y dormir. El mundo volvió a quedarse quieto y ella empezó a comprender que estaba en una habitación completamente desconocida y tampoco sabía quiénes eran las dos personas que la acompañaban.

-¿Dónde estoy? ¿Qué ha pasado? -Preguntó intrigada y un poco asustada.

-Tranquila, estás en el Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas. Soy la sanadora Diana Metwick. Te han enviado desde la enfermería de Hogwarts luego de que te descompensaras en Hogsmeade. Tus padres estarán muy aliviados al saber que despertaste.

Le llevó unos minutos procesar todo lo que le decía la mujer. Entonces los recuerdos comenzaron a llegar a su mente: la cafetería en Hogsmeade, el mareo, Phil intentando mantenerla consciente... ¡Pobre! Debía estar sumamente preocupado ¿Sus padres estaban al tanto de su desmayo? Se habrían espantado seguramente.

-¿Por qué estoy aquí? ¿Cuánto tiempo hace que estoy aquí? -Inquirió confundida. Estaba muy cansada, los ojos se le cerraban y le costaba mantenerlos abiertos.

-Tranquila, todo está bien. Veamos primero cómo te sientes. Me han dicho que has estado un poquito débil el último tiempo.

La sanadora le hizo un extenso interrogatorio, preguntándole desde cuándo se había empezado a sentir mal, qué síntomas tuvo, cómo fue cada vez y finalmente cómo se encontraba en ese momento. A medida que pasaba el tiempo hablando con la mujer, comenzaba a ser más consciente de la sala en la que se encontraba. Por la ventana, comenzaba a aclarar un nuevo día. Le preguntó a la sanadora por sus padres. Con una sonrisa, le dijo que ahora los llamaría.




« No me quedaré tranquilo mientras haya un asesino suelto en el colegio, Lily Comenta este capítulo | Ir arriba Te tomo la palabra de que te comportarás »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.