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The Flame of the Valar » Capítulo Tres: Condenados
The Flame of the Valar (ATP)
Por La Autora
Escrita el Lunes 15 de Junio de 2020, 22:45
Actualizada el Lunes 13 de Julio de 2020, 12:42
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Capítulo Tres: Condenados

Capítulos
  1. Capítulo Uno: A Ciegas
  2. Capítulo Dos: ¡Idiota de Tuk!
  3. Capítulo Tres: Condenados
  4. Capítulo Cuatro: Tres Contra Uno
  5. Capítulo Cinco: El Primer Amor
  6. Capítulo Seis: El Precio Más Alto
  7. Capítulo Siete: A Salvo
  8. Capítulo Ocho: Demasiado Pronto
  9. Capítulo Nueve: Un Último Entrenamiento
  10. Capítulo Diez: Rohan Va a la Guerra
  11. Capítulo Once: Llegada a Sagrario
  12. Capítulo Doce: Sin Retorno
  13. Capítulo Trece: Dorado Reencuentro
  14. Capítulo Catorce: Recuerdos Que Lastiman
  15. Capítulo Quince: Namárië
  16. Capítulo Dieciséis: El Folde Este
  17. Capítulo Diecisiete: Capitana
  18. Capítulo Dieciocho: Ghân-buri-Ghân
  19. Capítulo Diecinueve: Un Corazón Herido
  20. Capítulo Veinte: Muerte
  21. Capítulo Veintiuno: La Batalla del Pelennor
  22. Capítulo Veintidós: El Principio del Fin
  23. Capítulo Veintitrés: Los Planes Finales
  24. Capítulo Veinticuatro: Las Piezas Faltantes
  25. Capítulo Veinticinco: El Lamento de los Valar

Capítulo Tres:

- Nada - susurró - no pude decirle nada. Aragorn me quitó la piedra - Lyanna relajó sus hombros. Sauron no sabía dónde estaba, entonces.

- ¿Qué hay de ustedes? - dijo Gandalf, dirigiéndose a Aragorn y a Legolas - ¡Por los Valar! ¡Qué desastre! - exclamó el mago, sin poderse creer que Sauron pudo haber descubierto los planes de destruir el Anillo, ubicar a Lyanna y a Aragorn. Era seguro que ahora la guerra la tenían encima.

- No vi a Sauron - confesó Aragorn - Pero sí vi varios barcos enemigos navegar hacia Gondor. También... - se cortó, casi inseguro de decirlo - a Arwen agonizando... y su relicario rompiéndose. Pero no sé qué significa - dijo, con su mirada baja - A lo mejor nada.

- Nada de lo que las Palantíris reflejen significa nada - dijo Lyanna. Nadie la había querido mirar a sus ojos hasta aquel momento, pues era una imagen que aterraba a cualquiera y ponía la piel eriza. Nadie, excepto Legolas - Pero yo también vi esos barcos cuando la usé en Orthanc - explicó - Vi también tropas de Harad, y olifantes con ellos - todos fruncieron el ceño, pues eso complicaba las cosas - El Bosque Negro y Erebor serán atacados también - advirtió. El corazón de Legolas temió - Rhûn ha comenzado a desplazar sus tropas. No podemos acudir a los elfos o a los enanos. Tienen su propia guerra encima.

- Debemos alertarles - dijo Aragorn, volteando a ver a Gandalf, quien asintió, concordando con eso.

- Legolas, dime que Sauron no logró llegar a ti - dijo el mago. Legolas tragó saliva. Lyanna sintió la mirada del elfo sobre ella.

- Sí lo hizo - dijo él, en voz baja - Pero parecía confundido - explicó, frunciendo el ceño. Lyanna comenzó a temer por lo que fuera a decir - Me preguntó quién era y porque sentía una parte de Lyanna en mí - Gandalf juntó las cejas y Lyanna tragó saliva - Se acercó a mí y me intentó quitar el relicario - el mago clavó su vista en la estrella que colgaba del cuello del elfo - pero esta quemó su mano.

- ¿Por qué te sintió en ese relicario, Lyanna? - preguntó Gandalf, aunque temía ya saber la respuesta. Lyanna dejó escapar un suspiro.

- Puse parte de mí y de mi Llama en ella - reveló por fin. A Gandalf casi le saltan los ojos de la cara.

