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The Flame of the Valar » Capítulo Siete: A Salvo
Historia terminada The Flame of the Valar (ATP)
Por La Autora
Escrita el Lunes 15 de Junio de 2020, 22:45
Actualizada el Jueves 6 de Agosto de 2020, 00:33
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Capítulo Siete: A Salvo

Capítulos
  1. Capítulo Uno: A Ciegas
  2. Capítulo Dos: ¡Idiota de Tuk!
  3. Capítulo Tres: Condenados
  4. Capítulo Cuatro: Tres Contra Uno
  5. Capítulo Cinco: El Primer Amor
  6. Capítulo Seis: El Precio Más Alto
  7. Capítulo Siete: A Salvo
  8. Capítulo Ocho: Demasiado Pronto
  9. Capítulo Nueve: Un Último Entrenamiento
  10. Capítulo Diez: Rohan Va a la Guerra
  11. Capítulo Once: Llegada a Sagrario
  12. Capítulo Doce: Sin Retorno
  13. Capítulo Trece: Dorado Reencuentro
  14. Capítulo Catorce: Recuerdos Que Lastiman
  15. Capítulo Quince: Namárië
  16. Capítulo Dieciséis: El Folde Este
  17. Capítulo Diecisiete: Capitana
  18. Capítulo Dieciocho: Ghân-buri-Ghân
  19. Capítulo Diecinueve: Un Corazón Herido
  20. Capítulo Veinte: Muerte
  21. Capítulo Veintiuno: La Batalla del Pelennor
  22. Capítulo Veintidós: El Principio del Fin
  23. Capítulo Veintitrés: Los Planes Finales
  24. Capítulo Veinticuatro: Las Piezas Faltantes
  25. Capítulo Veinticinco: El Lamento de los Valar
  26. Capítulo Veintiséis: Camino a la Derrota
  27. Capítulo Veintisiete: El Don de Reyes
  28. Capítulo Veintiocho: La Última de los Valar
  29. Capítulo Veintinueve: Boca de Sauron
  30. Capítulo Treinta: La Batalla del Morannon
  31. Capítulo Treinta y Uno: Una Última Vez
  32. Capítulo Treinta y Dos: Tras La Caída
  33. Capítulo Treinta y Tres: Mandos
  34. Capítulo Treinta y Cuatro: Algún Día
  35. Capítulo Treinta y Cinco: Un Largo Viaje
  36. Epílogo - Parte I: Aman
  37. Epílogo - Parte II: Los Valar
  38. Epílogo - Parte III: Por Siempre y Para Siempre
  39. Agradecimientos
  40. ESDLA en Wattpad

Capítulo Siete:

El aire de la habitación carecía de oxígeno para una Lyanna que parecía no lograr respirar bien, pues con cada inhalación que daba se sentían como mil apuñaladas al pecho. Luego de haberle borrado los recuerdos a Legolas del amor que ambos sentían por el otro, el silencio y el color grisáceo con el que percibía su alrededor se había intensificado con el paso de las horas. Ni el regreso de su vista parecía valer lo suficiente como para consolarle el corazón de lo que le había costado recuperarla: el amor de su vida.

Cuando Aragorn, Gimli y Merry encontraron el lugar de origen de los sollozos de Lyanna, la imagen con la que se encontraron los devastó más que los propios lamentos de la Valië. Aunque sus ojos habían regresado, estos estaban empapados en lágrimas que brillaban alrededor de ellos, mientras en su rostro se notaba el dolor con el que estaba lidiando. Legolas dormía en el banco de piedra frente a la fuente. Por un segundo, pensaron que estaba muerto, que alguien había entrado al castillo y lo había sorprendido. Pensaron también que el mismo Sauron habría llegado a asesinarlo. Pero cuando los tres recién llegados veían su pecho subir y bajar, comprendieron que solo se encontraba durmiendo.