- Tú hiciste... ¡¿qué cosa?!

- ¡Si Sauron gana y me logra poner el Anillo, nada podrá revertir mi alma! - exclamó ella. Durante todo aquel tiempo, Lyanna había estado usando su poder para que el resto de los ciudadanos que estaban ahí no despertaran. Había profundizado su sueño, tanto que aquellos gritos nunca los despertarían - Nada, excepto Náriël - explicó ella - Pero Legolas es el único capaz de portarlo, por seguridad. Así Sauron jamás tendría idea de la importancia de ella.

- Pero ahora sí que lo sabe - reclamó Gandalf, molesto y frustrado por no saber qué hacer - Sauron ahora sabe que Legolas es el nuevo dueño de tu corazón - Merry y Pippin miraron al elfo y a la Vala, sorprendidos, pues no se podían creer que habían tenido aquellas señales frente a ellos y no lo habían descifrado. ¡Ellos estaban juntos! - ¿Debo recordarte que, técnicamente, sigues comprometida con el Señor Oscuro? - los hobbits ahora voltearon a ver a Gandalf ante aquella noticia. ¿Lyanna comprometida con Sauron? - ¿Y que él sigue amándote?

- Ya lo sé - fue lo único que la Vala pudo decir. Legolas no sabía ni cómo reaccionar ante aquello.

- ¿Entonces qué crees que quiera hacer ahora que ha visto que te has olvidado de él? - exclamó el mago. Lyanna endureció su semblante.

- ¡Lo sé, Gandalf! ¡Ya sé qué implica que lo sepa! - desesperó Lyanna. Gandalf resopló y dio vueltas por el cuarto, intentando pensar. Lyanna respiraba agitadamente. Legolas se acercó a ella y, con su tacto, intentó tranquilizarla. Sentirlo a su lado definitivamente calmó a Lyanna, pero rápidamente recordó lo que esa noche había pasado.

Sauron sabía de Legolas, y que ahora era el dueño del corazón de Lyanna. Sin embargo, Lyanna conocía a Sauron. Era seguro que la vida del elfo ahora corría peligro, más del que ya lo hacía. Pero Sauron era orgulloso. Seguramente al darse cuenta de que se trataba de un elfo Síndar, creería que, al matarlo, ella volvería con él. O, en el peor de los casos, lo capturaba y amenazaba a Lyanna con entregarse a la oscuridad a cambio de la vida de Legolas. Y ese iba a ser un problema difícil de manejar.

Legolas era inmortal, si Sauron lo asesinaba, su alma volvería a Valinor, donde, si Lyanna lo dejaba morir para enfrentarse a Sauron y lograba vencerlo, se volverían a ver cuando ella recuperara el control de su poder. Pero... ¿qué pasaría con el Bosque Negro y sus elfos? Thranduil perdería a su heredero. ¿Y si él moría en la guerra? No quedaría rey que gobernara a los silvanos.

Pero lo que más le preocupaba a Lyanna era saber que Legolas no tenía ningún deseo de partir a Valinor. No lo deseaba. Si ella lo dejaba morir, lo mandaría lejos de donde su corazón realmente descansaba.

¿Valía la vida de Legolas más que la del resto de pueblos libres? ¿Estaba dispuesta a sacrificar el corazón de la persona a quien más amaba por una probabilidad de vencer a Sauron?

Porque si lo dejaba morir, y Sauron la derrotaba, todo habría sido en vano.

- Lo siento tanto - susurró Lyanna, negando con su cabeza mientras aquellos destinos comenzaban a atormentarla. Todo se había venido abajo aquella noche - He sido yo la que te ha condenado - pero Legolas esbozó una sonrisa, aunque Lyanna no lo pudo ver.

- Yo me condené solo al enamorarme de ti - le susurró él, tomando su mano y presionándola - Siempre supe que requería un precio amar a un ser tan divino como tú - él besó su mano - ¿y sabes qué? - preguntó, Lyanna volteó su cabeza hacia donde su voz provenía - Cualquiera que sea el riesgo... lo vale - afirmó - Si Náriël es la única forma de salvarte de la oscuridad, entonces me aseguraré de mantenerme con vida - Legolas tomó el rostro de la Vala en sus manos - pero tú no dejes que él te aleje de mí.




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