Lyanna les pidió que la ayudaran a trasladarlo a la habitación de ella, para que, cuando despertara, no sospechara de nada. Ni Aragorn ni Gimli dijeron nada, pues consideraron inoportuno hacerlo en aquel momento. El montaraz tomó al elfo por debajo de sus brazos, mientras Gimli le tomaba las pierna y lo cargaban hacia la habitación de Lyanna. Ella se puso de pie y caminó detrás de ellos, mientras Merry la seguía a ella. Era increíble cómo la tristeza de Lyanna parecía opacar las luces del pasillo y de su cuarto. Estas se sentían mucho más tenues, como tímidas de brillar al saber que una de los Valar había perdido su chispa de vida.

Al recostar a Legolas en la cama, Aragorn y Gimli soltaron un suspiro. Aunque no por haberlo cargado, pues era bien sabido el liviano peso de los elfos, sino por lo que en sus mentes vagaba de forma intensa, una duda casi tan grande como el mismo poder de Lyanna. Y ella podía sentirlo, podía percibir la magnitud con la que sus tres compañeros no comprendían lo que acababan de ver. Aunque era la primera vez que Lyanna admiraba en su total esplendor la habitación que le habían dado, no se detuvo a apreciarla. Distinguió un pequeño sofá al lado del tocador que daba frente a la cama. Caminó hasta este y, ni bien se sentó, hundió su rostro en sus manos, aún perturbada por lo que había pasado esa tarde.

- ¿Qué ha pasado? - se atrevió a preguntar Aragorn, volteándose hacia Lyanna y colocando sus manos en sus caderas. Merry caminó hasta el lado de Legolas y lo observó durmiendo muy tranquilamente. Pero si él se veía tan calmado, ¿por qué Lyanna estaba tan alterada? Aunque no tomó mucho tiempo para que ella se los confesara.

- Le he borrado todo recuerdo en el que sus sentimientos hacia mí hubieran estado presentes - dijo ella, en voz tan baja que casi fue inaudible para los demás. Pero sí habían logrado escucharla, y al conocer las razones de su tormento, comprendieron lo fuerte que debía de estarla torturando. Lyanna suspiró varias veces, intentando encontrar un poco de calma para seguir hablando - Es la única forma de alejarlo de los intereses de Sauron. Aunque no solo lo hice por él, sino por la Tierra Media...

- Entiendo - dijo Aragorn, lo que llamó la atención de Lyanna e hizo que esta levantara su mirada hasta la de él - Si Sauron mata a Legolas, no hay nadie que porte tu estrella. Si Sauron gana y te vuelves un Vala oscuro, no habrá nadie que pueda regresarte la parte de tu alma que queda en Náriël - explicó. Lyanna asintió, agradeciéndole al mismo tiempo por ello. Gimli rugió, aunque sonó más como uno de meditación que de enojo.

- Pero la estrella sigue brillando - señaló el enano, viendo cómo el relicario aún brillaba con esa peculiar luz de sol y luna. Lyanna volvió a asentir.

- Alteré sus recuerdos, no sus sentimientos. Esos no los puedo tocar, pues están tan arraigados a la misma vida que solamente Ilúvatar es capaz de ponerlos y quitarlos - comentó - Sin embargo - dijo, mientras caminaba hasta el elfo y le quitaba el relicario - Tengo un plan también para eso - se sacó del cinturón la daga de mithril que se había quedado luego del entreno de aquella tarde - voy a forjar otra estrella.

- ¿No te tomó diez años hacerlo? - cuestionó Gimli.

- Lo que me tomó diez años fue poner el rayo de sol y la luz de luna para que sobrevivieran dentro de un pedazo de metal precioso - explicó ella - al igual que poner parte de mi alma y amor aquí - Lyanna alzó el relicario y su daga al frente, dándole mejor visión de ambos - Pero su forma me tomará una sola tarde... y mi plan es que parezca que su luz se apagó - Merry frunció el ceño, intentando entender a dónde quería llegar Lyanna.

- Porque cuando Sauron te vea, pensará que su brillo se apagó - la Valië asintió.

- Y como mi corazón está realmente roto, cuando sienta el dolor de este sabrá que efectivamente mi relación con Legolas terminó, y con un mal final - Aragorn se cruzó de brazos y se frotó su barbilla con su mano, pues aquella situación se estaba poniendo un poco tensa - Aunque lo único que hice fue acelerar lo inevitable - mencionó, cosa que confundió a los demás, haciéndola obtener miradas extrañas por su parte. Ella se encogió de hombros - Toda su vida, Legolas jamás se ha interesado por abandonar la Tierra Media y partir a Valinor, como los elfos de Lindon y Rivendel. Incluso los elfos de Lórien tienen, a diferencia de los elfos del Bosque Negro, mayor interés por esas tierras gracias a Galadriel... - ella negó con su cabeza - me temo que el corazón de Legolas está demasiado ligado a la belleza de los bosques que a la del mar. Y no podría obligarlo a seguirme a un lugar donde realmente no desea ir. Pero si logramos derrotar a Sauron y yo recupero el control de mi poder... debo regresar, es... es la razón por la que he vivido todo esto - los miró - porque quiero ir a casa - volvió a bajar su mirada, sintiéndose muy presionada aún - Así que igualmente hubiéramos tenido que separarnos.

- ¿Pero qué hay de sus recuerdos? - preguntó Merry, aún al lado de Legolas - ¿Cómo sabrá que, si llegara a necesitar a Náriël, él es realmente quien debe dártela si no recuerda que tú le correspondiste? - Lyanna lo miró.

- Nada en este mundo puede eliminarse por completo - dijo ella, alzando a Náriël a la altura de sus ojos - Ni siquiera los recuerdos. Y por eso los he depositado también en Náriël - explicó - Si mi Llama se apaga, los recuerdos vuelven a Legolas - todos parecían comprender mejor el plan de Lyanna de proteger tanto a Legolas como a la Tierra Media. Su plan inicial volvía a tomar forma. Y lo único que tenía que hacer ahora era asegurarse que Sauron la encontrara y la viera con la nueva estrella de Náriël, pero sin brillo. Todo aquel plan, además, la exoneraba de mentir, pues por donde fuera que Legolas o Sauron la atacaran con explicaciones, siempre había una razón que dar que fuera verdad. Todo estaba calculado por Lyanna.

- Lyanna... - escuchó que la llamó Aragorn. Ella lo miró - Y si Sauron es derrotado, ¿le vas a devolver igual sus recuerdos? - preguntó. Al escuchar eso, la respiración de Lyanna se detuvo. De eso aún no tenía idea.

Si Legolas recuperaba sus recuerdos para cuando todo fuera seguro, nada le aseguraba a Lyanna de que la fuera a perdonar por haberle quitado todo aquel tiempo que pudo haber pasado con ella, y que ahora solo les quedarían pocas ocasiones de disfrutarse el uno al otro antes de que la Vala partiera, para siempre, a Valinor. Para no volverlo a ver jamás.

Y si no se los regresaba, lo libraría de los tormentos eternos que le supondría revivir su amor únicamente en su memoria. Pero si no se iban a volver a ver jamás, ¿no querría ella que, al menos, recordara cuánto lo quiso ella?

- No lo sé - fue lo único que pudo contestar. Se escuchó a Gimli resoplar - Iré a trabajar en esto - dijo, caminando hacia la puerta, refiriéndose a su daga de mithril, con la que forjaría un relicario idéntico al de Náriël, para engañar a Sauron. Lyanna ya se encontraba caminando por el pasillo cuando la voz de Aragorn la detuvo.

- ¡Lyanna! - la llamó este, corriendo hasta alcanzarla. Ella se volteó hacia él, atenta a lo que estaba por decirle. Aragorn parecía que quería decir algo, pero decidió cerrar su boca y simplemente rodear a Lyanna con sus brazos y presionarla fuertemente contra él - En verdad lo siento tanto - le susurró este. Lyanna cerró sus ojos, sintiendo cómo las lágrimas amenazaban de nuevo con escaparse. Pero logró reprimirlas al rodear también al montaraz con sus brazos, aferrándose a su agarre y sintiéndose segura y comprendida por este, mediante aquel honesto abrazo.

- Tenía que hacerlo...




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